“Porque somos trabajadores y abertzales, no estamos de acuerdo” Así reza el lema (en vascuence por supuesto) con el que trabajadores de Eitb se concentraron el pasado día 1 de enero para contestar al último atentado terrorista de la mafia nacionalista vasca, dirigido, precisamente contra el corazón mediático del País Vasco.
¿Qué tendrá que ver que uno sea trabajador para estar o no de acuerdo con el terrorismo? ¿Qué significa eso de no estar de acuerdo con Eta por el hecho de ser trabajador y abertzale? ¿Qué mensaje querían trasladar los trabajadores de la Eitb con esa pancarta? ¿Es un mensaje dirigido a Eta o también a otros trabajadores también abertzales que no salieron a quejarse del bombazo? Y ¿los trabajadores no abertzales no salieron a protestar? ¿Quedará algún trabajador (oculto) no abertzale en la Eitb?
La sociedad vasca está enferma. Muy enferma. No es una valoración subjetiva. Es un diagnóstico objetivable.
Hace unos días el Presidente del Congreso, D. José Bono, ante la pasividad de los “musalaris de Azpeitia” (los “amigos” del último asesinado de Eta protagonistas de la famosa portada de El Mundo), reconocía que una parte importante de la sociedad vasca necesita tratamiento. Tiene toda la razón.
Que haya gente (mucha gente en el País Vasco) perfectamente formada y equilibrada que apoye abiertamente el chantaje terrorista permanente como eficaz mecanismo de acción política; que se acepte con normalidad la sobrepresión del terrorismo como un factor de reivindicación; que se vea con normalidad la utilización de la violencia como medio de eliminación de la competencia política; que se comparta espacios públicos culturales con las hijuelas de los terroristas; que se frivolice con la existencia de la violencia política; que se alimente hasta el vómito la pedagogía del odio; que se vanalice ante la indiferencia social; y que precisamente sea la Eitb (el medio más vomitivamente sectario -por abertzale- que se conoce) la nueva diana del terror,… ¡tiene cojones la cosa!
Y ¿cambiará la cosa después del bombazo? No creo la verdad, ¿Por qué? Pues porque para curarse de una enfermedad ya conocida, lo primero y fundamental es reconocer que ésta se padece y segundo quererla superar. Lo cual ni la sociedad vasca es capaz de hacer por sí misma, ni sus dirigentes actuales están en condiciones de acometer.
Eta sirve al nacionalismo vasco, de la misma forma que los Ultras sirven a los equipos de futbol que los mantienen. Es verdad que a veces las iras de los violentos pueden llegar a dirigirse contra la mano que les da de comer. Pero incluso en esos casos pronto las aguas vuelven a su cauce. Sólo cuando los resultados son verdaderamente horrorosos para los propios (financiación incluida) la bestia puede llegar a estar fuera de control.
Sinceramente, yo no veo al partido de Arzallus ni rectificando, ni combatiendo, ni eliminando, ni prescindiendo de los utilísimos servicios que la banda ha proporcionado al nacionalismo vasco en estos 40 últimos años.
En el fondo bastará con reconducir la situación derivando los zarpazos del engendro hacia el “enemigo natural” (que seguiremos siendo los de siempre) y repartiendo más nueces entre la vanguardia nacionalista vasca (que seguirá siendo la siempre). Y todo ello, ya lo verán, nuevamente retransmitido por la Eitb "trabajadora y abertzale".
(Nota: Me sumo a la condena del bombazo, aunque no sea trabajador ni aberzale)
Domingo, 27 de mayo
Pedro Fernández Barbadillo
Vicente A. C. M.
Antonio Cabrera
Vicente Torres
Juan Fernandez Krohn
Manuel Molares do Val
Miguel Torres Galera
Carlos Ruiz Miguel
Josep Carles Laínez
Raúl González Zorrilla
Rufino Soriano Tena
José Pómez