¿Y ustedes no se han preguntado la razón?
03.01.07 @ 23:11:03. Archivado en Terrorismo
La polémica alrededor de las deficiencias de la política antiterrorista del gobierno y su desastrosa gestión alrededor del brutal atentado de la T4 de Barajas está bloqueando prácticamente cualquier tipo de análisis. Así, por ejemplo, se está pasando muy de puntillas sobre un tema que, a mi juicio, es muy interesante y suele explicarse de una forma extraordinariamente pobre.
Me estoy refiriendo a qué razones puede tener ETA, desde el punto de vista de su estrategia y sus intereses, para cometer un atentado como el que ha sobrecogido a la sociedad española. Hasta ahora poco se ha podido escuchar al respecto más allá de cosas como “es su naturaleza” o “es que son unos asesinos”, que no por más ciertas no dejan de resultar pobres.
Esta consideración merece un análisis previo: ¿cuáles eran las intenciones de los terroristas al colocar varios centenares de kilos de explosivo en un parking público? Aunque no está claro que buscasen causar muertes como finalmente ha ocurrido tampoco debemos descartarlo de entrada: los treinta minutos de desfase entre la hora a la que los avisos anunciaban el bombazo y el momento en el que éste se produjo parecen la típica trampa que busca atrapar y asesinar a algún policía.
Es más, por muy fanáticos y ciegos que sean los dirigentes de la banda está claro que podían llegar fácilmente a la conclusión de que, aún sin muertos, un atentado de esa envergadura no podía sino acabar cerrando cualquier posibilidad de diálogo y cualquier “proceso” y hacer muy difícil la presencia de Batasuna en las instituciones a partir de las elecciones de mayo.
Llegados a este punto, cabe preguntarse por tanto por qué razón ETA dinamita (o “amonaliza”, cabría decir) un “proceso” que a juicio de muchos significaba una ocasión histórica de conseguir cosas (beneficios penitenciarios, presencia en las instituciones, ciertos reconocimientos “suaves” del derecho de autodeterminación y la territorialidad, al estilo de la “nación” catalana…) que hace tan solo tres o cuatro años resultaban impensables.
Yo creo que la respuesta no es muy complicada, pero sí importante: ETA no admitirá ningún acuerdo que no les de absolutamente todo y ese todo, cuidado, no es la libertad de sus presos, la tan cacareada autodeterminación y la anexión de Navarra; mejor dicho, es todo eso y algo aún más importante: que ellos estén al mando del cotarro.
Y es que como me dijo un buen amigo al principio de todo esto: los “gudaris de la patria vasca” no se han jugado la vida y pasado muchos años a la sombra para luego irse a su pueblo y ver como el PNV se reparte el pastel; puesto que ellos han sido los más sacrificados exigirán ser los más beneficiados.
Además, y aunque pueda parecer paradójico, mientras llega la victoria final (o mientras no llega) la forma de vida de un terrorista no es tan mala: no se tiene uno que ganar el pan trabajando, cuenta con reconocimiento y prestigio en su entorno social inmediato e incluso si tiene que ir a la cárcel allí tendrá una red formada por los restantes presos que le aislará de los peores problemas de los centros penitenciarios.
En definitiva, creo que podemos extraer una lección de todo esto, por si no lo teníamos ya claro: no sólo es inmoral llegar a un acuerdo con este tipo de gentuza, además es poco menos que imposible.
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Carmelo Jordá
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