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Ciclo de vida profesional

Permalink 27.11.11 @ 19:07:36. Archivado en chispas

“El empleo típico del futuro será el que hoy es atípico”. La cita, de Miguel Tobía Soler, es de hace más de 16 años y no hay duda de que es absolutamente vigente. Sintetiza el germen de donde brotó tanta precariedad laboral. No olvidemos que la ley del mínimo esfuerzo ha sido aplicada por muchos empresarios y trabajadores. Muchos vieron en la construcción la forma más fácil de hacer dinero con escasos conocimientos a no ser por el necesario sentido oportunista. Está visto que sus experiencias en el sector inmobiliario no fueron ni han sido extrapolables a otros sectores y de ahí su contribución a ese inmenso colectivo en paro difícilmente recalificable profesionalmente.

En marketing se habla de los ciclos de vida de los productos, ya que de ello depende el ciclo de vida de las empresas, pero también podría hacerse extensivo al ciclo de vida de las carreras universitarias o de formación profesional, como también a empleos no académicos y artesanos. Todo está sujeto a estos ciclos y sólo los cambios incrementales o radicales, como decía Richard Foster, pueden prolongar una actividad y no el cese de la misma.

No hemos sido precavidos. Hemos vivido como las cigarras y no hemos aprendido nada de las hormigas. Hemos sido pescadores en tiempos de caza. Ahora culpamos a otros para que justifiquen nuestro corto o precario ciclo de vida productivo. La suma de frustraciones negativas no nos permitirá salir del pozo del desánimo, del pesimismo, de la cobardía colectiva.

En muchos casos ya no se trata de hacer cambios incrementales en lo que hacemos y en cómo lo hacemos, se trata de redirigir nuestro talento natural hacia nuevos conocimientos para que hibriden y renazca nuestro entusiasmo, alegría, optimismo y seguridad. Hace años que los extranjeros escriben nuestra historia económica y es hora de volver a tomar la iniciativa.

Pero no volvamos a errar favoreciendo los minifundios o el seguimiento costumbrista de tendencias. La inteligencia es colectiva. Es preciso que renazcan los gremios, no solo las asociaciones con cuota, que fomenten la prospectiva de forma profesional y metódica y la compartan con sus miembros. Hay que terminar con la posesión de información exclusiva en el cajón para canjear por votos. Con cargos sin aportación de valor añadido ni liderazgo natural para motivar y dirigir. Con el amiguismo inútil. No es tiempo de de venerar a los que tienen, es tiempo de venerar a los que saben ya que las relaciones con el talento son las que marcan el rumbo.

Es tiempo de discontinuidad. Nada permanece inalterable. Todo cambia o sucumbe. Esta es la suerte y la oportunidad que tenemos delante si sabemos adaptarnos y hacer del cambio nuestra bandera profesional y productiva.

Titulares y artículos

Permalink 10.04.11 @ 12:56:44. Archivado en chispas

En el mundo digital hay tanta información que nos hemos convertido en cazadores de titulares de prensa sin tiempo para leer sus contenidos.

Los que más llaman nuestra atención solemos compartirlos o más bien añadirlos a "Facebook" o "Twitter" con la esperanza de poderlos leer a fondo en otro momento, pero lo cierto es que el flujo permanente e inagotable de nuevos titulares lo impiden.

A estas acciones se suman las de quienes seguimos, que hacen algo parecido, de modo que el volumen de información disponible e infrautilizada sigue una progresión geométrica.

Bombardeamos la mente con decenas o centenares de titulares diarios y los medios rivalizan en ese campo para que una misma noticia destaque y se diferencie del resto.

Casi diría que los titulares se han convertido en un arte. El arte de decir más con menos y que quepa, sin ser segmentado, en "Twitter" y así se produzca la tan deseada redistribución vírica. Pero ese ingente volumen de información adolece de contenido. No se lee y la reflexión escasea.

Esa secuencia inagotable de titulares genera todo tipo de sensaciones pero pocas o ninguna emoción. Son como destellos de luz multicolor que según el día y los sucesos acaecidos tenderán al rojo o al azul pasando por toda la gama cromática, jerarquizando las sensaciones percibidas e influyendo subliminalmente nuestro estado anímico.

Tras un titular está el artículo, y de la hibridación de su contenido con lo que ya sabemos surge su enorme potencial, siempre que la reflexión nos permita prever sus consecuencias y adecuar la respuesta para beneficiarnos o evitar sus riesgos. Todo eso nos lo perdemos.

El valor añadido del que tanto se habla para el futuro del periodismo digital tal vez se consiga franqueando la barrera narrativa que separa el suceso de la noticia, adentrándose en el análisis y valoración de sus consecuencias para inducir a la reflexión y facilitar la toma de decisiones del lector.

Tal vez la infografía o el vídeo están llamados a cubrir esa previsible tendencia. La imagen no agota y lo dice todo. El nuevo periodismo deberá ser capaz de sintetizar y traducir lo que iba a ser escrito en imagen: esquemas, dibujos, croquis, bocetos, vídeos, fotos, emoticones, mapas mentales, ... no puede proseguir con el uso y abuso de la escritura en un mundo saturado de información.

Han de crearse equipos para enriquecer, sintetizar y adecuar una noticia a la era digital. No basta con saber escribir. Cada aportación tiene y requiere su forma de expresión.

Decir más con menos pero intentar decirlo todo. Tal vez esa será la consigna o tendencia de la información periodística futura.

Trabajar en equipo

Permalink 26.03.11 @ 13:55:03. Archivado en chispas

Trabajar en equipo. Esa es la cuestión. Pero no sólo cuando se trata de empresas sino cuando sólo hay ideas.

Hay periodistas, pero muchas veces sin noticias que desarrollar. Hay especialistas que no saben con quién compartir sus conocimientos. Hay gente sin esos conocimientos y sin esa capacidad literaria pero que tienen una idea que desarrollar. Sólo la unión temporal de los tres puede dar a luz un artículo inédito, exclusivo y de gran valor añadido para el lector.

En la calle es difícil dar con ellos, nuestros rostros no aportan datos prácticos sobre nuestras aptitudes, pero las redes simplifican la tarea y facilitan el encuentro de esos anónimos colegas temporales que puedan dar alas a una idea.

Si además de ese pequeño reto, el equipo empatiza y se complementa, ese núcleo puede transformarse en algo grande puesto que cada uno aporta su mejor aptitud y aunque una idea acabe sólo siendo un artículo, puede ser la base para que otros hagan los mismo a otro nivel. De hecho, en la vida, todo es una carrera de relevos.

Recuerdo que hace años consolidé un equipo constituido por un idealista, un tecnócrata y un dibujante. Entre los tres y a falta de recursos para hacer realidad las ideas, estudiábamos la viabilidad técnica/comercial de cada una y, en su caso, se acababa el proyecto con un dibujo sobre su aplicación que permitía a los prospectos hacerse una idea rápida e imaginativa de sus posibilidades. Fue una época formidable puesto que no había límites para imaginar, concebir y representar las ideas sin necesidad de estar sujetos a grandes inversiones ni que estas fueran la causa de poner límites a la imaginación.

Hay que potenciar las uniones temporales del conocimiento para hacer visibles y compartir las ideas que de otro modo se desvanecerán en el interior de la mente que las concibió en beneficio de otros colectivos que sin tanta imaginación la suplen de otra forma.

Hemos de descubrir nuevos senderos para que la imaginación y el talento puedan brotar sin que el dinero sea el único ascensor al éxito. Para ello, es vital que se unan mentes complementarias para que la imaginación de la mano del conocimiento germine con mayor facilidad.

kimer@telefonica.net

Osmosis intelectual

Permalink 19.03.11 @ 14:43:32. Archivado en chispas

Los medios de difusión deben asumir un compromiso con sus lectores, espectadores u oyentes en el sentido de que no sólo deben entretener con vaguedades y bajezas de quienes por fama o dinero se convierten en protagonistas al compartir capítulos de sus inejemplares vidas privadas, también deberían investigar sobre nuevas formas de entretener aportando valor añadido a sus programas y sustituir a los de contenido patológico.

La difusión por ósmosis no sólo se da en los líquidos y gases, algo parecido ocurre con los mensajes y es una pena que el resultado de la actual difusión intelectual sea tan inútil con datos, información o conocimientos estériles y dañinos para un espectador que aporta su tiempo y no recibe nada útil a cambio.

Los convenientes razonamientos acerca de lo que se ve o se escucha se limitan a exteriorizar simples sensaciones o emociones con el uso abusivo de interjecciones: ¡Ah!, ¡Bah!, ¡Guay!, ¡Eh!, ¡Uy!, ¡Oh!, ¡Hala!, ... Esa es la actual y única interacción entre el espectador y algunos programas.

Como espectadores, estamos transformando nuestros tiempos de ocio en tiempos reactivos irreflexivos de la mano de programas y artículos repletos de contenidos inapropiados, vacíos, perjudiciales para unas mentes insaciables pero siempre dispuestas al mínimo esfuerzo.

La difusión intelectual a la que antes me refería está haciendo estragos en la población. Se difunde lo peor de otros como noticia y el resultado es un vacío mental absoluto e inaprovechable y totalmente ineficaz para inducir a la reflexión y a la acción en los tiempos que corren.

Como esperanza de que no todo está perdido y que siguen habiendo mentes brillantes, que dudo hagan sus reflexiones inducidos por este tipo de programas, he seleccionado arbitrariamente dos artículos que merecen ser leídos por su enfoque, por su valentía, por su riqueza, por su aportación, ya que inducen a la reflexión y ese es el tipo de ósmosis que conviene promover:

"Dentro de nada veremos suicidios en la televisión"

"Los Miserables (el mundo en manos de una pandilla de necios)"

Incluyo otro enlace al artículo titulado: "El nivel de inteligencia de la población afecta a la marcha de la economía", ya que a pesar de no tener el rigor de la fuente original sin duda induce a pensar que merecemos lo que tenemos, aunque como demuestran ciertos autores y programas hay esperanza para el cambio.

Prohibir

Permalink 27.02.11 @ 12:03:32. Archivado en chispas

En una sociedad en la que cada vez hay más prohibiciones y obligaciones y cuyo cumplimiento se impone a base de multas, embargos o prisión, es lógico que sus ciudadanos no desarrollen aptitudes relacionadas con la libertad, la creatividad, la autoestima, la confianza, sino todo lo contrario, fomentan conductas asustadizas, reprimidas, frustradas, pesimistas, ... es decir, el peor colectivo que un país puede tener para salir de la crisis ya que todo o casi todo está prescrito y debe cumplirse, sin olvidar que todo tiene un límite.

Todos debemos circular por las autopistas y carreteras, no está permitido ir campo a través. Lo mismo ocurre con el comportamiento de los ciudadanos, el legislador no cesa de promulgar normas y leyes generales sin un claro objetivo y, por lo tanto, con graves daños colaterales para los ciudadanos.

Entre la impulsividad de un dictador y la ingente cantidad de leyes de una democracia creo que es más paralizante lo segundo ya que se hace inabarcable, inasumible y todo el mundo está expuesto a los excesos en materia vigilante.

Coaccionar abusivamente a los ciudadanos no es lógico ni prudente en un estado moderno. Incluso en las familias se tolera un espacio de libertades para todos, fundamentalmente para que los más pequeños desarrollen con plenitud sus aptitudes.

Cuando parecía que la cultura sustituiría la mano dura ocurre todo lo contrario. La disciplina militar ha salido de los cuarteles y se ha instalado en la sociedad civil, y no hablo de las empresas, hablo de la importancia de un semáforo en rojo o de la señal de prohibición de no circular a más de 30, 40 ú 80 kilómetros por hora. El poder de esas señales supera a las de un sargento o a las de un oficial al sustituir un simple arresto por una multa y la previsible retirada del carnet de conducir, es decir, donde más duele en una sociedad en crisis, empobrecida y donde la movilidad es vital para encontrar empleo.

Los responsables de promover estas nuevas normas sólo persiguen mejorar las estadísticas de su predecesor sin cuestionar las consecuencias en el bienestar de los ciudadanos. En pro de objetivos hipócritas acercan la falta o el delito al ciudadano y no sólo se penalizan los accidentes sino su supuesta mala intención sin consecuencias.

No hemos aprendido nada. Se sigue coaccionando las conductas de los ciudadanos como hace siglos: multas, impuestos, embargo o prisión. De nada sirve que el nivel cultural haya mejorado, el legislador mientras legisla sigue viendo a los súbditos como primates y, como enseñar es lento y costoso, mejor prohibir.

Vergüenza gobernar promulgando o desarrollando leyes en lugar de reducirlas a medida que la sociedad avanza. Vergüenza gobernar a base de castigos económicos y penitenciarios aunque la falta no haya revestido consecuencias. Vergüenza vigilar, controlar y penalizar lo más fácil y evitar extremar la vigilancia donde la corrupción y el instinto humano se dan la mano y que tanto perjudica a la sociedad.

Experiencia, formación, talento y aptitudes debidamente hibridadas deberían ser los atributos de cualquier político profesional y cualquier ley debería haber sido gestada en el seno de un colectivo con esos requisitos. Lamentablemente muchas leyes y normas son el testimonio de una vanidad desproporcionada de alguién que quiso dejar su impronta en lugar de utilidad.

Una ley es un relé con salidas de si o no, de 0 ó 1, de cierto o falso, no es un sistema experto que admita los "peros" y su valoración. En una palabra, la ley es para los sistemas digitales, no para el ser humano y aún así, y siendo conscientes en su redacción de que habrá errores, abusos e injusticias, se pasa a trámite, se firma y se rubrica como "mandamiento" universal irrevocable.

No a lo irrelevante

Permalink 26.02.11 @ 14:33:46. Archivado en chispas

Hoy, el correo electrónico me ha aportado nuevas y gratificantes sensaciones. Uno de ellos, me daba el enlace a un vídeo sobre futuras y nuevas aplicaciones de los display OLED y el segundo, de lo que sería posible saber de quién encarga una simple pizza si todas las bases de datos estuvieran interconectadas. Ambas son fruto de la imaginación aunque la tecnología ya está disponible y falta muy poco para que sean una realidad.

No obstante, quería destacar que sin estar en una empresa, ni inscrito en un seminario, ni a una revista especializada, los mensajes de dos amigos se han convertido en ventanas a información tecnológica relevante.

Si la red de contactos de cualquiera de las herramientas disponibles fuera un estímulo para que cada uno aportara algo destacable sobre lo que ha visto, leído u oído sobre ciencia y tecnología, sería de estímulo para que nuestra mente se alimentara de datos e informaciones que nada tendrían que ver con lo trivial, irrelevante y vulgar que suele aportar el día a día.

Con los medios digitales disponibles, los contactos, amigos e incluso la familia pueden transformarse en cazadores activos de información digital y en distribuidores de la misma si existe la lógica recompensa emocional del receptor a través de la interacción.

La comunicación social debe subir de nivel y para ello hemos de acostumbrarnos a nuevos contenidos. La red y nuestros contactos tal vez sean el binomio más adecuado para disponer de la mejor y más útil información cultural, personalizada y gratuita, para ser más sin dejar de ser los mismos.

Hacen falta nuevos políticos

Permalink 23.01.11 @ 12:52:04. Archivado en chispas

Del artículo "Qué les pasa en La Moncloa" publicado en ABC destacaría las siguientes frases:

... el síndrome de La Moncloa es más agudo que el que ha afectado a otros jefes de Gobierno de la historia, entre otras razones porque el presidente español no percibe el ruido de la calle y no puede observar el movimiento de los ciudadanos desde las ventanas de su despacho o de su residencia. Vive en un mundo cerrado, alejado, y cada vez tiene menos ganas de recorrer la decena de kilómetros que le separan del centro de la ciudad

«Es muy difícil no cambiar cuando la gente más importante te hace la ola y te dice que eres el mejor, o hace demostraciones permanentes de que piensa que eres el mejor

«el síndrome de La Moncloa ... se produce cuando todos los que te rodean te dan la razón, porque evidentemente uno no siempre la tiene».

... los presidentes del Gobierno no siempre consideran relevante la palabra dada; les importa más imponer su criterio y demostrar quién manda, aunque el incumplimiento de esa palabra tenga consecuencias desastrosas.

... los primeros síntomas del síndrome monclovita: no reconocer jamás un fallo, un déficit de formación o un error de percepción.

Si a esas reflexiones añadimos que José Luis Rodríguez Zapatero y Mariano Rajoy llevan siete legislaturas como parlamentarios (25 años) y que el presidente tenía 25 años cuando llegó y el líder de la oposición un poco menos (*) no es de extrañar que el síndrome de La Moncloa sea un grave problema para mentes que sólo han trabajado en política desde sus partidos y en el parlamento.

Dudo que se llegue a La Moncloa con la capacidad y aptitudes que el cargo requiere tras tantos años de hacer lo mismo y teniendo en cuenta que los candidatos son elegidos por los partidos y presentados a los ciudadanos con grandes campañas mediáticas sin que su trayectoria personal y profesional acredite suficiente talento y capacidad. Lo cierto es que hay poco donde elegir.

Creo que sería deseable la creación de un partido no político, gestionado y controlado democráticamente por la ciudadanía, en el que sus representantes y líderes los fueran por sus acciones y resultados.

En la calle hay mucho talento, mucho más que en los partidos y los tiempos exigen poner fin a estos monopolios de poder que no se corresponden con los resultados que la sociedad necesita.

El talento debe promocionarse y debe ser el orgullo de un país. Nunca seremos nada si nuestros líderes no están a la altura del conocimiento y las circunstancias que tocan vivir. Debemos romper con el hábito de tener siempre a los mismos partidos y ver las mismas caras. Hay que hacer las cosas de otro modo y sólo trabajar de políticos cuando el talento, la formación y la experiencia hagan merecedores de ello a los candidatos.

Sobran críticos

Permalink 20.01.11 @ 13:11:08. Archivado en chispas

El mal endémico de la sociedad española es que todos somos críticos y pocos son los autores en todos los sentidos.

Todo se cuestiona, nada se valora y no es justo. Los autores o protagonistas necesitan ser reconocidos, felicitados, valorados y apoyados cuando lo hacen bien.

Desgraciadamente predomina lo malo sobre lo bueno y eso nos sumerge en un ambiente pesimista propenso a ver lo negativo, lo malo y lo feo.
Somos seres "osmóticos", es decir, permeables a lo que oímos y si lo que escuchamos siempre es crítico acabamos siendo iguales.

Hemos de aprovechar esta cualidad para ser más positivos, más alegres, más optimistas, más constructivos y para conseguirlo hemos de estar en un ambiente propicio.

La calle, el bar, los conocidos puede que no sean siempre los medios más adecuados para transmitir esa energía positiva que debe ser la comunicación interpersonal. Tal vez deberíamos acercarnos a otros colectivos más enriquecedores y necesarios para la mente.

El teatro, el cine, la música, el baile, los museos, las conferencias, suelen brindar grandes oportunidades culturales y emotivas para salir de la mediocridad que lo habitual suele aportar y cuya proximidad, facilona y gratuita, nos sumerge en una espiral negativa que no cesa de crecer donde todos son críticos y nadie construye.

Como el aire, las ideas deben absorberse, pero en una sociedad tan contaminada con lo que se dice, conviene utilizar filtros para no ser tan permeables a la vulgaridad, a lo absurdo, a lo fácil, a lo inútil.

No vamos a cambiar ni a dejar de ver las cosas mal si no modificamos nuestros hábitos de nutrición mental. Huyamos de la retórica simplista y pesimista. Forjemos nuestras ideas en el seno de colectivos instructivos, enriquecedores, cultos y optimistas.

No basta con interactuar con los otros, hemos de ser selectivos para que lo bueno y deseable que tienen otros nos influya cada vez más.

Busquemos ideas, emociones e informaciones positivas allí donde las haya y creemos nuestra propia red para aprender y saber vivir mejor.

La ciencia, la tecnología y la propia moda generan expectativas, esperanzas, mejoras, son apasionantes y no dejan de brindar nuevas oportunidades intelectuales y mercantiles. Conocerlas y aprender de ellas es tan fácil como darse una vuelta por cualquier Centro Comercial por su similitud a una Feria de Muestras de la que se puede aprender y cuya entrada es gratuita.

Nuevo aprendizaje

Permalink 12.09.10 @ 12:41:36. Archivado en chispas

Son tantos los datos e información que se suceden y acumulan en Internet que ya no es posible estar al día en nada. La capacidad humana para aprender ha sido sobrepasada ya que es imposible leer, ver o escuchar todo lo que diariamente se publica relacionado con temas que nos interesan.

Cualquier carrera resulta insuficiente para que el estudiante asuma todo el conocimiento disponible para aplicarlo a lo que su titulación le acredita. La rapidez con la que se desarrolla el conocimiento colectivo en cualquier especialidad tiende a hacer caduco todo lo escrito hasta entonces.

Muchos libros académicos han sido sustituidos por apuntes en un intento de estar al día en lo que se enseña pero incluso el tiempo en enseñar se reduce del tiempo de aprender lo que se enseña y, por lo tanto, se generan involuntariamente brechas importantes entre lo que se aprende y lo que se saben otros.

Hoy en día, los centros de formación son o deberían ser centros para aprender a razonar sobre determinadas materias, además de ser divulgadores de los mejores enlaces a conocimientos específicos para que el estudiante se convierta en su propio maestro.

El tiempo en escribir y publicar un libro formativo hacen que su contenido sea caduco cuando se lee. El conocimiento viaja a tiempo real por la red y hay que hacerse con él. Incluso las empresas evitan imprimir sus listas de precio y catálogos debido a su, cada vez, menor vigencia. Los PDF arrasan como soporte informativo y formativo.

Hay que conocer la terminología y la base de cualquier ciencia en idiomas punteros y debe razonarse sobre lo nuevo, lo último, ... repetir la historia es caro e inútil.

Debemos ser expertos en razonar, hibridar, imaginar, crear, intuir, investigar, probar pero en temas de vanguardia para estar en cabeza de la innovación multisectorial mundial. Querer que los licenciados sean bases de datos vivientes para que puedan aplicarlos en sus respectivas profesiones es preparar mentes para el pasado.

Por si fuera poco, un licenciado que ni estudia ni trabaja, suele quedar apeado de ese importante flujo de nuevo conocimiento que la humanidad va generando y que circula por Internet. La brecha entre conocimientos se agranda y se agrava cuando se está en el paro.

Debemos promover el deseo de aprender en los pequeños, no como obligación sino como actitud y aptitud humana. La curiosidad nos ha llevado hasta aquí y la curiosidad marca nuestro rumbo evolutivo intelectual. Debemos potenciar esa cualidad. Debemos despertarla desde la infancia ya que las respuestas están en la red y cuando no las hay, ahí hay otro posible comienzo para algo grande.

Ya no somos seres aislados con nuestra personal mochila de conocimientos. Somos seres con nuevos miembros. Ya no necesitamos caballos, ni vehículos para desplazarnos donde está el conocimiento, nuestros nuevos miembros tecnológicos en forma de portátiles, móviles y tabletas nos enlazan con ese conocimiento sin movernos de donde estamos o desde donde lo necesitamos.

Debemos convertirnos en usuarios permanentes de nuevo conocimiento, esa debe o deberá ser nuestra necesidad informativa para estar al día y no para arruinar la jornada con noticias triviales sobre comportamientos patológicos.

Querer aprender, querer saber son las claves para ser un país competitivo.

"Cazadores" de empleo

Permalink 06.08.10 @ 14:04:57. Archivado en chispas

Dice un proverbio alemán que las ideas están exentas de impuestos, tal vez por eso lo que más hacemos es hablar y escribir, sin embargo, no siempre razonamos con la profundidad que requiere lo que expresamos y eso nos convierte, como decía W. Drummond, en fanáticos, tontos o esclavos. Por si fuera poco, Emilio de Girardin decía: todo el mundo habla del progreso y nadie se sale de la rutina. Tal vez por esa suma de motivos somos eminentemente idealistas y eso, aunque ayuda, no genera cambios en la forma de ser y en el hacer.

Somos un país de expertos en lo que llamo "estrategia de pesca", es decir, lanzamos el anzuelo (curriculum) y esperamos a que el destino o la suerte hagan el resto, cuando lo que toca ante el exceso de oferta y competencia es aplicar la "estrategia de caza", en otras palabras, perseguir y abatir la pieza, buscar la suerte.

No es fácil cambiar. Somos propensos a repetir lo que aparentemente ya está bien y esa falta de elasticidad en el comportamiento nos impide adaptarnos al cambio cuando los tiempos así lo exigen.

Ciencia y tecnología nos sorprenden cada día con sus nuevos descubrimientos y aportaciones. Todo cambia a nuestro alrededor menos nosotros, que seguimos con nuestros hábitos y razonamientos habituales.

No convertimos el entorno en nuestra escuela. Nos consideramos licenciados para sobrevivir con lo que ya sabemos pero no nos damos cuenta de la rapidez en que todo ello se hace obsoleto y nos devalúa personal y profesionalmente.

Nuestros hijos y probablemente nosotros mismos acabaremos trabajando en actividades o empresas que hoy no existen. Pediremos un salario a cambio de conocimientos que no tenemos y las empresas no estarán dispuestas a enseñarnos pues precisarán desde el principio que cada empleo sea productivo y de alto valor añadido. No habrá tiempo para el aprendizaje.

Diría que el entusiasmo, la creatividad y el conocimiento van a ser valores y aptitudes fundamentales en los nuevos empleos. Ser competentes más que estar acreditados académicamente será la clave en estos nuevos empleos, ya que por ser nuevos no habrá cátedra adecuada, que, por otro lado, siempre llega tras la necesidad.

El salario no estará basado en lo que se hace sino en lo que se aporta. Deberemos ser empresa individual en el seno de una empresa colectiva y para ello, deberemos demostrar esa capacidad sin que la supuesta acreditación lo justifique.

Hemos entrado en una era con derechos y deberes distintos. Es necesario aportar antes que exigir siendo conscientes de que seremos sustituidos por quienes más aporten y menos exijan. La competitividad y la productividad ya no serán estrategias empresariales, serán normas laborales en defensa del puesto de trabajo.

Hemos de aprender a ser rentables individualmente y pensar que la empresa es el medio de vender nuestra aportación. El descontento o el desempleado debe salir a "generar" su propio empleo en el seno de alguna empresa cuya suma de sinergias sea superior a la actual.

Ningún nuevo empleo ha de ser un coste, debe ser una inversión rentable en la que el rendimiento individual supere el salario y hemos de ser capaces de demostrarlo antes de exigir.

La enorme fuerza laboral en paro es energía potencial dispuesta a emplearse por menos de los que trabajan. Pronto cambiarán la "estrategia de pesca" por la de "caza" y sus ofertas "asindicales" serán sumamente tentadoras y bien valoradas por los emprendedores que no estarán dispuestos a asumir formación, productividad y riesgo ni tampoco hábitos improductivos ni conocimientos caducos en sus plantillas.

Las empresas se van a países menos legislados con mano de obra barata, habrá que adaptar nuestro entorno para evitarlo y eso empezará con el cambio de actitud y aptitud del trabajador del siglo XXI.

La DGT y la productividad

Permalink 18.06.10 @ 18:10:41. Archivado en chispas

Me parece muy loable que la Dirección General de Tráfico focalice sus esfuerzos en disminuir el número de accidentes, si bien es verdad que, con esa justificación, no cesan de promulgar nuevas normas que aunque puedan parecer razonables y viéndolas con más perspectiva, están contribuyendo al deterioro productivo.

Recuerdo que hace pocos días circulaba por una ronda urbana de 3 carriles y en todos ellos estaba prohibido circular a más de 80 km/h. Lógicamente, los pocos coches que circulábamos en aquel momento íbamos uno detrás de otro por el carril de la derecha dejando libres los otros dos para no sé quién.

No importan las aptitudes, destrezas o reflejos del conductor. No importan las prestaciones ni el grado de seguridad del vehículo. No importa la ingente cantidad de infraestructuras desaprovechadas. No importa el ritmo de vida que la sociedad actual impone. No importa conocer y adecuar las normas a la media de edad del colectivo y a sus aparentes aptitudes.

Estoy convencido de que alguna directiva comunitaria recomendó no exceder de esos 22 metros por segundo y sin más, los responsables del tráfico se dispusieron a aplicar la norma sin otras obligadas consideraciones.

Técnicamente hablando, los automóviles tienen unas prestaciones y nivel de seguridad altísimos si los comparamos con los que se construían hace 30 años. Las infraestructuras urbanas e interurbanas también han mejorado atendiendo a la densidad y la velocidad del tráfico, y en cuanto a los conductores, la mayoría se ha formado, adaptado y preparado en ese ambiente, aún así, la velocidad se cuestiona y se sacrifica. Me preocupa que con tanta simplicidad en las medidas adoptadas la tendencia sea llegar a cero para minimizar los riesgos.

Si se hacen tantos cálculos no sé por qué no se ha valorado o no se han hecho públicos los costes que suponen en tiempo de trabajo (léase productividad) imponer esos límites de velocidad.

Un sencillo ejemplo permitirá comprender la magnitud de las consecuencias económicas en un País que se empobrece por momentos. En condiciones óptimas y considerando un índice de ocupación del 100%, si a un colectivo de 1.000 taxis se les obliga reducir su velocidad de 90 a 80 km/h, es como si en ese colectivo trabajaran sólo 889 profesionales. Por el contrario, si dejamos que suban la velocidad de circulación de 80 a 90 km/h, esos 1.000 taxistas equivalen a 1.125 y si esos 1.000 pudieran desplazarse a 100 km/h equivaldrían a 1.250 taxis circulando.

Siguiendo con el ejemplo, si extrapolamos los cálculos y añadimos camiones y furgonetas de reparto y particulares la enormidad de las cifras asusta. Si además, tenemos en cuenta que esas aparentes menores flotas efectivas generadas al imponer esa Ley restrictiva en velocidad repercuten en los tiempos productivos de los usuarios y destinatarios de esos medios de transporte merece la pena reflexionar si el camino a seguir es prudente y aconsejable para contribuir a paliar los efectos de la crisis económica.

Creo que ha sido lo peor que podía hacerse y no digamos cuando oigo a algún que otro político diciendo que tal vez reduzcan más esas velocidades. Con todos mis respetos, esos señores no tienen agenda de trabajo ni saben lo que es productividad.

Eso es ir contra la física, la termodinámica, la naturaleza. Me temo que si la DGT se hiciera cargo del tráfico aéreo impediría volar a los aviones y de hacerlo con el tráfico ferroviario, volveríamos a las máquinas de vapor. Hay que asumir riesgos y sus consecuencias, no hacerlo es paralizarse pero matar moscas a cañonazos es un despropósito.

Cada tecnología implica sus riesgos y de eso saben mucho las compañías de seguros o por lo menos, así era, ya que ahora, con menos riesgo por accidentes y siendo la DGT su principal aliado, no veo compensado ese descenso de peligrosidad en las cuotas de las pólizas.

La velocidad es sinónimo de crecimiento y desarrollo. La productividad y la competitividad exigen hacer más con menos. Precisamente por ello, es cuestionable que para justificar una labor se paralice un país y se le haga retroceder muchos años en materia de transporte.

Antes de que se les ocurra prohibir totalmente el uso del teléfono móvil cualquiera que sea la tecnología, sugiero una reunión de la DGT con algún representante de Economía y de Trabajo para valorar las consecuencias productivas derivadas de que el trabajador no trabaje cuando conduce.

Las leyes son una forma fácil, rápida y económica de suplir la falta de conocimiento pero no la más adecuada y siempre es conveniente sopesar el coste/beneficio de su aplicación.

Jueces

Permalink 10.04.10 @ 20:47:32. Archivado en chispas

Creo que la profesión de Juez debe ser frustrante ya que sus sentencias casi siempre son cuestionadas por la opinión pública que no ven en ellas lo que el sentido común sugiere.

La verdad es que no sé de dónde sacan su motivación ya que escuchar habitualmente las declaraciones de presuntos delincuentes, cuya verdad siempre es subjetiva, relativa, parcial o falsa, no debe ser el mejor estímulo.

Tener que suprimir a través de declaraciones, -sin el auxilio directo de la ciencia y la tecnología-, la incertidumbre de una conducta para imponer el adecuado correctivo a base de pérdida de libertad ya no es lo que era como castigo ejemplar persuasivo puesto que con la precariedad económica actual hay delincuentes que tal vez preferirían residir temporalmente en un Centro Penitenciario antes que en la calle y amparados por la caridad o la rapiña de subsistencia.

Cuestión aparte es referirse a los que tienen poder, dinero o fama que utilizarán todos sus recursos para evitar el escándalo y la pérdida de libertad. La ira, la soberbia, la codicia y la envidia son vicios demoledores en algunos de estos colectivos y usarán la mentira o la información confidencial o privilegiada para coaccionar a quién les desacredite o vaya a juzgar.

Intentar ser objetivos en un mundo de emociones es una tarea complicada y no sé si tenemos esa capacidad en condiciones mentalmente normales. En este supuesto, me pregunto cómo un Juez puede presumir de ello y administrar justicia en todos los casos de forma objetiva y no condicionada. Tal vez llegará un día en que las sentencias sean asumidas por sistemas expertos y liberen a los Jueces de un poder que requiere una facultad que como humanos carecen.

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