Actuando por la paz o la vida en rosa
25.05.06 @ 11:29:45. Archivado en Política
El colectivo “Actrices por la paz” ha despertado de la actitud silente que adoptaron súbitamente el 14 de marzo del 2004 y se ha manifestó ayer miércoles en Madrid para apoyar el famoso “proceso de paz”, es decir las negociaciones del gobierno con la banda terrorista ETA, otrora tan negadas y ahora parece que el único o principal argumento político de la legislatura.
Al parecer la cosa había comenzado por la mañana en algunas calles céntricas de la capital, pero lo que un servidor vio fue el acto que han organizado a las puertas del Congreso. Las señoras actrices se acercaban a los diputados con manojos de rosas en las manos y una pose que, si bien no incluía “nardos apoyaos en la cadera”, tenía cierto aire zarzuelero: a falta de faldas “almidonás” allí teníamos unas pocas conciencias en similar estado...
Me acerqué lo más cortésmente posible a una de ellas y traté de que me explique un poco el sentido de tan hermoso y reivindicativo acto, para lo que la mujer se ha visto, creo yo en algún pequeño problema. Yo creo que me ha calado pronto, ya que le he preguntado qué tenía que decir a aquellos (entre los que sibilinamente no me he incluido, no por cobardía, entiéndame bien, sino por no “crispar” la conversación) que las acusan de vociferar ahora muy a favor de la corriente pacífica pero de no haber dicho nunca nada en memoria, recuerdo o apoyo de las víctimas. Su justificación ha sido, cuanto menos, peregrina: hay libertad de expresión y cada uno se manifiesta por lo que quiere.
Luego, viendo ya que a la conversación no la iban a salvar ni los vigilantes de la playa pregunté si antes del “proceso de paz” ellas se sentían en guerra, la mujer se me quedó un poco transpuesta sin acabar de entenderme y me dijo que ellas usan los términos que están en boca de todos (como si las palabras fueran inocentes) y me recordó de nuevo lo de libertad de expresión.
Que hay libertad de expresión es más o menos cierto (aquí Cándido podría apostillar que siempre que no se tenga “actitud vociferante”) pero a mi me llama mucho la atención esta “intelectualidad” que considera que el “compromiso” es acudir en socorro del poderoso y del vencedor, apoyar incondicionalmente y como un solo hombre (una sola mujer en este caso) a aquel que, mire usted por donde, tiene la llave del grifo de las subvenciones.
Y patético es ver como el poder instrumentaliza estas marramachadas: ayer una parte del hemiciclo del parlamento se llenó de rosas blancas entregadas en conmemoración del comunicado de una banda terrorista, que a mí me parece (y a mucha más gente, supongo) algo absolutamente inaudito.
No sólo eso, la manipulación y las ansias de fotografía cortoplacista son tales que todo un presidente del gobierno que, después de haber entrado cuando el show todavía no estaba en marcha, volvió a la puerta del edificio histórico de las Cortes a que le fuera entregada la correspondiente rosa por una interfecta que no sabemos con qué autorización estaba dentro del recinto cerrado y ante la atenta mirada de los cámaras de televisión. Yo mismo pude ver como Zapatero entraba a toda prisa sin rosa para luego encontrármelo en el telediario convenientemente “enrosado”.
Al parecer a partir de ahora disfrutaremos todos los días 24 de mes del correspondiente reparto de rosas. Quien quiera la suya no tendrá más que acercarse al congreso y poner cara de diputado socialista, si no pueden yo me ofrecería amablemente para recogérsela pero me tendrán que excusar: estas rosas tan sectarias me dan una alergia espantosa.
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Carmelo Jordá
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