El Perú necesita tu ayuda
18.08.07 @ 18:50:13. Archivado en Análisis Internacional
Mientras las labores de búsqueda y rescate continúan, todavía hay niños que duermen a la intemperie haciendo una fogata con los últimos restos de la madera destrozada por el sismo, gente desesperada porque no tiene un pan para llevarse a la boca, cadáveres confundidos entre los escombros y para los cuáles no siempre existe un ataúd a su espera. Hace falta agua, alimento, carpas, frazadas, ropa, calzado, colchones y medicina, porque los miles de damnificados lo perdieron todo, hoy ya no tienen vivienda ni familiares que habiten en ella; pero a miles de kilómetros de distancia es posible que encuentren la mano tendida de un amigo o de un desconocido que apelando al principio de solidaridad, se una a esta causa noble que nos hace más humanos.
Existe una frase que reza: “Hoy por ti, mañana por mí”. Nadie está libre de una tragedia como ésta, es momento de hacer una campaña internacional de solidaridad para demostrar que sí somos capaces de ponernos en el lugar del otro, para comprender su necesidad, su desesperación, pero sobretodo su dolor y su sufrimiento.
Desde el Perú agradecemos la inmediata ayuda que recibimos de muchos países vecinos como Ecuador, Bolivia, Chile, Brasil, Colombia,…, así como organismos de cooperación internacional. Tengo conocimiento que las colonias peruanas residentes en países extranjeros unen esfuerzos para enviar donaciones a nuestros hermanos del sur de Lima.
También es necesario mirar la otra cara de la moneda, en la que bajo una actitud funesta e inaceptable ciertos empresarios se aprovechan del dolor para aumentar los precios de sus productos y servicios. Pero también aquella otra actitud injustificada en la que ciertas personas de forma perversa se adueñan ilícitamente de los objetos materiales que aún quedan entre las viviendas destruidas, así como el saqueo de mercados, camiones y puestos de ayuda. Desde este punto de vista el gobierno peruano debe demostrar un talante firme al momento de poner orden y eficiencia para canalizar la donación nacional y extranjera, de modo que ésta pueda llegar directamente a los damnificados.
Lo material no lo es todo, también necesitamos apoyo espiritual, oraciones que permitan mantener no solo la calma sino la esperanza de que a pesar de la tragedia, podemos seguir confiando en nosotros mismos, en los demás y en Dios. La vida es un don preciado que se valora con más intensidad en medio de la desgracia, hacer de ella un regalo de generosidad para quien lo necesita es un acto de amor que fortalece nuestra voluntad para seguir luchando a pesar de la adversidad, para seguir viviendo porque el resplandor de la vida puede más que la sombra de la muerte. Porque después de unos días de la tragedia, encontramos con vida a un bebé de diez meses entre los escombros, eso nos llena de esperanza.
Esta es una oportunidad inigualable para enseñarles a nuestros hijos la virtud de la generosidad, el valor de la solidaridad, para que comprendan que ponerse en el lugar del otro es una actitud que nos hace más humanos, mejores personas, diferentes ciudadanos. Enseñarles a los niños que hay que ayudar al otro cuando éste sufre, que después de donarle pan, también hay que regalarle abrazos, aliento, ánimo y fortaleza.
Ya sea material, económica o espiritual, el Perú necesita tu ayuda. Los miles de damnificados esperan que nuestra condición humana calme el hambre, el frío y la sed; pero también ilumine sus corazones y consuele su alma.
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Carlos Alberto Rosales
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