Cataluña siempre ha estado a la vanguardia de España (hasta existe un periódico con este mismo nombre)
Yo la tenía por una tierra de gentes emprendedoras y trabajadoras, inteligentemente gestionada por una clase política muy pragmática, posibilista y constructiva. Pero de un tiempo a esta parte hemos venido descubriendo, que no todo era limpio en el idílico balneario político, económico y social catalán. Ni la creatividad era tan original, ni la administración era tan liberal, ni la sociedad era tan emprendedora.
Para muchos españoles, algunos catalanes incluidos, creo que asistimos a la representación de una Cataluña irreconocible.
Da la sensación de que en aquella comunidad autónoma se hubiera ido entretejiendo un complejo mundo de complicidades, ineficiencias y servidumbres, que funcionara como un lastre desde hace un tiempo del “natural” impulso emprendedor catalán. Un movimiento (por llamarlo de alguna manera) más preocupado en psicoanalizar las razones de su progresiva equiparación con otras comunidades autónomas españolas más activas, que en recuperar la excelencia y competitividad que hasta hace muy poco la hacían merecedora de la condición de locomotora económica del país.
Pero es verdad que, aún habiendo perdido parte de su atractivo, aún se mantienen unas pulsiones sociales y políticas (desde luego también económicas) que no nos pueden dejar indiferentes cuando éstas se exteriorizan siquiera para hacernos reflexionar en clave de futuro. Por ejemplo: la desafección electoral – que se da en Cataluña más que en otras comunidades- sin duda es un hecho preocupante y supone un toque de atención de lo que puede pasar en nuestras regiones; el debate sobre la organización política territorial del Estado, abierto abruptamente con la aprobación de un nuevo estatuto -a mi juicio inconstitucional- es un síntoma grave de que no solucionamos bien los problemas; los acontecimientos de Vic (la negativa a empadronar inmigrantes sin papeles) que supone un punto de atención de lo que puede pasar en otras muchas partes de España con un fenómeno (mal)tratado, etc…
Mirar a España sin mirar a Cataluña supone mirar a un tuerto. Le faltaría algo importante. Aunque, mucho me temo, que la miopía sea compartida.
Sábado, 18 de febrero
Raúl González Zorrilla
Vicente A. C. M.
Antonio Javier Vicente Gil
Pedro Fernández Barbadillo
Vicente Torres
Manuel Molares do Val
Cesar Sinde
Toni García Arias
Juan Fernandez Krohn
José Pómez
Francisco Rubiales
Carlos Ruiz Miguel| Febrero 2012 | ||||||
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