Adjunto mi intervención de ayer en la Comisión de Exteriores, convocada para escuchar las explicaciones del Ministro de Exteriores sobre el papel de España ante el conflicto palestino-israelí.
"Sr. Presidente, Sr. Ministro, Señorías.
1º Quisiera que mis primeras palabras fueran para unirme al dolor de los familiares y los amigos de todas las víctimas inocentes de este conflicto, y para mostrar mi solidaridad con quienes han perdido a familiares, amigos o simplemente sus bienes
Igualmente quiero unirme a todos aquellos que piden que acabe la guerra, que desaparezca el odio y cese la violencia, que cesen las provocaciones, que cesen los ataques y que cese la respuesta armada.
2º Sr. Ministro, quiero agradecerle su presencia en esta Comisión, y su disponibilidad para explicar cómo están las cosas desde su punto de vista, que puede pasar y qué podemos hacer. Y hago extensivo el agradecimiento al conjunto del cuerpo diplomático español que está trabajando en este tema, contribuyendo con profesionalidad, constancia y discreción, a ayudar a dar una solución a este problema.
3º No por ello, Sr. Ministro, puedo compartir algunos de los análisis y las valoraciones parciales y faltas de neutralidad y prudencia de algunos representantes del partido socialista. Simplificar el debate sobre un conflicto de esta naturaleza tan compleja, o aprovechar el conflicto para abrir interesados debates maniqueos en clave estrictamente partidista no ayuda en absoluto a la comprensión de la entidad del problema al que nos enfrentamos.
4º En todo caso diré, otros portavoces han incidido también en ello, que debemos pedir (exigir) juntos a la Comunidad Internacional lo siguiente:
Primero: redoble los esfuerzos para evitar en el futuro nuevos enfrentamientos. Y para ello debemos, cosa que no hacemos, tomarnos más en serio una política preventiva eficaz de largo alcance.
Segundo: debería marcarse como objetivo eliminar las condiciones que conducen irremisiblemente a la repetición del conflicto a perpetuidad.
Tercero: Debemos contribuir activamente a que la Comunidad Internacional se dote de los instrumentos diplomáticos necesarios para exigir a las partes en todo momento el cumplimiento de los acuerdos firmados y de la legalidad internacional.
Cuarto: la comunidad Internacional, debe coadyuvar a mejorar las condiciones de vida de los palestinos, garantizando el suministro y la distribución de ayuda humanitaria (incluyendo alimentos, combustible y tratamiento médico) en toda Gaza.
Quinto: Las Naciones Unidas deben ser garantes de la seguridad en la zona, y deben controlar la utilización perversa de los períodos de cese de la violencia que los grupos terroristas utilizan para rearmarse.
Sexto: la Comunidad Internacional debe animar, y si fuera necesario presionar, con toda su energía y capacidad de influencia a las partes para propiciar un acuerdo justo, estable y duradero.
Séptimo: La comunidad Internacional debe colaborar con los países de la zona gobernados por opciones políticas que se enmarcan dentro de lo que se denomina el “Islam moderado”.
Octavo: Y último, la Comunidad Internacional debe crear las condiciones necesarias para erradicar el odio, los actos de provocación y la utilización de las armas, como paso previo para conseguir la paz y la reconciliación en la zona.
5º A mi juicio, lo más importante es que debemos condenar de forma unánime y tajante la actitud de todos aquellos, sean o no partícipes directos de este conflicto, que precisamente lo utilizan para aprovecharse de él, bien sea obteniendo réditos políticos, legitimidad mediática, apoyos sociales, beneficios económicos o victorias electorales. En definitiva debemos condenar a quienes utilizan el odio y la guerra para hacer irrealizable el objetivo, hoy inalcanzable, de una paz duradera y estable en la zona.
6º Debemos proclamar, en defensa de la legalidad internacional, el derecho de cualquier país a la legítima defensa frente a los ataques que provienen del exterior, como establece la Resolución 1860 de Naciones Unidas en las que se reafirma “el derecho de todos los Estados de la región a vivir en paz dentro de fronteras seguras e internacionalmente reconocidas”.
Señor Ministro, permítame que le diga que el resultado de las elecciones de un pueblo no legitiman su voluntad de destruir al vecino. Y por ello yo entiendo también que no se puede pedir a Israel que acepte cualquier resultado electoral que se produzca en Palestina o Gaza como factor legitimador de su propia destrucción.
7º Así mismo, debemos reconocer el derecho del pueblo palestino a acceder a un régimen democrático liderado y gestionado por políticos que hagan de la paz su máxima aspiración, rechacen la violencia como método de acción política, y destierren de su ideario político la destrucción del Estado de Israel. Para conseguir ese fin también son imprescindibles el auxilio y ayuda internacionales.
8º Mi grupo UPN, le pide al Gobierno que sea responsable, que no aproveche el conflicto para desviar la atención ante los graves problemas a los que nos enfrentamos internamente. Por ello, yo tengo que pedirle que obre con neutralidad activa y que exhiba públicamente la máxima prudencia de la que sea capaz para que su labor de mediación ayude y no perjudique a las posibles soluciones a este problema, ni tampoco perjudique el papel de mediador activo de España en este conflicto.
9º En todo caso, me atrevo a pedir a cierta parte de la izquierda política y sociológica de este país que se abstenga de realizar juicio éticos o reproches morales sobre los posicionamientos y posturas de otros grupos con relación a éste y otros conflicto. Resulta, cuando menos, chocante observar a quienes pretenden dar lecciones de moralidad aplicando en este caso una vara de medir distinta a la que ellos mismos aplican en función de la afinidad partidista, según el conflicto de que se trate.
Quienes predican una moral flexible, poliédrica y utilitaria no deberían esforzarse tanto en absolutizar ahora su valoración y la posición política de los demás ante este conflicto. Sencillamente porque no es creíble ni coherente.
Ante el mismo dolor, el mismo o peor, algunos en otras ocasiones han mirado hacia otro lado, han minimizado la gravedad de los hechos, y en el peor de los casos han permanecido mudos de forma vergonzante. Quién no ha mostrado jamás, repito jamás, la necesidad o la valentía de acompañar públicamente a las víctimas del terrorismo etarra en su dolor, carece de legitimidad ninguna para dar lecciones de moral a nadie.
Quien juzga con parámetros exclusivamente de afinidad ideológica los actos de violencia política, o las violaciones de los derechos humanos, o los ataques a la libertad, y acepta un relativismo absoluto sobre la moralidad de las acciones humanas pocas lecciones pueda dar sobre lo que está bien o mal. Por lo que a mí respecta, y creo hablar por mi partido, de estas personas o grupos de presión no recibimos ningún tipo de lección moral. Ni mucho menos nos dejamos examinar por este nuevo tipo de inquisidores.
10º Alguien ha escrito estos días: “A distancia es fácil tomar partido en las guerras.”
Mi grupo y yo no somos partidarios de dar mensajes contradictorios con los que se confunda o contente a todas las partes del conflicto. Hay que afirmar claramente que el Estado de Israel es un Estado democrático, y que, por otro lado, los designios del pueblo palestino en esa zona del mundo, están en manos de una organización terrorista reconocida así internacionalmente cuyo objetivo prioritario es la desaparición de Israel por medio de la violencia.
Es muy difícil creerse, lo digo sinceramente y mucho menos defender, que una estructura de poder político liderada por una organización terrorista pueda generar estabilidad en la zona. Ni siquiera, seamos claros, es posible asumir que el pueblo al que dice representar Hamas no sea un necesario rehén de sus intereses político-criminales.
El pueblo palestino, salvo el que ha abrazado el fanatismo que provoca este terror, es doblemente víctima. Por un lado soporta la furia del ejército Israelí que en respuesta a las provocaciones diseñadas por estos líderes radicales ataca con precisión ¡o no! las posiciones utilizadas por los radicales para atacar Israel. Y segundo, porque la propia organización Hamas necesita provocar un victimario que la legitime en sus descabellados objetivos. Y necesita, por lógica revolucionaria, servirse del dolor del pueblo de Palestina para provocar la adhesión mediático-sentimental hacia sus objetivos políticos.
11º Por último, abogamos por un estado palestino en convivencia pacífica con el Estado de Israel, basado en los principios de aceptación mutua y cooperación en la diversidad, en el que se respete el derecho de Israel a vivir en paz y el del pueblo palestino a tener un Estado propio con fronteras seguras internacionalmente reconocidas.
En la consecución de ese objetivo, el gobierno de España tendrá nuestro apoyo, así como también todos los que de buena fe luchan por la paz en la zona tendrán nuestro apoyo, nuestra solidaridad y reconocimiento.
Muchas gracias
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Todo muy bien adornado de demagogia, pero hay un pequeño problemita de 5 mil años y un poquillo mas. La base de la condicion humana es defender la existencialidad. Los grandes libros Judaicos lo expresan en maxima filosofia, "El enemigo que no enfrentes hoy, tus hijos lo enfrentaran mañana". Todo redunda en ese insticto natural genetico de la supervivencia de grupo. Mientras los Islamistas tengan el pricipal proposito de agreder al gen judio, estos se defenderan hasta las maximas consecuencias, recuerden que los Extremistas Islamicos son LOCOS..deberian estar encerrados en un manicomio, pero andan sueltos tirando coheticos a alguien que los puede desaparecer de la faz de la tierra en un segundo. Son LOCOS o NO?. Mientras mantengamos a los LOCOS creyendo no se que, todo sigue igual. GARANTIZADO.
Muy Bien!! Le agradezco su articulo.
Atte. Zamir Shimshon. Israel.
Domingo, 27 de mayo
Pedro Fernández Barbadillo
Vicente A. C. M.
Antonio Cabrera
Vicente Torres
Juan Fernandez Krohn
Manuel Molares do Val
Miguel Torres Galera
Carlos Ruiz Miguel
Josep Carles Laínez
Raúl González Zorrilla
Rufino Soriano Tena
José Pómez