El blog de Carlos Salvador

Del diario de un Diputado (XX)

02.12.09 | 18:09. Archivado en Sobre el autor
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Adjunto intervención en el Debate en Pleno sobre el Anteproyecto de Ley de Economía Sostenible. (2.12.2009)

“Por el mismo grupo parlamentario don Carlos Salvador tiene la palabra.

El señor SALVADOR ARMENDÁRIZ:

Señor presidente, señorías, señor presidente del Gobierno, el pasado 6 de octubre compareció en la Comisión de Presupuestos con motivo de la tramitación del proyecto de ley de Presupuestos Generales del Estado el gobernador del Banco de España. En un momento de su réplica, y hablando de la importancia del déficit, él reconocía que estábamos gastando el 50 por ciento más de lo que ingresábamos, y añadía que eso no hay familia ni empresa que pueda mantenerlo mucho tiempo porque significa -decía él- pedir prestado y al año siguiente tener que pagar eso, y además ese 50 por ciento, endeudándose.

Creo que en estos meses ha sido una de las más claras exposiciones sobre el problema de la sostenibilidad de nuestro sistema que hemos podido escuchar en esta Cámara; simple y clara.

Efectivamente no hay persona, familia, empresa o administración que aguante una situación de tal desequilibrio sostenida en el tiempo, y eso es precisamente lo que la inmensa mayoría de los expertos económicos dice que le pasa o le va a pasar a nuestro país.
El terremoto económico mundial provocó el desplome de un determinado modelo de economía en España, un modelo aceptado y aprovechado por todos los gobiernos que, a decir de los expertos, ni va a volver ni debe volver.

Lo cierto es que ese modelo, basado en el espejismo inmobiliario, financiaba todas las administraciones públicas con una serie de ingresos extraordinarios, pero sostenibles, que con el nuevo modelo de crecimiento que se propone no van a volver. Si esto es así, lo más responsable que deberíamos hacer entre todos sería auditar hasta qué punto o hasta qué planta del edificio público que queremos construir podemos pagar entre todos con este nuevo modelo, y qué plantas o en qué modo se debe aligerar, reorganizar o reestructurar la carga que soportará el nuevo edificio con el nuevo modelo.

Obviamente no le envidio esa labor, que no es nada fácil. Pero si seguimos gastando de una forma sostenida lo que no podemos ingresar de forma sostenible, no espere que únicamente con esta ley se puede evitar mínimamente la quiebra del sistema.

Usted y su Gobierno se deben plantear con más ambición los retos estructurales que se han puesto de manifiesto con motivo de la crisis.

Está bien plantear reformas de tabiquería, de rehabilitación de la fachada, de optimización de las fuentes de energía, de modernización de las telecomunicaciones y de gestión más eficaz y eficiente del edificio público. Eso está bien. Pero, señor presidente, el problema de nuestro edifico económico y social, me atrevería a decir que de nuestro sistema de convivencia es de cimentación, de debilidad de los pilares sobre los que se asienta la estructura institucional. Es un problema de aluminosis y, si me lo permite, de carcoma ética.

Vivimos o vivíamos por encima de nuestras posibilidades y la crisis económica nos ha devuelto, en forma de un desempleo insoportable e insostenible, a nuestra cruda realidad.

No estábamos haciendo los deberes de forma correcta -probablemente ninguno-, pero no saltaron las alarmas porque no teníamos problemas en pagar algunos excesos e ineficiencias.

Sabemos lo que nos pasa, sabemos por qué nos ha pasado, y sabemos -nos lo dicen a todas horas los expertos- lo que debemos hacer: reformas laborales, reformas para favorecer la unidad de mercado, reformas del sistema financiero, reformas educativas, pactos para clarificar el horizonte energético y el uso del agua,…

Podemos analizar y valorar cada una de las medidas que de forma dispersa recoge el proyecto, y lo haremos, pero ha de saber que para nuestro partido, y desde la coherencia de nuestro modelo de comportamiento político en Navarra, la mejor de las soluciones o quizá la única solución para afrontar esta situación pasa por consensuar diagnóstico y tratamientos. Los datos económicos de Navarra así lo avalan.

Puede tomar decisiones para parchear la situación, incluso puede acertar en las medidas esperando a que escampe -que obviamente escampará-, pero España ahora necesita liderazgo, necesita claridad, necesita consenso, necesita el concurso de todos, y necesita básicamente que usted se remangue y se faje con la oposición para forzarle a llegar a consensos en los temas que yo le he demandado. Fíjese lo que le digo: si consigue convencernos…

El señor PRESIDENTE: Señor Salvador, debe acabar.

El señor SALVADOR ARMENDÁRIZ: Término, señor presidente. Si consigue convencernos de que nos queramos o queramos más a España de lo que somos capaces de despreciarnos, solo con eso habrá hecho el mejor servicio que los ciudadanos esperan de los políticos y de usted en este momento.

Termino. Vamos a estudiar las medidas con interés, y desde luego esperamos que sean eficaces. Pero, señor presidente, hubieran tenido más utilidad y sentido si vinieran precedidas de un debate en profundidad con el resto de los grupos, y de un proceso de concertación con agentes sociales y comunidades autónomas que les otorgarían el crédito político del que aún no gozan en este momento.

Muchas gracias.

El señor PRESIDENTE: Muchas gracias, señor Salvador.”


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