Católicos por el avivamiento

¿El ocaso de la institución eclesiástica significa el ocaso de la Iglesia?


Teóricamente, no debería de ser. Lo que prevalece es la Iglesia, toda la Iglesia, la Iglesia fundada por Cristo, el Pueblo de Dios, rebaño del Señor que escucha la voz del buen pastor y le sigue. Y todo está orientado a esto: A la salvación del Pueblo de Dios, y todo se dirige a esto y se sacrifica a esto. Evidentemente, pues, el Pueblo de Dios prevalece sobre la institución eclesiástica, o así debería de ser…

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Pastores dueños, pastores asalariados y pastores institucionalizados

La institución eclesiástica ha inventado un nuevo tipo de pastores, los “pastores institucionalizados”, que no sé muy bien cómo darles cabida en el Evangelio del Señor, el Buen Pastor. Así de creativa es la institución eclesiástica, no sé si para bien o para mal...

El Señor es el Buen Pastor, dueño de su rebaño y preocupado por sus ovejas, por eso da su vida por ellas. “Yo soy el Buen Pastor, que conozco a mis ovejas, y las mías me conocen...”. El buen pastor es dueño de sus ovejas y las ama.

También hay, por contra, otros “dueños” del rebaño, no necesariamente pastores. Éstos “malos dueños” contratan a pastores asalariados para que cuiden de su rebaño por dinero. Y las ovejas salen claramente perdiendo, porque al pastor asalariado al fin, como dice el Señor, “no le importan las ovejas...”. Es simplemente contratado por el “mal dueño” para hacerse cargo de las ovejas por un salario, y por tanto, su cuidado nunca será tan bueno como el cuidado del buen pastor dueño del rebaño y libre (si no no sería dueño), que además ama a sus ovejas...

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El sacerdocio de Cristo, amenazado


Hablo, por supuesto, del genuino sacerdocio de Cristo, no del actual sacerdocio ritualista-levitico en que ha devenido el ministerio sacerdotal a lo largo de los siglos, por méritos de la institución eclesiástica, que ha instrumentalizado el sacerdocio para su servicio autorreferencial...

Como la institución eclesiástica en tiempos de Jesús, toda institución crea mecanismos e instrumentos para su propia supervivencia y promoción. Y uno muy importante, aunque no el único, es la reducción del sacerdocio de Cristo a un mero sacerdocio levítico-ritualista, que por supuesto, no está destinado a evangelizar ni a administrar el Misterio Pascual de Cristo en la Liturgia, como tan bellamente nos dice el Catecismo, sino a sostener la institución, según lo consagrado por la ideología institucionalista, pensamiento único de toda la Iglesia...

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¿Desinstitucionalizarse o morir?


“Leones, muertos; perritos, vivitos y coleando...”. Así rezaba el título de una predicación de un conocido "senior global pastor" de una megaiglesia evangélica, después de uno de sus viajes alrededor de Europa. En ellos se admiraba de las impresionantes catedrales europeas, hoy llenas de turistas y vacías de creyentes. Por eso las llama “leones muertos”. En cambio, las iglesias evangélicas, según él muy vivas y en crecimiento (en unos sitios más que en otros, todo hay que decirlo), este pastor las comparada con “perritos” que, aunque pequeños, manifestaban un vigor vital envidiable, si lo comparamos con los “leones muertos” de la vieja Europa, relictos gloriosos de un definitivo pasado.

En este mismo sentido de "perritos vivos y leones muertos", se comenta mucho, a raíz de la reciente visita del Papa a algunos países iberoamericanos, que la presencia católica ("leones") por aquellos lugares, históricamente católicos, está cayendo, mientras los evangélicos ("perritos vivitos y coleando") están subiendo...

Y las razones principales son claras: Los creyentes buscan un encuentro profundo con el Señor, y quieren además disfrutar de celebraciones que sean significativas para ellos. La institución eclesiástica es la responsable última y primera de esta estampida de creyentes de la Iglesia católica que se hacen evangélicos...

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Sobre el estrecho pensamiento institucionalista


Hay que ver lo estrecho que es el pensamiento institucionalista, y lo caro que nos está saliendo. Tan es así que la ideología institucionalista, que se ha consolidado como el pensamiento único dentro de toda la Iglesia, puede acabar aplastando a la Iglesia entera (como por cierto se está viendo desde hace mucho: Menos gente participando en las celebraciones, unos 100,000 sacerdotes que han tenido que dejar el ministerio desde los años 70 hasta el día de hoy, unos 6,000 religiosos que "cuelgan los hábitos" cada año, casi ninguna vocación a la vida consagrada, no niños, no jóvenes, no adultos de mediana edad en nuestras celebraciones, sólo algunos ancianos y por razones obvias). Y seguimos “erre que erre” con el mismo esquema, sin reconocer nuestros errores ni tomar conciencia de los signos de los tiempos, que más que signos sutiles son atronadoras evidencias.

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A vueltas con el ministerio sacerdotal...


Como se siguen haciendo declaraciones acerca del ministerio sacerdotal, pero a mi juicio fuera de cualquier vía de solución viable del problema de la crisis del ministerio, me veo obligado a incidir en el punto que yo considero capital, y que no se puede seguir eludiendo, si no queremos pagar definitivamente las consecuencias de este proceso decadente.

Cabe decir que todas las amonestaciones moralistas y espiritualistas a los sacerdotes para “animarles” en su ministerio están muy bien, pero estarían mejor si los sacerdotes pudieran desarrollar su ministerio en otro marco institucional. En el mismo esquema institucional parroquial-ritualista, obtendremos lo mismo, esto es, la frustración de los sacerdotes, con todas sus consecuencias: Escasas vocaciones al sacerdocio y abandono de los sacerdotes (unos 100,000 sacerdotes han abandonado el ministerio desde los años 70 hasta el día de hoy).

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Llega la Nueva Cristiandad. Revisión y discernimiento


Se va a imponer inevitablemente. De hecho ya se está produciendo. Es la hora de la Nueva Cristiandad, es la hora de los nuevos laicos creyentes (no hablo de los laicos ya clericalizados, que esos ya han pasado a formar más parte del problema que de la solución). Es la hora de los laicos de verdad, los laicos que quieren vivir nuestra hermosísima fe sin yugos, ni ataduras, ni tutelas, ni masoquismos, y vivir la fe en su vida diaria, no en las sacristías, ni dentro de los templos (intentando competir con los sacerdotes en potestades litúrgicas o pastorales); una fe positiva, activa, redimida, una fe posible y vivible en medio de los afanes de este mundo. El "contemptus mundi" (entendido distorsionadamente, anacrónicamente, no como la entendieron nuestros más excelsos místicos), desprecio del mundo que nos impide poder vivir la fe plenamente en nuestra vida y como personas 100% "normales" (no viviéndola acomplejadamente o atenazados en la neurosis religiosa, que nos hace "anormales" ante los ojos de los hombres y, lo que es peor aún, bloquea nuestra mente en su capacidad de pensar natural y limpiamente) se ha terminado.

Y la mayoría de esos laicos de verdad, son académicamente muy formados, muchos de ellos se dedican a las Ciencias, a la Psicología, a la Economía... Y no se les podrá dar gato por liebre. Viven además en la Sociedad de la Información y de la comunicación electrónica. Ese es su medio. Para ellos, Internet no es pecado, sino una necesidad. Y además, un campo increíble para evangelizar...

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Peticiones al Niño Dios

Abusando de la magnanimidad de nuestro Señor, que nace para salvarnos de nuestros pecados, y también para atender nuestras súplicas y peticiones, y para reforzar además la idea de que la Utopía no es patrimonio de la izquierda, tanto política como religiosa, sino de todos, y todos tenemos derecho a ejercitarla alguna vez (¡qué mejor momento que ahora, delante del Niño Dios!), preocupado por la crisis del santísimo ministerio sacerdotal, degradado por las prácticas institucionalistas que lo oprimen hasta ahogarlo (parece que irreversiblemente, si Dios no lo remedia...), y preocupado por la crisis de fe que asola el mundo, sobre todo a los países desarrollados, y en profundo espíritu de adoración, junto con los ángeles y los pastores, yo me atrevo a pedir al Señor lo siguiente:

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O nos hacemos "motivadores", o desaparecemos del mapa


Una de las críticas que hacemos, eso sí con aires de superioridad, a los evangélicos (hablo de los evangélicos serios, no de los histéricos) es que son fundamentalmente "motivadores". Los pastores evangélicos buscan animar a la gente, y les dan lo que les gusta, lo que buscan, y por eso tienen éxito...

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Será una renovación radical de nuestra espiritualidad la base de la refundación de nuestra fe? (y II)


Como decíamos en nuestro post anterior acerca de la crisis actual de las religiones oficiales, si partimos del hecho de que primero es la espiritualidad y después viene la religión, y de que la espiritualidad es una realidad intrínseca y por tanto necesaria para el ser humano, podemos concluir que la crisis actual de la Religión tiene por causa fundamental una crisis de un modelo de espiritualidad que, a la postre, se ha demostrado poco acogedor, por decirlo finamente, de las inquietudes y necesidades profundas del ser humano, fuera del prejuicio eclesiástico establecido para él.

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¿Autorreferenciales o silenciados en el anonimato?


Veo con tristeza que se sigue comentando que los sacerdotes que destacan en Internet (y yo diría que, por extensión, los que destacan en cualquier ámbito no estrictamente eclesiástico al uso), y logran, por tanto, sacar la cabeza y romper este anonimato homogeneizante a la baja, impuesto a todos los sacerdotes, y en especial a los pequeños sacerdotes, son, según se dice, ¨curas autorreferenciales, autosuficientes... y lógicamente la autosuficiencia hace mal a la vida presbiteral...¨

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¿Modelo anglicano o modelo evangélico?


Parece que vamos circulando con paso resuelto y decidido, en nuestra decadencia complacida, siguiendo la estela del modelo anglicano, "porque la falta de sacerdotes es un problema enorme, y no podemos seguir como siempre...". Con esta sólida fundamentación doctrinal, que no sigue ni de lejos los mínimos criterios que la PNL establece para la declaración adecuada de objetivos, nos disponemos a circular por una senda cuyos pasos, por otra parte, están perfectamente marcados: sacerdotes casados, diaconado femenino, sacerdocio femenino, diaconado homosexual, sacerdocio homosexual, obispos femeninos, obispos homosexuales...

Primero serán los "viri probati", después vendrán los "viri" a secas, y después ni viri ni probati ("quisque") y así sucesivamente... Al fin y al cabo, si de lo que se trata, en el fondo, es de encontrar mano de obra que realice los ritos religiosos eclesiásticamente prescritos, cualquiera con una mínima instrucción nos podrá servir...

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Martes, 25 de septiembre

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