Sobre la frontera entre crítica y judeofobia
04.02.09 @ 17:28:49. Archivado en Los nombres de las sombras
Como sostiene Gustavo D. Perednik, la judeofobia hoy se disfraza de antisionismo. El sufijo ismo otorga una aureola de cientifismo y erudición que permite desterrar en el imaginario la idea de que se trata de una fobia y no de una crítica racionalmente argumentada. Y, sin embargo, cuando se analiza con un mínimo de rigor lógico ese discurso, con inquietante frecuencia se muestra tal cual es. Acaso uno de los ejemplos más sintomáticos sea el de la actitud del Primer Ministro turco, marchándose de una reunión por sus desavenencias con su homónimo israelí. El hecho muestra la negativa a seguir argumentando y la indignación que provoca el otro, sin tener en cuenta las responsabilidades propias. Cabe recordar que aún hoy es objeto de controversia en Turquía el exterminio de los armenios, oficialmente negado por el Estado Turco. A poco que uno se niegue a comulgar con los dogmas del antijudaísmo actual (de derecha a izquierda) tendrá que admitir que es imposible con datos en la mano atribuir a Israel nada semejante a lo que es responsabilidad de otros muchos estados, desde Turquía a Rusia, pasando por Serbia, ciertos países africanos y buena parte de los Estados islámicos, por no hablar de Cuba, China o Corea del Norte. No es crítica la falsedad y la manipulación que alientan los ataques indiscriminados, no ya contra Israel, sino contra el judaísmo y los judíos. Ese odio tiene un nombre: judeofobia, no antisionismo.

Por su interés, me tomo la libertad de reproducir aquí el siguiente artículo:
GAZA Y JENÍN
Egon Friedler
La Republica. Uruguay, enero 2009
Como lo señaló recientemente la BBC de Londres "En todo conflicto el número de muertos, combatientes y civiles, es un tema altamente sensible. Los números pueden ser utilizados con fines de propaganda por todas las partes y pueden influir significativamente sobre las percepciones del mundo del grado de respeto a la ley internacional que exige mantener las víctimas civiles en un mínimo".
En la ofensiva israelí en Gaza murieron mucho más palestinos, incluyendo mujeres y niños, que israelíes. Pero mientras el Ministerio de Salud Pública de Gaza habla de 1.314 palestinos muertos, de los cuales 412 eran niños, fuentes del ejército israelí a la BBC que creen que en la lucha cayeron 700 combatientes y que murió un número considerablemente menor a 300 niños. Por su parte, organizaciones internacionales como la Oficina de las Naciones Unidas para los Asuntos humanitarios se basan en las cifras manejadas por los palestinos. Una vocera de la Cruz Roja Internacional dijo a la BBC que su organización también trabaja con los números del Ministerio de Salud Pública palestino pero que "más adelante hará sus propias estimaciones". Por su parte, el vocero del gobierno israelí, Mark Regev, sostuvo que Hamas adoptó una política deliberada de minimizar el número de víctimas de sus combatientes.
Tanto los palestinos como los israelíes fueron desmentidos por una fuente inesperada. El 21 de enero, el corresponsal del influyente diario italiano "Corriere della Sera" en el Medio Oriente, Lorenzo Cremonesi, escribió un artículo desde Gaza, en el que basándose en fuentes palestinas que pidieron mantenerse en el anonimato, sostiene que el número real de muertos palestinos debe situarse entre 500 y 600. En contradicción con las versiones difundidas por la mayoría de las redes de televisión, el periodista italiano afirma que no solo que los hospitales no estaban abarrotados de heridos, sino que en varios hospitales había abundantes camas libres. Según su testimonio, incluso el hospital Shifa, el más grande de Gaza, no estaba completo. En cambio, sus sótanos subterráneos fueron utilizados como refugios de emergencia y como lugar de interrogatorios para sus prisioneros de Al Fatah y el Frente Democrático para la Liberación de Palestina. Cremonesi, cuyo artículo causó sorpresa en Israel, donde era considerado pro-palestino, denunció la "guerra dentro de la guerra" y decenas de torturas y ejecuciones de miembros de la OLP por parte de Hamas. El caso más notorio, citado por el corresponsal italiano, es el de Ajmad Shakura, de 47 años, habitante de Khan Junis, hermano de Khaled, ayudante de Mohamed Dahlan, (ex jefe de los Servicios de Seguridad de Yasser Arafat, que actualmente está en el exilio) quien fue secuestrado por la Policía Secreta de Hamas. Durante la tortura le sacaron el ojo izquierdo y finalmente fue muerto el 15 de enero.
Otras revelaciones señalan que los milicianos de Hamas se abrían paso a la fuerza en edificios y apartamentos privados y acusaban a los civiles que no querían que sus hogares se conviertan en blancos de la aviación israelí de ser colaboracionistas con Israel, cobardes o espías de Al Fatah. Uno de los pocos entrevistados por Cremonesi que permitió que se diera su nombre, el prestigioso siquiatra de Gaza, Eyad Sharjah, dijo respecto a las amenazas de Hamas a los periodistas locales "No es un hecho nuevo en el Medio Oriente, la sociedad árabe no tiene una tradición cultural de respeto a los Derechos Humanos. Ya en tiempos de Arafat la prensa era censurada y perseguida. Con Hamas es mucho peor".
El periodista italiano, que anteriormente estuvo en Sarajevo, en Kabul y en Bagdad, sugiere en algún momento en su artículo que Gaza podría ser como Jenin en 2002, cuando una acción militar israelí contra un baluarte terrorista en esa ciudad motivó una dura campaña internacional contra Israel. Voceros palestinos hablaron de una masacre en la que habrían muerto 3000 civiles y la prensa internacional se hizo eco de manera complaciente de esas cifras sin chequear si eran o no verdad. El "Guardian" de Londres dijo en un editorial el 17.4.2002 que "lo que Israel hizo en Jenin era no menos repulsivo que el ataque de Osama Bin Laden contra Nueva York el 11 de setiembre". Por su parte un destacado columnista del Evening Standard escribió el 15.4.2002 "Estamos hablando de una masacre, de un ocultamiento y de un verdadero genocidio". Y gran parte de la prensa mundial se hizo eco con entusiasmo de la implacable condena a Israel. Pero poco tiempo después los periodistas que se erigieron en jueces tuvieron que morderse la lengua. Se probó de manera fehaciente que la "masacre de Jenín" fue una gran mentira y que solo murieron 52 combatientes palestinos y 23 soldados israelíes en combates cuerpo a cuerpo.
Una anécdota de Jenin de esa época, registrada por el periodista norteamericano Richard Starr en "The Weekly Standard" pinta de manera elocuente la fuerza de los prejuicios. Una periodista de la CNN, Sheila MacVicar, minimizó las quejas de un médico-soldado israelí respecto al hallazgo de un álbum palestino dedicado a niños de 6 años, a los que se adoctrinaba a ser futuros terroristas suicidas. Para la periodista la explicación se resumía en una sola palabra : la ocupación.
El médico israelí le replicó : Sra. Hace nueve años que Jenin no está bajo ocupación israelí.
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José Sánchez Tortosa
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