La espiritualidad y claridad de su pincel no deja indiferente al observador, que encuentra en su obra una capacidad lúcida para plasmar la belleza en el detalle. Hablan por sí solas sus manos, sea en pintura, orfebrería, cerámica o bordado. Javier Aguilar es un artista en amplio sentido, pero destacan sus óleos de temática cofrade y en concreto sus retratos: exorcizan el rostro, reflejan el alma en plenitud.
Reivindica que una palabra vale más que mil imágenes y se queda prendado con los planos secuencias de todas las vidas, “las que todos llevamos dentro”. Dedicó más de veinticinco años a lidias empresariales, pero en su reloj no era más que un contratiempo para madurar hacia la felicidad. A los 45 decidió darse de bruces con el destino y ganó para que el público no perdiera un actor sólido que aportó desde el principio grandes tomas de experiencia clandestina y una madurez jovial.
Crítica al libro "Los cínicos no sirven para este oficio" de Ryszard Kapuściński
Domingo, 27 de mayo
Juan Luis Recio
Ángel Sáez García
Julián Moreno Mestre
Mª Rosario Aldaz Donamaría
Atticus-444
Juan Granados
José Andrés Prieto
Chris Gonzalez -Mora
José Pómez
Javier Orrico
Juan Carrasco de las Heras
David Felipe Arranz