Católicos por el avivamiento

¿Célibes o castrati?


Eunucos por el Reino de los Cielos. Célibes de amores carnales, pero apasionadamente enamorados de Cristo y de su Iglesia (no hablo de institución eclesiástica). Ésa es la llamada del Señor para sus sacerdotes (que conste que no vería mal otras posibilidades con respecto al celibato o el sacerdocio femenino, pero sería siempre movidos por la fe y con argumentos de fe, no por el hecho de que "hacen falta sacerdotes para repartir sacramentos...", o con argumentos meramente de tipo reivindicativo de conquista de pretendidos derechos negados en el pasado). Y eso es además lo que se predica en las campañas vocacionales. Y eso es a lo que el futuro sacerdote se compromete en el día de su consagración. A eso y no a otra cosa.

Pero la verdadera realidad eclesiástica que el recién ordenado se va a encontrar, ya al segundo día de su bendito ministerio (y que, por cierto, le habían ocultado), situación además que jamás podía haberse imaginado (los laicos piadosillos siguen, por cierto, en la inopia a este respecto), es muy distinta...

En este sentido, me comentaba un jesuita sacerdote amigo, con ocasión de sus bodas de oro, que la sensación generalizada en su promoción, 50 años después de su ordenación, era de frustración y desengaño, situación de gran tristeza, habida cuenta de los increíbles talentos e inteligencias que, recordaba él, en aquel tiempo existían en la Compañía (y podemos decir que fuera también), y a los que se fue cortando las alas sistemáticamente hasta llegar a la consumición final, y ya ancianos, se lamentan de haber vivido una vida prácticamente perdida, dedicada a la postre y simplemente, no a trabajar por el Reino de Dios, sino, es fuerte decirlo, al sostenimiento de la institución eclesiástica. Y esa sensación de frustración y desencanto podemos decir que es generalizada prácticamente entre todos los sacerdotes que perseveraron hasta su final. Demasiado tarde para tomar conciencia de ello.

Y es que éste es el punto: La misión del sacerdote, su llamada a la evangelización y a trabajar por el Reino, se transforman radicalmente en un consumirse en el sostenimiento de una institución que, además, tal como la hemos conocido en los últimos 1500 años, necesita una "conversión", una transformación, para poder presentarnos a las gentes de hoy de forma aceptable. Son otros tiempos. El intentar por todos los medios "sostenerla" tal como está es trabajo en vano. Y así se queman cientos, miles, todos los sacerdotes en el intento.

El celibato por el Reino de los Cielos queda transformado y reducido, así, a una castración, en el más pleno sentido freudiano, de recursos, capacidades, talentos y habilidades personales reprimidas y anuladas, en orden al sostenimiento de una institución.

Podemos decir que el celibato por el Reino de los Cielos es fuente de realización personal, espiritual y pastoral para el sacerdote. Así lo declaró el Señor. La castración y el sometimiento a una institución, por muy hipostática que se considere, es, en cambio, fuente de frustración y de abandono. Y lo que es peor, por ser autoreferencial, es esfuerzo estéril.

Urge, pues, una conversión institucional: Pasar de una institución hipostática de poder eclesiástico (fuente de castración y frustración) a una autoridad eclesial al servicio de todos, trabajadores todos del Reino, y todos evangelizando realmente, sin castraciones institucionalistas, cada uno según su ministerio (celibato por el Reino, fuente de realización).

Miremos, pues, donde estamos, para conocer la raíz del problema. Después tomemos acción en fe acorde con la voluntad de Dios.

¿Célibes o castrati? Ese es el dilema.


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Comentarios
  • Comentario por Rufo González Pérez [Blogger] 12.11.17 | 20:20

    El próximo viernes, D. m., escribiré en mi blog un comentario a este post. Estando de acuerdo con muchas cosas, creo que hay otras que hay que aclarar y superar. Muy de acuerdo con la contestación que das al Sr. Milton, adalid de la ley y del clericalismo, según sus textos. Todo lo que dice sobre el celibato y su grandioso significado no justifica la imposición unilateral de los dirigentes eclesiales. Bastaría el que Jesús no lo impusiera para que la Iglesia actuara de forma idéntica. La libertad evangélica y la libertad divina de dar sus carismas exigen que celibato y ministerio no se vinculen en ningún caso por ley. Esta ley claramente es una ley para favorecer la institución eclesial, no para promover el Reino de la libertad y la vida, de la gracia y la justicia, de la paz y la alegría. Casi ninguna de estas cualidades se favorecen con esta ley. Más bien lo contrario. Los beneficios y ventajas del celibato son por su opcionalidad, no por su obligatoriedad. Eso dice la historia.

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    Gracias Rufo por tu comentario.
    Espero con interes tu respuesta completa en tu blog.
    Solo decirte que la "obligatoriedad" del celibato seria para mi mucho mas entendible y sobre todo vivible, si fuera totalmente enfocada, orientada, a la realizacion plena del sacerdote y a su entrega total por el Reino de los Cielos y (por tanto) a la evangelizacion, y ademas de forma humanamente asumible (¿en que condiciones trabajan ordinariamente los sacerdotes?), y no dedicar todas sus energias meramente a sostener ninguna institucion, del tipo que sea. La entrega absoluta es a Dios y a su Iglesia (no hablo de institucion eclesiastica). Y ademas, entrega y ministerios en condiciones absolutamente humanas de realizacion personal del sacerdote. El Senor murio crucificado, no quemado. Un saludo.

  • Comentario por Milton 08.11.17 | 18:03

    Ahora bien, Cristo, al llamar a sus sacerdotes para ser ministros de la salvación, es decir, de la nueva creación, los llama a ser y a vivir en novedad de vida, unidos y semejantes a él en la forma más perfecta posible. De ello brota el don del sagrado celibato, como configuración más plena con el Señor Jesús y profecía de la nueva creación. A sus Apóstoles los llamó "amigos". Los llamó a seguirlo muy de cerca, en todo, hasta la cruz. Y la cruz los llevará a la resurrección, a la nueva creación perfeccionada. Por eso sabemos que seguirlo con fidelidad en la virginidad, que incluye una inmolación, nos llevará a la felicidad. Dios no llama a nadie a la infelicidad, sino a la felicidad. Sin embargo, la felicidad se conjuga siempre con la fidelidad. Lo dijo el recordado Papa Juan Pablo II a los esposos reunidos con él en el II Encuentro mundial de las familias, en Río de Janeiro.
    Así se llega al tema del significado escatológico del celibato, en cuanto que es signo y profecía de la ...

  • Comentario por Milton 08.11.17 | 18:01

    El mismo matrimonio natural, bendecido por Dios desde la creación, pero herido por el pecado, fue renovado por Cristo, que "lo elevó a la dignidad de sacramento y de misterioso signo de su unión con la Iglesia. (...) Cristo, mediador de un testamento más excelente (cf. Hb 8, 6), abrió también un camino nuevo, en el que la criatura humana, adhiriéndose total y directamente al Señor y preocupada solamente de él y de sus cosas (cf. 1 Co 7, 33-35), manifiesta de modo más claro y complejo la realidad, profundamente innovadora del Nuevo Testamento" (n. 20).

    Esta novedad, este nuevo camino, es la vida en la virginidad, que Jesús mismo vivió, en armonía con su índole de mediador entre el cielo y la tierra, entre el Padre y el género humano. "En plena armonía con esta misión, Cristo permaneció toda la vida en el estado de virginidad, que significa su dedicación total al servicio de Dios y de los hombres" (n. 21). Servicio de Dios y de los hombres quiere decir amor total y sin reser...

  • Comentario por Milton 08.11.17 | 18:00

    Las razones del sagrado celibato, aportadas por Pablo VI, son tres: su significado cristológico, el significado eclesiológico y el escatológico.

    Comencemos por el significado cristológico. Cristo es novedad. Realiza una nueva creación. Su sacerdocio es nuevo. Cristo renueva todas las cosas. Jesús, el Hijo unigénito del Padre, enviado al mundo, "se hizo hombre para que la humanidad, sometida al pecado y a la muerte, fuese regenerada y, mediante un nuevo nacimiento, entrase en el reino de los cielos. Consagrado totalmente a la voluntad del Padre, Jesús realizó mediante su misterio pascual esta nueva creación introduciendo en el tiempo y en el mundo una forma nueva, sublime y divina de vida, que transforma la misma condición terrena de la humanidad" (n. 19).

  • Comentario por Milton 08.11.17 | 17:58

    Pablo VI revela cómo meditó él mismo, preguntándose acerca del tema, para poder responder a las objeciones, y concluye: "Pensamos, pues, que la vigente ley del sagrado celibato debe, también hoy, y firmemente, estar unida al ministerio eclesiástico; ella debe sostener al ministro en su elección exclusiva, perenne y total del único y sumo amor de Cristo y de la dedicación al culto de Dios y al servicio de la Iglesia, y debe cualificar su estado de vida tanto en la comunidad de los fieles como en la profana" (n. 14).

  • Comentario por Milton 08.11.17 | 17:56

    En la encíclica Sacerdotalis caelibatus, Pablo VI presenta al inicio la situación en que se encontraba en ese tiempo la cuestión del celibato sacerdotal, tanto desde el punto de vista del aprecio hacia él como de las objeciones. Sus primeras palabras son decisivas y siguen siendo actuales: "El celibato sacerdotal, que la Iglesia custodia desde hace siglos como perla preciosa, conserva todo su valor también en nuestro tiempo, caracterizado por una profunda transformación de mentalidades y de estructuras" (n. 1).

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    Estimado Milton, gracias por tu comentario.
    Los textos magisteriales de la Iglesia acerca del celibato (y acerca de todas las materias) son bellisimos, como he insistido en todos mis posts. La pena es que, confrontados con la realidad, en este caso, comparados con la realidad concreta que vive el sacerdote, en especial el pequeno sacerdote, inmerso la mayoria de las veces en un entorno de mobbing, son musica celestial. Y eso no esta escrito en los maravillosos libros de la Iglesia. De esta forma, el celibato se convierte, en la realidad de la vida del sacerdote, en experiencia de castracion, puesto que el sacerdote se ve negado y anulado en sus capacidades y posibilidades, incluso para la evangelizacion, sacrificado en el altar de la institucion, no en el altar de Dios. Ese es el problema. Por eso, los sacerdotes se queman y se van, y por eso no hay vocaciones.
    El dia que el sacerdocio se pueda vivir como un ministerio de realizacion y no de frustracion, la cosa cambiara. El dia en que el celibato sea por el Reino de Dios, la cosa cambiara. Que Dios te bendiga.

Lunes, 24 de septiembre

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