Mañana a las seis de la tarde en Colón, no falten
09.06.06 @ 09:43:44. Archivado en Política, Terrorismo, Libertades
El otro día hablaba con un amigo de la manifestación de mañana sábado y ambos llegamos a la conclusión de que era “de las importantes”. El término comparativo que se me ocurrió en ese momento fue las celebradas tras el vil asesinato de Miguel Ángel Blanco. Curiosamente, aquella también llenó la plaza de Colón de Madrid.
Reflexionando un poco más tranquilamente sobre ello creo que el análisis surgido espontáneamente durante una conversación informal es muy acertado: esta manifestación es muy importante y sólo se me ocurre compararla con el movimiento social que surgió tras el crimen que tuvo como triste protagonista al concejal popular de Ermua y que, de no haber mediado la vergonzosa operación de rescate del PNV, podría haber significado el fin de ETA.
Entonces la sociedad entera se movilizó ante la barbarie y estuvo cerca de derrotar definitivamente al terrorismo etarra, no pudo ser pero, al menos, se sentaron las bases para un movimiento cívico y una acción política que llegaron a debilitar a la banda asesina y a su entorno hasta dejarles, como estaban hace un par de años, al borde de la desaparición. Ahora la sociedad entera debería movilizarse también para impedir que pase exactamente lo contrario: que sea la banda criminal quién acabe con el estado de derecho.
Todos queremos paz, decir lo contrario es mentir, nadie en su sano juicio desea más muertes excepto los que llevan casi cuarenta años matando, extorsionando y amenazando y vislumbran una rentabilidad a sus crímenes. Eso sí, debemos ser conscientes, y muchos lo somos, de que la paz como concepto abstracto no nos vale de nada: una paz injusta sólo es el caldo de cultivo de un conflicto mayor, la historia nos enseña eso y no creo que sea necesario poner muchos ejemplos.
Y ese el es tema central de la cuestión: tal y como se están haciendo las cosas será difícil que se acabe con el terrorismo, pero lo peor es que se están sentando las bases para una gran injusticia, para que todos estos años de dolor acaben con la victoria de los que han sembrado España de muerte y sufrimiento, de los que han renegado de la democracia y nunca han creído en ella si no era para aprovechar sus recovecos legales para dinamitarla, también en el sentido literal de la expresión.
Frente a esta rendición de los buenos a los malos, si me permiten usar estos términos “pecesbarbadescos”, frente al injustificable olvido de los más básicos principios de la democracia y frente a la humillación de todo un país por un pequeño grupo de miserables asesinos es necesaria una movilización ciudadana que advierta al gobierno de que no vamos a consentir esta humillación, de que no queremos dar nada para que dejen de matarnos, de que la única paz que deseamos y que nos sirve es la que vendrá después de derrotar a los asesinos, sin chantajes y sin ser tutelados por una pandilla de asesinos hijos de puta.
Yo estaré el sábado a las seis de la tarde en la plaza de Colón, con las víctimas (que son de lo mejor de nuestro país) y con muchos de mis compatriotas, defendiendo la democracia y la libertad, advirtiendo a quien corresponda de que mis derechos como ciudadano no se venden a cambio de un titular, ni siquiera a cambio de un Premio Nobel.
Allí les espero.
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Carmelo Jordá
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