El blog de Carlos Corral

De la impunidad del aborto al derecho a matar. [BLOG.209]

11.10.10 | 14:11. Archivado en Derecho internacional eclesiástico
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Fue durante el Curso universitario 1977/78, cuando en el Congreso se estaba debatiendo en 1978 el art.15 de la actual Constitución española: “Todos tienen derecho a la vida”. ¿También el naciente? Técnicamente al ser humano en el seno materno se le denomina nasciturus que ad litteram significa “el que va a nacer”. Yo prefiero llamarlo también en latín nascens o “naciente”, pues es un viviente que tiene vida propia y autónoma y sigue viviendo dentro del seno materno. No obstante, se buscaba una formulación tal que no comportara la penalización de los abortos [en realidad, auténticos nacienticidios] al menos en algunos supuestos.

Entonces se habló de fijar plazos. Al respecto, intervino Santiago Carrillo, entonces amigo de Ceasescu, diciendo que sería más progresista superar el plazo de tres meses. Haciéndome eco de su propuesta, dije a mis alumnos de 4º curso de la Facultad de Ciencias Políticas (Universidad Complutense de Madrid): “Esto quiere significar que sería más ‘progre’ ampliarlo a 4, o a 5, o a 6 meses, incluso a …”. De repente un alumno levantó la mano y me espetó: “Profe, no siga, que soy sietemesino”. La carcajada y el aplauso fueron instantáneos. Pues bien, lo absurdo de entonces es hoy legal desgracias a la Ley del aborto. Con ello se produce una degradación social-moral (I) a la que sigue colateral otra degradación jurídico-política (II).

I.- Degradación social y moral

Lo más triste y desolador del fenómeno abortista es —como escribe el Arzobispo emérito de Badajoz, Antonio Montero, en la Tercera de ABC (8-8-10, “No acostumbrarse nunca a lo espantoso”)— que contamina a millones de personas, a ciudadanos normales e incluso gentes de bien, que, aunque ellos no lo practicarían, han caído en la trampa de justificar la libertad de otros para perpetrarlo y la del Estado para permitirlo y tutelarlo. Sin apercibirse de su propia dureza de corazón”.

En efecto, la Ley Orgánica de la Salud Sexual y de la Interrupción Voluntaria del Embarazo — un eufemismo biensonante del aborto puro y duro, provocado, libre y gratuito, o también sedicente ‘Ley de plazos’, que sucede, a un cuarto de siglo, a la primera de 1985,

“no puede ser más nefasta —puntualiza A. Montero—: un millón con creces de víctimas cruentas, de las que el noventa y cinco por ciento lo fueron por el infame coladero de las certificaciones falsas sobre la salud psíquica de las madres. Las cifras anuales de abortos han ido creciendo, año tras año, hasta el pasado 2009 con ciento dieciséis mil en su trofeo, uno por cada cinco embarazos. Ninguna ley de aborto puede ser calificada como buena, pero sí diversificarse entre malas y peores. Tal es la disyuntiva en la que nos sitúan las de 1985 y de 2010.

De paso, no logro borrar de mi imaginación la escena del Senado, en la que los promotores del aborto se felicitaban por la aprobación de la Ley con efusivos abrazos mientras los senadores aplaudían al senador dueño de una clínica abortista de Bilbao. Para mayor degradación, hasta se intentaba restringir e incluso suprimir la objeción de conciencia. Con una agravante: el nazismo ya había decidido suprimirla y posteriormente la suprimíó, a su vez, el gobierno comunista en la extinta República Democrática Alemana —como es conocido—.

II.- La degradación jurídica y política

A la degradación social y moral —denunciada por el Arz. Montero— se suma ahora la degradación jurídica y política, denunciada por el que fuera Presidente del Senado, Gregorio Peces Barba (antiguo colega mío en las Universidades Madrileñas de la Complutense y de la Pontificia Comillas) desde El País (28-8-10, Obediencia al derecho: los malos ejemplos).
En efecto,

“Para el respeto al Derecho corren malos tiempos.. […] Desde nuestra Carta Magna, en su artículo 9, se establece en ese sentido una obligación jurídica general para los ciudadanos y los poderes públicos, que ‘están sujetos a la Constitución y al resto del Ordenamiento jurídico’ ".

* Y la razón, según él, está en que el oportunismo de los políticos desprecia el obligado cumplimiento de las leyes vigentes, siendo lo más grave que ese desprecio comience y se amplíe desconsideradamente por quienes tienen el poder por muy legítimamente que se haya adquirido. Y al respecto aduce un caso paradigmático.

“El caso de la sentencia del Tribunal Constitucional sobre el Estatuto de Cataluña es paradigmático, con la llamada generalizada de muchos políticos catalanes al desconocimiento o a la desobediencia y con la pintoresca toma de posición del presidente del Gobierno y de su vicepresidenta primera de buscar arreglos para burlar la sentencia. Comprendo que la necesidad de conseguir mayorías suficientes exige esfuerzos y sacrificios, pero nunca se debe llegar a proponer la violación de la Constitución. Lamento que esas voces sean del PSOE, porque no es ni normal ni habitual. Por eso debe reprocharse con dureza”.

** Y añade otro caso más, igualmente descalificable según él:

“La objeción de conciencia es una opción individual y de la misma forma que no se puede dificultar ni impedir por las autoridades, tampoco se puede aconsejar ni impulsar. Es un comportamiento contra legem que solo se ampara por autoridades que hagan dejación de sus funciones y propongan empujar a decisiones que solo pueden tener un origen en la conciencia individual. […] Y los apoyos espirituales los ofrece, como siempre, la Iglesia institucional, […] en particular la católica".

Contrariamente, en cambio, la Asamblea Parlamentaria del Consejo de Europa, en Estraburgo, ha rechazado recientísimamente el 7 de octubre de 2010 el informe de la diputada británica Christine McCafferty —que pretendía restringir los derechos fundamentales de los ciudadanos a la objeción de conciencia, en particular de quienes trabajan en el sector de la salud ante el aborto o la eutanasia—. Tras el debate, en el que se modificó el texto propuesto por la Comisión para las Cuestiones Sociales, la resolución adoptada afirma que

"ningún hospital, institución o persona puede ser sometido a presiones, considerado responsable o sufrir discriminación alguna por su rechazo a realizar, acoger o asistir a un aborto o un acto de eutanasia".

.

*** Y el artículo lo cierra con una paradoja —pero sin el sentido profundo o fino de un Pascal o Chesterton—:

“Felizmente, hoy la última palabra la tienen los ciudadanos, las instituciones democráticas, los principios, los valores y los derechos: son los dioses de nuestro tiempo”.

Curiosamente, quien años antes se había autodeclarado públicamente “agnóstico” resulta que cree en los dioses por más que se escriban en minúscula. Pero, ¿qué ciudadanos? ¿Su mayoría en un Parlamento? A Tomás Moro, encarcelado en la Torre de Londres, le visita el fiscal y le comunica —como se narra en la serie televisiva Los Tudor— “Considera que es una Declaración del Parlamento”. A lo que replica Moro: “Y si un día el Parlamento declarase que ‘Dios no existe’, ¿le obedeceríais?”.

Como conclusión, valgan las recientes palabras de Sakorzy en el Vaticano (viernes, 8-10-10): “Creo en la distinción de lo espiritual y lo temporal como un principio de libertad. Creo en la laicidad como un principio de respeto. Pero la Iglesia no puede quedar indiferente ante los problemas de la sociedad a la que pertenece en cuanto institución, así como la política no puede quedar indiferente ante el hecho religioso y los valores espirituales y morales. No hay religión sin responsabilidad social, no hay política sin moral".

Referencia bibliográfica: BLOG Carlos Corral nn. 124, 154, 158, 171, y 188.

7 comentarios


Los comentarios para este post están cerrados.

Comentarios
  • Comentario por carmina 16.10.10 | 15:40

    CONT 6
    ¿Por qué a nosotros, la humanidad, nos cuesta tanto, ver y escuchar al Espíritu de Dios, que nos habla en Verdad, dentro de cada uno?

    ¿Será acaso que se, ha perdido la "confianza" en el actuar de Dios, en el corazón humanos y entonces se considera que en la obligatoriedad del cumplimiento de normatividades o leyes impuestas, la gente caminariamos, por los caminos que otros consideran, es el camino que lleva a DIOS, cuando este no haga su trabajo?...

    Esto, solo pensaba esta mañana fria de otoño desde México.
    Carmina



  • Comentario por carmina 16.10.10 | 15:23

    cont 5

    Las leyes y normatividades, tienden a "generalizar", si se imponen como "ley", considero que en el marco de la legalidad, resulten ¡injustas! para la persona a quien se le sanciona con toda rudeza, este es el problema, simplemente se mide con la misma vara para todos, sin excepción...

    La consciencia, que se abre y escucha la voz del Espíritu de Dios, nunca genera ya que intuyo, solo por el actuar de JESUCRISTO, que el no sometió a ninguna persona en su andar y encuentro a generalizar, menos aun escribió leyes ni morales ni de ningun otro tipo,el simplemente sugeria, y con su ejemplo de vida, nos mostró las claves del Buen vivir, para si mismo y entre otros, el llegó a través de parábolas y palabras significativas para cada ser humano que le escuchaba a lo particular y personal, habla aun hoy a cada individuo, allí la diferencia entre las "Leyes" humanas y la "Justicia" de Dios.

    La pregunta que me he hecho durante mucho tiempo, ¿p...

  • Comentario por carmina 16.10.10 | 03:26

    CONT 4

    Asi que, entre tantas palabras e interpretaciones, que vienen y van, es de concluir que la "consciencia" de la persona que procederá en un actuar, es en donde se lleva a cabo, este proceso, de discernir y ejecutar.

    Ahora mas que nunca, me queda claro que, cada individuo, debe de consultar a su conciencia del camino que debe de seguir. Y no enzarzarse en discusiones estériles con el estado, inclusive intuyo que la iglesia católica, de la cual formo parte, "propondrá" mas nunca impondrá normatividadeS "morales".
    Jesúcristo nunca lo hizo

    Nos dejó en libertad, con un Espíritu para nuestra consciencia, asi que, Si mi conciencia me lo permite, seguiré las "leyes" del estado y si no me lo permite, seguiré la norma de mi conciencia, bien informada, y eso nada mas.

    Gracias
    Carmina


  • Comentario por carmina 16.10.10 | 01:15

    cont 3

    Considero, desde mi personal perspectiva, que, ese es el punto, ¿como favorecer, que se pase de la inconciencia a una consciencia, libre en donde lo verdadero brote, con naturalidad, pero además en todos?...

    Pienso que las consciencias, que despiertan, reflejarían al exterior, lo que hay en el interior, simplemente esto.

    Si dijésemos que es una rueda, los eventos de la realidad que se suscriben afuera, esa rueda, no rodaria, en tanto la rueda interna, este desajustada de su centro, no hay un movimiento dinámico y armonioso, que es la esencia, "de la rueda dentro de la rueda"...

    Carmina


  • Comentario por carmina 16.10.10 | 01:01

    cont 2

    La sociedad en general, ya nos sentimos ¡tan abrumados! por esos pleitos, que no llevan a nada serio.

    Reconozco, como persona, quizás común, que el Estado puede crear leyes, cambiar las ya existentes, ampliarlas o incluso derogarlas, sancionar a quien las incumpla y un largo etcétera.

    El asunto es que aprobadas o sin aprobar, ¡hay abortos! y en cada uno,una historia, yo creo que en la complejidad de este asunto, lo que impera es la "consciencia".

    En la cual, desde mi personal perspectiva, por cierto cuando leia a Chesterton, En el hombre eterno creo y coincido, en sus palabras "que mas vale ser sabio, que santo"...


  • Comentario por carmina 16.10.10 | 00:39

    Sin saber quien suscribe este post, leo que se ubica hace mas de treinta años, el comienzo de su escrito, "curso de 1977-78" ...

    Ciertamente, noto, que quizás, el tiempo ha pasado y las "palabras" utilizadas en el enunciado, conducen en si mismas, a evocar una linea de pensamiento, percibiendo que desde allí comienza este "enfoque",

    Yo vivo en México, aqui noto que pueden aprobarse leyes, crearse nuevas, cambiarlas e incluso derogarlas, y cuando esto sucede, entran en contiendas, difamaciones hasta insultos y no necesitamos, ser tan estudiados, para darnos cuenta, que muchos "intereses" se mueven...




  • Comentario por Carmen Bellver [Blogger] 11.10.10 | 20:29

    Don Carlos, muy bueno e ilustrativo.

    Tiempos recios. Un saludo

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