Reconozco que el momento previo a la designación de la ciudad olímpica de 2016 ha sido de lo más emocionante.
También he de confesar que, como español, he sentido en estos días previos una agridulce sensación al comprobar, minuto a minuto, lo fácil que nos resulta ponernos de acuerdo a los españoles cuando queremos. Cuando tenemos un adversario común. Cuando nos fijamos metas juntos.
La pena es que los mismos valores que nos han hecho llegar hasta la final -contra todo pronóstico, dicho sea de paso- (vitalidad, alegría, esfuerzo, solidaridad, voluntad de encuentro, amabilidad, ambición) no nos sirven cuando nos enfrentamos como país a otros asuntos más trascendentes que este. Como me hubiera gustado ver a nuestros distintos líderes nacionales juntos afrontar, con este mismo espíritu de equipo nacional, la gravísima crisis económica y social que padecemos. ¡Que oportunidad perdida! ¡que pena!
Las imágenes de los abrazos entre Zapatero y Rajoy; Esperanza y Gallardón; el Rey y la Reina, las lágrimas calladas de todos ellos, entran dentro del guión. Parecen sinceras. Si Madrid hubiera sido la elegida lo hubiéramos celebrado juntos con inmensa alegría. No siendo así, debemos también verles llorar juntos.
Ahora debemos felicitar a Río de Janeiro, y seguir trabajando, con nuevos afanes ante nuevos retos.
Ojalá no nos echemos los trastos a la cabeza, y podamos levantarnos de la lona lo antes posible.
Si lo hacemos juntos, la aventura, aunque fallida, habrá sido un éxito.
Ya veremos.
Domingo, 27 de mayo
Pedro Fernández Barbadillo
Vicente A. C. M.
Antonio Cabrera
Vicente Torres
Juan Fernandez Krohn
Manuel Molares do Val
Miguel Torres Galera
Carlos Ruiz Miguel
Josep Carles Laínez
Raúl González Zorrilla
Rufino Soriano Tena
José Pómez