
En satisfacción con la democracia, Uruguay ocupa el primer lugar (71%), frente a una media del 37%.
Los latinoamericanos están cada día más felices y más esperanzados por el futuro, a la vez que con grandes y crecientes niveles de crítica respecto de sus sociedades. A 30 años de la llegada de la Tercera Ola Democrática a la región, la democracia se va consolidando parcial y lentamente, sin cambiar su condición de imperfección. Estas, y las que a continuación analizamos, son las principales conclusiones del Informe Latinobarómetro 2008 (LB2008).
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El importante crecimiento económico que se produjo entre 2003 y 2008 (el mejor ciclo económico de los últimos 40 años), ha tenido un impacto notorio en varios indicadores. Destacan, de manera particular, los importantes aumentos registrados en relación con la satisfacción con la vida y la felicidad. La satisfacción con la vida pasa del 41 por ciento (1997) al 66 por ciento (2008).
Por su parte, el indicador felicidad avanza del 65 (2002) al 71 por ciento (2008). Cabe suponer, sin embargo que a medida que los efectos de la profunda crisis financiera y económica que hoy afecta al mundo lleguen a la región de manera más firme, estos indicadores bajarán.
Pese a todo, los latinoamericanos miran con optimismo el próximo año. El 38 por ciento cree que la situación económica futura del país será mejor en 2009. Paraguay (78 por ciento) se ubica en el primer lugar; Costa Rica (21 por ciento) en el último. Argentina (32 por ciento) ocupa el 10o puesto.
Por su parte, las expectativas sobre la situación económica personal futura son aún más optimistas, ya que 46 por ciento (promedio latinoamericano) considera que estará mucho mejor o un poco mejor en 2009. De nuevo Paraguay (78 por ciento) se encuentra en el primer lugar, mientras El Salvador (29 por ciento) está en el último. Argentina y Costa Rica (36 y 35 por ciento, respectivamente) ocupan los puestos número 12 y 13.
Por primera vez desde 1995, la delincuencia es el problema principal (17%), seguido por el desempleo (15 por ciento). Sin embargo, existen diferencias muy marcadas entre los países. Por ejemplo, el problema de la delincuencia alcanza en Venezuela un altísimo 57 por ciento; en México, 33 por ciento, y en Guatemala, 24 por ciento; en cambio, en Bolivia y Nicaragua es de tan sólo uno por ciento. En Argentina, la delincuencia ocupa el primer lugar, con 21 por ciento, y el desempleo el segundo, con 16 por ciento.
La democracia. El año en el que la Tercera Ola Democrática cumple 30 años de vigencia interrumpida en América latina, los datos del LB2008 ratifican el apoyo regional a la democracia, el cual aumenta de 54 por ciento (2007) a 57 por ciento. Venezuela (82 por ciento), Uruguay (79 por ciento) y República Dominicana (73 por ciento) ocupan los tres primeros lugares de apoyo. Por su parte, Honduras (44 por ciento), México (43 por ciento) y Guatemala (34 por ciento) se ubican en los últimos tres lugares.
La sorpresa surge en Costa Rica, que acusa una caída de 16 por ciento en tan sólo un año (pasó de 83 por ciento en 2007 a 67 por ciento en 2008), lo que la ubica por primera vez desde 1995 en el quinto lugar de la tabla. Argentina perdió tres puntos (de 63 a 60 por ciento) y ocupa el séptimo lugar entre los 18 países encuestados.
En cuanto a la satisfacción con la democracia, el promedio regional es de 37 por ciento (igual que el de 2007), con una brecha de 20 por ciento entre el apoyo a la democracia y la satisfacción con la misma. Ocupa el primer lugar Uruguay (71 por ciento) y el último, Perú (16 por ciento). Argentina (34 por ciento) ocupa el puesto número 12.
La percepción que prevalece en América latina es que la democracia es muy eficaz para garantizar la libertad, al mismo tiempo que muy ineficaz a la hora de garantizar la oportunidad de conseguir trabajo (28 por ciento), una justa distribución de la riqueza (25 por ciento) y la protección contra el crimen (24 por ciento). Esos son tres de los bienes públicos más deseados por la ciudadanía.
Cabe tener presente que pese al importante apoyo que registra la democracia en América latina, al 53 por ciento de los entrevistados no le importaría que un gobierno no democrático llegara al poder si pudiese resolver los problemas económicos.
Los tres primeros lugares los ocupan Paraguay (69 por ciento), República Dominicana (64 por ciento) y Honduras (63 por ciento).
Por su parte, la mayor resistencia a un gobierno no democrático ocurre en Venezuela y en Bolivia (39 por ciento cada uno) y en Uruguay (31 por ciento). En Argentina, a 43 por ciento no le importaría que un gobierno no democrático llegara al poder si pudiese resolver los problemas económicos.
La más desigual. A pesar del importante crecimiento económico de los últimos seis años, América latina aún es la región con la mayor desigualdad del mundo. Existe, asimismo, una alta percepción de que en democracia las desigualdades sociales no se han modificado. Sólo 21 por ciento considera que las desigualdades disminuyeron, mientras que para 48 por ciento permanecieron igual.
Cabe destacar que el 70 por ciento de los encuestados en la región opina que su país "está gobernado por unos cuantos grupos poderosos que actúan en su propio beneficio", proporción estable desde 2004. (República Dominicana, 89 por ciento; Perú, 88 por ciento y Argentina, 87 por ciento).
Pese a esto, el Estado aún es muy importante en América latina. En los últimos años, el apoyo a una mayor intervención ha crecido. En la escala de 1 a 10, de quién debe resolver los problemas (donde 1 es el Estado y 10 es el mercado), la región se ubica en 3.9.
Al mismo tiempo, más de 80 por ciento cree que la salud, el agua potable, las jubilaciones, los servicios eléctricos y la educación deben estar en manos del Estado.
Como vemos, las expectativas ciudadanas continúan muy altas. Por ello, los gobernantes deberán manejar con mucho cuidado este alto nivel de expectativas que no se condice con la marcha de la economía a nivel mundial.
De lo contrario, y sobre todo en un período con una intensa agenda electoral (entre 2009 y 2011, 14 de los 18 países de América latina celebrarán elecciones presidenciales), pueden sobrevenir serios problemas de gobernabilidad e inestabilidad.
Domingo, 27 de mayo
Efrén Mayorga
Hermann Rodríguez Osorio, S.J.
Julio Frank Salgado
Guillermo Roz
Asociación Cultural Vera Méndez
Paul Monzón
Karina Longo
Meir Finkel
Angel Monagas
Rolando Rodrich
Francisco R. Figueroa
Julio San Francisco