Coincidiendo con el discurso de toma de posesión de la presidencia de los Estados Unidos de America -un día antes- el ex–presidente Aznar recibía el doctorado “honoris causa” concedido por la Universidad CEU Cardenal Herrera.
Del discurso de aceptación del doctorado quisiera resaltar algunos párrafos de quien siempre ha sido muy claro al definir (según su opinión) los males, los retos y los desafíos a los que se enfrenta nuestro país.
Ahí van algunos:
"… juntos hemos vivido un largo periodo de confianza, de ambición compartida y de éxito en común. Creo que esta realidad vivida por las recientes generaciones de españoles debería servirnos para revitalizar la esperanza que debemos depositar en nosotros mismos. Lo necesitamos con urgencia.
… Hubo una generación de españoles responsables que no dio la espalda a su historia y que logró pasar de la dictadura a la democracia; de la ruptura a los objetivos compartidos; del inmovilismo a un proyecto de futuro; del revanchismo al espíritu de concordia; y del afán de división a un afán común que integraba la diversidad.
… Sorprendimos al mundo porque fuimos capaces de poner fin a la historia de la tragedia civil de España. Nos admiraron porque la Transición fue un proceso virtuoso y auténtico. Un proceso que produjo resultados buenos para todos. Que funcionó.
…Los españoles entendimos que la convivencia pacífica vale más que el cumplimiento de los objetivos partidarios de cada uno. Aprendimos a ser adversarios políticos porque renunciamos a mirarnos como enemigos.
…Los españoles sólo hemos tenido un enemigo durante todos estos años: el terrorismo. Los terroristas han atacado al Estado, han atacado nuestra sociedad. Han atacado, en definitiva, nuestra libertad y nuestra democracia. Pero, a pesar del dolor y de la soledad con que hemos sufrido durante tantos años el terrorismo, conseguimos finalmente convencernos de que se le podía derrotar. Convencernos y convencer.
…Nos sumamos a la alegría del mundo libre por la Revolución de la Libertad que se puso en marcha con el derribo del Muro de Berlín. Vimos la implosión del sórdido totalitarismo comunista y los estragos que había dejado a su paso. Todos pudieron comprobar que al otro lado del Muro no había ningún paraíso.
…Necesitamos recuperar una idea compartida de cómo queremos que sea nuestro país en el futuro. Necesitamos recobrar el impulso cívico que nació del pacto de la Transición y que los españoles han venido renovando desde entonces. Es preciso devolver el crédito al espíritu de concordia y el prestigio moral al consenso. Porque hemos pasado de reconocer la pluralidad a impugnar lo que nos une. Hoy se pone bajo sospecha la mera apelación a objetivos compartidos. En nuestro actual mercado político se busca rentabilizar la radicalidad, la exclusión y el extremismo beligerante contra la Constitución. Se desdeñan por anticuados todos los proyectos nacionales. En suma, parece haberse impuesto un relato oficial que desacredita el Pacto de la Transición en beneficio de la radicalidad y de la ruptura, del revisionismo más estéril, y de la división de la sociedad española.
…Deberíamos estar preocupados por que las consecuencias de todo esto no se traduzcan en un deterioro institucional, del que ya son visibles ciertos síntomas. También deberían preocuparnos los episodios de enfrentamiento territorial que, en algunos casos, ya son evidentes. Se ha instalado entre nosotros la errónea creencia de que la relación entre el Estado y las Comunidades Autónomas es un ejercicio de suma cero que debe ir en una sola dirección, como si todo lo que pierde el Estado lo ganaran las Comunidades Autónomas. Estamos en el absurdo de pensar que mientras el todo se empobrece las partes pueden hacerse más ricas. En el absurdo de considerar que el único Estado aceptable es un Estado residual. Pero sabemos que no es así. Sabemos que con un Estado débil perdemos todos. Por la experiencia de los modelos de poder descentralizado que funcionan, sabemos que sólo un Estado sólido y bien dimensionado garantiza la cohesión y la igualdad. La unidad no se opone a la diversidad, sino que la hace posible. La dimensión exterior del debilitamiento político interno se manifiesta en la pérdida de presencia, proyección y relevancia internacional. Se ha quebrado una línea de continuidad en la vocación exterior de España. Todos estos elementos ayudan a comprender el diferencial que agrava el alcance y la profundidad de la crisis en España.
… hoy, España se encuentra instalada en la crisis económica y social más grave de su historia democrática. La primera lección que debemos extraer de la actual situación es la necesidad de prestigiar los valores básicos en los que se fundamenta una sociedad, dinámica y con ambición de futuro.
... Son los valores del esfuerzo y la exigencia; del respeto y del reconocimiento de la autoridad; de la búsqueda de la excelencia y la retribución del mérito frente a la gratificación instantánea; de la igualdad frente a la fragmentación identitaria de la sociedad; de la honradez y el trabajo productivo frente al oportunismo y las trampas; de la responsabilidad personal en el desarrollo del proyecto vital de cada uno frente a la eterna adolescencia patrocinada por el Estado.
...La segunda lección que podemos extraer de la actual crisis es que no podremos superarla con medidas cortoplacistas ni de pequeños vuelos sino con una visión general que impulse un proceso de reformas muy profundas en estabilidad presupuestaria, fiscalidad, empleo, pensiones, Estado del Bienestar, infraestructuras, energía, marcos reguladores, liberalizaciones etc.
Y, por supuesto, abordar la reforma de la educación para proporcionar de una vez por todas la educación de calidad que necesitan y hoy no tienen nuestros jóvenes.
… Necesitamos plantearnos con claridad una ambiciosa agenda de reformas políticas, económicas e institucionales, a través de los instrumentos jurídicos adecuados y con el consenso necesario.
El mejor futuro de España no llegará con un Estado residual. Es urgente asegurar la viabilidad del Estado autonómico en los términos de nuestra Constitución. La centrifugación del Estado no es una consecuencia del modelo autonómico. Es el resultado de la deslealtad. Como desleal es aprovecharse de la flexibilidad del modelo para forzar su colapso. La apertura del modelo autonómico no debe comprometer la viabilidad del Estado. El modelo es flexible para que funcione, no para que colapse. Hemos pasado de reconocer la pluralidad a cuestionar lo común. Y esto no nos fortalece. Nos debilita. En mi opinión, es necesario promover una gran corriente de opinión nacional que recupere vitalidad, confianza, concordia y esperanza en el futuro. Y que se proponga nuevos objetivos ambiciosos de prosperidad y convivencia que puedan ser compartidos por una amplia mayoría de españoles.
… Necesitamos prestigiar lo común para reunir las energías hoy dispersas en afanes disgregadores y banales.
…De esta crisis nadie va a salir solo. Ni las personas, ni los partidos, ni las organizaciones, ni los territorios. De esta crisis saldrán las naciones cuyos ciudadanos estén dispuestos a hacer el esfuerzo de trabajo y unidad que necesitamos. La historia de las naciones libres la hacen los ciudadanos, con sus decisiones y asumiendo sus responsabilidades.
…Mi sentimiento y mi responsabilidad en este momento me anima a expresar mi convicción de que juntos podemos hacer que España reemprenda el camino del éxito.
… Recuperemos, entre todos y para todos, la ambición de hacer de España una de las mejores democracias del mundo. "
(Nota: También he leído el discurso de Obama, y créanme si les digo que impresiona lo mucho que se parecen algunas de las reflexiones con las que hizo el señor Aznar. ¡Pero mucho!)
Domingo, 27 de mayo
Pedro Fernández Barbadillo
Vicente A. C. M.
Antonio Cabrera
Vicente Torres
Juan Fernandez Krohn
Manuel Molares do Val
Miguel Torres Galera
Carlos Ruiz Miguel
Josep Carles Laínez
Raúl González Zorrilla
Rufino Soriano Tena
José Pómez