Aprender matemáticas de los japoneses
22.10.07 @ 21:27:29. Archivado en Sistemas educativos

Hace poco profesores japoneses llegaron a Chile para compartir con sus colegas el método que usan para la enseñanza de las matemáticas en sus alumnos. Mientras que la mayoría de los docentes latinoamericanos rechazan el error, sus pares japoneses aprovechan de él para corregir los procesos de resolución en un problema determinado. (La Tercera. 15.10.07)
Los japoneses tienen la ventaja de ser más disciplinados, existe una cultura del esfuerzo más acentuada, y una coherencia bajo la cuál todo lo escrito en el currículo se pone en práctica. Mientras que en los países latinoamericanos la mayoría de profesores solo cumplen por cumplir y si hacen cambios, solo son superfluos y disfrazados, pero en el fondo se sigue haciendo lo mismo.
En Japón, los profesores de matemática se reúnen con mucha frecuencia para compartir experiencias, aportar ideas que enriquezcan su acción educativa. Pero también son muy investigadores. Acá en Latinoamérica, los docentes echan la culpa al dinero y a la escasez del tiempo para dedicarse a investigar. En cierta medida tienen razón porque en varios países el sueldo de los maestros de la escuela pública deja mucho que desear.
La educadora colombiana Leonor Camargo precisa que hay que aprender de la humildad de los japoneses, no se sienten dueños de la verdad, respetan la participación de los demás, no existe una batalla de amores propios, en la que gane el egoísmo. (“Japón: Prédicas y Prácticas en matemáticas”. Marcela Manrique. El Educador de Colombia).
Hace unos años se hizo un análisis comparativo en 231 clases de matemáticas de octavo grado: 100 en Alemania, 50 en Japón y 81 en Estados Unidos. Los estudiantes japoneses invierten menos tiempo en procedimientos rutinarios, priorizando el análisis; situación que no ocurrió con sus pares alemanes y norteamericanos. Mientras los profesores japoneses acentúan el pensamiento matemático, la exploración, el desarrollo, entendimiento de ideas e invención de nuevos modos de solución en un problema; sus pares alemanes y norteamericanos le dan más importancia a las habilidades matemáticas, solución de problemas y uso de fórmulas. (“Understanding and Improving Classroom Mathematics Instruction”. Stigler y Hiebert. Phi Delta Kappan. Setiembre 1997)
En una hora de clase, los japoneses explican solo un problema en el cuál los alumnos participan, reflexionan, debaten, discuten, plantean ideas y propuestas en torno a su resolución. El maestro valora el esfuerzo y la actitud, más que el resultado obtenido. Lo que importa es justificar y argumentar con solidez la estrategia planteada. Lo esencial es comprender el porqué, las causas y razones de haber elegido ese camino de resolución.
Clase típica del docente americano: enseña cómo resolver un problema, luego pide que sus alumnos resuelvan otros parecidos y supervisa su resolución. Se mecaniza el aprendizaje de los alumnos en función de unas fórmulas. El profesor se convierte así en un juez que castiga el error y solo premia en función de los resultados obtenidos, olvidando que el alumno por ser una persona humana también tiene derecho a equivocarse, a aprender de sus errores.
Clase típica del docente japonés: repasa los aspectos claves de la lección anterior y su relación con la actual. Presenta el problema cuya resolución exige la aplicación de conocimientos previos y otros que aún no conocen. Da un tiempo para la discusión, luego en público se explican las resoluciones. El profesor destaca los métodos más significativos usados por sus alumnos. Finaliza aclarando los aspectos principales.
A pesar del éxito en el aprendizaje de las matemáticas, los japoneses están preocupados por los altos índices de suicidios, una de sus causas es el poco tiempo que le dedican al descanso. Culturalmente se está replanteando un equilibrio entre vida laboral y descanso, valiéndose del sistema educativo para introducir esta enseñanza. Esta decisión se hizo para revertir situaciones de alta presión laboral o académica en los estudios, realidad ejemplificada en “The wrong answer”. (The Economist. 19.12.06)
No se puede copiar a fidelidad el modelo japonés de enseñanza de la matemática, pero sí aprender mucho para adaptarlo a nuestra realidad, ensayar y corregir los errores que se detecten en el camino.
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Carlos Alberto Rosales
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