PEDRO POMARES: “En el momento en que la política y la religión se jerarquizan, deja de haber libertad”
01.08.07 @ 18:19:54. Archivado en Cultura, Un café con...
En su juventud, temas como “del amor a la locura” le catapultaron al olimpo de las estrellas en Méjico. Tras toda la vorágine, regresó siendo todavía un desconocido en España, de la mano del gran Plácido Domingo, protagonizando el musical “Los miserables”. Paso a paso, se fue labrando una nutrida carrera artística que le ha conducido del teatro al musical, de los recitales líricos a la dirección, el doblaje o la creación de guiones. En la actualidad es el artífice y director de la Compañía Musical de España y triunfa en Madrid con “Ascenso y caída de la ciudad de Mahagonny”, montaje que el próximo día 5 de Agosto se despide de la cartelera madrileña.

A finales de Junio se dio su gran regreso al gran musical con “Ascenso y caída de la ciudad de Mahagonny”, un espectáculo de gran envergadura que sirve de presentación de las Naves del Español, nuevo espacio del Teatro Español de Madrid.
Sí. Con él se ha inaugurado esta nueva funcionalidad del Teatro Español dentro del antiguo matadero de Madrid.
Fue una ópera muy controvertida en su estreno ya en 1930, y en su reestreno en 1957 tuvo un éxito especial. No se representa desde la Ópera de Salzburg allá por 1996. La producción del Teatro Español inaugura esta moderna opera creada por el tandem Weill/Brecht en un sitio muy singular. Bueno, a partir de la teatralidad es una muy innovadora puesta en escena como es muy innovador el concepto que Mario Gas le ha dado al espacio escénico y le ha dado a esta obra. Una obra muy esperada por cierto. En España se hizo “La pequeña Mahagonny” en el Teatro Lliure hace unos años pero es muy diferente de “Ascenso y caída de la Ciudad de Mahagonny”. Llevamos una orquesta sinfónica, ocho protagonistas, cuarenta personajes actores cantantes de coro, todo gente que ha hecho grandes musicales. Además, Mahagonny posee una partitura complicada a la que Mario Gas da una teatralidad soberbia, impactante y demoledora sin perder la esencia de lo que es una ópera contemporánea.
“Mahagonny” escenifica el auge y la ruina de dicha ciudad. Pero, ¿Qué hay más allá de este argumento?
Mahagonny es la máxima expresión de anticapitalismo o pro-capitalismo, según se mire. Porque la ciudad nace de tres peligrosísimos presos como son la Viuda Begbick, Moses y Fatty, que huyen de la policía y en el desierto deciden formar la ciudad de Mahagonny. Bertolt Brecht, la encuadra en Alabama, pero podía ser como las Vegas, llevada a un extremo de ficción corrompida. A partir de ahí, en esa ciudad vale todo, siempre que uno tenga dinero. Hablamos en síntesis de una obra épico romántica capitalista.
Como anécdota, te puedo decir que esta obra se representó en la época de Franco en el Liceo de Barcelona y hubo un enorme escándalo. Bertolt Brecht trasciende todas las normas de la política, porque en el momento en que la política y la religión se jerarquizan y se organizan, deja de haber libertad. Es una obra dura pero muy hermosa.
El papel al que provee de voz y rostro, en el musical, Fatty, ha sido definido por usted mismo como un papel “muy sibilino paradójicamente irónico”. Después de interpretar a protagonistas de la talla de “Jean Valjean” de los Miserables, “Eric”, El fantasma de la Ópera, o “Lumiere” en la Bella y la Bestia... ¿Cómo afronta la piel que ahora ha adquirido?
El papel de Fatty es uno de los tres presos que huyen, se aprovechan de las ilusiones y fantasías de lo que se llama éxito para mucha gente. Mi personaje es muy sibilino, muy peligroso. Se trata del apoderado. Sabe contar muy bien el dinero y es capaz de matar, de golpear con tal de que no falte ni un dólar en la caja. Fatty y Moses son como pin y pon, por hacer una acepción coloquial. Moses es antagonista de Fatty y muy bien constituido a nivel dramático. Es más zompo mientras Fatty es más hermético. Por otro lado, nuestro cerebro, nuestras neuronas dependen de la Viuda Begbick, que es la mujer que monta todo el engranaje de Mahagonny, la cabeza pensante.
Ha sido un reto para mí interpretar a este personaje. La tesitura y complejidad de su partitura era para salir por piernas en principio, pero luego me he sentido muy orgulloso de haber aceptado el reto y ver que puedo ser capaz.
No sólo se ha reencontrado con la escena madrileña, sino que de nuevo ha afrontado un proyecto de sobrada envergadura junto al director Mario Gas. Tengo entendido que la admiración es mutua.
Lo admiro mucho y creo que cualquier persona de las artes escénicas y el teatro español. Él me tiene que admirar porque ha confiado en mí para un personaje muy importante, para una apuesta muy complicada y para darle vida, forma y enraizar este nuevo símbolo cultural de Madrid que será el recinto del antiguo Matadero Municipal. Son unas instalaciones increíbles y estoy francamente muy contento.
Espero que la admiración no quede aquí porque Mahagonny tiene muchos proyectos, incluida su gira por Europa, aunque todavía no puedo confirmar nada.
Para concluir. Ahora que tras una larga ausencia, se sube otra vez al escenario del musical por excelencia. Usted, que conoce tanto las mieles del triunfo como lo efímero de su presencia, que sabe de aparecer en los deslumbrantes créditos de la Gran Vía como de viajar con lo justo haciendo pequeños bolos por España... Dígame, ¿Echa de menos el que llaman "éxito en mayúsculas"?
Para mí el éxito es un estado en que el ser humano está. No el hecho de que la gente solamente te admire o te eleve el ego. Creo que el ego hay que elevarlo desde uno mismo.
Las mieles del éxito es hacer lo que estoy haciendo. Fue una elección porque yo tuve que dejar otras cosas como mi compañía de teatro que de alguna manera y paradójicamente es lo que me da una estabilidad a nivel económico. El dinero es necesario para comer o subir en el metro. A partir de ahí, deja de ser importante. El éxito es poder participar con una obra como ésta y aprender con el mejor director de la escena española (Mario Gas). Es tanto o más éxito que cuando en la Plaza Méjico la gente gritaba “Pomares Pomares” y tenía Club de fans. No reniego de aquél momento de mi vida, aunque sí que te digo que tuve ciertos problemas de ansiedad y tuve que asumir y asimilar que conforme sube uno la caída es más fuerte. Pero gracias a Dios y gente como Mario Gas, Plácido Domingo, el director de la Orquesta Barroca Valenciana (Manuel Ramos)... he comprendido lo que es el éxito y mi vida está llena de él mientras tenga la salud y la oportunidad de trabajar en eventos como éste. Me da absolutamente igual no salir en televisión o en las revistas. Si algo tengo que demostrar es en el escenario, frente al público.
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