Dormir menos influye en el aprendizaje
27.08.07 @ 01:26:51. Archivado en Sistemas educativos
Desde hace varios años se presentan investigaciones en las cuáles se relaciona las horas de sueño de los alumnos con su desempeño académico. La universidad israelí de Tel Aviv realizó un estudio, comandado por el psicólogo Avi Sadeh, el cuál concluyó que el dormir menos, compromete la capacidad del estudiante para prestar atención y por tanto para aprender. El Dr. Ronald E. Dahl de la Universidad de Pittsburgh, considera que los conflictos familiares (discusiones, preocupaciones económicas o afectivas, enfermedades o muerte) pueden originar problemas de sueño en los niños. (Science News, Vol. 157, No. 21, May 20, 2000, p. 324).
En Argentina se realizó un estudio a 2500 estudiantes de diferentes ciudades, en el cuál se concluyó que la mitad de los chicos duerme poco y eso dificulta su rendimiento escolar. (Diario Clarín. 26.08.07). En EEUU solo el 20% de los escolares duerme bien. (Terra/ Associated Press). Hay quienes exigen que la jornada escolar comience una hora más tarde, aproximadamente a las 8 y 30 de la mañana. Por ejemplo, algunos distritos escolares norteamericanos optaron por retrasar el inicio de la jornada escolar en algunos minutos, después de constatar los estudios citados. (“Parents, Teenagers Think More Zzzz's May Yield Some A's”. Maria Glod. Washington Post. 29.01.06).
En mi opinión, empezar las clases más tarde no es la solución, por tanto los padres no deben exigir que la sociedad haga lo que ellos no son capaces de hacer por sí mismos: ayudarle a sus hijos a organizar su horario de modo que exista un orden suficiente y evitar que el sueño tardío complique el aprendizaje. Si los adolescentes se fueran a dormir más temprano, nos ahorraríamos problemas. El diseño, ejecución y cumplimiento de un horario personal en el que el alumno organice sus labores en casa, es una oportunidad inmejorable para crecer en virtudes como el orden, el esfuerzo y la puntualidad.
Además de evitar estudiar un día antes del examen, leer, escribir, comer o ver televisión en la cama; los especialistas recomiendan que los adolescentes duerman 9 horas, sin embargo apenas llegan a las 7 horas en promedio. La mayoría de profesores lo comprueban durante las primeras clases de la mañana, en las que algunos alumnos tienden a dormirse.
El cuerpo necesita descansar para reponer las energías gastadas durante el día anterior, si esta recuperación no es la idónea, difícilmente los alumnos lograrán pensamientos lúcidos en cursos que exigen mayor concentración, esfuerzo mental y rapidez en las respuestas como la matemática. El alumno que duerme mal, tiene dificultades para prestar atención a la explicación de la clase y por tanto no logrará comprender, ni usar toda su capacidad cognitiva. Olvidamos que a veces el diagnóstico de déficit de atención es por causa de un mal sueño.
Con frecuencia los padres contribuyen a retrasar el sueño de los hijos cuando permiten que vean televisión o naveguen por Internet hasta altas horas de la noche. Esto porque psicológicamente la intensidad de luz de la pantalla altera el reloj biológico de los niños, enviando mensajes erróneos al cerebro de una hora que no corresponde con la realidad.
Conviene que los escolares tengan un horario de actividades en casa en el cuál organicen sus actividades, incluidas las horas que dedican al sueño. Acostarse y levantarse a una hora fija, tomando en cuenta las horas que el cuerpo necesita para recuperarse, es un buen comienzo para evitar llegar cansado a la escuela.
No creo que influya en el rendimiento escolar si alguna vez –por causa de una conversación amena con algún amigo o familiar- de forma esporádica el hijo se acuesta tarde. Pero si ese hecho aislado se vuelve repetitivo, aún siendo muy humanas las razones, hay que reorganizar las actividades que el niño realiza en casa, de modo que no perjudique las horas de sueño.
Tengamos cuidado con pensar que la única causa del sueño durante las primeras horas de clase se deba a que el alumno no durmió bien. Una característica propia de la adolescencia es la falta de fuerza de voluntad para levantarse temprano y el aumento de ganas por dormir más.
También hay que tener presente que el sueño a veces es por una inadecuada alimentación o malnutrición traducida en pocas energías físicas que no concuerdan con el esfuerzo intelectual escolar. Sea por razones familiares, afectivas, económicas, por un desorden en la hora de acostarse o por una mala alimentación; el sueño de un estudiante durante las horas de clase es un síntoma que los educadores deben detectar a tiempo para indagar en sus causas, tratando siempre de evitar que éste influya en su correcto aprendizaje.
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Carlos Alberto Rosales
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