Amparo Tos Boix
Valencia
El intrusismo, en España, es un fenómeno muy extendido. Hay padres –padastros- de la patria que lo mismo hacen numeritos de circo, que ríen como el “Ridi Pagliaccio” de Leoncavallo, o practican la prestidigitación; ministras que pasean sus muchos modelitos por medio mundo –con dinero público, claro- como si estuvieran en Cibeles; economistas que no suman dos más dos, o legisladores de educación que no hacen la O con un canuto…
Con todo, lo más llamativo y sangrante son MÉDICOS, como el Sr. Soria que, según indica el diccionario de RAE deben practicar la “Ciencia y arte de precaver y curar las enfermedades del cuerpo humano”; me pregunto si un embarazo es “una enfermedad del cuerpo humano” y, si así fuese –que no lo es- “precaver y curar” es asesinar a la criatura inocente e indefensa que se aloja en la tripa de la “enferma”. El intrusismo en este caso –el de los MÉDICOS- más parece que se decanta por el terreno de los SÁDICOS que, según la RAE es “Crueldad refinada, con placer de quien la ejecuta” y, añado yo, con pingües beneficios, a repartir… ¿O no hay sadismo en cada aborto provocado?
Viernes, 27 de noviembre
Bustamante, Arévalo y Pardo de S.
El Espacio del Dircom
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