Memoria Histórica (MH)
23.07.07 @ 11:20:05. Archivado en Politica
Muy buenas, Alfredo
Yo también me alegro de que me comentes lo que me comentas. Me explico. Además de estar totalmente de acuerdo con lo que tú piensas acerca de la EpC, esta vez sin una sóla objeción (aunque tal vez este no sea el término más adecuado, y sino, que se lo pregunten a los obispos insurgentes…), me das pie Alfredo a criticar otra de las iniciativas de este ejecutivo: la de la MH, que además de una revista de esas que llaman femeninas es un proyecto de ley de memoria histórica. Pero esto no es rajar por rajar, sino todo lo contrario. Criticaría esta ocurrencia legisladora fuera del color que fuese. Sin duda. Por cierto, pienso que deberíamos de evitar estos largos preludios. ¿Tú qué crees?
El otro día, en la Diputación Permanente que sustituye a la actividad del Congreso en las vacaciones parlamentarias, el portavoz socialista López Garrido, gran rojo advenedizo en las filas zapateriles, advirtió de sus intenciones. Su grupo, osease, el grupo que gobierna, tiene pensado retomar el plan de memoria histórica durante el tiempo estival. Gracias por advertir, señor López Garrido, pues ya se sabe, “quien avisa no es traidor”. Muy honrado, pero no por eso deja de ultrajar el ultrajador. Y es que fíjate, Alfredo, en esta ley de memoria histórica. Póngase un mínimo de atención en su mismo nombre (muchos son ya los que la tildan de histérica, eso sí, a gritos y tirándose ellos mismos de los pelos) y quedará casi todo dicho.
La situación es la siguiente: hace 70 años hubo en nuestro territorio una guerra civil, funesta guerra en la que yo no participé, me supongo que sí mis familiares, y en la que se mataron hermanos de distintos bandos. Fue esta una lucha fraticida absurda –por el poder, cómo no- entre fachas y comunistas, dicen. Años ha de que ocurriese, un iluminado en el puesto de presidente –otra vez, la cúpula del poder- pretende dictar al pueblo en forma de ley cuáles fueron sus ganadores, quiénes sus perdedores y, ante todo, cómo habríamos de arreglar el entuerto. ¿Cuál entuerto? Pues el resultante de que los vencedores instalasen una dictadura (con sus represalias) y hasta después de 40 años no se haya podido vivir en libertad en esta santa península. Ahora, considera el iluminated, podemos desquitarnos.
Se trata de lo que tú cuentas Alfredo acerca de la educación cívica, pero en otro ámbito: la conciencia es algo personal, íntimo y privado. ¡Y la memoria! No quiero negar que exista una idea colectiva de tan horrible acontecimiento, pero sí atestiguar que es algo interiorizado por cada individuo y que sólo ahí, en el interior de cada cual, existe. Dentro del campo de la moral, la futurible ley in memoriam de la guerra y sus guerreros pretende regular algo tan etéreo como los ánimos revanchistas de media España, ni más ni menos. Creo por todo esto que los traumas, de existir, mejor que se limpian en casa. Institucionalizar el trauma y la venganza me parece un enorme absurdo político y un sinsentido contraproducente.
Del mismo modo que rechazo la inmersión lingüística, la pasada y la presente (ya sabes a lo que me refiero), no soy yo muy amiga de que se legisle porque sí. Pero bueno, Alfredo, no sé que se podrá hacer para frenar el afán legislador y revanchista de Garrido y su jefe Zapatero… Quizá recomendarles el estupendo libro de Bruno Leoni, La libertad y la ley, o que se reúnan un rato con Zerolo. El diputado socialista parece muy al día del gobierno gemelo polaco. Opuesto a sus remembranzas del holocausto, a lo mejor les hace caer en lo similar que es esta MH.
Hasta pronto
Aida Rosell
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