En defensa de la libertad
27.09.08 @ 19:23:29. Archivado en Análisis Internacional

Desde que Hugo Chávez entró a gobernar Venezuela, gradualmente ha irrespetado la libertad de los ciudadanos, socavó la institucionalidad democrática, y confrontó a la sociedad civil así como a organizaciones de defensa de los derechos humanos. La expulsión de dos directores de Human Rights Watch, es una muestra más de la violación a uno de los más preciados valores que posee la sociedad actual: la libertad.
El reciente informe: “Una década de Chávez. Intolerancia política y oportunidades perdidas para el progreso de los derechos humanos en Venezuela”, confirma la oportunidad desperdiciada por el gobierno de Chávez para restituir los derechos fundamentales en la nueva Constitución de 1999.
El golpe de estado que destituyó temporalmente a Hugo Chávez, sirvió como pretexto para adoptar medidas que socavaron el respeto a los derechos establecidos en dicha carta magna y legitimar una discriminación política al tildar de golpistas a los grupos políticos de oposición.
En 2004 los aliados del gobierno coparon el Tribunal Supremo, con lo cuál se debilitó profundamente la independencia del Poder Judicial. Desde entonces, estos hechos han devenido en políticas que afectan y transgreden la libertad de expresión y la libertad de asociación de los trabajadores.
Chávez usa siempre una supuesta influencia norteamericana para justificar las intromisiones que hace en otros países de la región como Bolivia, donde recientemente con un lenguaje soez lanzó ofensas contra el embajador estadounidense, expulsándolo arbitrariamente para solidarizarse con su par boliviano. Pero lejos de beneficiarlo, lo perjudica, pues Bolivia es un país autónomo que no tolera intromisiones de este tipo, como lo expresó la cúpula militar y el canciller de dicho país.
Por si fuera poco, con ese mismo pretexto, ha firmado con el gobierno ruso millonarios contratos de armas, por más de 3.500 millones de dólares. Cada vez nos queda más claro, que Chávez intenta una hegemonía político-militar en la región. Ese dinero que invierte en armas, debería usarlo en proyectos que reduzcan la pobreza en su país, donde la inflación bordea el 40% en lo que va del año.
No se debe programar la sociedad venezolana al antojo voluntario de Hugo Chávez, porque con ello se elimina la libertad de cada uno de los ciudadanos a quienes gobierna. La consistencia de una sociedad es la ética, pero ésta no puede ser ejercida si se corta la libertad humana, si se le pone restricciones con tanta desfachatez y descaro.
A pesar de la libertad restringida, esperamos que en las próximas elecciones regionales del 23 de noviembre, el pueblo venezolano sepa restituir una actitud democrática acorde con la fuerza de voluntad que necesita para que su ethos no se vea empañado por causa de las inadmisibles prácticas del actual gobierno de Hugo Chávez.
Los ciudadanos latinoamericanos nos mantendremos atentos y vigilantes para que no se atropellen los derechos fundamentales de los venezolanos, en estas circunstancias en las que la libertad corre el riesgo de perderse. Hugo Chávez, impone su autoritarismo a la fuerza. Sin embargo, la libertad no necesita de armas, sino de convicciones éticas solventes que nos unan, que nos ayuden a convivir mejor y a crecer como personas y ciudadanos.
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Carlos Alberto Rosales
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