Cartas al Director

¿Un nacionalismo de izquierdas? ¿Una izquierda nacionalista?

14.02.08 | 16:46. Archivado en Política
  • enviar a un amigo
  • Imprimir contenido

Gonzalo Sichar Moreno
correo electrónico

Sr. Director: La actual legislatura nos ha recordado otros tiempos, que no por pasados fueron mejores, en los que la alianza entre la izquierda (o las izquierdas) y el nacionalismo separatista era algo tan común que llegó a verse como algo natural. En aquellos tiempos existía una derecha recalcitrante –sería una falta de respeto hacia las víctimas de aquella derecha compararla con el PP de ahora, incluso en su ala más extrema– que servía de excusa para que los socialistas de entonces, como los de ahora, se aliaran con partidos separatistas.

Acaso en España haya sido tan frecuente estos pactos entre izquierda y nacionalistas que no se repara en todo lo que les separa. Joseph Goebbels, en uno de sus once principios de propaganda, decía que había que “simplificar los conceptos, reuniendo a todos los enemigos bajo un sólo símbolo”. Aquí izquierda y nacionalistas han seguido los consejos del ministro nazi. No hay más que ver como en Cataluña cualquier defensa de lo español, sea de una postura progresista, liberal o conservadora, es tildado de fascista. “Todos sois iguales. Todos sois lo mismo”, nos vienen a decir.

En España se ha olvidado que uno de los principios fundamentales de la izquierda es su carácter internacionalista, con la lamentable excepción del “socialismo en un solo país” de Stalin.

En España la izquierda “moderna” incluso ha olvidado hasta el nombre de su país, denominándola con ese concepto franquista de “Estado Español” que se inventaron en la dictadura para contraponerlo a la España de la sociedad civil.

Pero en nuestro país la izquierda oficial ha olvidado también el principio de solidaridad interterritorial entre zonas (no entremos en si son países, regiones, comunidades, comarcas o provincias) ricas y pobres. O como a mí me gusta decir más, entre zonas enriquecidas y empobrecidas, que no siempre coinciden con las anteriores.

La izquierda irrumpió a finales del siglo XIX porque las "revoluciones" burguesas liberales no solucionaron los problemas de los excluidos. Por ello tuvo que aparecer un nuevo concepto político que aunase a los pobres de todos los Estados, unos Estados constituidos desde el poder y mantenidos a base de la fuerza militar (todos los Estados y no sólo el español, que esto aunque sea una obviedad hay que recordarlo al nacionalismo centrífugo). El nacionalismo de la Europa de finales del XIX y principios del XX se encargó de hacer de las diferencias de los distintos pueblos un principio de convivencia tan imposible que cada pueblo necesitaba tener su propio Estado, y a ser posible "puro" por lo que el "otro" debía ser expulsado o asesinado, con lo que fue una época de guerras en la que la clase social baja, por quien siempre ha dicho preocuparse la izquierda, de uno y otro pueblo se mató para el beneficio de los poderosos de uno y otro Estado. La izquierda europea no consiguió en la Primera Guerra Mundial que los principios socialistas de luchar los parias de la tierra prevaleciesen sobre los intereses de los nacionalistas, pero el que no lograra su propósito, porque fue una época donde el nacionalismo logró mayor auge, no quiere decir que cayera o apoyase el nacionalismo, sino más bien que perdió la batalla contra él.

Sin embargo, en el País Vasco la confusión entre izquierda y nacionalismo prevalece. Estamos tan acostumbrados a oír hablar de la izquierda abertzale que apenas reparamos en su significado. La abertzale ezkerra, si hablamos en euskera, o la izquierda nacionalista si empleamos el castellano, pretende ser nacionalista e izquierdista, ¿es esto posible? Si analizamos los contenidos ideológicos del socialismo y del nacionalismo vemos que es difícilmente posible, salvo que se de una situación de crisis y extremismo.

De la unión del socialismo y el nacionalismo surge el fascismo. Es más, el fascismo no es otra cosa que nacionalizar el socialismo. Así surgieron el Partido Nacional Socialista de los Trabajadores Alemanes de Adolf Hitler y el Partido Nacional Fascista de Benito Mussolini (no olvidemos su primera militancia socialista), por citar los ejemplos más conocidos mundialmente.

Si nos acercamos más en el tiempo hay otros casos de recuerdo tan triste como los recién mencionados. Y me refiero a cuando en la todavía Yugoslavia el nacionalismo croata luchaba a muerte contra el nacionalismo serbio, amén de otras víctimas no nacionalistas. En Croacia ese nacionalismo era impulsado por fuerzas de derechas, como el conservador HDZ (Unión Democrática Croata) y su rama paramilitar HVO (Consejo de Defensa Croata) y en menor medida (por escasez de efectivos) por el fascista HSP (Partido del Derecho). En Serbia, pese a que el partido más extremadamente nacionalista era el Partido Radical Serbio de Vojislav Seselj (que acaba de quedar segundo en las presidenciales serbias presentando a Tomislav Nikolic), nada podría haber hecho sin el impulso que los socialistas serbios dieron a la limpieza étnica bajo el mando de Slobodan Milosevic.

Y si nos vamos a contextos más alejados vemos como en varios países latinoamericanos padecen gobiernos que mezclan un lenguaje populista del socialismo más caduco con fuertes dosis nacionalistas que, como todos los nacionalismos, reinventan su Historia y echan todos los males de sus economías al enemigo de fuera y a los “traidores” de dentro que “son apoyados por los de fuera”.

En todos estos casos hay algo en común:

* discursos populistas y hasta izquierdistas en algunos casos (el de Chávez es el más claro) mezclados con cierta dosis de nacionalismo;
* prácticas despóticas o antidemocráticas;
* buena relación con el Ejército o al menos con los suficientes sectores como para permanecer en el poder;
* demonización de todo aquel que no comparte su discurso.

Acercándonos a nuestro país, y cuando digo mi país me refiero a España, vemos procesos no iguales pero con características coincidentes.

Estoy de acuerdo con que no se puede simplificar y cada contexto tiene unas particularidades que deben ser atendidas. Desde la izquierda, o mejor dicho desde el progresismo (que ni mucho menos son sinónimos siempre, ni casi siempre), se deben apoyar los procesos de emancipación de pueblos oprimidos2. No se debe confundir la resistencia de un pueblo oprimido en forma de movimiento de liberación nacional, que perfectamente puede ser izquierdista (y de hecho lo suele ser), con el nacionalismo.

El discurso de Batasuna y de todo el autodenominado Movimiento de Liberación Nacional Vasco (MLNV) ha pretendido aparentar la lucha de un pueblo oprimido frente a un Estado opresor porque ETA surgió en momentos de auge de los movimientos guerrilleros en América Latina y de descolonización en África y porque la idea de la liberación nacional frente a la dictadura de Franco era muy vendible. De ahí que los más incautos agradecen a este grupo terrorista la llegada de la democracia española por asesinar al almirante Carrero Blanco.

La llamada “ETA buena” del principio, sólo porque quería hacer creer que combatía a la dictadura franquista cuando en realidad atacaba al Estado español, era un grupo terrorista que venía del nacionalismo tradicional del PNV. Como el PNV venía del tradicionalismo carlista, reminiscencias que aún quedan como los fueros navarros. Pero esa “ETA buena” de bondad tenía tan poco como de socialismo, a menos que le pongamos delante el apelativo de nacional. Esa ETA de entonces sentía mucho aprecio por Jon Miranda, nacionalista vasco y asiduo colaborador en la revista francesa Le Devenir Européenne, fundada por Yves Jeanne, un antiguo combatiente de las SS francesas. En esa revista, en cuyo subtítulo se calificaba de "etnicismo-socialista", se podían leer perlas de Miranda como ésta:

“Pienso que es la raza y no la lengua lo más importante, no concibo que existan vascos sin eusquera, por supuesto, porque el abandono del eusquera pone a los vascos en vías de desracialización [pero] aunque los maquetos o gascones aprendieran vasco, nos serían siempre extraños por la sangre y por el espíritu y, si alguna vez somos libres, espero que el futuro gobierno de Euzkadi expulse a esos semita-camitas españoles y demás negros que se han asentado en nuestra patria o los reduzca a un estrato de humanidad inferior”.

Menos mal que consideraba que había que reducirnos a un estrato inferior, luego no lo estábamos, porque si previamente fuéramos inferiores no sería necesaria tal reducción. En esa revista también escribía con frecuencia otro nacionalista: Federico Krutig de Arteaga. Este miembro de ETA (1965-68) opinaba que:

“Sería falso, así mismo, llevar el anti-racismo al extremo límite y afirmar que ninguna importancia tiene la raza. Una mezcla de vascos con elementos negríticos desvirtuaría la raza vasca y difícilmente se podría tratar de un vasco o un negro”.

ETA, HB, EH, Batasuna, ANV, PCTV y cualesquiera otras marcas que use el entramado terrorista, cuentan la Historia a su modo, ya hemos indicado que esto es típico de todo nacionalismo, y bajo la excusa de soportar el peso de la dictadura española de Franco –olvidando la resistencia antifascista en Madrid, a los comunistas andaluces y asturianos, a los anarquistas catalanes y, lo que es peor, a los carlistas requetés vascos y navarros aliados de Franco de los que en parte maman ideológicamente– empuña las armas como lo hiciera el Frente de Liberación Nacional en Argelia contra Francia y tantos otros grupos en Latinoamérica frente a sus Estados opresores. Pero la dictadura de Franco la sufrieron todos los españoles demócratas e izquierdistas de la época (incluso los monárquicos ahora también se quejan de ella), no sólo los nacionalistas vascos. También contra ella lucharon comunistas, socialistas y demócratas –aunque desde luego no tantos como dicen ahora, si hubiera habido tanto opositor activo al régimen no me cabe duda de que la democracia habría llegado antes– de todas partes de España, aunque las armas sólo las tomaran el FRAP, ETA y el GRAPO. Qué "curioso" es que salvo el FRAP, que fue aniquilado policialmente, los otros dos grupos armados han seguido matando durante la democracia (que aunque es fácilmente mejorable permite expresarse a cualquier opción política).

ETA nació de una escisión del PNV (de derechas) y la ideología racista del fundador del nacionalismo vasco, Sabino Arana, no ha desaparecido ni en la organización armada ni en su cachorros de Jarrai, Segi… No podemos seguir hablando de una izquierda abertzale, porque sencillamente estos dos vocablos son antagónicos. O se es de izquierda o se es nacionalista. Hay abertzaleak extremistas (los de HB, ETA, KAS, MLNV,...) y abertzaleak moderados u oportunistas (los de PNV y EA) pero el nacionalismo en sí nunca puede ser de izquierdas, es un concepto burgués.


Los comentarios para este post están cerrados.

Comentarios

Aún no hay Comentarios para este post...

    Domingo, 27 de mayo

    BUSCAR

    Los mejores videos

    Síguenos

    Hemeroteca

    Mayo 2012
    LMXJVSD
    <<  <   >  >>
     123456
    78910111213
    14151617181920
    21222324252627
    28293031   

    Sindicación