El senador republicano impulsa la iniciativa desde la época del gobierno de George W. Bush, en principio con idea de formalizar un Tratado de Libre Comercio, descartado en su momento por las autoridades uruguayas y encaminado ahora por el veterano y conocido congresista hacia esta forma de comercio.
Estados Unidos otorgaría a Uruguay ventajas arancelarias sobre distintos productos, sin fijar o determinar nada a cambio. "Uruguay es una nación amiga, un verdadero socio en el Cono Sur de los Estados Unidos", ha reiterado Lugar en declaraciones formuladas tanto en Montevideo como en la ciudad de Washington.
El legislador, nacido el 4 de abril de 1932 y electo por Indiana en 1976, es una activa figura en materia de política internacional, allegado a Bush y con muy buena relación con el presidente Barack Obama. Es uno de los hombres que la Casa Blanca "mira con mejores ojos" para poner en marcha la política bipartidista sobre los grandes temas nacionales, que el actual mandatario ha pregonado desde los comienzos de la campaña electoral.
En estos últimos días Lugar ha cursado una carta a todos los miembros del Comité de Asuntos Exteriores (El País pudo leer una copia del texto enviado al senador Daniel K. Akaka) por la cual solicita apoyo para la iniciativa que busca "conceder preferencias de comercio para Uruguay con un particular enfoque de beneficios políticos y regionales para los Estados Unidos".
En momentos en que el Congreso examina los tratados de libre comercio firmados con Colombia y Perú y revisa el Pacto Andino de Promoción Comercial y Erradicación de drogas, "es hora de garantizar preferencias a Uruguay que hoy enfrenta las altas tarifas americanas. Ha probado que es un país confiable en el Cono Sur, pequeño en su tamaño territorial, pero clave entre importantes vecinos como Brasil y Argentina", señala en su misiva Lugar, considerado el senador republicano de más alta jerarquía y gran equilibrio en sus decisiones.
El informe que está en poder de los congresistas incluye lo que se denomina un programa comercial ampliado que se reserva para las naciones su-damericanas que colaboran en la lucha de Estados Unidos contra los narcotraficantes y que también incluye a los socios comerciales más pobres. Uruguay no está comprendido en esa categoría, pero, según Lugar, "las ventajas deberían usarse también estratégicamente para lograr objetivos de política exterior".
Si se aprueba el proyecto Uruguay recibiría preferencias arancelarias unilaterales, sin tener a su frente el compromiso de otorgar ventajas a los Estados Unidos. Esta solución está alejada de la totalidad de productos que abarca un Tratado de Libre Comercio y también de un eventual "choque" por la perforación del arancel externo común del Mercosur (uno de los argumentos más firme de los opositores a la firma de un TLC), desde el momento que Uruguay no realiza ningún tipo de concesión. En una instancia inicial se negociaría dentro del Tratado Andino, según la carta de Lugar, ya que en pocos meses tocaría la renovación del mencionado acuerdo y en esa etapa se podría incluir a nuestro país dentro de la concesión arancelaria en los sectores textiles de lana.
Asimismo se señala que este nuevo mecanismo no colisiona en absoluto con el TIFA (acuerdo que en un año y medio ha logrado abrir la negociación para la colocación de arándanos y carne picada sin hueso) y mantiene latente la posibilidad de suscribir en un futuro, no muy cercano por la actual situación económica mundial, un Tratado de Libre Comercio.
Martes, 9 de febrero
Juan Eduardo Fernandez
Efrén Mayorga
Grupo Cenyt
Angel Monagas
John Santa Cruz Manco
Rolando Rodrich
Francisco R. Figueroa
Roderick Guzmán Meza
Juan Carlos Rosillo Villena
Julio San Francisco
Hermann Rodríguez Osorio, S.J.
Guillermo Roz