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ÁNGEL MARTÍN: “Tamara posee elegancia y naturalidad para lucir los vestidos”

27.09.09 | 01:20. Archivado en Cultura, Un café con...

El estilismo requiere buen gusto, pero también vehemencia y filantropía. No trama bailes de máscaras si no es para romper cánones. Pero Ángel Martín siempre ha diluido las intermitencias y alabado la elegancia como cumbre de los sentidos, sin necesidad de apariencias y falsos importes. Diez años con la cantante Tamara y no se siente culpable. La imagen de la reina del bolero es su mejor fechoría.

¿Se puede confiar en la moda?
Siempre que sea con inteligencia. Lo fundamental es que tanto la mujer como el hombre vayan guapos y se vean a sí mismos cuando se observan en un espejo, es decir, ir a tendencia, dentro de unas prendas que hagan juego con su cuerpo y personalidad.

¿El estilismo le fascina desde siempre?
Sí, es algo innato. Desde pequeño me ha gustado la moda y me preocupaba de mis cambios de vestuario.

¿Cuándo se inauguró su camino profesional?
Comencé a prepararme a los 18 años. Por entonces, aquí en España se hacían los típicos cursos de escaparatismo, pero lo que era, en concreto, estilismo de moda estaba limitado. A los 21 llegó mi oportunidad cuando me enteré de unas becas que había para estudiar “Estilismo y Coordinación de Moda” en Milán y no lo dudé. Me fui unos meses a estudiar a Italia, al Instituto Nacional de la Moda y volví ya con otra preparación. Empecé a buscar trabajo, a hacer cosas para revistas y con Tamara, más tarde, me introduje en las cuestiones de moda de la música (sonríe).

¿Cómo fueron sus principios? Aquellos siete años antes de trabajar con la imagen de Tamara.
Fueron duros o al menos, así lo recuerdo. Al principio, trabajé en agencias con pruebas para futuras modelos y algunas cositas de colaboración, como ayudante. Cuando cogí experiencia y más soltura, empecé a hacer trabajos para revistas como El Semanal, Crecer Feliz o Ragazza. Como también he sido profesor de estilismo, cuando veía a los alumnos deseando salir y creyendo que todo es muy fácil les decía que no se puede hacer un curso y esperar trabajar ya en Marie Claire porque es imposible. Siempre se empieza por abajo.

¿Prefiere tener los pies en la tierra y alejarse de los focos del glamour que envuelven el mundillo?
En este mundo hay muchos enchufes y se intenta dejarse ver todo lo que se pueda. Yo estoy alejado de todo eso. Es muy injusto lo que está pasando actualmente. Casi cualquier persona puede ser estilista teniendo un poco de gusto y con un familiar o amigo, a modo de puente, para entrar en una revista. Se necesita preparación y crecer progresivamente junto a personas que llevan años trabajando.

Marc Aldañy ha señalado que el nivel técnico de los estilistas españoles es más completo que en muchos otros países.
En cuestión de peluquería sí, estamos muy avanzados. Pero en estilismo de moda falta mucho camino. La mayoría no se ha formado fuera y su experiencia y enfoque se basa en los cursos hechos aquí.

El trabajo y la constancia le condujeron a Tamara. ¿Fortuna o providencia?
Mezcla de ambas (sonríe con cariño y satisfacción). Un fotógrafo me ofreció un proyecto: Iba a salir una chica con 15 años que iba a revolucionar el mundo musical y me proponía crear un estilismo con ella. Me daba miedo porque no había tocado nunca nada de música, pero sobre todo me entusiasmó. Era algo nuevo, un gran desafío.

Tengo entendido que su anécdota más inolvidable la guarda de su primer encuentro, en el que surgió una sinergía especial.
Nunca se me olvidará. Estábamos en el camerino y era el momento de vestirla para comenzar la sesión. Yo por entonces trabajaba con otra chica, socia mía, y presupuse que Tamara preferiría que ella la cambiase, por el hecho del pudor. Yo me fui a salir y de repente me dijo: “Tú eres un profesional, quédate, si me tengo que desnudar delante de ti, lo hago, no pasa nada”. Me chocó tanto que una niña con 15 tuviese esa personalidad tan fuerte y esa manera tan exquisita de tratarme… un trato llano, humilde y profesional que me hizo sentir relajado. Me gustó tanto ese gesto que me enamoré un poco, tanto que ya llevamos diez años juntos, y más que trabajo, de amistad (sonríe).

El estilo de Tamara ha ido evolucionando según crecía la artista, pero sobre todo la mujer.
Sí, hay una distancia abismal de entonces ahora porque ella se inició profesionalmente siendo muy jovencita. Cuando empezó sólo tenía 15 años, era muy niña, y partíamos de cero, había que marcar una línea de tendencia. Comenzó a recibir trajes de diseñadores: Kina Fernández, Lastra Moda o Amaya Arzuaga vistieron sus primeros pasos, huellas de poco tacón, de primer tacón. A su edad había que añadir que la anterior compañía de discos quería una imagen más modosita y eso nos limitaba un poco, ya que te marcaba unas directrices que había que seguir.

Durante aquella etapa con “Gracias”, Tamara conoció al diseñador que la vestiría de novia, Hannibal Laguna.
Y que no sólo la vistió de novia el día de su boda, también por aquel entonces. Hannibal se inspiró con su primer disco y bautizó a una de sus colecciones “Bolero”. Hicieron amistad y Tamara cerró el desfile de presentación.

Quien conoce la carrera de la artista destaca una transformación categórica de su estilo estético a partir de su tercer disco, “Abrázame”. ¿Se identifica con su paso hacia la madurez?
La Tamara de “Abrázame” estrenaba sus 18 años y se enamoraba del que hoy es su marido. Fue una etapa muy bonita, que yo también viví con intensidad porque nos fuimos a Barcelona juntos. A partir de este disco, todos los demás han reflejado su crecimiento como mujer. En su cd de versiones de Roberto Carlos hay unas fotos con estilo italiano maravillosas en las que emerge con fuerza la personalidad y el estilo que tiene.

El próximo 6 de octubre sale a la venta el nuevo trabajo de Tamara, “Amores”. Un disco muy latino producido por Kike Santander con el que la artista celebra sus diez años en la música. ¿Nos encontramos ante un etapa que marca un antes y un después?
Veo un cambio muy importante en su faceta como mujer que acompaña y solidifica su fuerza como artista. Es su momento, estos 25 años son su clímax. Está arrolladora. Ya tiene una familia creada y quiere centrarse en su carrera. Se siente realizada y ese positivismo extremo le va a ayudar a afrontar un reto, el sueño que le falta: despuntar en América. Está muy enfocada y centrada para afrontar el salto y el disco ofrece un cambio notable que sorprenderá y llegará incluso a más público por su variedad.

Ese equilibrio emocional y profesional del que habla ha contagiado las primeras fotos del disco, donde se descubre a Tamara radiante. Después de su segundo embarazo, se le ha quedado un cuerpo estupendo, está guapísima y quiere transmitir cómo se encuentra moralmente. En su nuevo look he querido jugar con un estilo años 50, pero a la vez sexy y retro. Un aire más fresco y juvenil, aunque siempre con clase y estilo. Hay que tener en cuenta que ella es una artista melódica, no pop.

Dígalo al oído. ¿Cuáles son los secretos de belleza de la artista?
Fundamentalmente dormir mucho. Si no descansa, se le nota y si al contrario, duerme bien, irradia una luz muy bonita en el rostro. Todos los maquilladores le dicen que tiene una piel estupenda. Presta especial atención a su pelo y se hace la pedicura y la manicura semanalmente. Cuida mucho su peso y lo único que le falta es ser más constante con el ejercicio. Su marido y yo le reñimos más de una vez (ríe).

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Comentarios
  • Comentario por Tamara forever 24.10.09 | 01:02

    Guapoooo, cuánto sabe nuestro Angelito!!!

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