De Alcorcón a Ciempozuelos
30.01.07 @ 13:13:36. Archivado en Los nombres de las sombras
Tentados por la grandilocuencia solemne de las palabras pomposas y huecas, cuya sonoridad aplaca la mala conciencia, se suelen emplear con peligrosa precipitación e imprecisión fatal términos como xenofobia o genocidio. Pero conviene precisar.
Que un joven de Alcorcón pretenda tomar represalias contra otro joven que le impide transitar por lugares públicos o que ha agredido a un amigo no es racismo, ni siquiera es xenofobia; es simple deseo de venganza o, en ciertos casos, pura defensa ante un problema para cuya solución ve incapaz a los poderes públicos. De hecho, es comprensible que nuestros escandalizados y puritanos espíritus de la izquierda oficial y exquisita, instalados en la elite intelectual, artística —y, por tanto, económica— y ajenos a la cruda realidad de la clase media-baja de la periferia de las grandes ciudades y de determinados barrios, se puedan permitir el lujo de tachar de racistas a quienes tienen que convivir con una inmigración descontrolada en la que las mafias pueden llegar a hacer la existencia imposible al ciudadano normal y a los propios inmigrantes cuyo único deseo es trabajar y buscarse la vida.
Es difícil humanamente resistirse a la tentación del discurso racista en tales situaciones y es la educación, la formación y la información la que pueden corregir esos impulsos sin caer en la basura demagógica y, finalmente, también racista, de que todo inmigrante o extranjero o pobre o negro o moro o indio es bueno de por sí.
Conviene aclarar, por tanto, que una simple revancha entre bandas no es necesariamente racismo. Racismo es hacer extensivo el juicio sobre un sujeto a todos los sujetos que comparten con él ciertos rasgos, aquellos que pueden construir esa ilusión conocida por identidad: la raza, pero también puede ser la nación, la lengua, la religión, o algunos acaso más disparatados aún, como el rh o el barrio en que se viva. Perseguir a todos los ecuatorianos porque un ecuatoriano pegó a mi novia es racismo. Perseguir al tipo que pegó a mi novia, por mucho que sea ecuatoriano, no es racismo, aunque pueda no ser legal, naturalmente. Hay que recordar de nuevo que las leyes en un estado democrático tratan individuos y los derechos son de los individuos, no de los grupos.
Lo curioso es constatar cómo esta tendencia al recurso fácil de la palabra racismo se olvida por completo cuando se trata el tema judío. Cualquiera podría ser tachado de racista por los bienpensantes de turno y de guardia cuando alguien de una “minoría étnica” se ve envuelto en una situación más o menos grave, pero no veo que se haya aplicado por esa legión de lo políticamente correcto el dictamen de racismo al régimen islamonazi de Irán por su reiterada negación del Holocausto y, lo que es tal vez peor en la práctica, sus deseos y profecías de que Israel sea borrado del mapa. Por cierto, otro gran aficionado a las profecías era Adolfo Hitler, que solía profetizar lo que de todos modos estaba dispuesto a llevar a cabo: principalmente el exterminio del pueblo judío. Y algo quizás más grave, por tratarse de un caso mucho más cercano, es la ausencia de denuncias de racismo contra el Ayuntamiento de Ciempozuelos que, considerando a todos los judíos (sin mayor matiz ni discriminación) como asesinos de niños palestinos (típico tópico del antisemitismo postmoderno), elimina la Conmemoración de la liberación del Auschwitz o Día en Memoria del Holocausto por una día en Recuerdo del Genocidio palestino. Curioso modo de pensamiento el de este mundo comprometido y progresista: si pegas a un negro eres racista porque has pegado a un negro (lo de menos para estas mentes racistas a la inversa, pero racista de todos modos, es que sea un ser humano); si injurias la memoria de 6 millones de personas porque son judíos y resulta que algunos judíos, según nos cuentan El País y Telecinco, matan palestinos, aunque sea en una guerra y en operaciones defensivas, eres el colmo del izquierdismo a la última.
¿Para cuándo esa cosa extraña conocida como pensar?
Comentarios:
En las noticias de la SER de las 18h del 13 de marzo de 2004 , se dijo como noticia cierta que el CNI centraba sus investigaciones al 99% en el terrorismo islámico , abandonando así la autoría de ETA . Sólo al final de esas noticias se añadió que el propio CNI comunicaba que esa noticia no era cierta . La SER , sin embargo , en el Carrusel deportivo que se emitió a continuación , por boca de su presentador , insistió en la falsa noticia recién propalada , a pesar del clarísimo desmentido del CNI . Esa noticia falsa contribuyó a provocar los asaltos a las sedes del PP , el golpe de Estado mediático . Exigimos justicia para castigar esta innoble conducta de la SER .
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José Sánchez Tortosa
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