Hace unos días leía en LA RAZON un ingenioso artículo de Iñaki Ezquerra en el que el autor mantenía la tesis de que la cuestión de los trasvases no era sino un experimento diseñado por el laboratorio zapateril con el objeto de conocer el grado de, llamémosle, “todovalecimiento” o “quemasdaismo” de los españoles.
El experimento, más o menos, consistiría en saber si el gobierno es capaz de hacer lo contrario de lo que ha dicho que va a hacer sin que ello le suponga merma electoral alguna. Antes bien, obtenga con ello más apoyo electoral. (...Y si es a costa de la oposición mejor)
Por ejemplo: El presidente afirma en un mitin de manera rotunda que “¡mientras yo sea Presidente, jamás se hará un trasvase del Ebro!”, pero escasas semanas más tarde se autoriza uno para paliar las necesidades de Barcelona (Por cierto en el Ebro existen ya 8 trasvases). ¿Colará? Colará.
Veamos otros ejemplos:
Se decía “no hay que pagar precio político por la paz” pero se podía defender que Navarra formara parte en un proceso de negociación política con los terroristas. ¿Coló? Casi cuela.
Se afirma que la igualdad es la esencia de la democracia, y a la vez se acepta el contenido de un estatuto de autonomía, -“¡el que venga de Cataluña!”- sin que importe si en él se vulnera este principio fundamental de convivencia. ¿Ha colado? Ha colado.
Se cacarea aquello de que “queremos la paridad en política”, y sólo 10 de las 27 Secretarías de Estado de este Gobierno las ocupan mujeres. Sin comentarios.
Los socialistas se exhiben diciendo que una de las señas de identidad del socialismo consiste en defender a los más débiles y, parece ser, que ésta será la legislatura que consagrará como derecho el abortar. ¿Colará? Espero que no.
Se dice que “todas las ideologías y todos los sentimientos son respetables, siempre que no se utilice la violencia” y la religiosidad católica de gran parte de la ciudadanía española es objeto de escarnio permanente. ¿Cuela? Claro que cuela.
En materia fiscal, se da por bueno el criterio de la progresividad y se explica que es justo que los que más tienen paguen más, y resulta que el gobierno aprueba una devolución fiscal universal de 400 euros, eliminando cualquier tipo de progresividad. Aunque, se mantiene que la medida es progresiva. (¿He dicho universal? Sí, sí universal pero los Navarros que se la paguen) ¿Cuela? Cuela
El gobierno dice que defiende los derechos humanos (en alianza con otras civilizaciones poco amantes de la democracia) allá donde aquellos fueran vulnerados y, al mismo tiempo, se permite que se califiquen como mercenarios a los disidentes cubanos. ¿Cuela? Sí, aquí cuela.
Y así, suma y sigue.
Que el gobierno experimente con estas cosas y con nosotros, en fin, es cuando menos digno de estudio. Que la sociedad lo tolere, lo aplauda o, lo que es más preocupante, ¡lo premie! nos debería hacer pensar. Una vez que la mayoría somatiza el que en política sea normal – y bueno- decir una cosa y hacer la contraria, todo cabe.
Llegados a ese punto nos convertimos en veletas a merced del viento gubernamental.
Sopla el ZierZo y allá que vamos. ¿A dónde? Donde diga el viento. Que más da.
Sábado, 11 de octubre
Sancho Michell de Diego
Juan M. Delafuente
Pedro Fernández Barbadillo
Vicente A. C. M.
Antonio Javier Vicente Gil
Manuel Molares do Val
Emilio Castellote Madrid.
Xoán Xulio Alfaya
Vicente Torres
Francisco Rubiales