“Y jugar a vivir y jugarse la vida y volver a morir por las causas perdidas”. Así, con esta letra que susurra Zenet cuando arroga el sombrero, podría esbozarse el impulso apasionado de Eduardo Velasco. Siempre dispuesto a beberse la vida y no sólo a tragos largos, también a sorbos chicos, comprometido, denudado, consciente de sí mismo. Tropezaría veinte veces con la misma piedra y aprendería a caer, pero de pie. Ésa es la capacidad de amar del actor malagueño.
Domingo, 27 de mayo
Juan Luis Recio
Ángel Sáez García
Julián Moreno Mestre
Mª Rosario Aldaz Donamaría
Atticus-444
Juan Granados
José Andrés Prieto
Chris Gonzalez -Mora
José Pómez
Javier Orrico
Juan Carrasco de las Heras
David Felipe Arranz