El Getafe y Gallardón golean
11.05.07 @ 12:46:50. Archivado en Política
Profesional que es uno, ayer por la noche estuve viendo el debate entre candidatos a la alcaldía de Madrid y me perdí el partidazo del Getafe. Del primero no esperaba mucho y tampoco es que hubiese demasiado, en el segundo no creía que fuese a pasar nada y ha resultado ser la noticia deportiva del mes y una de las del año. En cualquier caso, en ambos goleada.
Centrándonos en el tema del debate, que es lo que es más propio que analicemos aquí, en primer lugar tengo que decir que el formato fue lo más encorsetado, chapucero y partitocrático que se podía esperar. ¿Partitocrático? Sí, desde luego, un apaño urdido por los partidos y en contra de cualquier lógica periodística para lograr tres cosas: que fuese muy difícil hacerlo mal (aunque los candidatos se esforzaron mucho en este sentido), que hubiese poco debate y que aquello resultase más aburrido que ver a mi abuela haciendo ganchillo.
Aun así, como casi siempre, se pueden extraer algunas conclusiones políticas del evento y la principal fue, en mi modesta opinión, que el alcalde alcanzó un holgado triunfo, más contundente si cabe si tenemos en cuenta la distancia sideral que en las encuestas le separan de su principal contrincante, Miguel Sebastián, que hacen que cualquier cosa que no fuese una derrota pueda considerarse una victoria.
En cualquier caso, creo que es pertinente que analicemos un poco el comportamiento de cada participante en la historia y empezaremos, como empezó el propio debate, por el candidato de IU, Ángel Pérez. Hasta el más torpe de los analistas políticos podía prever que el principal problema del líder comunista en este debate iba a ser que sus compañeros no le iban a dar la más mínima “bola”, ante eso en lugar de interpelarles, hacerles preguntas y dirigirse directamente a ellos se pasó todos sus turnos leyendo unos soporíferos discursos en los que mostraba, por ejemplo, su preocupación porque “en Madrid se pierde empleo industrial”. Parece que todavía hay quien cree en el mito del obrero…
Sebastián, por su parte, sí supo manejarse un poco mejor en el formato y dedico la mayor parte de sus intervenciones a atizar al actual alcalde, pero no cosechó precisamente éxitos rotundos en su empeño: exhibió demasiadas cifras y se perdió en ejemplos muy concretos (acabé hartito del recibo del IBI de un tal Sr. Novillo) que creo que en lugar de demostrar cercanía apartaron a la gente de los problemas discutidos. Además, su “puesta en escena” fue más que mejorable: todavía no tiene las tablas de su contrincante y no despierta la misma empatía en la cámara
Por último, Gallardón fue, en mi opinión el mejor de los tres desde el punto de vista formal: el único que tuvo detalles como saludar a sus adversarios (ya les vale a los otros dos) y dominó mejor la improvisación para dar respuesta a las invectivas de Sebastián, cuya catarata de cifras desmontó sin que se le viera sudar en el empeño. Su última réplica al candidato PSOE fue especialmente demoledora y el uso que hizo del sinistro tema del informe sobre Francisco González me pareció bastante hábil y creo que dio en el blanco repetidas veces.
Otra cosa me llamó bastante la atención: la ausencia de grandes propuestas. Las únicas que recuerdo ahora son las que hizo Sebastián y me parecieron más bien patéticas: un Palacio de la Ciencia "que no tendría nada que envidiar a la Ciudad de las Artes y las Ciencias", un Oceanográfico (seguro que Rita Barberá y Zaplana se descojonaron de la risa) y un “centro de la Paz” que iba a ser “el Guggenheim de Madrid”. Todo, como pueden ver, muy original.
Pues eso, que Gallardón habemus.
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Carmelo Jordá
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