La tragedia del PP
15.04.08 @ 00:31:44. Archivado en Politica
Saludos Aida
Hacía tiempo ya que no me escribías y yo tenía un tema en mente sobre el que escribir que el hecho de ir demorando tanto ha ido colocando cada vez más en el punto de mira. Tú me hablas de los movimientos del gobierno socialista y yo quiero comentarte los movimientos internos dentro del Partido Popular. Concretamente, quería hacer una aportación a esta distinción entre moderados y radicales, a esa divergencia entre lo que parecen representar Alberto Ruiz Gallardón y Esperanza Aguirre.
La tragedia del PP, Aida, es que dentro del partido tienen esta discusión mal enfocada precisamente debido a tomar a esos dos políticos como referencia. Y la cosa es que hay, aunque resulte inverosímil, un posible punto de confluencia entre sus posturas. Habría que introducir una segunda variable en la ecuación. Son moderados y radicales ¿en qué? Ahí podríamos diferenciar entre fondo y forma, entre ideas y actitudes.
Alberto Ruiz-Gallardón es un hombre moderado en sus formas, dialogante, tolerante, respetuoso con la oposición y probablemente una persona con la que se pueda llegar a acuerdos. Logra caerle bien a sus rivales. Y si no cae tan bien a sus correligionarios es porque, dentro de ese acercamiento y buen trato con el PSOE, ha empezado a difuminar, y alguno diría a vender, los principios y valores propios de su partido hasta el punto en el que resulta difícil decir dónde acaba el “gallardonismo” y empieza ya el socialismo.
Esperanza Aguirre es una mujer de firmes convicciones e ideales. Cree en los valores tradicionales de la derecha liberal: libertades civiles, laissez-faire en el mercado (privatizaciones y desregulaciones), menor intervención estatal en la vida de los ciudadanos y en la economía… y defiende a ultranza la necesidad del PP de desmarcarse del discurso socialista y hacer valer sus propios valores y principios como positivos y superiores a los de la izquierda. No se resigna, dice. No cede, y hace bien. El problema es que a Esperanza la han confundido. Ha abrazado una libertad (digital) que viene de mano de Federico Jiménez Losantos y allegados y ha llevado su no ceder también a su actitud. Empeñada en despegarse del socialismo, ha creído (o algunos le han hecho creer) que el camino debía ir también por el atrincheramiento en la política del día a día. Así, Aguirre ha apoyado (al menos pasivamente) una deriva radical del partido en su actitud, en ir hacia el encabronamiento y la pataleta permanente, en el rechazo total al Partido Socialista y el discurso negativo, destructivo y enfadado.
La síntesis está a la vista. Se puede ser moderado en las formas y radical en las ideas. Y me atrevería a afirmar que eso sería lo deseable. Un partido tiene que mantener sus señas de identidad y defender sus principios ideológicos con fuerza. Las componendas en ese aspecto me repugnan. Es más, me atrevo a afirmar también que el resultado de ser moderado en las ideas sería, a medio plazo, ser enormemente radical en las formas. Cuando tengamos a los dos principales partidos demasiado próximos en lo ideológico será cuando empecemos a ver más y más ataques a personas y proyectos concretos y una crispación más dura. Sólo podremos evitar ese duro enfrentamiento cuerpo a cuerpo si la batalla se produce en el terreno de las ideas.
No creo que sea tan difícil: un PSOE que sea de izquierdas y un PP que sea de derechas, defendiendo ideales que hace tiempo que no vemos en ambos bandos. Pero que, al mismo tiempo, puedan dialogar, hablar y llegar a acuerdos en los temas de gestión cotidiana con una cordialidad que se echa de menos. Una de radical y otra de arena.
Y, por mucha gracia que te haga, Bermejo no es el ejemplo de ésto ![]()
Saludos, Aida
Alfredo Puentes
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Aida López y Alfredo Puentes
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