Crítica a la obra Habitación para tres de la Compañía Clásica de Comedias

Un cuarto de hotel y el desatino ameno enmarcan la sucesión de escenas de Habitación para tres en la que la Compañía Clásica de Comedias se ha embarcado tras el éxito de crítica y galardones de su anterior montaje, Un enemigo del Pueblo de Ibsen. Una joven a punto de pasar por la vicaría, un abogado ateo en lides amorosas y un ladrón provinciano bautizado “Mercedes”, conforman el tándem protagonista: los primeros alojados en la misma estancia por error y el tercero, ejerciendo sus dotes cleptómanas en un lugar no demasiado apropiado. A partir de su encuentro, el espectáculo se desata y presenta a personajes todavía más caricaturizados y situaciones no menos rocambolescas que el propio argumento.
Antonio Vicente Chinchilla vuelve a los orígenes por aquellos derroteros de Un drama de calderón, dirigiendo junto a Juan León esta adaptación de Guillermo Hotel del dramaturgo y dibujante Antonio de Lara “Tono”. La interpretación de Chinchilla del sensato abogado (Alberto) destaca en expresividad y madurez. Conoce bien los entresijos y adversidades del escenario, y acierta de nuevo compartiendo tablas con la joven actriz Lidia Ibarra (Elena), que acaba de comenzar su andadura en la compañía. Ibarra acoge con ímpetu el personaje y lo conduce hasta el extremo, tal vez con necesidad de modular su carácter y ensamblarlo con algo más de experiencia. Su juventud no le impide ese talento natural para resultar la perfecta histérica que se desenvuelve en la ingenuidad y el encanto femenino, sin olvidar sus distraídos gorjeos y el gesto inmediato.
Joan Fabrellas (Mercedes) parece quedar suspendido en la misma línea de anteriores papeles, lo que no le hace perder excesivo fuelle en su peso cómico, sobre todo en las escenas en las que responde a las llamadas de Elena, propensa a la confianza con sus Merceditas y Merches, detalles que provocaban sentidas risas en el público. Completan el reparto esa pequeña joya del panorama ilicitano llamada Ester Poveda, un Ángel Herrero que no pudo lucirse con su personaje –tedioso- y la bis socarrona de Adrià Esclapez.
Una habitación para tres cumple con las sanas expectativas que se le pueden pedir a un texto de estas características, poniendo en escena la deformación, el absurdo y el chiste voluble que caracterizaron la escritura de su autor, desconocido frente a otros contemporáneos. Antonio de Lara Gavilán -“Tono”-, perteneció a la “Otra Generación del 27”, nutrido grupo de escritores con pluma humorística en la que destacaron Miguel Mihura, Enrique Jardiel Poncela y Edgar Neville. El estilo de “Tono” se caracteriza por un humor vacío de soez o inteligencia, ya que su pretensión se hospeda en entretener al público y elevar a carcajadas sus sonrisas. “La alegría sin malicia y la comicidad sin víctima” que diría el propio dramaturgo. Aunque no buscaba crítica alguna en su espectáculo, el uso de una situación cotidiana -que no real- y el extremo del disparate salvaba los montajes de la censura de la época. Ahora, en tiempos de crisis, la Compañía Clásica de Comedias la rescata como el mejor bálsamo para el ánimo.
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Yo tuve la suerte de representar al mismisimo Antonio de Lara Gavilan "Tono" en una obra-homenaje de la mano de un su gran autor Víctor Iriarte y la verdad que me ha hecho muchisima ilusión ver que todavia se acuerdan de la genialidad de Tono. Esta obra es para mi la mejor que tiene. Así que gracias por mantenerle en la actualidad y ojalá pueda veros algún día.
El Gran Teatro estaba a rebosar. No paramos de reír. Vamos a echar mucho de menos a Ester porque es de lo mejorcito de la ciudad.
Um! pinta bien! cuando la vea juzgaré con más criterio, pero de momento promete ;)
Por lo bien que hablas de la obra creo que habrá que ir a verla en cuanto tenga un rato libre.
Un saludo y gracias por la recomendación
Domingo, 27 de mayo
Juan Luis Recio
Ángel Sáez García
Julián Moreno Mestre
Mª Rosario Aldaz Donamaría
Atticus-444
Juan Granados
José Andrés Prieto
Chris Gonzalez -Mora
José Pómez
Javier Orrico
Juan Carrasco de las Heras
David Felipe Arranz