
17.12.07 @ 16:16:25. Archivado en Politica
Saludos, camarada Alfredo,
Hay una pregunta que nos solemos hacer los espectadores del circo político, perplejos (e ilusos), y que considero básica para cualquier análisis político. Y es: ¿Tan alejados están los políticos en su torre de marfil para no saber lo que los ciudadanos reclaman de ellos? La respuesta (obvia) es: tanto, o más. Felipe González lo dejó dicho en su día en una de esas frases de antología: la soledad de quien ocupa el sillón del poder es inmensa. Pero es que algunas jugadas consiguen que me plantee si no será mejor que los dirigentes se encierren en su despacho, o en su casa, si tras sus puertas se agolpan estrategas más desconectados si cabe de la realidad social.

Te pongo casos concretos, Alfredo: no será por falta de Arriolas y menos ahora que estamos en campaña electoral, el terreno más fértil para los absurdos y sinsentidos políticos. Me gustaría saber quién convenció a Mariano Rajoy, por ejemplo, para que interpretase con solemnidad, ante las cámaras, el papel de un jefe de Estado en clima de inminente hecatombe mundial. ¿Recuerdas aquel vídeo, Alfredo? No sé si ceño fruncido y voz de ultratumba fueron idea de Rajoy, pero en todo caso: suya propia o de sus consejeros: ¿Con qué fin? ¿No se supone que los dos grandes partidos andan a la conquista del centro? ¡Ahá! ¡Ni mucho menos! La cabra tira al monte y con piruetas de este tipo (a los pocos días desembarcó Zeta) ambos líderes destapan sus 'yos' más estratégicos: uno, todo talante (y vacuidaz), el otro, crispacidaz. Y perdóname que yo también caiga en el juego de palabras.

Más casos. Leo en La Voz de Galicia el contenido de un documento interno del PSdG en el que se dispone como uno de los objetivos prioritarios en años venideros (2008, 2009 y 2010, en concreto) la desvinculación del Gabinete socialista de las famosas 'galescolas', proyecto de la Vicepresidencia nacionalista. Pero no se trata sólo de marcar diferencias: lo que conviene (se supone que, como siempre, hablamos de una conveniencia electoral) es trazar una alternativa propia. Es decir: Emilio Pérez Touriño y sus fontaneros han decidido que el supuesto o presunto (disque) adoctrinamiento infantil a manos del Bloque Nacionalista Galego está mal. Pero está mal porque no es el suyo. Intuyo las líneas de su propuesta para los imberbes: el Himno de Riego sonando a todo trapo a la entrada de las 'escuelas comunales', en las que todo es de todos y se redistribuyen los juguetes; para ir aprendiendo, más que nada.

¿Y qué decir de Hugo Chávez? El caudillo venezolano es el perfecto ejemplo de 'líder sordo', como me gustaría bautizar esta anomalía tan normal y consustancial entre los gobernantes. A pesar de haber contribuido a desvirtuar la democracia venezolana (plebiscito día sí, día también), el reciente referéndum convocado por Chávez me sirve como paradigma de la comunicación directa entre ciudadanos y políticos. “Yo pregunto, tú respondes”. Pero, barbaridades de la política, el fan de Castro ha interpretado la pérdida de un amplio sector que antes le apoyaba... ¡como un mensaje para que continúe con su fabuloso plan! Sí señor: el malentendido de Hugo no sé si se parece más al del teléfono estropeado, al del mundo al revés o es más bien una tomadura de pelo al estilo de “no me gusta lo que dices, así que haré lo que me de la gana”. Seguramente esto último.
De esta sintomatología política, acentuada en tiempo electoral, creo que podemos concluir una cosa, Alfredo. Existen dos tipos de comportamientos a ciegas entre los políticos. Uno es el que ejemplifica Hugo Chávez y, tristemente, tiene difícil solución que no pase porque los venezolanos le bajen los humos y lo manden a casa. O a Cuba. Porque lo que le pasa a Hugo Chávez (como a Putin, como a Evo Morales, como a Castro, como a Hu Jintao... como a X, y póngase en ese X al dictador que se prefiera) no es que reciba de manera errónea las peticiones de sus ciudadanos. Es que no las quiere oír. Pero el otro comportamiento, el de los gobernantes democráticos que no entienden o no atienden las solicitudes de los que les mantienen, sí tiene cierto remedio. El parche a la pérdida de vista progresiva que inevitablemente provoca el Poder puede que sea prescindir de estrategas. Esa sería seguramente la mejor opción: y más allá de los discursos de lo que Partido Popular y Partido Socialista consideren derecha e izquierda, izquierda y derecha (vaya confusión…), cada cual atendería las demandas ciudadanas en relación a lo que comúnmente se denomina gestión pública. Para retomar el ejemplo: Touriño tendría claro que la mejor ofensiva contra los mandilones nacionalistas, vista la hostilidad social frente a tales ocurrencias, no es su sustitución por otras batas socialistas, sino simplemente su no existencia... Y, paradojas de la vida, el triunfo del sentido común sobre la paranoia de la estrategia partidista sería una estupenda estrategia electoral, puesto que conectaría con el clima ciudadano. Es más: todos nos ahorraríamos algún que otro sonrojo diario y podríamos acudir a las urnas con la cabeza un poco menos gacha.
Así que esta es mi respuesta, Alfredo: por supuesto, los ciudadanos tenemos el derecho y la responsabilidad moral de saber lo que queremos. Ahora bien, a la responsabilidad moral de los gobernantes de escuchar a los ciudadanos se le debería otorgar carta de ley no escrita. Sé lo que estarás pensando: una cosa no quita la otra.
Un saludo, Alfredo, y ojo con los politicastros.
Aida L. Rosell
(Siento la imperiosa necesidad de reproducir la frase utilizada por Poder Limitado en la reciente conferencia de Arcadi Espada en Coruña y, como viene a cuento, ahí la dejo: “Los políticos están interesados en la gente, pero eso no es nada bueno. También las pulgas se interesan por los perros”. P. J. O’Rourke. Qué grande).
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13.11.07 @ 00:53:43. Archivado en Politica
Hola Aida
Ya sabes que si hay algo que me preocupa es la ceguera y el sectarismo partidista que se imponen en la vida pública. La falta de perspectiva y la sujeción a la dictadura de lo políticamente correcto o a la disciplina muchas veces enloquecedora del partido me hierven la sangre. Estos últimos días (bastantes desde que no actualizo el blog, mea culpa) han sucedido una serie de hechos que me obligan a poner de relieve aquel viejo dicho que reza “no hay peor sordo que el que no quiere oír”. Me estoy refiriendo a tres asuntos:
1- Las declaraciones del premio Nobel de Medicina Watson. Recordarás que este científico afirmó estar convencido de que los seres humanos de raza negra poseían, por norma general, una inteligencia menor que la de los de raza blanca. Automáticamente, todo bicho viviente, con o sin conocimientos de ciencia o medicina atacó su “racismo”. Desde luego que la afirmación del doctor Watson no es, ni mucho menos, “elemental” e ignoro si incluye algún componente racista pero, en sentido estricto, no tendría por qué hacerlo. Imaginemos que tiene razón. Que unas pruebas científicas prueban su afirmación. O la contraria, que los blancos son menos inteligentes que los negros. O que los chinos. O los judíos más inteligentes que todos. ¿Podríamos, en nombre de lo políticamente correcto, callar al científico? ¿Nuestras normas sociales están por encima de la ciencia? No quememos a Galileo, la ciencia no tiene ideología y el discurso ético y la tolerancia bien entendidos nunca pueden atacar esto. Si la afirmación de Watson es falsa, necesita una refutación científica. Si es verdadera, tendríamos que asumirla, sin perjuicio de ningún respeto ni tolerancia.
2- El primo de Rajoy y el cambio climático. Puedo entender el cabreo de los científicos involucrados en la investigación del cambio climático y puedo entender el mosqueo de Al Gore ante declaraciones tan “ecoloescépticas”. Lo que de verdad no me explico es cómo miles de personas que, al igual que yo, son analfabetas científicamente y conocen el cambio climático “porque lo han leído en una revista” pueden mofarse del comentario del líder de la oposición. Lo que merece mofa es que Rajoy, habiendo defendido meses atrás “la importancia del desafío del cambio climático”, se pase al bando escéptico tras ver el compadreo Gore-Zapatero. La ciencia va aparte tanto de los usos sociales como de los políticos. Rajoy, como todos los ciudadanos, debería informarse sobre el tema, escuchar tanto a los científicos que defienden la causa humana en el cambio como a los que la niegan, y formarse su propio criterio, independientemente de la postura que haya tomado su rival.
3- La sentencia del 11-M. Y si en mi última carta le daba un fuerte palo a Pedro J, Aida, en este caso tengo que defenderlo de lo que ha sido un clamor general en su contra. Hasta donde yo he leído, el diario El Mundo, nunca llegó a formar una “teoría de la conspiración”, sino que se limitó a resaltar aspectos del atentado que pudieran parecer sospechosos. Algunos de ellos han sido esclarecidos por la sentencia y otros no, pues, si algo claro ha dejado el juicio es que no todo en el suceso está tan claro. Cabe explicar que esto no tiene por qué ser beneficioso para el PP. En primer lugar, ignoro por qué a un partido que hizo de su “arrinconamiento” de ETA su principal arma electoral le pueda beneficiar que se sepa que, bajo su mandato, fueron capaces de cometer el mayor atentado de la historia del país. Por otro lado, el que la estrecha relación entre muchos implicados con las fuerzas de seguridad (hay una gran cantidad de confidentes de Policía y Guardia Civil) no permitiera evitar la masacre, es algo de lo que el ministro del Interior del momento (el señor Acebes) debería responder. Por tanto, apoyar la búsqueda de la verdad del caso, del verdadero autor intelectual, de los errores policiales no es apoyar al PP. La sentencia no aclara todo (como no lo han hecho muchas sentencias en la historia de la justicia, que han sido posteriormente corregidas con otras mayores y que llegaban más lejos, baste recordar el caso GAL), y defender la búsqueda de la verdad es una obligación ética y responsable. Cuando sepamos todo, veremos a quién beneficia y a quién perjudica. Por principio, la investigación de los hechos nos beneficia a todos y no encuentro motivo para criticar a un medio de comunicación por emprenderla.
Pero ésta es la tragedia, Aida. De quienes gritamos aquel “Queremos saber”, tras comprobar que el gobierno de Aznar buscaba complacerse con sus medio-verdades, algunos se han bajado del carro, sospechando que la verdad pueda beneficiar a sus rivales políticos. ¿Y qué si lo hace? El conocimiento de la verdad es más importante que todo este paripé político. Pero hoy día, la gente no busca tener toda la información para formarse su opinión. Todo lo contrario, la gente se sumerge entre la información usando como traje de buzo su propia opinión. Evitan encontrarse con algo que pueda cuestionar sus verdades establecidas, sus mitos y sus lugares comunes. Cuando un dato, una investigación periodística o científica, una información, una verdad, hace tambalearse su visión preconcebida se echan a temblar y gritan: -¡¡¡No, por favor!!!¡¡¡¡NO QUEREMOS SABER!!!!
Yo quiero, Aida ¿y tú?
Alfredo Puentes
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16.10.07 @ 10:43:26. Archivado en Politica
Moi boas, Alfredo
Me llamó la atención el pasado viernes 12 de octubre una noticia leída en el diario La Voz de Galicia. Su titular era alarmante: “A Mesa alerta de que o galego está-na-peor-situación-da-súa-historia”.
Tras breves cavilaciones, caí en la cuenta. Despejé de mi cabeza las insistentes imágenes sobre aquel chiste en el que un gallego se sube a una mesa para enchufar una bombilla (¿o era inglés?) y recordé aquellas dulces clases de bachillerato. Sí, Alfredo, aquellas tardes en las que el profesor nos ponía sobre la mesa datos y estadísticas, estudios, en fin, firmados por una tal Mesa pola Normalización Lingüística. Me acordé de aquellas lecciones: de cómo se nos contaba que este organismo fue creado, ad hoc, al tiempo que la Lei pola Normalización Lingüística y de cómo la recién creada autonomía pretendía con esto redimir un idioma, el nuestro, que, como el de otros territorios españoles, había sido maltratado durante el régimen franquista.
Mas, el objetivo no era sólo la redención, la lógica cooficialidad (en este punto el tono del maestro tomaba cierta solemnidad). Había que luchar por la reconquista de los hablantes. "¡Qué prueben su propia medicina!" No sé en tu caso, Alfredo, pero a mí aquel profesor siempre me cayó muy bien. Entregado a su profesión y a sus alumnos, con cierto toque bohemio que causaba furor entre las jovencitas… Sólo me molestaba un poco la manía suya de hacerse el sueco si se nos escapaba un ¿qué dices? por el acertado ‘que dis?’ o la otra de mirarnos como quien mira a un cabroncete cuando errábamos las vocales abiertas, semiabiertas, pechadas y semipechadas.
Pero volviendo a lo que es noticia: la página de La Voz sacaba a la luz los últimos datos obtenidos por el Seminario de Sociolingüística de la Real Academia, que indican que el gallego es el idioma inicial sólo para el 20% de la población (gallega, se entiende). Carlos Callón, presidente de la Mesa, califica la situación de ‘estarrecedora’: “Nunca na milenaria historia da nosa lingua a transmisión xeracional foi tan escasa”. (Aún puedo oír a mi profesor, aquel brillo en sus ojos…) El mapa sociolingüístico informa de que la situación es especialmente preocupante en las ciudades y entre los grupos más jóvenes. Como constituyo parte del sector señalado, me voy a permitir, Alfredo, sugerir algo a los señores gobernantes de la Xunta: por favor, eviten que este informe sea futura materia de examen en las aulas. Créanme, los chavales (somos así de necios) no le encontramos mayor sentido. Y además, ¿no es paradójico que sea entre estos estudiantes entre los que más se pierde el uso del gallego? Pues eso: que como no entendemos las gráficas, no aprendemos.
Después de examinar, por grupos, qué gallegos utilizan ‘só galego’, ‘máis galego’, ‘só castelán’ o ‘máis castelán’, y habiendo dado con un porcentaje ‘sorprendente’ de gentes que afirman hablar ‘outros idiomas diferentes’, los estudiosos de la sociolingüística han llegado a una clara conclusión: el Gobierno gallego debe tomar medidas. El propio escrito lo subsidia la Presidencia de la Xunta a través de la Secretaría Xeral de Política Lingüística, así que no creo que tengan muy difícil hacerles llegar a nuestros dirigentes estas reivindicaciones. Y bien, la idea que subyace, Alfredo, no es otra que la siguiente: Mesa, RAG, Seminario y demás chiringuitos (¡qué paradoja, aquí, utilizar el lenguaje del Bloque Nacionalista Galego!) han tenido poco éxito en su Reconquista. “¡Estamos fracasando en la expansión del sacro idioma!”, se dicen. Luego, se preguntan: “¿Cómo imponerlo mejor?” “¿Imitaremos el estilo catalán con la multa al panadero que no cambia el letrero en el que anuncia su chapata en castellano imperialista?” “¿Habrá que enseñar a los preescolares a delatar a los compañeros que se expresan durante el recreo en sucio español?” “O, mejor, ¿profundizamos en nuestra política social del maletín-para-la-perfecta-embarazada-nacionalista y las barbies-de-las-hijas-de-Breogán?”
Exagero, lo sé, Alfredo. En realidad, todo esto no son más que simpáticas paradojas. Pero oye, dan qué pensar. Por ejemplo: la noticia de la que te vengo hablando aparecía en La Voz de Galicia en perfecto gallego normativo. A su lado, páginas y páginas de actualidad en castellano. Me dirás, Alfredo, que es simple casualidad. Me queda, no obstante, la duda de que la noticia cumpliese la cota que otorga la subvención. Pero eso sí que sería una paradoja estarrecedora. Yo, por lo de pronto, cuando se me acerquen para una enquisa de estas, me pienso unir a ese ‘sorprendente’ (y paradójico) porcentaje, tan sabio, que ante la pregunta idiomática responde: “¿Eu? ¿Idioma? ¿Galego ou castelán? Outros, outros”.
Deica logo, Alfredo
Aida Rosell
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09.09.07 @ 19:29:14. Archivado en Politica
Saludos Aida
Lamento haber prolongado tanto mi ausencia de este, nuestro querido rincón en la red, pero entre viajes y prácticas varias no he tenido mucho tiempo no ya para escribir, sino para decidir algo sobre lo que verter mis palabras. La solución estaba delante de mis narices, ya que llevo un tiempo leyendo un libro que me ha sugerido un tema sobre el que he estado madurando ideas: la relación entre los políticos y los que somos sus enemigos naturales en la peligrosa selva del poder: los periodistas.
Ahora, tras haber pasado la última página de Amarga Victoria, donde Pedro J. Ramírez narra su versión del proceso que condujo a la victoria electoral de Aznar sobre Felipe González en marzo del 96, siento la necesidad de explicarte lo que, en mi opinión, es una absoluta pérdida de perspectiva.
Veamos, Pedro J. tiene una visión devastadora del gobierno de Felipe González, donde casos de corrupción, crímenes de estado y mala gestión económica campan a sus anchas bajo el paraguas del inagotable carisma del presidente. Bajo su punto de vista, el único modo de impedir que el felipismo degenere en un régimen a la mejicana, es que la oposición articule un proyecto fuerte en la figura de un líder, José María Aznar, al que Pedro J. admira y aprecia personalmente.
Este es el diagnóstico del autor de la situación política del momento. Y, por supuesto, si el periodista cree que, en tal momento, la llegada de Aznar al gobierno era necesaria (y posiblemente lo fuese al menos por consolidar una alternancia) no es sólo un derecho sino un deber que lo exponga y lo defienda. Sin embargo, parece que Pedro J no se tropezó en su paso por la facultad con el omnipresente nombre del profesor Martínez Albertos. Albertos defiende en sus escritos la necesidad del “principio de editorialización explícita”. Es decir, la opinión debe estar circunscrita a los espacios reservados a ella y lo que de ninguna manera es aceptable es que el parecer del periodista o la propia línea editorial del medio informen la totalidad del contenido del periódico.
Me explico con un ejemplo: ante la reiteradas acusaciones desde medios afines al socialismo hacia Aznar por no ofrecer un programa político propio y pretender llegar al poder por puro desgaste del adversario, el Mesías Pedro J. se sube al monte Sinaí y baja con dos tablas de la ley en forma de entrevista a cuatro páginas con José María Aznar donde detalla los pormenores de su programa político y económico. No acuso al director de El Mundo de defender la victoria del Partido Popular (está en todo su derecho), ni siquiera de dejar que su condición de amigo personal de Aznar influyese en su labor profesional (asunto que creo que sorteó con bastante fortuna) sino de convertir su periódico en un instrumento para la victoria popular en las elecciones. Si Pedro J. ve en Aznar al mejor candidato posible debe dejarlo claro en sus editoriales, en sus columnas de opinión. Si está convencido de que la victoria de Aznar es lo mejor para el país debe decirlo públicamente cada vez que tenga ocasión. Ahora bien, lo que no debe hacer es tratar de influir en la opinión pública mediante subterfugios.
Comprendo su compromiso personal con la derrota de un gobierno enfermo y podrido como era el de González, pero si quiere convencer al público debe hacerlo limpiamente, con el público consciente de que se le está tratando de convencer, y no ajustando la agenda de su periódico a las necesidades electorales de la oposición. No puedo objetar nada a que El Mundo apoye abiertamente la candidatura de Aznar pero un periódico no es un arma electoral, es un periódico. El convencimiento honesto de que una opción política es la más conveniente no puede llevar al comportamiento deshonesto de hacerle favores de cara a la opinión pública.
Y observo que Ramírez no ha aprendido. Hoy en día no es que El Mundo siga siendo un medio afín a las tesis del PP (lo que, repito, es respetable si sus redactores consideran que tales tesis son las más adecuadas) sino que, en su empeño por conseguir que los políticos que les gustan se hagan con el poder, están dispuestos a jugar al peligroso y sucio juego de distorsionar la realidad en su favor. A sacar las noticias que más les convienen, a ocultar las que menos les convienen, a publicar las fotos donde mejor salen, donde más simpáticos pueden caer. A diseñarles entrevistas a su medida y a publicarlas en los momentos más adecuados. No a convertirse en un medio que apoya la llegada al poder de un partido, sino que se ha convertido en parte de su maquinaria para hacerlo.
Todos tenemos un pequeño pesado repetidor de ideas dentro de nosotros y el mío se está empezando a hacer con el control así que resumo, Aida: si Pedro Jota y El Mundo de verdad creen que debo votar al Partido Popular deben intentar convencerme, lo que no deben hacer es manipular mi percepción de la realidad para variar mi juicio. Hay una fina línea entre ser un periodista legítimamente comprometido con un fin o ser un mero propagandista. Pedro J. Ramírez ni siquiera se dio cuenta de cuándo la cruzó y la consecuencia es que El Mundo de Pedro J. se ha convertido en el mundo de Pedro J.
No sé tú qué opinas
Alfredo Puentes
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23.07.07 @ 11:20:05. Archivado en Politica
Muy buenas, Alfredo
Yo también me alegro de que me comentes lo que me comentas. Me explico. Además de estar totalmente de acuerdo con lo que tú piensas acerca de la EpC, esta vez sin una sóla objeción (aunque tal vez este no sea el término más adecuado, y sino, que se lo pregunten a los obispos insurgentes…), me das pie Alfredo a criticar otra de las iniciativas de este ejecutivo: la de la MH, que además de una revista de esas que llaman femeninas es un proyecto de ley de memoria histórica. Pero esto no es rajar por rajar, sino todo lo contrario. Criticaría esta ocurrencia legisladora fuera del color que fuese. Sin duda. Por cierto, pienso que deberíamos de evitar estos largos preludios. ¿Tú qué crees?
El otro día, en la Diputación Permanente que sustituye a la actividad del Congreso en las vacaciones parlamentarias, el portavoz socialista López Garrido, gran rojo advenedizo en las filas zapateriles, advirtió de sus intenciones. Su grupo, osease, el grupo que gobierna, tiene pensado retomar el plan de memoria histórica durante el tiempo estival. Gracias por advertir, señor López Garrido, pues ya se sabe, “quien avisa no es traidor”. Muy honrado, pero no por eso deja de ultrajar el ultrajador. Y es que fíjate, Alfredo, en esta ley de memoria histórica. Póngase un mínimo de atención en su mismo nombre (muchos son ya los que la tildan de histérica, eso sí, a gritos y tirándose ellos mismos de los pelos) y quedará casi todo dicho.
La situación es la siguiente: hace 70 años hubo en nuestro territorio una guerra civil, funesta guerra en la que yo no participé, me supongo que sí mis familiares, y en la que se mataron hermanos de distintos bandos. Fue esta una lucha fraticida absurda –por el poder, cómo no- entre fachas y comunistas, dicen. Años ha de que ocurriese, un iluminado en el puesto de presidente –otra vez, la cúpula del poder- pretende dictar al pueblo en forma de ley cuáles fueron sus ganadores, quiénes sus perdedores y, ante todo, cómo habríamos de arreglar el entuerto. ¿Cuál entuerto? Pues el resultante de que los vencedores instalasen una dictadura (con sus represalias) y hasta después de 40 años no se haya podido vivir en libertad en esta santa península. Ahora, considera el iluminated, podemos desquitarnos.
Se trata de lo que tú cuentas Alfredo acerca de la educación cívica, pero en otro ámbito: la conciencia es algo personal, íntimo y privado. ¡Y la memoria! No quiero negar que exista una idea colectiva de tan horrible acontecimiento, pero sí atestiguar que es algo interiorizado por cada individuo y que sólo ahí, en el interior de cada cual, existe. Dentro del campo de la moral, la futurible ley in memoriam de la guerra y sus guerreros pretende regular algo tan etéreo como los ánimos revanchistas de media España, ni más ni menos. Creo por todo esto que los traumas, de existir, mejor que se limpian en casa. Institucionalizar el trauma y la venganza me parece un enorme absurdo político y un sinsentido contraproducente.
Del mismo modo que rechazo la inmersión lingüística, la pasada y la presente (ya sabes a lo que me refiero), no soy yo muy amiga de que se legisle porque sí. Pero bueno, Alfredo, no sé que se podrá hacer para frenar el afán legislador y revanchista de Garrido y su jefe Zapatero… Quizá recomendarles el estupendo libro de Bruno Leoni, La libertad y la ley, o que se reúnan un rato con Zerolo. El diputado socialista parece muy al día del gobierno gemelo polaco. Opuesto a sus remembranzas del holocausto, a lo mejor les hace caer en lo similar que es esta MH.
Hasta pronto
Aida Rosell
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14.07.07 @ 20:09:00. Archivado en Politica
Hola otra vez, Aida
Haces muy bien en recordar las artimañas del gobierno del Imperio Romano para controlar a sus ciudadanos. Más que nada porque a día de hoy, y a merced de formas de gobierno más legitimadas como la democracia, en ocasiones la gente se olvida de que el control de la población es la tendencia natural en todo gobierno y por ello se olvida de tratar de evitarla.
Una buena prueba de esto es el debate surgido en España ante la próxima aparición de la asignatura de Educación para la Ciudadanía en los planes de estudio de la educación obligatoria. La reacción de sectores conservadores y religiosos ante el programa de la asignatura, que consideran que ataca directamente sus valores, ha llevado a polarizar el debate en torno a qué tipo de valores debe inculcar el Estado a los niños. Desgraciadamente, las voces que claman por la no inculcación de ningún valor por parte del gobierno apenas se hacen oír.
Es increíble la capacidad que el público partidista tiene para ver la paja en el ojo ajeno y no la viga en el propio. Se puede estar dispuesto a que el gobierno pisotee una libertad fundamental siempre que sea a los otros, se puede disculpar al gobierno de nuestra cuerda una intromisión fatal en la vida de los ciudadanos que jamás sería perdonada a un gobierno de la cuerda contraria. Hace poco discutía con una persona sobre este asunto y ella aseveraba “No veo dónde está el problema que puedan tener en que en el colegio se enseñe que el matrimonio homosexual es tan normal como el heterosexual. Si algún padre no está de acuerdo en que se llame matrimonio no tiene más que decirle en su casa a su hijo que él no está de acuerdo con lo que le enseñan en la escuela”. El argumento es cínico y es evidente el porqué. No albergo ninguna duda, Aida, de que de darse el caso contrario (que el libro proclamase la impropiedad de llamarle matrimonio a una unión homosexual) y fuese ella quien tuviese que enseñarle en casa lo contrario a su hijo, no se tomaría el asunto con tanta calma sino que pondría el grito en el cielo (y con toda la razón del mundo) por lo que el gobierno estaba tratando de inculcar a su hijo.
Pasa que aquí somos así de egoístas. Y la misma afrenta es grave o leve dependiendo de si quién la sufre o quién la ejerce es de nuestro bando o no. Esto, por otro lado, muestra una gran falta de visión. Porque quienes hoy defienden la imposición de la moral del gobierno porque les gusta la moral de este gobierno, sufrirán tarde o temprano la imposición de la moral de próximos gobiernos que no sean tan de su gusto. Y probablemente en ese caso comenzarán a criticar. La cuestión no es que a mi hijo se le enseñen los valores de Zapatero o de Rajoy, la cuestión es que a mi hijo se le enseñen unos valores decididos por el gobierno, sea quien sea quien lo maneje en ese momento. Lo que no consigo hacer entender a nadie, Aida es que mi problema con la EpC no es que no esté de acuerdo con los valores que propugna sino que, aún en el caso de que el libro siguiese fielmente y uno por uno todos mis puntos de vista estaría en contra de su imposición. Los valores son algo muy personal que cada padre debe enseñar a sus hijos y que, desde luego, no deben estar nunca en manos del Estado. Si hoy confiamos en la capacidad del gobierno para enseñarle moral a nuestros hijos, si le damos carta blanca a su imposición ¿qué le impedirá el día de mañana tomar cada vez más y más decisiones por nosotros?
No se trata de que se quiera imponer una moral socialista. Si los supercatólicos que hoy protestan estuvieran en el poder probablemente querrían endosarnos una moral cristiana. Se trata de que la propia asignatura es una puerta abierta para el adoctrinamiento estatal, para el control estatal. La oposición a ella, por tanto, no debe ser monopolizada por los sectores conservadores. Los que no estamos en ese grupo, los progresistas, los liberales… debemos oponernos también. No se trata de apoyar o no los valores progresistas, se trata de apoyar la libertad. Se trata de darle o no más poder al poder. La oposición conservadora no es la correcta para este proyecto. La correcta ha de ser la de los progresistas y liberales que le digan a Zapatero, parafraseando a Voltaire “Comparto lo que usted piensa pero negaré hasta la muerte su derecho a imponerlo”
Seguimos en contacto
Alfredo Puentes
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04.07.07 @ 14:49:34. Archivado en Politica
Saludos Alfredo
Resulta que Julio César había triunfado con sus tropas por las Galias y por ello contaba con el apoyo militar, pero le faltaba aún el beneplácito del pueblo. Esto, para convertirse en el gran emperador que luego fue. Así que optó por el pan y el circo. El grano que Julio César repartía entre sus conciudadanos puede considerarse algo así como el primer subsidio de paro y los juegos que montaba en el circo romano (algunos, verdaderas batallas navales), un gran ejemplo de “distracción” del vulgo.
Para distraído, Alfredo, el Debate sobre el estado de la Nación, que termina según empiezo a trazar estas líneas. Pero, oye, entiéndeme bien, distraído no en su acepción de divertido, sino en la de despreocupado o abandonado. Como dijo Duran i Lleida, no con poca razón, en esa cámara cada vez más se aplauden las descalificaciones y no las propuestas. Pero bueno…vaya, que por qué negarlo… La verdad es que sí ha sido entretenido. De talla, un gran espectáculo, que diría Ónega. Lástima que no lo he podido seguir por completo… Pero me quedo con la propuesta del Presidente, panem et circenses en estado puro: se concederán 2500 euros a cada familia que tenga o adopte un hijo. Eso sí, a partir de enero, así que, ahora que estamos en julio, que sepan las parejas que ya pueden y deben empezar a reproducirse. Calculo que los que tuvieron la santa idea de formar una familia antes del mes de abril se van a quedar sin una más que estimable suma de dinerito. Cousas de la burocracia.
Me quedo con la propuesta del Presidente, Alfredo, y me quedo con la respuesta de los del Pepé, que agradecen a Zapatero que vaya a aplicar una norma que ellos incluyen en su programa. Sí, sí, en el programa del Partido Popular, Alfredo, qué te pensabas. Los de las bancadas de la derecha tampoco andan mancos de su ración de pan ni de su ración de circo. Es más, la cantidad que el partido de Mariano “la furia” Brey, el nuevo púgil del cuadrilátero, ofrece en su programa es de 3000 euros, que no se diga. Supongo, aunque igual es mucho suponer, que si fuera por ZP (si le dejasen ser ZP) serían más los euros que se daría a los fieles reproductores de la especie socialista. Y subráyese ese ‘se’, impersonal pero muy contribuyente. Lo que pasa es que, según tengo entendido, el ministro Solbes, que le sujeta a Zapatero el laurel (económico) a sus espaldas, en los paseos triunfales le susurra al oído aquello de “recuerda que solo eres un hombre, y yo tengo que mantener el presupuesto”.
Me ha gustado, he de confesar que me ha gustado esta primera parte del show político. Mucho mejor que el paripé mediático, dónde va a parar. Aunque me dirás Alfredo, con razón, que lo que debiéramos pedir es, otra vez recurriendo a una frase de Durán Durán, un poco de sensatez en nuestra clase política. Sin embargo, era esperado y ha sido lógico que se produjese este encarnizado enfrentamiento entre los dos líderes. Esta lucha sobrepasa ya lo político y pasa las barreras de lo personal. Es apasionada y vehemente. Ambos han cruzado el Rubicón y ahora, alea jacta est. Me imagino una conversación entre Zapatero y Rajoy, pongamos, en el día de mañana, por los pasillos del Congreso de los Diputados. ¡Cuán emocionante! Zapatero, haciendo referencia a las luchas de barones dentro del Pepé, le dirá a Rajoy que se salve de posibles cuchilladas a la puerta del Senado, que un tal Gallardón ha estado conjurando y a lo peor tiene que decirle a su hijo ‘bruto’, “¿tú también, hijo mío?” Rajoy devolverá fuerte el gancho y le espetará un “cuidate de los idus de marzo”.
Un abrazo
Aida Rosell
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26.06.07 @ 13:08:52. Archivado en Politica
Saludos Aida
He leído con atención tu última carta y tienes mucha razón. Es muy fácil en política perder el sentido común con ambiciones electoralistas y mediáticas. Si me permites en enlace quiero hacer hincapié en el mismo tema pero en otro caso.
Los resultados electorales en la Comunidad Foral de Navarra han sido muy ajustados. La tercera fuerza más votada, el PSOE, decide. Puede gobernar con UPN o con Nafarroa Bai. Dos visiones encontradas de la realidad navarra y de la española. Zapatero, como líder último del partido será (digan lo que digan) quién tome la decisión definitiva. Al presidente, como es de costumbre, le llueven consejos y consejeros. El ex ministro José Bono, desde una entrevista en La Razón le recomienda el pacto con UPN. La alianza con los nacionalistas sería vista, dice Bono, como una identificación de los socialistas con el nacionalismo radical y sería castigada en las urnas por los electores moderados en las próximas generales. El díscolo columnista Javier Ortiz aconseja desde su “Zoom” de El Mundo a Zapatero el pacto con Nafarroa Bai. Una alianza con la UPN, asegura Ortiz, sería percibida por el electorado de izquierdas y sobre todo el joven como un acercamiento del PSOE a la derecha. Razona Ortiz que el electorado joven tiende a quedarse en casa cuando percibe que PP y PSOE son básicamente lo mismo y que Zapatero sólo conseguirá activar a este electorado desmarcándose totalmente de las tesis del Partido Popular.
Todo en función de las próximas generales. Nada en función de Navarra o del modelo territorial. Si una serie de televisión ilustra bien estas inercias electoralistas de la política es “El Ala Oeste de la Casa Blanca”. Un episodio memorable es aquél titulado “Let Bartlet be Bartlet”. Josiah Bartlet, presidente demócrata de los EEUU, se encuentra cercano a las elecciones en las que busca revalidar su cargo. La situación es de extrema igualdad con el rival, el republicano Robert Ritchie. Suenan las alarmas de sus asesores. “No apruebe subvenciones para educación, señor presidente, serían muy mal vistas y podrían recortarle apoyo electoral en California”, “No envíe tropas a esa guerra, señor presidente, aparecería como un intervencionista ante la opinión pública”, “No haga esas declaraciones, señor presidente, le darían fama de radical”. El presidente está agobiado y harto. Hasta que su jefe de gabinete, Leo McGarry, reflexiona y da a su equipo la siguiente orden “Dejad que Bartlet sea Bartlet”. ¿Qué sentido tiene para el presidente Bartlet buscar la reelección si para hacerlo debe evitar hacer aquello en lo que cree? ¿Para qué quiere entonces ser reelegido? ¿Qué diferencia marcará el ser él o no presidente si va a renunciar a llevar a cabo las reformas que defiende? Si Bartlet, llegado a la presidencia no intenta cambiar las cosas que cree que debe cambiar ¿de qué le sirve el cargo?
Lo que decida Zapatero sobre Navarra no debe estar regido por especulaciones electorales sino por sus principios. Pactar con UPN o con Na-Bai define todo un planteamiento del modelo de estado. Es una cuestión fundamental para el proyecto de un presidente. Zapatero no debe equivocarse. Un líder político no debe tomar la decisión que cree que más le guste al pueblo. Debe tomar la decisión que considere más oportuna y, en consecuencia, dejar que el pueblo juzgue lo que ha hecho. Debe tomar la decisión que crea más conveniente, le asegure o no el respaldo electoral. Porque, en el caso de que vaya a estar tomando decisiones que no cree las más convenientes ¿para qué quiere seguir siendo presidente? Creo que es algo en lo que muchos políticos deberían pensar, Aida.
Un saludo y hasta la próxima
Alfredo Puentes
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22.06.07 @ 20:12:45. Archivado en Politica
Hola Alfredo
Te respondo casi veinte días después de tu anterior carta. Han pasado muchas cosas y es momento para verlas con perspectiva. En este tiempo ETA ha anunciado el cese del alto el fuego, se han constituido los consistorios municipales y en casi todas las Comunidades Autónomas se ha decidido quién (y con quién) va a gobernar. Por lo que respecta a Europa, cuando escribo esto los jefes de Estado y de Gobierno de la Unión Europea alcanzan un acuerdo sobre la Política Exterior y de Seguridad Común en el Congreso. También en el ámbito internacional, es de extraordinaria gravedad el conflicto en el Estado palestino, cada vez más desbocado.
Me centraré en el primer tema, el que manda a nivel nacional. Poco más se puede decir que lo ya sabido por todos acerca de ETA, ya que ha sido fiel a sus métodos, si es que así se puede llamar a las maneras de una banda de tipejos que asesinan a individuos por un ente abstracto, por una colectividad inexistente en esencia, por un sentimiento irracional e inservible en política. Chantaje, extorsión. Terrorismo. Lo que ellos hacen no es política. Luego la estrategia está clara. Con el disfraz electoral de ANV, los etarras dispondrán de los medios de esta para los fines de aquel.
Sin embargo, sí querría reflexionar, Alfredo, sobre la nueva situación. La negociación con ETA se dice, se comenta… parece que está finiquitada. ¿Qué habían de hacer entonces los dos grandes partidos? ¿Cómo debían responder a la nueva ofensiva? Pues la opinión pública (y cuando digo esto, me refiero a los medios de comunicación) se apresuró a urgir tanto a Zapatero como a Rajoy la necesaria unidad para vencer a los terroristas. Ellos, bien mandados, se pusieron manos a la obra. Hubo reunión en Moncloa. Y ya son varias las sesiones de control al Gobierno en que no se utiliza la política antiterrorista como eje de la oposición. ¡Tremendo absurdo! Lo siento mucho, Alfredo, pues siento el peso de la traición a la patria al afirmar esto, pero ¡vaya estupidez!
Así que los dos máximos mandatarios de la política nacional han reflexionado y decido que, para estar a la altura de las circunstancias, deben escenificar la unidad y evitar tratar el problema fundamental de nuestro panorama político. Sí, señor. He aquí un sinsentido a escala planetaria.
Ahora bien, los integrantes de los medios de comunicación (en general) parecen satisfechos. Habrá que analizar, Alfredo, las causas de tal falta de lógica en el escenario político-mediático. ¿El sistema está viciado? Quizá sea algo exagerado afirmar esto… pero algo de vicio, sí hay. Y como creo en el periodismo como factor importante para orientar o reconducir la acción política, me da pena que los grandes creadores de opinión, tanto en prensa escrita como en radio, se quedaran contentos (o semicontentos, pues la crispación manda) con la anhelada reunión en Moncloa. La mayoría reclamaron la foto en la escalinata monclovita y cuando se tuvo el apretón de manos volvieron, cada cual, a lo suyo. Las declaraciones de Rajoy, pillado in fraganti en dos ocasiones, ayudaron a alimentar el clima de verdad subyacente: que no es otro que el que las cosas siguen como estaban. Tal y como estaban antes del comunicado de ETA.
El paripé mediático no oculta la falta de responsabilidad de nuestros "cabecillas" políticos, que no han puesto nada real sobre la mesa para afrontar una cuestión tan trascendental como un eventual atentado terrorista. En el día de ayer fue localizado un coche de etarras que viajaban con cien kilogramos de explosivos. Siniestro viaje. En estos casos, Alfredo, siempre es exigible, y lo es desde las grandes cabeceras mediáticas, verdadera cabeza en política antiterrorista.
Un saludo
Aida Rosell
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03.06.07 @ 16:05:30. Archivado en Politica
Hola de nuevo Aida
Hemos especulado y hemos acertado. Han pasado las elecciones, Juncal se va y Lores se queda. Tampoco era muy difícil de prever. De todas formas, al igual que tú hiciste tus reflexiones en tu anterior carta sobre la campaña a mí me gustaría hacerlo sobre la situación postelectoral, que da mucho de sí.
Se habla mucho de los pactos postelectorales. Para socialistas y nacionalistas son su única salida en muchos ayuntamientos. Para los populares, son un mecanismo de tortura que les arrebata multitud de plazas donde son la fuerza más votada. De ahí la insistencia de su líder, el señor Núñez Feijoo y de su superlíder, el señor Rajoy en la necesidad de que gobierne la lista más votada. En negarle la legitimidad a estos pactos. Bajo mi punto de vista no son malos en sí mismos. Pero como todo en política, cuando se pierde la perspectiva de lo que se está haciendo y se olvida el sentido común, pueden ser pervertidos.
Pongamos ejemplos gallegos, que nos quedan más cerca. En la ciudad de Ourense, entre PSOE y Bloque tienen más escaños y más votos que el todavía alcalde, Enrique Nóvoa. Durante la campaña no ocultaron su intención de aliarse para desbancar al alcalde popular. Llegado el 27-M se confirma: hay más gente que no quiere que Nóvoa sea alcalde que gente que sí lo quiera. Considero perfectamente legítimo el acuerdo, por mucho que Nóvoa sea el más votado. O en el caso del pacto de la Xunta, donde los votantes manifestaron el deseo de jubilar a Manuel Fraga.
Pero fijémonos ahora en el caso de tu ciudad, Pontevedra. El candidato popular Telmo Martín es la lista más votada, siete mil votos y cinco escaños por encima del alcalde Lores. A Lores, que ya lleva ocho años como alcalde, un pacto con el PSdG le da la mayoría que necesita para gobernar. Matemáticamente es posible pero ¿y éticamente? No es que Lores necesite un pacto para gobernar con comodidad, es que es con siete mil votos de diferencia la segunda lista siendo el alcalde. Los ciudadanos han castigado su gestión con una caída de tres escaños y repetirá porque todavía le salen las cuentas. Aquí el pacto se convierte en una pactochada. Teniendo un poco de sentido común, el alcalde, que ha conducido a su partido a una importante bajada, debería percibir que ha perdido la confianza de los ciudadanos, irse y dejar gobernar a quien, como candidato, le ha sacado siete mil votos de ventaja.
Pero la política es así. Un sumergimiento excesivo en ella trastoca todo tipo de pensamiento lógico, todo tipo de motivación inicial y convierte a las personas en máquinas de intentar mandar, cuanto más mejor. Un compañero de clase, afiliado a Galiza Nova, me decía el otro día que si Javier Losada no pactaba con el BNG en Coruña e intentaba gobernar en minoría “tirámoslle todo abaixo”. Uno puede comprender la actitud de pensar que lo mejor para la ciudad es que gobierne su partido. Lo que no soy capaz de concebir es que se prefiera paralizar el gobierno de la ciudad, perjudicando considerablemente a los ciudadanos, por un mero interés político. Aquí es cuando se olvida para qué se han metido en política. Si es para servir a la gente, flaco favor le hacen permitiendo que la ciudad se perjudique por una mera disputa partidista. Es como cuando Abel Caballero, siendo presidente del puerto de Vigo, no daba permiso a Corina Porro para ejecutar una obra (creo recordar que era una depuradora) en terrenos de la autoridad portuaria. La lógica política de Caballero le indicaba que no debía dejar a Corina ganar votos con ese proyecto. Se olvidaba el socialista de que con su actitud estaba perjudicando a los vigueses y de que, en el caso de que la obra proyectada funcionase bien y diese servicio a la ciudad, la alcaldesa se merecería los votos que pudiese ganar.
Pero estamos en la mentalidad del todo vale por ganar, en la actitud de perder el norte. Leía hace poco en un foro de militantes del Partido Popular unas críticas furibundas a Juan Juncal. Después de descalificarle salvajemente, el militante se lamentaba de forma amarga de haber perdido la alcaldía de Ferrol. La ceguera partidista llevó a este individuo a preferir que continuase en la alcaldía un personaje al que considera despreciable antes que su partido perdiese la ciudad. Que difícil es mantener las cosas claras cuando estás en política, Aida. Parece que aquí, y más que nunca, el sentido común es el menos común de todos los sentidos.
Hasta la próxima
Alfredo Puentes
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19.05.07 @ 00:46:32. Archivado en Politica

Hola Alfredo
Te he de hablar de Pontevedra, no te preocupes. Pero primero permíteme algunas divagaciones. Efectivamente, estamos ya en plena campaña. Los rostros de nuestros futuribles regidores cuelgan de las paredes de todos los municipios, de las farolas y hasta de los postes de alta tensión. Están en las cabinas telefónicas y en los autobuses, en los panfletos que nos entregan e incluso en bolígrafos y caramelos. Nos rodean, están por todas partes. Muestran sus mejores sonrisas… Cosas del marketing. Son muchos los osados que se arriesgan con iniciativas rompedoras, con himnos musicales más modernos. Como el leonés Amilibia, Juan Juncal tiene su propia canción, compuesta expresamente por Los Limones.
Yo no lo entiendo muy bien, pero lo que más se lleva ahora es lo de aparecer desnudo en los carteles. Políticos en cueros. Albert Rivera fue el primero en hacerlo para publicitar su partido, Ciudadanos de Cataluña. La concejala ‘popular’ de Lepe, María Dolores Jiménez, o (en versión cutre) el alcaldable en Fuenlabrada, Juan Barranco, le siguen. Pero por ahora nadie en nuestro país ha llegado al nivel de la aspirante al senado belga que ofrece felaciones a cambio de votos. ¡La erótica del poder a precio de saldo! Sólo por un momento, me he puesto a pensar qué sería de nosotros si el estado de cosas que vivimos en campaña electoral fuera perpetuo. La imaginación me ha puesto los pelos de punta, ¡qué esperpento! No creas que era muy diferente a Transmetropolitan.
Algo muy característico de estos tiempos, como bien sabes Alfredo, son las inauguraciones. La actividad de muchos políticos se multiplica de forma exponencial en estos días. Es esta hiperactividad la que pretende limitar el Código Ético que acaba de aprobar la Xunta. Para el presidente Touriño, una prueba de honradez política. Para Anxo Quintanta, ¿su socio? en el gobierno, poco más que una tomadura de pelo. Y para el oponente Feijóo no más que otra acción electoralista. Qué quieres que te diga, en mi humilde (e insignificante) opinión, es una buena medida, si no fuera porque me parece imposible de aplicar. A la hora de la verdad, ¿cómo consigues que miles de alcaldes no estrenen traje en fechas electorales? Me parece metafísicamente imposible a no ser que los aten a todos de pies y manos.
Tú conoces de cerca a un gran ejemplo. Y dime, ¿cómo frenar al alcalde de Ferrol y candidato a la reelección, Juan Juncal? Me hago eco de la noticia de La Voz de Galicia.
Hace poco, Juncal actuó como maestro de ceremonias en el «descubrimiento» de una de la ocho placas que el Ayuntamiento ha instalado en el barrio de A Magdalena, y en las que se reproduce un texto de Torrente Ballester. Juncal manifestó su intención de «seguir esta línea de trabajo» durante el resto de la campaña, al igual que hicieron otros mandatarios locales, como el presidente de la Diputación de Pontevedra, Rafael Louzán, que hace unos días inauguró un polideportivo en Bueu y al, ser preguntado por los periodistas si iba a participar en muchos actos de este tipo, respondió: «Que yo sepa no está prohibido».
Lo único viable es que las inauguraciones se conviertan en “descubrimientos”, “fiestas” o “celebraciones”.
Ahora sí, allá vamos. La “fiesta de la democracia” (graciosa expresión), también en Pontevedra. Te cuento. Pontevedra, boa vila, dicen, es paradigma de ayuntamiento gobernado por la coalición Bloque-PSdG. Como en la Xunta, pero al revés. Los sondeos señalan (¿qué? ¿acaso creías que no echaría mano de ellos?) que no habrá cambios significantes. El nacionalista Miguel Anxo Fernández Lores será reelegido aunque su imagen ya no es la que era y se ha deteriorado tras dos legislaturas al frente del consistorio.
Esto puede beneficiar a la candidatura (poco llamativa) de Teresa Casal, número uno de los socialistas. El BNG tiene 10 concejales y 5 el PSdG. Si el transvase de votos es considerable, obviamente, significará un cambio en sus respectivos números de concejales. A quien se presenta como revulsivo para la lista del PP, el ex alcalde de Sanxenxo Telmo Martín, se le plantea como reto alcanzar la mayoría absoluta, meta de sobra asumida como única vía para ganar. Debe subir a 13 el techo actual de 10 concejales. Parece difícil que tal giro del voto se dirija hacia su persona. Como mayor obstáculo para su imagen, Telmo Martín es empresario. Promotor inmobiliario, para más INRI. Eso no está nada bien visto.
El debate en Pontevedra se centra básicamente en torno a tres temas: tráfico, Ence y políticas de vivienda y empleo. Lores ha ofrecido en su programa “mil ideas máis” que supondrían profundizar en el modelo actual de ciudad. El mayor escollo del programa de Teresa Casal es su relativa falta de diferenciación con el nacionalista. Su lema, “faremos máis”, así lo atestigua. Las novedosas propuestas da “nova Pontevedra” de Telmo son recibidas con escepticismo más que con ilusión.
Más allá de la propia imagen de los tres candidatos, Alfredo, no tan influyente en Pontevedra como en Ferrol, y más allá del voto de partido, menos relevante a escala municipal, en Pontevedra todo se juega en el terreno de la gestión. Al final, todos coinciden en trasladar Ence, todos quieren solucionar el problema del tráfico y todos (eso dicen) pretenden fomentar empleo y vivienda asequibles. La diferencia está en los medios que para ello proponen y lo que supondría su aplicación en la ciudad. El resultado en las urnas del próximo 27 de mayo reflejará por encima de todo la nota de los ciudadanos al actual gobierno, con cuya gestión la mayoría de los vecinos parece contenta. Por eso, reduciendo a las dos opciones “BNG+PSdG versus PP”, la elección en términos de continuidad o cambio parece perdida para Telmo Martín, quien, hay que admitir, se arriesga ofreciendo una gestión global diferente (semejante a la del sector privado) y propuestas concretas rompedoras. Mal momento cuando los pontevedreses parecen satisfechos y además, piensan: “sigamos como estamos, que estamos bien: que no nos pongan todo patas arriba, no vaya a ser”.
Un abrazo y a ver qué cuentas
Aida Rosell
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14.05.07 @ 01:13:46. Archivado en Politica
Saludos Aida
Te propongo una cosa. Hagamos un paréntesis en nuestras habituales diatribas sobre cómo debiera ser la política para centrarnos en el análisis de lo que actualmente es. Ahora que estamos en época electoral me gustaría acercarme a algo tan mundano como es la política municipal.
Si hay un comic que satirice a la perfección el mundo del politiqueo es, sin duda, Transmetropolitan de Warren Ellis. Ellis presenta un mundo futurista, con la política absolutamente corrupta, y lo disecciona a través de Spider Jerusalem, un periodista desequilibrado y agresivo pero con un fuerte código ético. En una de las historias más memorables, Spider se encuentra absolutamente desconcertado ante un candidato del que le resulta imposible obtener detalles oscuros sobre su pasado. Con una gran ironía del autor, el enigma se resuelve al descubrirse que tal candidato no es sino un clon creado en laboratorio por el partido, a sabiendas de que es la única manera de evitar que el candidato guarde esqueletos en su armario.
Todos los políticos tienen un contexto, una imagen y un pasado. A nivel nacional puede tratar de ocultárnoslo. En una ciudad de poco más de 75000 habitantes el empeño se convierte en harto difícil. Quiero hablarte de Ferrol, Aida porque aunque no es la ciudad en la que yo voto, tiene para mí un gran interés. A pesar de no vivir en ella vivo muy cerca (sólo nos separa un pequeño brazo de mar), tengo allí familia, buenos amigos y muchos recuerdos de mi época de instituto. Por otro lado, políticamente es una de las carreras más ajustadas de estos próximos comicios y representa a la perfección la política municipal.
Como te decía, en Ferrol prácticamente todo el mundo se conoce. Fíjate, yo ni siquiera vivo allí y: mi padre coincidió en su juventud en clase con Juan Juncal (PP); mi tío, cuando trabajaba como periodista deportivo en Ferrol, trató a Juan Fernández (IF), en aquellos momentos presidente de un club de baloncesto; la número dos de la candidatura de Vicente Irisarri (PSOE) es la ex-directora de mi instituto; Xoan Xosé Pita (BNG) tiene cierto parentesco con un amigo mío y Yolanda Díaz (IU) es de Fene (donde yo resido) y su familia es allí ampliamente conocida. Si yo tengo referencias de todos ellos, imagínate cuántas no tendrán los propios ferrolanos. Efectivamente, la única manera de que en Ferrol un candidato no sea comentado y evaluado por el boca-a-oreja es que sea un clon creado en laboratorio.
Y ahí se encuentra la clave para el cambio que se los sondeos prevén para Ferrol. Desde 2003 gobiernan en coalición el PP de Juan Juncal e Independientes por Ferrol, liderados por Juan Fernández. De su gestión se ha visto tan poco que apenas me atrevo a calificarla. Destacan en su contra dos cosas: el desastre urbanístico de la Plaza de España (convertida en un decorado para una película de futuro apocalíptico estilo Blade Runner) y el escándalo acerca de unas recalificaciones de terrenos propiedad de Juan Fernández para construir una urbanización. En su defensa, la coalición esgrime el haber saneado las cuentas del ayuntamiento, heredadas en pésimo estado de déficit de manos del anterior gobierno BNG-PSOE liderado por el nacionalista Xaime Bello (cuya mujer, por cierto, fue mi tutora en segundo de bachillerato).
El problema de “los Juanes” no es ya tanto su buena o mala gestión sino el hecho de haber caído en desgracia para los ciudadanos. De resultar antipáticos.
El alcalde Juncal, político de nivel paupérrimo en carisma y oratoria, logró en 2003 los peores resultados del PP en la historia de la ciudad. Las encuestas vaticinan que conservará sus siete concejales, lo que sugiere que es imposible caer más bajo. Si en muchas ocasiones se habla del “techo electoral” para expresar que un candidato no logrará de ningún modo encontrar más apoyos, el resultado de Juncal puede ser calificado de “suelo electoral” para el Partido Popular en una ciudad sociológicamente tan de derechas como Ferrol. Juncal es percibido por la ciudadanía como un niño de papá, que se impuso con artimañas dentro del partido como candidato, que utiliza su puesto de alcalde como peldaño para trepar en su partido (hoy día es presidente provincial del PP en A Coruña) y, por si fuera poco, son muy comentados sucesos poco elegantes de su vida personal. Juncal no puede caer peor y sólo le salva de la quema el pertenecer a un partido que goza de amplia simpatía en la ciudad. Los votantes que le garantizarán sus siete escaños son su suelo electoral. Son aquellos que, de votar cosa distinta a PP, sufrirían un colapso que les llevaría a un coma irreversible.
Juan Fernández es un caso aparte. Ésa es su política. Ha basado su discurso en ello, en ir a su propio aire, con un rumbo distinto, en ocasiones diametralmente opuesto, al común. Recientemente, desmarcándose de la apuesta que todos los candidatos hacen por evitar centrar Ferrol únicamente en la industria naval (apuesta que tantos disgustos dio al fallar en los años 80), Fernández declaraba en una entrevista “me encanta el monocultivo del naval para Ferrol”. Sus posturas originales, fuera de lo común, su arrolladora personalidad y su vehemencia en sus conviciones (que demuestra en las arengas que proclama de cuando en cuando en la televisión local) le permitieron dar la sorpresa en 2003 y alcanzar los seis concejales. Su actuación como teniente de alcalde ha desinflado bastante su imagen: lo que antes fue vehemencia y convicción hoy se ve como demagogia, lo que antes era brillantez con un punto de excentricidad se ha transformado para los ferrolanos en enajenación y pérdida del juicio. Fernández se presentó ante los ciudadanos como el salvador de Ferrol, creó un partido a su imagen y semejanza con una única directriz política: ser el partido de Juan Fernández. Hoy los ferrolanos que apostaron personalmente por él sienten que les ha fallado de un modo incluso personal.
El principal adversario de los Juanes no es Vicente Irisarri (un perfecto paracaidista traído bastante a rastro por la dirección socialista) ni Xoan Xosé Pita (relativamente poco conocido y que es palpable que no cuenta con la confianza de la cúpula del BNG). Ni tampoco la candidata de IU, Yolanda Díaz (percibida por muchos como peligrosa por su posición excesivamente negativa ante casi todo). Mucho menos Terra Galega, partido que, si bien puede resultar un revulsivo en otros ayuntamientos de la comarca, sólo aportaría al consistorio ferrolano más inestabilidad en un pleno ya de por sí bastante dividido (con seis partidos en liza y sin grandes mayorías).
El principal adversario de Juncal y Fernández son ellos mismos. Su imagen ante los ciudadanos es deplorable. No se han cuidado de ello (ni siquiera en su recordada aparición televisiva en CQC) y ahora les toca pagarlo. Juncal tiene la fortuna de poder parapetarse en unas siglas que inspiran confianza en la ciudad departamental. Fernández, que jugó todo a la carta de su personalidad y animó a los ferrolanos a confiar ciegamente en él, verá como, con el declive de esa confianza, su partido (puro apéndice de él mismo) se derrumba. Y es que, a no ser que seas un clon artificial, además de ser un político eres una persona. Un vecino. Y aquí en Ferrol todos los vecinos se conocen. Para bien y para mal.
Saludos Aida, y espero que me cuentes algo de Pontevedra
Alfredo Puentes
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08.05.07 @ 00:27:26. Archivado en Politica
Saludos Alfredo
Recuerdo, cuando era más pequeña, un concurso de caretas que se organizó en mi colegio. La profesora me pidió hacer de juez. Cerca del final del certamen, mi situación privilegiada me enseñó las tentaciones del poder. Recibía ofertas de los finalistas y al final ejercí de juez y parte.
A qué viene esto, pensarás. Estos días veo las noticias sobre la cena a la que ha sido invitado Arenillas, el vicepresidente de la CNMV, y ¡caramba! a juzgar por los precios, el servicio en ese restaurante sí que debe de estar bien.
Últimamente la CNMV es fuente inagotable de revuelos. Después de la chapuza en el apartado energético, con salida incluida del presidente, la acción se sitúa ahora en escenarios mucho más refinados. La secuencia es la siguiente: a la mesa, un poderoso cargo regulador y un importante empresario de la Bolsa. El primero tiene como función dar el visto bueno o vetar la entrada del segundo. No hay problema. Tú invita y enchufa a mi hermano en la empresa y todo queda resuelto. Típico de las películas de la mafia.
A nadie escapa que esta decisión debe ser tomada en función del cumplimiento o no de la normativa. Arenillas se defiende. En una nota de prensa aclara que no tenía constancia del alto precio de la cena de marras, que era sin compromisos, vaya, y que, ante todo, él tiene vocación de servidor público. En esta ocasión el servido más bien ha sido él.
Arenillas lleva diecisiete años desempeñando cargos de este tipo, por lo que pide que el affair se considere como un pequeño desliz, “arenillas a la mar”. Al hilo de lo que me cuentas, Alfredo, espero que este hombre no esté aprovechando su puesto, para de paso llevarnos, como dice el filósofo, camino a la servidumbre. Me refiero a un escenario en el que los ciudadanos tengamos que ganarnos, a golpe de talonario, el favor de los políticos. ¿Pero no es la CNMV un órgano independiente? Sobre los papeles. En la práctica, tanto como lo era yo en aquel concurso.
Entre la oficina económica del Gobierno, antes dirigida por Miguel Sebastián, (ahora alcaldable para Madrid), el ministerio de Solbes y los órganos reguladores existe todo un mare mágnum de redecillas y grupos de interés. Oigo en la radio a un comentarista que reflexiona sobre si no irá siendo hora de que el Gobierno dé explicaciones acerca de las competencias de una oficina sobre la que recaen muchas sospechas. Puede que tenga razón. Hoy mismo se ha tenido noticia sobre un dossier relacionado con Sebastián, el BBVA y el vicepresidente de la CNMV. Me imagino cuál será la defensa…“arenillas a la mar”.
No estoy muy al tanto de la trayectoria de Carlos Arenillas a lo largo de su vida laboral. Presupongo su inocencia, ya no tanto su buen hacer en un ámbito tan importante para la economía como lo es el mercado de valores. Su desliz gastronómico es el símbolo de la venta de la independencia de este órgano. El intercambio de favores y el tráfico de influencias en el sector económico no puede tener sino pésimas consecuencias. Por un lado, la falta de transparencia genera desconfianza en los inversores, en resumen, huida del capital inversor. Por otro lado, los trapicheos provocan, con mucha razón, que los ciudadanos nos veamos estafados.
Por todo esto, Alfredo, pienso que lo mínimo que se puede exigir de cargos de tanta responsabilidad implicados en un entramado tan poco claro es que den verdaderas explicaciones. Si todo esto tiene explicación y no es simple abuso de poder, no debe bastar con echar "arenillas a la mar".
Nos vemos
Aida Rosell
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03.05.07 @ 00:42:02. Archivado en Politica
Hola de nuevo, Aida
Me gusta que menciones al final en tu carta que Ségolène debe concebir su mandato en términos de “servicio retribuido” por sus conciudadanos, pues viene muy al hilo de lo que quería comentarte, acerca de la vieja cantinela política de que son nuestros “servidores”.
Bien. Imagínate, Aida que estás tranquilamente en tu casa y llama a tu puerta un cocinero. No lo conoces de nada, no lo has llamado. Llega a tu casa piropeándote y afirmando que viene a servirte. Decide hacerte desayuno, comida, merienda y cena. Tú le dices que no es necesario. Alegas que muchas veces comes fuera, que puedes ir a cualquier restaurante y te sale más barato. Que no necesitas que te proporcione ese servicio. El cocinero hace oídos sordos y comienza a cocinar todos los días para ti, quieras o no. Sólo te permite variar el menú cada cuatro años.
Pues bien, eso es un político. Alguien que vive a tu costa proporcionándote unos servicios que tú no has pedido. Que nadie se confunda, ésta es mi percepción de la política y de sus actores, los políticos. Ahora bien, nadie duda de que hay en temas en los que es muy difícil librarse de ellos. Temas en los que, para evitar males mayores o mientras no sepamos cómo evitarlos, debemos aceptar sus “servicios”.
Te hablo de todo esto, Aida, a cuento de la polémica que se levantó sobre el sueldo que recibe Mariano Rajoy. Cuando se negó a revelarlo en un programa de televisión, al día siguiente Pepe Blanco le recriminó su falta de transparencia y se dispuso amablemente a revelar el suyo, unos 6.000 euros mensuales. Días después se conoció que el sueldo de Rajoy ascendía a unos 8.000 euros mensuales. La noticia me causó opiniones enfrentadas. Por un lado me escandalizó saber qué tal cantidad de mis impuestos va dedicada a recompensar a ese señor por realizar una labor que a mí ni me va ni viene. Por otro lado, saber que su dedicación a la política le hace perder parte del dinero que ganaría en su puesto de registrador de la propiedad me llevó a plantearme ciertas cosas.
De alguien que renuncia a parte de su sueldo para dedicarse a la política me creo el afán de “servir”. De alguien, como Pepe Blanco, al que no se le conoce otro oficio o beneficio que no sea la política no puedo más que pensar que para nada sirve. O lo que es casi lo mismo, que no sirve para nada. El problema es complejo. Aquél que gana dinero con la política tenderá a aferrarse al cargo, lo necesita para vivir. Sin embargo, si exigimos a todos los políticos que renuncien a una parte o a todos sus ingresos a cambio de ejercer la función pública, sólo los más ricos podrían ocupar esos puestos.
Tiene que haber algún modo, Aida. Tiene que existir una solución para conseguir que, todo aquel que se quiera dedicar a la política reciba del Estado exactamente el mismo salario que percibía en el puesto de trabajo del que sale por excedencia. Esto permitiría evitar a los aprovechados y quedarnos con los que realmente creen que es su deber “servirnos”. Lo sé, seguirán cobrando de nuestros impuestos. Seguirán tomando decisiones por nosotros. Seguirán siendo la clase dominante. Pero seamos realistas. Van a estar igualmente ahí aunque no se lo hayamos pedido. Lo queramos o no van a vivir a nuestra costa. Pues de paso, que sirvan.
Saludos, Aida y hasta la próxima
Alfredo Puentes
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14.04.07 @ 15:35:46. Archivado en Politica
Hola Alfredo
Se aproximan las elecciones presidenciales en Francia. El ambiente está que arde en la carrera por ocupar el trono del Eliseo. El último rumor es el acercamiento de las dos opciones mayoritarias en los sondeos, Nicolas Sarkozy y Ségolène Royal, de cara a una posible alianza para gobernar, con el ultra derechista Le Pen el primero y con el centrista Bayrou la segunda. Los focos apuntan hacia ellos y las ansias de poder hacen ya acto de presencia.
En Francia ocurre algo bien opuesto a nuestras disputas plurinacionales de las que me hablas. El Estado francés tuvo un éxito mucho mayor al español en su tarea de homogeneización. Como sabes, suscribo todo lo que me dices en tu carta anterior, es decir: las ventajas de la descentralización del poder pero el peligro de que una vez cercano se convierta en asfixiante. Pues bien, si en España hemos de guardarnos de las intentonas de las soberanías periféricas, el francés me hace pensar en el caso inverso: ¡cuantísimo poder acumulado en París!
Me ha gustado mucho la campaña electoral. Los candidatos, once contando con el Partido de los Trabajadores o el de Caza y Pesca y demás rara avis, exponen sus programas más allá de otros factores importantes, como el carisma personal. Fenómenos como Le Pen o el xenófobo P. de Villiers (que se entienda, en el sentido de anomalía) se relacionan con el rechazo de gran parte de su población hacia la inmigración. Mientras que los viejos comunistas, trotskistas, verdes… y los modernos antiglobalización, responden al histórico espíritu revolucionario de 1789. Pero, si me permites el reduccionismo, lo que realmente se juega en Francia es la batalla a tres bandas "socialismo- centro- liberalismo", representada por el triunvirato Ségolène- Bayrou- Sarkozy.
Me centraré, Alfredo, en el aspecto económico, que es el que más ha dado que hablar. El país vecino es una de las viejas potencias europeas, sin embargo está endeudado y sufre un enorme déficit en sus cuentas. La derecha de Sarkozy aboga por las rebajas fiscales, la suspensión del impuesto de sucesiones y es mucho menos dada a las medidas sociales, en las que se centra la izquierdista Ségolène. La alternativa de centro, la vía intermedia, se corresponde estratégicamente, a mi parecer, con el oportunismo de quien no quiere decantarse por un posicionamiento pero reclama su parte de la tarta. ¿A esto se refieren con lo de tercera vía? En economía, creo yo, lo de las medias tintas no es nada rentable. Sí lo suele ser en asuntos de poder.
¿Y si gana Sarkozy?
Se puede interpretar de sus postulados que si Nicolas Sarkozy es finalmente quien se hace con el trono del Eliseo, la gestión en materia económica podría ser algo parecida (salvando las diferencias) al modelo liberal del gabinete de Aznar en sus dos legislaturas, o incluso a la de Pedro Solbes en el gobierno de Zapatero, sin las zancadillas de Zapatero. Con la reducción de impuestos y los incentivos para la producción y el libre comercio sería lógico que la economía francesa despegase.
¿Y si gana Ségolène?
Seré tajante. Es de esperar que, si gana Royal, la economía francesa continúe en el atolladero y se hunda más si cabe. Su menú a la carta aúna pragmatismo y socialismo, con lo que configura una bomba para la economía francesa. Que cada cual pida lo que quiera, el Estado se lo concederá. ¿Quién? Los fieles contribuyentes. Creo que Ségolène confunde democracia participativa con la institucionalización máxima del corporativismo. Confunde el Estado de bienestar con la vieja monarquía benefactora cuando, cual Rey hablando a sus súbditos, Ségolene I La Royal lee su carta abierta en la que ofrece premios y galardones (del inmenso erario público recaudado) a sus grupos de presión. Esto no puede llevar a otra cosa que al canibalismo, la lucha por ver quién se aprovecha más de las medidas sociales repartidas por la Reina. El resultado: todo lo contrario al crecimiento y al progreso.
Por el bien de la economía francesa y, por lo tanto, por el bien de los ciudadanos franceses, sería preferible que si fuese la royalista quien venciese, pensara en el trono en términos de servicio retribuido por sus conciudadanos, dejando a un lado la vieja cantinela paternalista de una corona francesa a la que ya hace mucho tiempo sus súbditos llevaron a la guillotina.
Saludos Alfredo y hasta la próxima
Aida Rosell
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07.04.07 @ 17:32:32. Archivado en Politica
Saludos Aida
Te escribo porque la jugarreta de Esquerra a Montilla, prometiendo a CiU dejarles gobernar si convocaban un referéndum de autodeterminación para Cataluña, me ha llamado mucho la atención. Porque ha reabierto un debate que en este país es constante: ¿autodeterminación sí o no?
A primera vista la cuestión, al menos a mí, no me ofrece muchos matices. Si la mayoría de un territorio quiere no pertenecer al Estado resulta difícil, en principio, determinar en virtud de qué se les niega esta pretensión. Por otro lado están los que la defienden basándose en las ventajas de la descentralización, también razonable. Y los que no la defienden pero la admiten al grito de "Si se quieren ir, que se vayan pero que dejen de dar la brasa", postura de sentido común donde las haya.
Las posiciones en contra, ensalzando la unidad del Estado español no convencen mucho a quienes, como yo, encontramos difícil encariñarse con una máquina de coacción estatal tenga la bandera que tenga. Pero sería una tontería engañarse respecto a otros factores más sutiles que a mí me llevan a ser precavido en este tema.
1- ¿Mayoría de cuantos?: Vale, estamos de acuerdo en que la mayoría puede decidir independizarse del Estado pero ¿que hacemos con el resto? ¿Cómo se come la situación en la que puede quedar ese porcentaje de personas que pierda el referéndum? ¿Serán obligados a aceptar la formación de un Estado que no quieren? ¿Irán al exilio? Los teóricos y propulsores de la autodeterminación deberían hacer un esfuerzo para afrontar este tema y explicar qué solución se le daría en un hipotético caso de referéndum.
2- La legalidad vigente: No hay que ser chapuceros. Hasta a quien no le guste vive en un Estado que tiene Constitución. Y habría que fijar un método para llevar a cabo la independencia ajustándose a la ley, cosa que, hasta donde yo sé, los independentistas ni se han molestado en investigar. Cuando lo del Estatuto de Cataluña se dijo que una posible independencia la tendrían que votar todos los españoles, al ser una modificación de la Constitución. No sé cuánto de verdad hay ahí pero, desde luego, es algo que los independentistas deberían tener en cuenta.
3- El factor más importante, al que yo llamo "Factor Dime con quién andas...". Hay que fijarse en quién llevaría a cabo esa independencia. La idea ficticia de una mayoría de personas que deciden pacíficamente dejar de ser españoles es incluso romántica. La visión real, donde la independencia la impulsan partidos que usan como vocabulario habitual "Nación", "pueblo", "destino común", "patria" hasta la saciedad es, cuando menos, siniestra. Deja a uno pensando en qué se convertirán las jóvenes repúblicas independientes.
La cuestión es compleja Aida, pero si esto sigue adelante habrá que cuidarse de que la autodeterminación, aunque para algunos pueda ser un auto de terminación de España, no sea un auto de terminación de la libertad y del Estado de derecho que disfrutamos.
Espero tu respuesta
Alfredo Puentes
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27.03.07 @ 00:53:58. Archivado en Politica

Hola Alfredo
La Ley de Igualdad del ejecutivo de José Luis Rodríguez Zapatero ha sido aprobada en el Parlamento con el apoyo de todos los grupos a excepción del Partido Popular. Esta Ley impone cuotas paritarias para ambos sexos e impide que ninguno de ellos supere el sesenta por ciento de representación en los órganos de Administración del Estado ni en los consejos de administración empresariales. Además, contempla otras medidas sociales como la ampliación del permiso por paternidad.
Te escribo hoy sobre la famosa Ley, porque tiene narices. Con este proyecto se pretende llevar a cabo un experimento de ingeniería social típicamente socialista que, como el propio Zapatero afirma, busca “la construcción de una nueva sociedad igualitaria”. Ahora bien, lo deleznable de esta ley no es ya tanto su objetivo si este es entendido como la lucha contra el machismo, que tristemente perdura en nuestra sociedad (prueba de ello son las continuas muertes de mujeres a manos de sus maridos). Lo despreciable son, a mi manera de ver, sus métodos basados en la coacción.
Mucha gente opina de este modo: si es necesario ir contra la libertad para conseguir acabar con la discriminación por razones de género, bienvenidas sean las imposiciones (!). Creo Alfredo que esto tiene mucho que ver con el pensamiento al revés al que te refieres en tu última carta. Es un engaño obcecarse en la meta y no analizar los pasos a seguir. Es darle la vuelta al razonamiento, ponerlo patas arriba. Que no nos engañen, los métodos deben siempre ser analizados y validados. Y así, se observa que por vía de la imposición lo que se consigue no es otra cosa sino la legalización del sexismo. A partir de ahora la discriminación está vigente en la ley. La selección de personal tanto en la vida política como en la empresa privada en función de valores como el mérito y la valía personal se debe realizar ahora, por fuerza, según criterios sexuales.
Una norma que instaura la discriminación sexista (positiva) no es la manera de luchar contra la discriminación sexista. No lo es porque la obligación nunca es aceptable moralmente. No lo es porque, al dirigir sus ataques contra la libertad hacia ambos sexos, la norma no consigue los fines perseguidos, a saber, el “bienestar colectivo”. Por el contrario, con ella todos salen perjudicados: los empresarios ven ocupados sus puestos de trabajo, su propiedad legítima e inviolable, por mujeres que con la etiqueta “de cuota” quedan degradadas a una cifra. Esto significa un desprecio total a la cualificación profesional de las mujeres, a las que la Ley considera incapaces de conseguir un puesto por esfuerzo propio. Además, se contradice con la realidad imperante, ya que las mujeres, pujantes tanto en la política como en las universidades, donde somos mayoría, se verán perjudicadas al tener que incluir un mínimo de hombres en los cargos directivos.
Esta norma sólo crea discordia y es, por todo lo dicho, nociva para el conjunto de la sociedad, para todos y cada uno de los individuos que serán privados de su libertad individual para decidir por sí mismos, para actuar según sus principios e ideales. El poder político, una vez más, se inmiscuye en la vida privada de los ciudadanos en una muestra de paternalismo para decirles lo que tienen que hacer. Las conductas sociales no pueden ser moldeadas a golpe de ley, pero Alfredo, esta es una lección que todavía a muchos les falta por aprender.
Saludos
Aida Rosell
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24.03.07 @ 19:27:27. Archivado en Politica
Hola Aida
Hay una cosa que a los amantes de los comics nos apasiona. El regreso de nuestros personajes favoritos. Cuando uno lee el Spiderman del mes, donde el héroe se encuentra en una situación desesperada, al borde de la muerte y de repente le rescata un antiguo aliado. Un personaje del que casi todos ya nos habíamos olvidado. Ver que el guionista le recuerda y ver cómo reaparece y vuelve a protagonizar una historia nos vuelve locos.
Todos saben esto, los guionistas buenos y los malos, pero los malos no hacen el razonamiento correcto. Cuando un guionista bueno recurre a un personaje olvidado lo hace porque le gusta, lo conoce y quiere usarlo para una historia que tiene en mente. Cuando un guionista malo recurre a un personaje olvidado es porque no tiene una historia en mente y cree que el efecto nostalgia mitigará en el lector la sensación de ausencia de historia. Obviamente no lo logra. Los lectores vemos, decepcionados, como se abusa de nuestro querido personaje gratuitamente, sin tener nada nuevo que hacer con él, ni nada nuevo que contar de él.
Este es un ejemplo de pensamiento inverso, de perversión de una idea, un vicio muy común en los sistemas democráticos. Y lo traigo a colación ya que tú, Aida, sacas el tema de la crispación y de la crisis política. Los líderes políticos son como los guionistas malos. Lo hemos visto en los casos de elección de candidatos para las alcaldías. Para Madrid sonaron mil nombres (Felipe González, Peces Barba, Borrell, José Bono, Mayor Zaragoza, Manuel Marín...). Pero ¿tenía sentido que alguno de ellos fuese el candidato a Madrid? El partido se olvidó de que la selección del candidato se debe hacer a la inversa. De entre los diferentes proyectos que se presenten, elegir al que más posibilidades tenga de ganar. No elegir a quien tenga más posibilidades de ganar y ponerle a presentar un proyecto.
Luego tenemos a los líderes del gobierno. Muchos llegan con la idea de hacer grandes cosas, a veces impopulares. Cuando se dan cuenta de que esto les perjudica en las encuestas o en la política diaria, dejan estos proyectos. Ya no intentan sobrevivir en el poder para lograr esos proyectos, sino que anulan esos proyectos para poder sobrevivir en el poder. De nuevo pensamiento inverso.
Y hoy en día tenemos la crispación. Fomentada por ambos partidos. Un enfrentamiento sucio e irracional que perjudica la estabilidad del país. La oposición está consiguiendo que al gobierno le resulte cada vez más difícil llevar a cabo sus proyectos. El gobierno está logrando que a la oposición le resulte cada vez más difícil presentar un proyecto alternativo. Ni comen ni dejan comer. Por esto te digo Aida, que están pensando al revés. Es una batalla por el poder. Y quieren el poder para mejorar el país. Por eso les pido, por favor, que si quieren realmente mejorar el país relajen esta batalla. Si no, estarán de nuevo pensando al revés.
Hasta la próxima, Aida
Alfredo Puentes
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17.03.07 @ 22:07:49. Archivado en Politica
Vaya panorama. Ningún partido es un buen partido pero además, si el juego es sucio, peor. El panorama político actual se podría resumir en eso, ¿no crees? Juego embarrado de las élites.
Mientras los líderes juegan a ponerse la zancadilla a la luz de los focos (es menester que la patada sea bien visible), sus correligionarios no escatiman en empujones, codazos y algún que otro puñetazo en la boca del estómago. Todo vale. Prueba de ello son los Parlamentos, la pista cubierta de la política, el gran teatrillo:
-¡Sois unos fachas!, se escucha desde las bancadas de la izquierda.
-¡Pues vosotros unos batasunos!, responden airados desde la derecha.
Todo consiste en devolver la pelota y superar la red con la mayor virulencia posible. Al grito de los GAL le sucede la referencia fascista y todos en paz. Vámonos a tomar un café que la mañana en el hemiciclo está siendo muy dura. ¿Qué tal los hijos? Bien, bien, gracias. Me alegro.
En la cancha, a cielo abierto, la partida es bastante parecida: ¡la calle es nuestra!, grita la izquierda. ¡Pues miradnos ahora! ¡No se os ve, sólo hay banderas!
¡Ah! Está permitido hacer trampas. Aún diría más, se deben hacer trampas. Que si hago unas pintadas en el banquillo contrario, que si ahora paralizo al árbitro... En fin, esas cosas tan impropias de la democracia y a la vez tan inevitables. Sacar trapos sucios nunca está de más. Creo que queda claro que esto no va de fair play. Y en este espectáculo lamentable, todos defienden su camiseta, sus votos, sus escaños, a ultranza. ¿Rosa Díez? Una mala jugadora.
Desde los graderíos ya se oyen quejas. Oigan , que yo he venido aquí obligado, ¡devuélvanme el precio de mi entrada!
Espero noticias
Aida Rosell
PD: Discúlpame, pues me he estado refiriendo a lo largo de mi carta a la izquierda y a la derecha. Ha sido un lapsus linguae. Me estaba refiriendo al Partido Socialista y al Partido Popular.
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08.03.07 @ 22:22:04. Archivado en Politica
Saludos Aida
No puedo poner ningún reparo a tu objeción. Evidentemente una fe ciega en la ideología no es algo ni mucho menos deseable. El empeño en seguir ideas políticas cueste lo que cueste es una de las cosas que más daño ha hecho a la humanidad. El Tercer Reich de Hitler, que duraría mil años, apenas duró mil días pero destruyó Alemania a su paso. El comunismo, sistema que ha provocado las mayores atrocidades allá donde ha sido aplicado, sigue siendo defendido por aquellos exaltados incapaces de reconocer sus errores. Pero no debes confundir los términos. El sostener una idea política con vehemencia es loable. Degenerar esto en irracionalidad y fanatismo es lo patético.
Pero de nuevo quiero romper una lanza por las ideologías, sobre todo a la luz que nos arroja nuestra sociedad actual. De la lucha, de la contienda ideológica es de donde puede salir el progreso de la sociedad. De la lucha partidista que contemplamos actualmente nada se puede sacar en limpio.
Es digno ser un socialista convencido. Es indigno ser un psoeísta convencido. Es indigno que la dinámica política actual se reduzca a que cuando uno dice X el otro diga “no X”. Pongamos por caso el tema de actualidad más candente. La política antiterrorista del gobierno de Zapatero. Es un tema complejo y discutible. Hay muy buenos motivos para estar a favor y para estar en contra. Es un tema complejo susceptible de ser discutido desde distintos puntos de vista. Sin embargo sólo tenemos dos. Y yo me pregunto ¿tiene algo que ver ser de izquierdas con apoyar la negociación con ETA? ¿escribió algo Friedrich Engels sobre el tema? ¿dónde están escondidos los sesudos artículos de la escuela marxista de Frankfurt sobre el proceso de paz? ¿qué relación tiene De Juana Chaos con la plusvalía o con la propuesta de renta básica?.
O démosle la vuelta ¿qué tiene que ver el conservadurismo con el rechazo total del PP a la negociación con ETA? ¿el estudio de la obra de políticos como Adenauer, Alcide Di Gasperi o Eduardo Frei sugiere que la negociación es incompatible con la ideología democristiana? ¿la escuela liberal de Chicago y Milton Friedman relacionaron a la ETA con sus teorías económicas? Y como lo de ETA, mil cosas. Uno no puede ver dónde está relación entre ser de derechas y promover el Plan Hidrológico Nacional o entre ser de izquierdas y denostarlo. A todas luces parece que es un tema aparte. Podría haber socialdemócratas a favor y conservadores en contra. No es un tema parejo con la ideología. Pero aquí las posturas no son ideológicas, son partidistas.
El problema es que el bipartidismo español, con el sistema de estructuras cerradas dentro de los partidos y de lista cerrada en las elecciones, provoca una bipolarización distinta a la de otros países. Los temas no se discuten bajo una división izquierda-derecha sino bajo una división PartidoA-PartidoB, que se negarán mutuamente hasta la incoherencia. Los medios, que nunca son objetivos, no enfocan la actualidad desde una perspectiva ideológica, que sería comprensible, sino desde una perspectiva partidista. Vamos, que si ahora PP y PSOE estuviesen haciendo exactamente lo contrario, El Pais y la COPE estarían defendiendo exactamente lo contrario. Incluso los jueces siguen esta división.
Se puede sostener un discurso ideológico, podemos estar equivocados pero al menos seremos coherentes. Un discurso partidista lleva inexorablemente a la incoherencia, porque los propios partidos se contradicen según les convenga. Casarse a ciegas con una ideología es peligroso, siempre hay que dejar una puerta abierta a retractarse; casarse a ciegas con un partido político es una locura de base. Nunca son un buen partido.
Hasta la próxima
Alfredo Puentes
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23.02.07 @ 17:12:45. Archivado en Politica
¿Te has enterado Alfredo?
El kibbutz más antiguo de Israel se privatiza.
La de Degania fue una experiencia histórica: aquí fue creada la primera granja colectiva allá por 1910, antes de la experiencia soviética, por una docena de emigrantes rusos sionistas inspirados en el ideario socialista. Desde hace un año, sin embargo, sus miembros han decidido cobrar salarios diferentes en cuentas privadas y pagar por los servicios que se ofrecen en la comuna. ¿Cómo había sido la vida hasta entonces? Algo muy similar al “de cada cual según sus capacidades, a cada cual según sus necesidades” de Ayn Rand. Cuentas colectivas, servicios y funciones asignados, salón comedor colectivo, educación colectiva...

Casi un siglo de la más atrevida y exitosa puesta en práctica del igualitarismo que termina, para muchos, “asfixiada por la globalización capitalista”.
Acerca de lo que me escribes en tu última carta Alfredo, déjame que te lleve, como siempre, un poco la contraria. Por supuesto, son necesarios los principios y las ideas. Ahora bien, ¿no crees que a veces la práctica llega a superarlos? Déjame que me explique. Los jóvenes que fundaron aquella comuna lo hicieron en base a un valor supremo que ahora, ya viejos, dicen todavía profesar: la igualdad real llevada al extremo. Al margen de que yo crea que este punto, del que parte su planteamiento, constituye un grave error (los individuos no somos copias unos de otros, ni creo que sea la meta a alcanzar), el caso es que los miembros del kibbutz se rinden a las ventajas del capitalismo. ¡Por qué no disfrutar de tan beneficiosos avances a través del intercambio voluntario!, deben pensar. Pero parecen no entenderlo quienes afirman que “la marcha es cara atrás y debida a presiones externas”.
Me hablas de Keynes y de los debates teóricos. Algo no me encaja. Cuenta Friedrich Hayek en sus memorias que Keynes no supo o no quiso rebatir muchas de sus teorías económicas. Pero a lo que voy. En La fatal arrogancia Hayek expone las claves para que los kibbutzianos y demás observadores entendamos lo que sucede. La mente de una persona, por muy grandiosas que sean sus ideas, no puede diseñar el modelo de sociedad. No se puede decir: “ahora vamos a ser todos iguales y felices” y listo. Esa es la gran baza a favor de nuestro ordenamiento, tan avanzado. Que no hay diseño. Es espontáneo. Los valores morales se acumulan fruto ya no de unos pocos, sino de la interacción libre de millones y millones de individuos en su vida diaria. Las personas, como dices, han de aprender de sus errores. De la evolución selectiva ha cristalizado el capitalismo y de él todos nos podemos beneficiar. Mira sino a los comuneros.
Que te vaya bien
Aida Rosell
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20.02.07 @ 02:08:13. Archivado en Politica
Hola Aida
Tienes mucha razón en eso que dices sobre las drogas. Pero lo que más me gusta no es tu conclusión sino tu planteamiento. Moral. Es muy poco común encontrarse con algo así en nuestro debate político del día a día. Por ello tu carta me ha hecho reflexionar sobre que, quizá, el problema que tenemos no es que los políticos no encuentren soluciones a los problemas sino que no saben encontrarlas.
Todo el debate que pueda haber ahora entre Saura y el PSOE, el PP, CiU o quien sea se basará en la pura y dura efectividad. En un pragmatismo compulsivo y enfermizo que hace ascos a visiones más elevadas. Se debatirá sobre si la legalización de las drogas provocará más o menos drogadicción pero nunca se hablará de lo que tú sugieres. De si la prohibición es ética o no.
Defensores y detractores nos marearán con datos y estadísticas. Veremos si la legalización es útil o no. Nunca hablaremos de si es lícita. ¿Tiene derecho el gobierno a prohibirnos las drogas? Nadie alzará la voz con esa pregunta. ¿Por qué?, te preguntarás. Porque ya nadie tiene un ideario. Nadie basa su discurso en la moral, en la ética o en la ideología.
Socialista, comunista, liberal, conservador, feminista, socialdemócrata... se utilizan sin ton ni son. Los que así se definen ni se molestan en indagar sobre qué ideas están defendiendo. ¿Cuántos autodenominados comunistas no tendrán "El Capital", de Marx, sino para apoyar la pata de la mesa? La vacuidad ideológica no permite el avance.
Decía John Maynard Keynes que aquel hombre que se considera práctico y rechaza la teoría es probablemente esclavo de algún economista muerto y olvidado. La soberbia de muchos les impide concebir que probablemente, las ideas que ellos tienen ya se le habrían ocurrido antes a otro. Y que pudiera ser que las hubiese desarrollado, expuesto y publicado. Y que le serían rebatidas. Y que habría buscado nuevas alternativas. El político de hoy en día que percibe sus ideas como nuevas e ignora el debate teórico está condenado a no avanzar.
Aquellos prácticos que creen que no necesitan un ideario para guiarles. Aquellos pragmáticos que reniegan de los teóricos. Aquellos políticos que rehúsan leer a los grandes filósofos políticos nunca aprenderán de los errores teóricos ya subsanados, de los enfoques ideológicos ya desmontados. Y así seguirán, repitiendo una y otra vez la misma cantinela. Incapaces de afrontar un liderazgo con una visión amplia y abierta. Siendo incapaces de ver más allá de sus narices.
Espero tu respuesta
Alfredo Puentes
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10.02.07 @ 20:30:02. Archivado en Politica
Hola Alfredo
Llámame suspicaz, pero no he podido evitar hacer una doble lectura de tu carta. ¡Cuántas similitudes entre la historia de Jimmy Carter y la de nuestro presidente! Sin embargo, déjame ser quisquillosa y apuntar un dato: ¿no fue Carter quien aprobó un programa energético favorable al desarrollo privado? Siento no ser tan sutil como tú, pero hablando a las claras, lo de la OPA energética del gobierno de Zapatero es más bien un claro ejemplo de estorbo estatal.
Quiero con esto, si me lo permites, puntualizar algo sobre tu comparación, ya que puestos a sacar lecciones sobre la historia hay que tener en cuenta una diferencia fundamental entre americanos y españoles. El pueblo americano que tanto te gusta tiene bien interiorizada la pertenencia de su esfera privada. Debido a esto comprenden lo beneficioso de la privatización, ya que como nos contaba hace poco un ilustre santiagués “es el individuo el que hace el progreso, no el Estado”. Acorde con estas ideas llegó al poder Ronald Reagan, un presidente empeñado en reducir el tamaño de la máquina burocrática, que redujo los impuestos y el gasto público.
¿Qué pasa con el pueblo español? Pues que quieres que te diga, me preocupa cada vez más la gran aceptación que encuentran en la gente las medidas prohibicionistas. En nuestro caso el espíritu de libertad parece convertirse en un espíritu liberticida y masoquista que en lugar de controlar al gobierno nos hace gritar por más y más restricciones. ¿Crees que exagero? Porque a mí me parece algo que raya lo patológico: se oyen mil gracias a la Ley Antitabaco, que menos mal que nos prohíbe fumar “porque sino nunca lo vamos a dejar”. Menos mal también que prohíben los anuncios de hamburguesas gigantes o de bebidas alcohólicas, esa malvada publicidad engañosa. Las modelos no deberían ni salir en la televisión, que sólo de verlas provocan anorexia.
Esta semana el conseller Joan Saura se expresa a favor de la liberalización de las drogas y casi se arma. Tanto la izquierda como la derecha se echan las manos a la cabeza. “¿Qué cada uno sea dueño de su propio cuerpo y responsable de lo que se meta? ¡Horror! El Estado debe velar por sus ciudadanos y controlar sus vidas si es necesario…”
Espero que se trate de un mero paréntesis Alfredo, aunque me temo que en lo que a prohibiciones se refiere, la actitud general es más parecida a un capítulo machacón.
Hasta otra
Aida Rosell
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10.02.07 @ 20:14:20. Archivado en Politica
Hola Aida
Te escribo para contarte la historia de un personaje curioso, que estoy seguro que te va a interesar. No te voy a hablar de un hombre cualquiera sino de uno que llegó a lo más alto, a dirigir un gobierno. Un hombre que llegó al poder después de un hecho histórico. De un acontecimiento que sacudió a su país de arriba abajo y que llenó de desprestigio al gobierno anterior, por su actitud oscura y poco sincera ante unos hechos evidentes.
Él estaba allí por casualidad. Venía de una zona del país donde su partido solía ser fuerte pero nadie le conocía hasta que empezó su ascenso. Ganó las primarias del partido en contra de todo pronóstico. Probablemente le benefició el ser una cara nueva, alejada de todos los escándalos que habían convulsionado su país. Así consiguió ser el candidato de su partido a las elecciones generales. Y ganó. Ganó porque se enfrentaba a un oponente que era percibido como la mano derecha del presidente odiado. Y ganó porque, frente a esa continuidad, representaba un giro renovador. Lucía todas las cualidades que le faltaban al ejecutivo anterior: frescura, amabilidad, bondad, diálogo. Un soplo de aire fresco, vamos.
Cuando llegó al gobierno le pasó como a casi todos los políticos en los que se depositan grandes expectativas. Decepcionó. Su giro en la política exterior, hacia unas posturas pacifistas y basadas en los derechos humanos, no resultó del todo convincente. Y tuvo sus problemas también en la política energética.
A estas alturas Aida, y conociéndome, supongo que ya sabes a quién me refiero. Evidentemente estoy hablando de Jimmy Carter, el trigésimo noveno presidente de los Estados Unidos. Y ya sabes cómo acabó su historia. Su postura ante la amenaza terrorista en la embajada de EEUU en Irán le granjeó una imagen de débil y poco firme. En cuanto la oposición logró encontrar en Reagan a un nuevo líder fuerte, le barrieron y su presidencia es ahora olvidada y denostada. Muchos historiadores la consideran un paréntesis que poco aportó a la historia de los EEUU.
Me pregunto Aida, si alguien será capaz de sacar una lección de su historia.
Un abrazo
Alfredo Puentes
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Aida López Rosell nació en Coruña el 23 de enero de 1987. Ese día su madre se subió a un tren en la estación de Vigo para ir 'a nacerla' en Coruña. Todavía hoy no sabe muy bien el porqué, aunque es algo que nunca le molestó. Vivió en Pontevedra la mayor parte de su época infantil y de adolescente (excepto esos tres primeros años, cruciales, en un Vigo lleno de cuestas). También se considera salmantina; ciudad, Salamanca, a la que le unen vínculos familiares varios. En la actualidad reside en Santiago de Compostela, ciudad en la que estudia Periodismo y Ciencias Políticas. Hay quien asegura haberse cruzado con ella, pero lo cierto es que nadie sabe muy bien dónde se esconde, ni que trama.
Alfredo Puentes Barro nació en Fene en 1987. Compagina también los estudios de Periodismo con los de Ciencias Políticas en la USC. Tiene desde pequeño una gran curiosidad por los asuntos de actualidad política y por la historia contemporánea. Aficionado a los cómics, al cine y a las series de televisión estadounidenses, colabora actualmente en la revista cultural Serendipia.
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