¿En qué estado está la nación?
03.07.07 @ 10:59:13. Archivado en Política
Como me he dejado la bola de cristal olvidada encima del piano, en lugar de dedicar este artículo a tratar de prever lo que van a decir hoy los próceres de la patria me centraré en expresar mi opinión al respecto, un ejercicio menos periodístico si ustedes quieren pero, no nos engañemos, en el que tendré más posibilidades de acertar.
Así que vamos a repasar el estado de esta nación que se debate a partir de hoy en el Congreso de los Diputados y que, según las informaciones de última hora que me han llegado es la española, con perdón, como diría aquel.
La primera cuestión que debe tenerse en cuenta en este análisis es, tristemente, la del terrorismo. Sí, ya sé que lo deseable sería que este tipo de asuntos estuviesen por encima del debate político, pero para que eso ocurriese el gobierno debería haberse abstenido de cambiar radicalmente su proceder sin el acuerdo del principal partido de la oposición que representa a casi la mitad de la población.
La anterior política antiterrorista, avalada por el PSOE desde la oposición, se basaba en la firmeza policial y legislativa y en el compromiso, expresado en el Pacto por las Libertades y Contra el Terrorismo de no negociar con los asesinos. Como hemos sabido luego ni siquiera mientras firmaban ese pacto los socialistas lo respetaban, por lo que creo claro que han sido ellos y no el PP quién ha modificado sus posiciones (al menos las que mantenía en público) y ha roto por tanto el consenso.
En cualquier caso, incluso podríamos valorar la política anti(?)terrorista del gobierno sin tener en cuenta esa rotura de consenso y presuponiendo la mejor de las voluntades y también creo tendríamos que hacer una lectura negativa al respecto, aunque admitamos que el gobierno debía hacer un esfuerzo en la línea de la negociación los resultados de la tregua ya rota son decepcionantes, como mínimo: ETA parece más fuerte que en el 2004, sus representantes políticos han vuelto a muchos ayuntamientos del País Vasco y Navarra y nos hemos dejado en la presunta prueba un montón de violencia y tres inocentes asesinados. Mal balance para un tema que, efectivamente, se ha llevado muy mal.
Otra de las grandes apuestas de esta legislatura ha sido lo que habitualmente se denomina “la cuestión territorial”. En este campo el gobierno Zapatero desembarcó con la idea de que era necesario cambiar los estatutos de autonomía de todas las comunidades, arrastrados por la marea del Estatuto Catalán, cuya urgencia quedó demostrada el día que la ciudadanía le dio la espalda al referéndum en lugar de ir a votarlo en masa.
De la utilidad de esta norma también podemos hablar: amén de su “infumabilidad” legislativa esta ley que debería haber incorporado a los radicales de ERC a un discurso más “en el sistema” no sólo no ha moderado a los republicanos, que ya hablan de “desconexión” con España, sino que han obligado a CiU y al propio PSC a radicalizar sus posturas. Como postre, tenemos a la nación catalana de cuerpo presente y un sistema de financiación que es una endiablada bomba de relojería cuyos resultados veremos en un futuro no tan lejano.
Otras aventuras estatutarias han acabado, por decirlo de una forma suave, de una forma más bien grotesca: el nonato (afortunadamente) estatuto gallego o el referéndum andaluz en el que sólo un tercio de los votantes se acercó a suscribir con la fuerza de las papeletas los tejemanejes de los partidos. En definitiva: cuánto esfuerzo desperdiciado en unas cuestiones que no interesaban a nadie.
Más ejes de esta legislatura han sido los cambios radicales en política exterior, que nos han colocado en una posición de auténticos equilibristas internacionales que al mismo tiempo ponemos en marcha la Alianza de Civilizaciones con los gobiernos menos civilizados y mandamos a nuestros soldados a que mueran en Afganistán y en el Líbano defendiendo occidente. No estaría mal si lográsemos contentar a todos o tender puentes entre unos y otros, cosa que no creo sinceramente que esté ocurriendo: la verdad es que nos quedamos aquí y allá colgando de la brocha.
Para colmo, esta política se complementa con un naufragio europeo en el que ya no están los que se suponen que eran nuestros amigos: Chirac, Schröder; y con unas aventuras hispanoamericanas de la mano de lo peor de cada casa: al lado de la dictadura cubana sin obtener nada a cambio y con personajes abiertamente dictatoriales como Hugo Chávez o dudosamente democráticos como Evo Morales.
Una tercera pata de esta legislatura habría sido lo que se podría llamar la política social o de “derechos sociales”, que se podrían resumir en algunas leyes como la del llamado “matrimonio gay”, la de igualdad o la de dependencia. La primera de ellas ha sido un perfecto ejemplo de cómo hacer mal algo que era oportuno y de cómo crear una fractura social innecesaria que se habría podido evitar muy fácilmente. La de igualdad es una mamarrachada machista que sólo va a ayudar a las mujeres florero y a las aparatchik de partidos y empresas, no a las mujeres de verdad. Por último está la ley de dependencia, un buen intento que no aporta nada especialmente negativo pero que también cae en el voluntarismo habitual del gobierno que parece creer que las cosas cambian por el simple hecho de que se quiera cambiarlas y se escriba tal cosa en un texto legal.
Para terminar, que demasiado largo me está quedando ya esto, creo que podemos hablar del que sería el capítulo menos negativo de la política de este gobierno: la economía, pero así como justo es decir que nada ha hecho este gobierno en la mala línea, no logro recordar ninguna ley, ningún esfuerzo, ningún plan que haya tenido verdadera influencia en la marcha de la economía, dicho de otra forma, poco mal se ha hecho porque poco se ha hecho. Y en el otro lado de la balanza ahí están las desgraciadas y turbias historias alrededor de las OPAs y de diferentes intervenciones en el sector privado.
En resumen, ¿en qué estado está la nación? Pues flojo, bastante flojo.
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AQUI en Catalunya todos los medios de comunicación lo llaman debate de POLITICA GENERAL,de nación nada,por algo serà no?
100% de probabilidades de acertar, eso es seguro. Oiga, hombre, revise usted sus propios escritos antes de ponerse en ridículo.
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Carmelo Jordá
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