Balbuceos desde las fábricas de la muerte
23.08.09 @ 10:35:50. Archivado en Los nombres de las sombras
Lo primero es defenderse de los adjetivos. No usarlos para defenderse de lo insoportable. No parapetarse tras la inercia de valorar. Ceñirse, en lo posible, al sustantivo, al hecho, a la realidad en toda su desnudez.
Hemos presenciado el primer atisbo de la ausencia: Treblinka.
No queda allí nada más que la torpe mano de la memoria reemplazando con piedras el horror de la Historia, el acto de nadificar, el vacío consumado, el homicidio industrial a gran escala. Donde hubo aniquilación se erige, inevitable y consoladora, la ceremonia de la conmemoración, la liturgia del recuerdo. Triste. Inexorable.
José Sánchez Tortosa
autor
Contacto


