LEONOR WATLING: “¿Si con la música y el cine se vence al olvido? Tendría que ir a psicoterapia para contestarte”
11.10.07 @ 12:11:07. Archivado en Cultura, Un café con...
Su voz evocadora rompe moldes en cada tema que se enfunda. Un silencio que habla, de todo aquello que tiene nombre o de lo que se diluye entre los resquicios del día a día y despierta una mirada. “The electrical Morning” nos devuelve a Marlango y Leonor insufla vida a esta catarsis del bagaje del grupo. Auténtica y pizpireta, se reinventa.

El primer single, “Hold me tight”, ¿se presenta como una invitación sincera a que el público dé una oportunidad al disco?
Realmente es que nunca lo pensamos así. Hacemos las canciones porque lo necesitamos, lo mejor que podemos y como creemos que tienen que estar. Mandan mucho ellas y cuando las terminamos las ponemos en un disco que es como un privilegio. Un privilegio no haber grabado uno, sino ya el tercero, y si son útiles para alguien, ¡genial!
El single habla del miedo a perder a la persona amada. ¿No tiene pavor Leonor Watling a no encontrar la palabra exacta para crear el reflejo de un momento concreto?
Me encanta que opines eso, que cada cual encuentre un significado al tema cuando lo escucha. Para mí habla del miedo que da enamorarse o desenamorarse, igual. Y habla de sexo también, de muchas cosas.
Las palabras para mí son tiesas, son como un juego muy divertido. A veces me rompo mucho la cabeza, pero siempre desde el esparcimiento y el disfrute del lenguaje.
¿Qué significado oculta ese instante mágico en que se cruza la noche y el día y nace el encuentro único del que habla “The electrical morning”?
Significa tantas cosas que nos gustaba mucho como marco para el disco. Intentamos que no haya nada obligatorio, ni en la música ni en nada. Que elijas si es de noche o de día, si es ayer o es mañana, si estás volviendo o estás saliendo. También es como cuando cumples los 30 años, que para el Banco ya no eres joven, pero para todo lo demás sí y no existe nada forzoso.
A todos los temas les da voz y letra usted. ¿Con qué canción ha sentido más liberación al componerla?
Con “Shout”. Cuando la tocamos para grabarla, nos quedamos todos muy a gusto porque gritar es siempre muy liberador.
“Tengo que gritar demasiado alto para callar a todos. Tengo que gritar demasiado alto para que todos se calmen”. ¿Simboliza “Shout” una llamada a la conciencia en una sociedad que habla de libertad de expresión cuando se censura muchas veces la moral?
A veces hay tanto ruido… No es una reivindicación de nada, es un sentimiento muy personal. Lo considero una acción de autoprotesta más que de protesta. Dentro de cada uno tenemos lo peor y lo mejor que puede ser una persona y más de una vez, cuando estás rodeada de tanto ruido, sólo te dan ganas de gritar. Y eso al final crea más ruido. Es un poco irónico, aquello que no tiene sentido. Porque parece que para estar en silencio necesitas gritar. Es una contradicción en si misma.
Se percibe una evolución clara en comparación con los anteriores discos…: más madurez, nuevos sonidos e incluso dicen algunos críticos que, un paso a un mayor positivismo. ¿Qué está en plena ebullición dentro de Marlango?
Este disco es el resultado del primero y el segundo junto a sus respectivas giras, de todo lo que nos ha pasado en estos cuatro años. Es maravilloso cambiar. Cada noche que tocamos aprendemos algo que nos guardamos, no somos siempre un folio en blanco, que estamos llenos de tachones y de borrones, como todo el mundo. Componemos y es nuestra terapia, nuestra forma de curarnos o celebrar cosas.
Uno de los temas, “Who is me”, formula una pregunta abierta. ¿Se llega a saber alguna vez quiénes somos?
No lo sé. En ese momento en que lo escribí, yo desde luego no tenía ni idea. A ratos sí y a ratos no. Depende del día.
Marlango se siente en vivo y en directo. ¿Se terminan de constituir las canciones cuando suenan en un espacio abierto?
Algunas sí. Algunas necesitan pasear un poco. Como jamás paramos de escribir, llega un momento donde grabamos un disco y las vamos tocando en directo, algunas piano y voz, otras con los músicos que hemos grabado el disco y hacemos la gira. Otras veces según vemos, nos damos cuenta de que algunas son muy pequeñas y es necesario meterlas en la incubadora, madurarlas, cuidarlas y luego ya exponerlas al público.
¿Cómo “The love song”? Que ha quedado fuera de la selección que conforma “The electrical Morning”.
Esa la tocaremos en directo porque es muy divertida. Lo que sucede es que siempre se tiene que quedar alguna fuera y por ello, las colgamos en “MySpace” gratuitamente porque son temas que también queríamos que vieran la luz.
Entre acústicos y escenarios, también guardan un lugar a la solidaridad, como se contempla en su participación en campañas de ayuda humanitaria como las de Intermón Oxfam.
Con Intermón Oxfam siempre intentamos colaborar. En todos los directos ellos ponen un puesto y repartimos información y en la gira del año pasado coincidió con la campaña de “Armas bajo control”. Este año para lo que nos necesiten, ahí estaremos.
En más de una ocasión ha afirmado que odia que la califiquen. Algo muy de moda hoy en día. ¿Huye de los estereotipos y los refranes?
Es normal calificar las cosas. Lo hacemos todos. Necesitas ordenar tu cabeza, colocar las cosas, hay mucha información, pero en mi caso, intento escabullirme un poco como un pececillo.
¿Se tiene más melancolía de lo que recordamos o de lo que nunca hemos vivido?
Creo que es un estado general, no algo en concreto. Eso sería la nostalgia. No pienso que seamos nostálgicos. Resulta un sentimiento muy estéril y muy triste. La melancolía es una especie de manera de mirar el mundo, tanto lo que ha pasado como lo que no.
Puede que el cine y la música sean un modo de vencer al olvido y la muerte.
No, lo entiendo como una necesidad. Pero creo que tendría que ir a psicoterapia para contestarte (risas).
Tiene pendientes de estreno sus dos nuevos films: “Lección 21” y “Los crímenes de Oxford”. ¿Qué puede adelantarnos?
Son dos proyectos que no se parecen en nada y tengo muchas ganas de verlas porque todavía no las he visionado. Se estrenan en Enero y han sido experiencias muy diferentes y muy buenas. “Los crímenes de Oxford” no ha sido tanto un cambio de registro en mi interpretación, pero trabajar con Álex de la Iglesia es un gustazo.
Para concluir la entrevista. ¿Supone ser valiente saber regresar al punto de partida?
Siempre conlleva congregar valor o experiencia. Es importante no perder nunca la perspectiva de ese punto, cueste más o cueste menos.
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