
En tiempos de crisis y guerras, especialmente en el Mediterráneo Su y Orietnal, además de en Irán e Irak, cuándo por motivos políticos, cuándo religiosos o cuando por entrambos entremezclados, no está demás traer a la memoria la obra de pacificación operada por la mediación de Juan Pablo II en el Diferendo entre Argentina y Chile sobre el canal de Beagle. Medición que culminó exitosamente mediante el Tratado de paz y amistad entre Chile y Argentina, firmado, el 29 de noviembre de 1984, en Roma por los respectivos ministros de relaciones exteriores Jaime del Valle de Chile y Dante Caputo de la Argentina.
1.- La inminencia de la guerra Argentina-Chile.
El 17 de diciembre de 1978, en el aeropuerto de Roma, el Cardenal Primatesta, al regresar de Buenos Aires, era informado por el Embajador de Argentina, Rubén Blanco, de que
"El Presidente de la República me acaba de comunicar que el estallido es cuestión de horas".
Fue con motivo de un laudo arbitral sobre tres islas inhóspitas en el lejano Sur, que resultó rechazado por Argentina, cuando comenzó a proyectarse el fantasma de una guerra. Éste se corporizó y agigantó tanto que la guerra pareció inevitable. ¿Como evitarla? Los Episcopados argentino chileno trataron de evitarla emprendiendo las gestiones ante la Santa Sede.
2.- El recurso a la mediación de Juan Pablo II.
El 8 de enero de 1979, los Cancilleres de Argentina y de Chile, reunidos en Montevideo, suscribieron un acta por la que ambos Gobiernos acordaron solicitarle al Sumo Pontífice Juan Pablo II que actúe "como Mediador con la finalidad de guiarlos en las negociaciones y asistirlos en la búsqueda de una solución del diferendo para el cual ambos Gobiernos convinieron buscar el método de solución pacífica que consideraran más adecuado".
Con ese fin, se produjo por parte de la Santa Sede (8-1-1979) una exigencia de compromiso a las partes en litigio, a saber:
“… l.os dos Estados no recurrirán a la fuerza en sus relaciones mutuas, realizarán un retorno gradual a la situación militar existente a principios de 1977 y se abstendrán de adoptar medidas que puedan alterar la armonía de cualquier sector”. (Acta de Montevideo, nº III)
A los pocos días, el miércoles 24 de enero de 1979, Juan Pablo II aceptó actuar como mediador. Contad, la mediación siguió siendo difícil hasta el final. Y el final llegó con el Tratado de Paz y Amistad en 1984.
3. El “Tratado de Paz y Amistad entre los gobiernos de Argentina y Chile de 29 de noviembre de 1984” [hecho en la Ciudad del Vaticano].
Así es como vino a ser denominado. Se inicia al modo antiguo de los Tratados con la invocación a la Santísima Trinidad y se continúa recordando la mediación solicitada la Santa Sede
“En nombre de Dios Todopoderoso,
El Gobierno de la República de Chile y el Gobierno de la República Argentina,
Recordando que el ocho de enero de mil novecientos setenta y nueve solicitaron a la Santa Sede que actuara como Mediador en el diferendo suscitado en la zona austral, con la finalidad de guiarlos en las negociaciones y asistirlos en la búsqueda de una solución; y que requirieron su valiosa ayuda para fijar una línea de delimitación, que determinara las respectivas jurisdicciones al Oriente y al Occidente de esa línea, a partir del término de la delimitación existente”;
A la par proclaman su recíproco compromiso:
”“Artículo 1° Las Altas Partes Contratantes, respondiendo a los intereses fundamentales de sus Pueblos, reiteran solemnemente su compromiso de preservar, reforzar y desarrollar sus vínculos de paz inalterable y amistad perpetua.
Y delimitan sus zonas conflictivas y además fijan su Cooperación Económica e Integración Física (art.12º: Las Partes acuerdan crear una Comisión Binacional de carácter permanente con el objeto de intensificar la cooperación económica y la integración física.)
“Artículo 7º. El límite entre las respectivas soberanías sobre el mar, suelo y subsuelo de la República Argentina y de la República de Chile en el Mar de la Zona Austral a partir del término de la delimitación existente en el Canal Beagle, esto es, el punto fijado por las coordenadas 55° 07’,3 de latitud Sur y 66° 25’,0 de longitud Oeste, será la línea que una los puntos que a continuación se indican
Tan satisfechos quedaron ambos gobiernos de la mediación pontificia que no pararon en asumir un último y extraordinario compromiso: el colocarlo bajo el amparo de la Santa Sede. Pero ¿Qué significa el colocarlo? Pues, “significa una aceptación dada de antemano —explica F. Mariño— a los esfuerzos mediadores que el Santo Padre pudiera reiniciar en el futuro, en caso de dificultad de cumplimiento de lo acordado”
”Artículo 16°. Acogiendo el generoso ofrecimiento del Santo Padre, las Altas Partes Contratantes colocan el presente Tratado bajo el amparo moral de la Santa Sede”.
En el Anexo I art.1º se añade que en caso de haberse cumplido los plazos establecido para designar al tercer miembro de la Comisión Personal de Conciliación argentino-chilena, “cualquiera de las Partes podrá solicitar a la Santa Sede que efectúe la designación”,
Tan extraordinario fue el resultado obtenido de paz que la Presidenta de Chile, Michelle Bachelet, y la Presidenta de Argentina, Cristina Fernández de Kirchne, en 2008, colocaron un monolito en la frontera entre ambos países, recordando la mediación del Papa Juan Pablo II, treinta años antes, en 1978, que detuvo la guerra entre los dos países por una disputa fronteriza en el Canal de Beagle
Concluyendo, ante el clima actual de crisis mundial y aun de guerras, qué bueno sería —por muy utópica que pareciera— llegar a una autoridad superior mundial de mediación en las Naciones unidas.
Referencia bibliográfica: PETSCHEN, S. en MARIÑO, F. (ed.) El arbitraje internacional (Zaragoza 1989)303ss; BLOG Carlos Corral, nº 128.
Gracias Santo Padre por esa mediación. En mi viaje de novios, diciembre de 1989, ví al norte de Viña del Mar creo que cerca de Concón, en un llano de clima mediterráneo por la flora de la zona, un monumento pequeño con la imagen de la Virgen María con una inscripción agradeciendo el pueblo chileno este acuerdo de paz. El humilde monumento estaba muy bien cuidado y tenía flores a pesar de hacer bastante calor porque era casi el inicio del verano.
Domingo, 27 de mayo
Asoc. Humanismo sin Credos
JC Rodríguez, A Eisman
Josemari Lorenzo Amelibia
Movimiento Rural Cristiano
Julián Moreno Mestre
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Martín Gelabert Ballester