ALMUDENA DE ARTEAGA: “El Marqués de Santillana se dedicó a la literatura por las mujeres”
20.03.09 @ 18:57:52. Archivado en Un café con...
Los críticos la han reconocido como una de las mejores escritoras de novela histórica actual, lo que no difiere de la aceptación del público que ha catapultado “Eugenia de Montijo” o “La princesa de Éboli” al escalafón de los más vendidos. Tras la reedición de esta última obra coincidiendo con el estreno de la superproducción cinematográfica “La Conjura de El Escorial” el año pasado, Arteaga regresa para desempolvar la historia de un insigne pariente, El Marqués de Santillana.

¿Por qué resaltó Iñigo López de Mendoza, Marqués de Santillana?
Más allá de su faceta militar y palaciega, El Marqués de Santillana fue un gran poeta medieval. De hecho, de los primeros que tuvimos en España. Amaba su biblioteca y tuvo una más que completa formación.
¿Quién narra la historia?
Mencía de Mendoza, una de las hijas del Marqués. Aunque se puede considerar mi primera novela con el protagonismo de un hombre, la voz narradora recae sobre una mirada femenina.
¿En qué se ha centrado a la hora de abarcar la vida de este personaje?
Como en mis otras obras, enfoco en las mujeres de su alrededor. Rompo con el tabú de que las mujeres eran unas perfectas ignorantes, que no sabían leer y escribir. Demuestro que el Marques de Santillana se dedicó a la literatura gracias a ellas. Fue criado entre su madre y su abuela, que le inculcaron cultura.
Con sus novelas y biografías ha rescatado del olvido el papel que tuvieron féminas tales como Catalina de Aragón y Juana La Beltraneja. ¿Se siente comprometida con el pasado?
Creo que sí, sobre todo, no porque fueran capítulos pendientes de la historia, sino porque no se les ha dado la importancia que merecían. María de Molina fue reina tres veces (regente de su marido, hijo y nieto) y sin embargo, hay grandes historiadores que le han dedicado un solo capítulo en la historia de España. Mi tarea es hacer un poco de justicia al hablar de sus vidas y darlas a conocer.
Si situáramos frente a frente a La Princesa de Éboli y a María de Molina, ¿qué tendrían en común?
Como casi todas mis protagonistas, que en cierto modo se rebelan contra una situación impuesta con las mujeres de su momento. Hay algunas que actúan en la sombra, como no podía ser de otra manera, y otras que sí se rebelan. Yo creo que este es el factor común de todas mis protagonistas. Como pasaba con Isabel Galindo que fue una revolucionaria.
La Princesa de Éboli decidió retirarse a la vida monástica junto a sus criadas cuando murió su marido. Pero son sonados sus desencuentros con Santa Teresa de Jesús.
Fueron dos mujeres fuertes de carácter y es lógico que chocasen porque ninguna quería ceder. Pero la princesa de Éboli tuvo un gran defecto, que fue hacer pública la vida de Santa Teresa de Jesús y sus escritos. Le dio tantos problemas que ese libro estuvo decomisado por la Santa Inquisición.
¿Se debió a que era costumbre en la época que la mujer ingresara en un convento cuando quedaba viuda?
Sí, pero a ello le añadimos que Ana de Mendoza era bastante visceral y tomó esa decisión en un momento dado. La historia es curiosa. La Princesa de Éboli entró en el Convento que había hecho en Pastrana para la congregación de Santa Teresa. En realidad quiso ser una religiosa “sui géneris” y se creía con ese derecho por ser la benefactora del convento. Tenía voto de clausura, pero recibía visitas, con un par de doncellas que la servían. El vaso se acabó colmando y la directora del convento se vio obligada a huir una noche con todas sus monjas. El convento continuó, pero con otra orden.
El mes pasado se editó en dvd “La Conjura de El Escorial”, película donde, entre otros personajes históricos, el espectador conoce a Ana de Mendoza en su mayor época de esplendor. ¿Le gustó?
Sí, y además la aconsejo. Para mí Antonio ha creado historia, es decir, es el primer director español que se ajusta bastante a los acontecimientos y lo ambienta perfectamente. Demuestra cómo era nuestro imperio y la solemnidad que teníamos.
En “Esa dama” de Kate O´brien, se da a entender, al igual que usted en su novela, que la reclusión de la princesa y de Antonio Pérez se debió primordialmente a la cobardía de Felipe II a la hora de aceptar las consecuencias de su decisión respecto al ordenamiento del asesinato de Escobedo.
Lo que hay son diferentes interpretaciones. La mía es que Felipe II también estaba metido en el asesinato de Escobedo, pero no paga. Y Antonio Pérez sabe guardarse bajo la manga algunas cartas. Queda preso, pero le dejan huir. Tenía papeles que implicaban al rey y que vende cuando ya está en París. La cabeza de turco fue la Princesa de Éboli. Era cómplice porque conocía el tema, pero no era mano ejecutora.
La obra de O’ Brien añade como motivo de la traición del rey a sus dos fieles amigos, el desamor o simplemente celos de Felipe II hacia Ana de Mendoza.
No hay papel que demuestre que fueron amantes. La sospecha aparece dos siglos después de la muerte de ella, en la Ópera de Don Carlos. Es una obra de ficción. De hecho, es tan ficción que ni aparece Antonio Pérez. Si fue amante del rey, nunca lo sabremos. Pero por ejemplo, Guillermo de Orange en su tiempo, escribió un libro sobre Felipe II y sus amantes, y no la nombra en ningún momento. Igual que Diapolo, el diplomático veneciano que estaba aquí en ese momento, escribe a Ruy Gómez Silva, hablándole sobre las amantes que ha tenido el rey y no se le ocurre nombrar a su mujer.
En “Elizabeth: La Edad de Oro”, Felipe II no sale bien parado. ¿Qué le parece la imagen que ofrece de él la película de Antonio del Real?
Me parece increíble que Jordi Mollá se prestase para hacer ese papel, con eso lo digo todo. Felipe II es puesto como un deficiente mental y no lo era. La visión que ofrece Del Real es mucho más cercana y justa.
En relación a la “leyenda negra”, el historiador Fernand Braudel se preguntaba en su estudio sobre Felipe II, si sería el hombre el que controlaba los acontecimientos o los acontecimientos los que controlaban al hombre. ¿Qué piensa usted?
Hay acontecimientos que se pueden controlan y otros que surgen. Nunca he creído en la leyenda negra porque nace de la mano de nuestros enemigos. Es totalmente absurda. Brujas en nuestro país casi no se quemaron mientras que en los de ellos el número es mucho mayor. Ellos han sabido vender mejor su historia y nosotros como tontos nos lo hemos creído. La leyenda negra es verdad que se inicia con Felipe II, pero de la mano de historiadores ingleses y franceses.
En los últimos años se han avivado una moda en torno a las novelas denominadas “históricas”, ¿qué cree que caracteriza a una novela histórica de calidad?
Novela histórica no es una novela totalmente de intriga, que se inventa la historia, los personajes y casi los lugares como se ve tanto. La etiqueta de novela histórica se lo ponen las editoriales porque vende, pero creo que es una manera de engañar al comprador, al lector.
¿Qué autor recomienda dentro de este género?
Siempre invito a leer a Benito Pérez Galdós. Es muy duro y escribe un poco barroco, pero ha sido el número uno, el gran maestro.
Sus novelas están correctamente ambientadas y trata el vocabulario con exquisitez. ¿Cuál es su modus operandi a la hora de ponerse manos a la obra con un nuevo proyecto?
Me voy a los archivo e investigo. Me tiene que cautivar el personaje. A veces un secundario, acaba convirtiéndose en un principal. Perfilo a los personajes lo más fidedignamente posible y aporto ficción en las lagunas que te dejan los papeles, que son muchas. Lo más cotidiano de la vida de una persona, que es lo más tangible, no está escrito. Dentro de la ficción, me informo de vestuario, alimentos, hábitos, absolutamente de todo. Y aunque no utilizo castellano antiguo porque si no nadie me entendería, uso palabras que son poco utilizadas y se estilaba en la época contextual de la novela.
¿Por qué sólo encontramos una obra íntegramente de ficción en su trayectoria?
Cuando estás creando, te tienes que adaptar a lo que demanda de ti el mercado. Yo publiqué una novela de ficción y fue la única que no he reeditado. Tengo una cantera de lectores, a los que debo mucho y ellos prefieren o la novela histórica o la biografía.
Si tuviera que escribir sobre la mujer del S.XXI, ¿a quién tomaría como modelo?
A cualquier mujer que esté en la cúspide. Por ejemplo, de aquella que llega alto en una profesión denominada de “hombres”.
Este enfoque, ¿en qué lugar le posiciona frente a la “paridad”?
Me encuentro a favor de la igualdad del hombre y la mujer siempre que estén igual de preparados y tengan las mismas posibilidades de llegar a un puesto. Con la paridad no. Creo que hay grandes mujeres que no están donde deberían estar y que no debe haber mujeres porque simplemente tiene que cumplirse un cupo. Eso también es un desprestigio para las féminas. La mujer tiene que llegar a donde llegue porque ha demostrado que vale. Para las dos partes es injusta esta ley.
Existen estudiosos que realizan un paralelismo entre la leyenda negra española y la visión que se ha tenido de EEUU antes de la llegada de Obama. Piensa que ¿con razón?
La historia está ahí y la interpretación también. Yo no creo en la leyenda negra. No serían los partidarios de Bush los que le dieron mala fama. Sino los contrincantes.
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Web Oficial de Almudena de Arteaga : www.almudenaarteaga.com
Comentarios:
P.D: Marc, el libro sobre la Beltraneja o la Princesa de Éboli son ineludibles en la biblioteca arteaguiense. Aunque todos me han gustado, así que te diré cuál fue uno de mis primeros y el que me condujo a ser una seguidora de sus novelas: "El desafío de las damas".
He comprado su nueva novela casi al salir porque vale la pena!
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