Un sincero homenaje a Saramago en estas palabras sobre "Las pequeñas memorias".

A diferencia de muchos tantos escritores que han recabado en sus memorias su devenir extenso, entre las simas y los cismas del reconocimiento y la decepción, José Saramago se desenvuelve en los recuerdos de sus años más tempranos. Retornar al origen conduce a narrador y lector al descubrimiento de las raíces de la personalidad que el autor y el hombre ha forjado a posteriori. Saramago intenta retomar la perspectiva de un niño para recorrer intercaladamente recuerdos de infancia y primera adolescencia, a través de dos escenarios parejos en su biografía: el paisaje de Azinhaga, población lusitana en la que nació y franqueaba los veranos y Lisboa, cuyos barrios y plazuelas lo vieron crecer. Se presume que los estados del alma se corresponden con la madurez, como defendían clásicas autoridades en sus retóricas, pero el Premio Nobel de Literatura lo deja en claras conjeturas cuando muestra al adolescente sorprendido por el albor de la luna llena y conmovido por la naturaleza en una absoluta e inconsciente comprensión de espíritu. Se contempla en pinceladas como ésta, el don que ya alimentaba su sensibilidad y que de adulto le haría poseedor de una prestancia impetuosa para las letras y el pensamiento.
En las páginas de “Las pequeñas memorias” se exorcizan fantasmas familiares (padres, abuelos, primos, vecinos…) y parecen revivir personajes que ahondan en la ficción del autor. “El elefante”, “Ensayo sobre la Ceguera” y otras de sus obras parecen cobrar sentido en detalles de la infancia del niño José de Sousa, como está serigrafiado el nombre de Saramago en el registro. Aunque nadie conoce a ciencia cierta cómo debe o tiene que acontecer la infancia de un Nobel, no deja de sorprender que el narrador sea franco y revele el hambre y la pobreza de su familia y las cargas emocionales que provocaba la violencia que ejercía en ocasiones su padre sobre su madre. No eran tiempos fáciles los de aquel transfondo: la Guerra Civil en España y el fascismo sentenciando la geografía europea bajos los pies de Hitler o Mussolini. En la mente del pequeño José, habitaba una confusa elucubración sobre los acontecimientos que vivía la vecina España. La voz de Queipo de Llano sonaba con firmeza en Radio Sevilla, en la casa de un pintor que solía visitar, cuya esposa, Doña Carmen, no afianzaba el estereotipo de mujer hispana. Quién sabía la suerte qué corrían las tierras rojas y nacionales de la Península. La prensa era víctima de la censura. Gracias a las formas impresas de los periódicos, Saramago aprendería a leer, al principio sin entender la morfología de las palabras. En un hogar analfabeto donde se padecían penurias económicas no había caudal para adquirir libros, pero al igual que en su narrativa, el ingenio ya se dilataba en el Nobel para salvar estos atolladeros. Sin embargo, contradictoriamente, comenzó a escribir tarde y por casualidad.
No es de extrañar que la Fundación homónima que creo el autor tenga como uno de sus principales objetivos afrontar problemas medioambientales como el calentamiento global. “Las pequeñas memorias” rebosa aromas a olivo, rosáceas, hayas y la frescor perenne de los fresnos y chopos que bordeaban las orillas del Tajo por los que se expandía a la par su pisada y su imaginación. Hay verdaderas connotaciones poéticas en la obra y cantos a la vida: “El mundo es tan bonito y yo tengo tanta pena de morir” musitó su abuela al faltar su esposo.
El ser regresa para nacer y regenerar su identidad y conceder a la infancia el pilar de la trayectoria adulta. Saramago airea parte de su historia, la que podría llevar cualquier otra firma. Con sencillez, inocencia, escepticismo y esperanza. Ahí radica el fundamental baluarte del verdadero escritor: no hay tema insignificante si se conoce el arte de narrar.
Las pequeñas memorias
José Saramago
Punto de Lectura. Madrid, 2008.
140 páginas. 7,95 euros.
Domingo, 27 de mayo
Juan Luis Recio
Ángel Sáez García
Julián Moreno Mestre
Mª Rosario Aldaz Donamaría
Atticus-444
Juan Granados
José Andrés Prieto
Chris Gonzalez -Mora
José Pómez
Javier Orrico
Juan Carrasco de las Heras
David Felipe Arranz