
La situación revolucionaria del mediterráneo sur que está afectando a todos los Estados islámicos, nos impele a dirigir la mirada a uno de los más poderosos Estados islámicos, cual es Arabia Saudí. Y lo hacemos resumiendo y, en parte, reproduciendo la concisa exposición del diplomático y profesor JOSÉ YTURRIAGA, "Kuwait y Arabia Saudí", fijándonos en: su cualidad de Estado confesional (1), la falta de libertades y derechos humanos (2), status de la mujer (3) y de los extranjeros (4), la falta de libertad de pensamiento, de expresión y de culto (5) y la imposición del “wahabismo” (6).
1.- El Reino Saudí como Estado islámico.
Si bien el “Reino de Saud” fue creado por MOHAMED BEN SAUD en 1750, fue, gracias a los esfuerzos DE ABDULAZIZ BEN SAUD, cuando a principios del siglo XX se libró de la dependencia del Imperio Otomano, constituyéndose, el 23-9-1932, en el Reino de Arabia Saudí. Es de uno de los pocos sistemas feudales que aún subsisten en el mundo sobre un inmenso territorio de 2.248.000 klm.
La Constitución (o Ley Fundamental) del Reino de Arabia Saudí [al-Mamlaka al-Arabiyya as-Saūdiyya)], de 1-3-1992, dispone en su artículo 1 que “El reino de Arabia Saudí es un Estado soberano, árabe, islámico cuya religión es el Islam. El libro de Dios [Corán] y la Sunna de Su Profeta –las oraciones de Dios y la paz sean sobre él—según su Constitución. El árabe es su idioma oficial y Riad, su capital”.“Está regido por un monarca absoluto y controlado por la camarilla de los 200 descendientes masculinos del rey Abdulaziz. Se estima que la familia real está integrada por unos 22.000 miembros, que –por el mero hecho de serlo- tienen derecho a una remuneración mensual vitalicia, que supone el 5% del presupuesto nacional, y que va de los $800 percibidos por el más modesto componente del clan a los $270.000 de que disfrutan los hijos del rey Saud”.
“la ley islámica –la Sharia, como anota Yturriaga- es de obligado cumplimiento. La máxima autoridad es el monarca, que ostenta el título de “Defensor de los Creyentes” y Custodio de las Dos Sagradas Mezquitas [La Meca y Medina, título asumido desde 1986]. En su virtud, tiene por misión difundir la religión musulmana y la cultura islámica por todo el mundo. El rey ostenta el poder ejecutivo de forma absoluta. El legislativo recae sobre el Consejo de Ministro -compuesto por destacados miembros de la familia real- y el judicial es ejercido por los tribunales religiosos. No hay partidos políticos ni elecciones libres. Tan solo en 2005 se celebró un simulacro de elecciones municipales”.
2.- Carencia del reconocimiento de los derechos humanos fundamentales más elementales.
La pena de muerte se aplica con generosidad para la represión de delitos tales como la sodomía o la apostasía del islamismo. La Sharía contempla penas como la flagelación por conducta inmoral; o la amputación de miembros por el delito de robo (la céntrica plaza de Riad donde se celebran las ejecuciones y las amputaciones es irónicamente conocida por los extranjeros como el “Chopping Centre”), y los tribunales recurren a ellas sin el menor reparo. Cuando el Comité de la ONU contra la Tortura condenó a Arabia Saudita por estas prácticas degradantes, el Gobierno replicó que dichas prácticas formaban parte de la tradición islámica, que databa de 1.400 años.
3.- El status de la mujer.
La cruel realidad es hoy que la principal víctima de esta situación sigue siendo la mujer, pues, según la ley coránica, es inferior al hombre, al que está sometida (sea padre, hermano, esposo, hijo o pariente). No puede tomar decisión alguna sin el refrendo de un varón de su familia, ni salir a la calle o viajar sin escolta masculina. Su testimonio vale la mitad del de un hombre. Ha de cubrir todo su cuerpo con una túnica o capa (“abaya”) y su cabeza con el “hyjab” (pañuelo que cubre el cabello) o el “nykab” (lienzo que cubre toda la cabeza, salvo los ojos). No puede conducir un vehículo y ha de de situarse en los espacios especialmente acotados para ella en las mezquitas y otros lugares públicos.
“Estas demenciales normas se aplican asimismo —como subraya Yturriaga— a las mujeres extranjeras y lleva a situaciones realmente ridículas. Así, por ejemplo, el Ministerio de Asuntos Exteriores construyó en Riad un suntuoso Centro Social para uso de los miembros del Cuerpo Diplomático y altos cargos del Gobierno, y lo distribuyó en tres zonas estancas destinadas respectivamente a los caballeros, a las damas y a los matrimonios. Como los diplomáticos se negaron a aceptar estas normas discriminatorias, el Club no llegó a inaugurarse”.
4.- El status de los extranjeros, especialmente de los inmigrantes y trabajadores no musulmanes.
Entre 6 y 7 millones se calcula el número de extranjeros en el país, procedentes especialmente de India, Pakistán, Bangla Desh, Filipinas, Egipto y Yemen. Aparte, reside un importante contingente de ciudadanos de países occidentales, que trabajan fundamentalmente como expertos en la industria petrolífera, principal fuente de ingresos del país (Arabia Saudí es el primer productor y exportador de petróleo del mundo y cuenta con el 24% de las reservas mundiales de dicho producto).
“Los extranjeros están sometidos a las leyes del país, incluida la Sharía —matiza Yturriaga— aunque no sean musulmanes. Como en el caso de Kuwait, los inmigrantes no gozan de los derechos fundamentales básicos y suelen ser tratados de forma poco acorde con las normas internacionales. Es tristemente célebre, por ejemplo, el trato dado al personal de servicio. Puede usar y abusar a su antojo de las trabajadoras del hogar con absoluta impunidad, y si éstas se resisten suelen ser severamente castigadas por la justicia”.
5.- La falta de libertad de pensamiento, de expresión y de culto.
En cuanto a la religión, de un total de 26.246.000 habitantes, el 93% de la población profesa el Islam —la inmensa mayoría en su versión sunnita y tan sólo de un 10 a un 15% en su versión chií—. A ello se añade que el gobierno ha oficializado el axioma de que “no hay más Dios que Alá y Mahoma es su Profeta”. Como consecuencia ineludible, no se permite el culto público de ninguna religión, salvo la islámica, y no existen, por consiguiente, ni iglesias ni otros lugares de culto en todo el Estado. Los cristianos forman un 4,9%, de los que los bautizados en la Iglesia Católica son 1.250.000.
“A los presbíteros y religiosos se les niega el visado de entrada —señala Yturriaga— y sólo de incógnito pueden acceder al país. Estas prácticas restrictivas afectan incluso a los miembros del CD y a los extranjeros que viven en recintos exclusivos. En una ocasión que visité Arabia Saudita, pude asistir en la residencia de un diplomático a una misa clandestina oficiada por un sacerdote, que no podía fungir como tal. Se llega hasta el esperpento de que –a efectos de indemnización por muerte- la ley prevé que la vida de un cristiano o de un judío vale la mitad de la de un musulmán, y la de un hindú o de un budista una decimosexta parte. Las autoridades sauditas, por otra parte, imponen la práctica de su religión a creyentes e infieles, y la llamada “policía [Mutawa] para la promoción de la virtud y prevención del vicio obliga “manu militari” al cierre de comercios y lugares de ocio en las horas previstas para la oración y fuerza a latigazos el cumplimiento del ayuno del Ramadán. Todo esto no es, sin embargo, óbice, para que el Gobierno de Arabia Saudita exija en todo el mundo la libertad de creencia y culto de los musulmanes, y financie con generosidad la construcción y gestión de mezquitas y escuelas coránicas por doquier”.
6.- La imposición del “wahabismo”.
Dentro del sunnismo, el pueblo saudí abraza la secta del “wahabismo, que es la versión más puritana, ultra-conservadora e intolerante del Islam. Tan es así que prescribe una interpretación literal e intransigente del Corán y de la Sharía, tal como se aplicaba en los tiempos de Mahoma. Pone especial énfasis en la negación de las demás religiones, -incluidas las del Libro, toleradas por el Profeta- así como en la “yihad” (la lucha contra el infiel). Para hacerse perdonar sus muchos pecados –los jerarcas sauditas se encuentran entre los más corruptos e inmorales del mundo- la monarquía de Saud suele recurrir a la “diplomacia de la chequera” y se ofrece a financiar cualquier organización o movimiento pretendidamente islámico, incluidos grupos integristas, xenófobos y terroristas.
“Arabia Saudí ha dispuesto de una parte considerable de sus petro-dólares para construir en todo el mundo mezquitas y “madrasas”—como pone de relieve Yturriaga— y enviar misioneros para expandir la buena nueva del wahabismo. En Pakistán o en Afganistán, en Rusia (especialmente Chechenia) o en las antiguas repúblicas soviéticas de Asia han crecido como hongos las escuelas coránicas, en las que –amén de enseñar el Islam, lo cual es del todo loable- lavan el cerebro a los alumnos –que, por lo general, no reciben más educación que la de estos centros-, se les inculca el odio a Occidente y la religión cristiana, se relativiza el valor de la vida y se ensalza la entrega por la causa (facilitando el camino hacia la inmolación suicida), y se promociona el integrismo, el fundamentalismo, la xenofobia y la expansión de las distintas formas de “talibanismo”.
En conclusión, la dura realidad es que, debido a la potencia petrolífera, “Los países occidentales toleran este doble estándar y no se atreven a exigir la aplicación del principio de la reciprocidad “.
Referencia bibliográfica: JOSÉ YTURRIAGA, “Kuwait y Arabia Saudita, aliados de Occidente que no cumplen los derechos humanos", en su blog http://opinionesdejay.blogspot.com/ ; cf. SAMIR KHALIL SAMIR, Cien preguntas sobre el Islam (Madrid, Encuentro 2003).
Los comentarios para este post están cerrados.
Gracias,
Sí la situación
de Arabia Saudita
es inaudita.
Te leo desde Australia.
jaume
Me parece interesante el trabajo, aquí expuesto, del profesor y diplomático José Yturriaga.
Entre otras cosas, vemos hoy mismo, el "colapso" en paises musulmanes, estamos siendo testigos, para mirar la tendencia a "re-estructurarse", en lo personal pienso, que algo importante, esta sucediendo en el discernimiento y la cosciencia, en el cual las formas de pensamiento colectivo, que sostienen sistemas y creencias.
Estan buscando formas mas equilibradas y satisfactorias, que son en esencia, la dignidad y la justicia,
bien maximo, para el hombre, donado por Dios, no importa mucho, desde que idioma o creencia se le invoque.
Carmina.
Arabia Saudí es un estado de Asia muy importante por varias razones: Su situacion,ya que en ella esta la Meca y Medina,con sus dos sagradas mezquitas, su magnitud,su riqueza en petróleo cuya extracción es dominada por expertos extranjeros, me parece que en este momento la palabra árabe tiene un sentido mas amplio, ya que entran en este concepto todos los pueblos semíticos y podemos encontrarlos en Africa septentrional...Sudan. A. S. es un reino creado el s. XVIII cuya capital es Riad, y siguiendo al diplomático y profesor Yturriaga recojo algunos aspectos de su valioso trabajo. Regido por un monarca absoluto, que admite la pena de muerte y elimina todos los D.H. me impresiona que cuando la ONU le condena estos hechos, contesta que se trata de algo tradicional desde el s. VII basicamente se funda en la amenaza y la prohibición. La mujer es la victima principal,inferior al hombre, siendo su capacidad mental equivalente al h.sus rasgos psicilógicos aparcados, y ademas si un árabe formaliz...
Interesante resumen del libro de un diplomático, que extraña que sea tan sincero en sus descripciones. Es increible que una sociedad feudal, como se describe en el blog, tenga tantos "aliados", claro, por el petróleo. INTERÉS CUÁNTO VALES. Esperemos a ver lo que pasa con la monarquía saudí, que no terminen como Mubarak, al que los amigos de occidente han dejado en el exilio. De todas formas los saudíes "no se andan por las ramas" cuando tienen que ayudar a un país amigo como Bahrein.¡Gracias Carlos!
Creo que la cuestión no es simplemente lamentar la situación de Arabia Saudí. El verdadero problema es el terrible capitalismo de Occidente, que ha hecho perder los valores que posibilitaron su historia, y que, carente de valores, va abocado a su autodestrucción.
Digo que el verdadero problema es el capitalismo, porque, curiosamente, todos los estados de Europa, que, de una u otra forma, han implantado regímenes de castas políticas -que actúan, en cuanto "ganan" las elecciones, con patente de corso, sin rendir cuentas ante nadie ni de la acomodación a sus programas electorales, ni del acatamiento a los presupuestos aprobados, aprueban leyes sin contar nunca con el beneplácito del pueblo, sino, exclusivamente, de su partido.
Preocuparse exclusivamente de la situación económica, olvidando los principios morales, nos conduce a la autodestrucción.
Jueves, 23 de febrero
Francisco Baena Calvo
Angel Moreno
Religión Digital
Francisco Margallo
Jose Luis Cortés
Hilari Raguer
José Rubio y César Luis Caro
Pedro Tarquis
Juan Fernandez Krohn
Juan Jáuregui Castelo