Desde Galicia, para El Mundo
09.03.09 @ 11:34:12. Archivado en Politica
Hola Alfredo 
¿Es el gallego la lengua propia de Galicia? El otro día te hacía esta misma pregunta, a la que me respondías, sensato como siempre: "Sí, pero también el castellano hoy en día es la lengua propia de muchos gallegos".
Creo que con tu última carta aglutinas con atino el conjunto de desatinos de PSdeG y BNG durante la pasada legislatura, lo que los ha llevado al fracaso ante las urnas el pasado día 1 y abre el camino... ¿del cambio y la renovación?
De lo que me gustaría hablar contigo es sobre lo que se ha convertido en el eje central de la política partidista en Galicia, y sobre lo que hay por tanto que reflexionar: el gran conflicto entre los conflictos, la gran guerra idiomática.
Los gallegos conocíamos hasta ahora la guerra de los medios (La Voz Vs. Xornal) y también el llamado mal de la lengua azul de las vacas. Pero, ¡ojo! nuestra clase política (no la minusvaloremos, por muy gris que sea) no iba a desaprovechar un tema como el del idioma (clásico) para poder seguir justificando su saqueo y su buena vida. Perdón, su "gestión de la cosa pública", quise decir.
Déjame que te cuente como he vivido (yo) el devenir de los hechos, siempre consciente de que en cuestiones tan controvertidas habrá versiones de todos los colores y todo depende del cristal a través del que se mire. (Así que el que se los sepa, que se salte los guioncillos y pase directamente a las conclusiones: las mías, obvio).
-2008: El gobierno bipartito aprueba un decreto (con la mayoría parlamentaria pero sin el apoyo de la oposición) que desarrolla la Ley de Normalización Lingüística y da pie a la creación de las famosas galescolas, así como a que la enseñanaza pública en gallego supere en número de horas lectivas a la enseñanza pública en castellano.
-Surge la oposición. El colectivo vigués Galicia bilingüe, UPyD y el periódico El Mundo son sus cabezas visibles. Beligerantes, recogen 100.000 firmas para tratar de que se anule el decreto.
-8 de febrero de 2009: Convocan una manifestación 'por la libertad lingüística', lo que defienden como "el derecho de los padres a escoger la lengua en la que se eduquen sus hijos".
-Del otro lado, una serie de grupos, asociaciones y formaciones galleguistas se contramanifiestan por lo que consideran "un ataque contra el gallego". Yo misma pude observar la concentración ridiculista que esa mañana tuvo lugar en la Alameda compostelana y, la verdad, tenía bastante de simpático, de libertad de expresión e incluso de debate de ideas. Sin embargo, otros 'jóvenes radicales' (verdaderos revolucionarios, luchadores contra la opresión, mártires, salvadores irredentos, elegidos) fueron a la gresca y se armó el follón. Muy listo por su parte, porque todos sabíamos que las cámaras de El Mundo esperaban con ansia el grotesco espectáculo para, a La Mañana siguiente, trasladar la idea falsa, en portada, de que en Galicia se vive en estado de sitio: kale borroca.
-Finales de febrero: Campaña electoral. Ni el BNG de Anxo Quintana, ni el PPdeG de Alberto Núñez Feijóo (ni, por supuesto, el PSdeG ¿de Touriño?) se posicionan claramente al respecto, dando alas a la trifulca. Qué raro: el temor a perder votos supera a los principios.
-1 de marzo: Los ciudadanos gallegos dan su respaldo, por mayoría, al PPdeG. A los pocos días, el presidente in pectore asegura que derogará, como prometió en sus mítines, el decreto de 2008 para "volver al consenso lingüístico". Las galescolas pasarán a llamarse 'escuelas infantiles' y Gloria Lago podrá elegir en qué idioma estudian sus hijos, si es que los tiene (poco me importa).
-La oposición vuelve a organizarse. A Mesa pola Normalización Lingüística convoca una manifestación para el 17 de Maio, Día das Letras Galegas, Nós UP denuncia a Galicia bilingüe por "incitación al odio lingüístico", Xornal de Galicia titula con "el primer retroceso lingüístico en la democracia gallega"...
¿Dónde nos deja todo esto? Bajo mi punto de vista, en el epicentro de un terremoto ficticio, interesado, sobredimensionado y a todas luces estéril, sino contraproducente. Un debate en el que la población gallega se encuentra dividida, lo cual no debe ser motivo de miedo, sino de esperanza.
Me explico: con asuntos como los del 8 de febrero tanto los medios como los políticos nos llevan al huerto, a un estado de alarma y emergencia que hace pensar en el caos y en la batalla sin freno.
Personal y racionalmente, y en contra como estoy de la extralimitación del Estado arrogándose funciones ilegítimas, considero que, de existir la educación pública como existe, es positiva y necesaria una normalización lingüística que acabe en las práctica con eso que Xoán Gato denomina como "el periodo de doma y castración de los gallegos por parte de los Reyes Católicos".
Sin resentimientos, sin excesiva pasión, apuesto por la inmersión y no me importaría enviar a mis hijos a estudiar todas las materias en gallego, que es la lengua propia de Galicia, de un gallego de una Galicia que (siempre en el ámbito público) no sufra la imposición de un castellano de Castilla. Cosa bien distinta sería la imposición en el dominio privado de los indiviudos, pero eso, junto con la secesión, otro día, Alfredo.
Ahora, de existir el gobierno como existe, y de ser éste un órgano de representación y delegación del mandato popular (que bien suena todo esto), considero lógico que Núñez Feijóo cumpla con unas propuestas que explicitó en su programa electoral. Y este es el mensaje que deben entender los que hasta hace unos días disfrutaban de la capacidad de imponer sus ideas (en el ámbito público): la regla de la mayoría es muy jodida, machos.
Me quedo Alfredo a la espera de tu opinión sobre este tema, que seguro que será interesante.
Un saludo.
Aida L. Rosell
Comentarios:
Desde ya muchas gracias
María de los Ángeles
1- En mi línea ultraliberal no creo que sea obligación del gobierno promover nada sino garantizar derechos a los hablantes. Todo el mundo debería poder hablar gallego o castellano sin mayor problema y la Xunta debe velar por ello. Por otro lado, todo el mundo debería poder relacionarse con la Xunta tanto en gallego como en castellano y debe ser la administración la que esté capacitada para responder en el idioma que elija el usuario. Punto pelota. No quiero mas política lingüística que esa. El gobierno, a garantizar derechos y no a hacer ingeniería social.
2- Está claro que esto crea problemas en los colegios públicos, porque no podemos segregar a los alumnos en aulas castellanohablantes y gallegohablantes. ¿La solución es un decreto desde Santiago sobre el porcentaje lingüístico? Habrá a quien le gusta esta hiperlegislación. Yo me sumo a la opinión de una persona que tengo por cualificada: los ciudadanos no somos tontos y podemos negociar nuestro espacio público: que la APA de cada colegio vote el porcentaje que guste.
3- Los colegios privados, por otro lado deberían tener la libertad de establecer el porcentaje que le saliese de los mismísimos (siempre y cuando no estén subvencionados por la Xunta, claro, ahí tendrán que atenerse a lo que haya)
4- Siendo más radical. El portavoz de A Mesa pola Normalización Linguistica dice que no puede existir un derecho a la ignorancia. Pues mira por donde, yo digo que sí. Me va a decir a mí el gobierno lo que tengo que saber. Anda que...
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Aida López y Alfredo Puentes
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