De políticos y periodistas
09.09.07 @ 19:29:14. Archivado en Politica
Saludos Aida
Lamento haber prolongado tanto mi ausencia de este, nuestro querido rincón en la red, pero entre viajes y prácticas varias no he tenido mucho tiempo no ya para escribir, sino para decidir algo sobre lo que verter mis palabras. La solución estaba delante de mis narices, ya que llevo un tiempo leyendo un libro que me ha sugerido un tema sobre el que he estado madurando ideas: la relación entre los políticos y los que somos sus enemigos naturales en la peligrosa selva del poder: los periodistas.
Ahora, tras haber pasado la última página de Amarga Victoria, donde Pedro J. Ramírez narra su versión del proceso que condujo a la victoria electoral de Aznar sobre Felipe González en marzo del 96, siento la necesidad de explicarte lo que, en mi opinión, es una absoluta pérdida de perspectiva.
Veamos, Pedro J. tiene una visión devastadora del gobierno de Felipe González, donde casos de corrupción, crímenes de estado y mala gestión económica campan a sus anchas bajo el paraguas del inagotable carisma del presidente. Bajo su punto de vista, el único modo de impedir que el felipismo degenere en un régimen a la mejicana, es que la oposición articule un proyecto fuerte en la figura de un líder, José María Aznar, al que Pedro J. admira y aprecia personalmente.
Este es el diagnóstico del autor de la situación política del momento. Y, por supuesto, si el periodista cree que, en tal momento, la llegada de Aznar al gobierno era necesaria (y posiblemente lo fuese al menos por consolidar una alternancia) no es sólo un derecho sino un deber que lo exponga y lo defienda. Sin embargo, parece que Pedro J no se tropezó en su paso por la facultad con el omnipresente nombre del profesor Martínez Albertos. Albertos defiende en sus escritos la necesidad del “principio de editorialización explícita”. Es decir, la opinión debe estar circunscrita a los espacios reservados a ella y lo que de ninguna manera es aceptable es que el parecer del periodista o la propia línea editorial del medio informen la totalidad del contenido del periódico.
Me explico con un ejemplo: ante la reiteradas acusaciones desde medios afines al socialismo hacia Aznar por no ofrecer un programa político propio y pretender llegar al poder por puro desgaste del adversario, el Mesías Pedro J. se sube al monte Sinaí y baja con dos tablas de la ley en forma de entrevista a cuatro páginas con José María Aznar donde detalla los pormenores de su programa político y económico. No acuso al director de El Mundo de defender la victoria del Partido Popular (está en todo su derecho), ni siquiera de dejar que su condición de amigo personal de Aznar influyese en su labor profesional (asunto que creo que sorteó con bastante fortuna) sino de convertir su periódico en un instrumento para la victoria popular en las elecciones. Si Pedro J. ve en Aznar al mejor candidato posible debe dejarlo claro en sus editoriales, en sus columnas de opinión. Si está convencido de que la victoria de Aznar es lo mejor para el país debe decirlo públicamente cada vez que tenga ocasión. Ahora bien, lo que no debe hacer es tratar de influir en la opinión pública mediante subterfugios.
Comprendo su compromiso personal con la derrota de un gobierno enfermo y podrido como era el de González, pero si quiere convencer al público debe hacerlo limpiamente, con el público consciente de que se le está tratando de convencer, y no ajustando la agenda de su periódico a las necesidades electorales de la oposición. No puedo objetar nada a que El Mundo apoye abiertamente la candidatura de Aznar pero un periódico no es un arma electoral, es un periódico. El convencimiento honesto de que una opción política es la más conveniente no puede llevar al comportamiento deshonesto de hacerle favores de cara a la opinión pública.
Y observo que Ramírez no ha aprendido. Hoy en día no es que El Mundo siga siendo un medio afín a las tesis del PP (lo que, repito, es respetable si sus redactores consideran que tales tesis son las más adecuadas) sino que, en su empeño por conseguir que los políticos que les gustan se hagan con el poder, están dispuestos a jugar al peligroso y sucio juego de distorsionar la realidad en su favor. A sacar las noticias que más les convienen, a ocultar las que menos les convienen, a publicar las fotos donde mejor salen, donde más simpáticos pueden caer. A diseñarles entrevistas a su medida y a publicarlas en los momentos más adecuados. No a convertirse en un medio que apoya la llegada al poder de un partido, sino que se ha convertido en parte de su maquinaria para hacerlo.
Todos tenemos un pequeño pesado repetidor de ideas dentro de nosotros y el mío se está empezando a hacer con el control así que resumo, Aida: si Pedro Jota y El Mundo de verdad creen que debo votar al Partido Popular deben intentar convencerme, lo que no deben hacer es manipular mi percepción de la realidad para variar mi juicio. Hay una fina línea entre ser un periodista legítimamente comprometido con un fin o ser un mero propagandista. Pedro J. Ramírez ni siquiera se dio cuenta de cuándo la cruzó y la consecuencia es que El Mundo de Pedro J. se ha convertido en el mundo de Pedro J.
No sé tú qué opinas
Alfredo Puentes
Comentarios:
Se muestran únicamente los últimos 40 comentarios de cada post.
Aida López y Alfredo Puentes
autor
Contacto


