- por LEANDRO SEQUEIROS, Catedrático de Paleontología y profesor de la Facultad de Teología de Granada a invitación nuestra -
Tal es la tesis de fondo de un libro provocador y a la vez ilusionante que acaba de aparecer: Hacia el Nuevo Concilio. El paradigma de la modernidad en la Era de la Ciencia, escrito por JAVIER MONSERRAT, profesor de Filosofía de la Universidad Pontificia Comillas y de la Universidad Autónoma de Madrid.
“Es este un ensayo de ciencia, de filosofía y de teología —y como él mismo escribe—. Está construido en nuestro tiempo y, por ello, tiene una intencionalidad creativa. Es la creatividad que siempre se ha atribuido a la teología de la tradición cristiana. La teología es, por una parte, adhesión a la doctrina de Jesús, tal como ha sido transmitida en el kerigma cristiano. Por otra, es el esfuerzo hermenéutico para explicar cómo el kerigma (la Voz del Dios de la Revelación) es congruente con la experiencia natural (la Voz del Dios de la Creación)” (p. 36).
I.- Ciencia, filosofía y teología.
Reunir a las tres en torno a la misma mesa no es tarea fácil. Cada una de ellas ha evolucionado en direcciones muy diferentes durante los últimos 300 años.
* Si en la Edad Media, la teología se consideraba el árbitro en las disputas de los intelectuales, la emergencia de la secularidad y de las ciencias de la naturaleza en la Revolución Científica de Galileo y Bacon, ha trastocado todo.** Es más: la llamada Ilustración en el siglo XVIII ahondó aún más las diferencias entre las tres partes en conflicto. La ciencia se erigió con la pretensión de ser la que sustituía a la teología como árbitro del conocimiento racional. Pero la teología no llevó bien esta situación. En ocasiones, la tradición cristiana se puso a la defensiva, se atrincheró en sus fortines de poder y no dudó en usar sus fuerzas contra la modernidad.
*** En los inicios del siglo XXI, diversas situaciones culturales y religiosas están haciendo reflexionar a los cristianos, y a las religiones en general, de que es necesario reelaborar sus propias posturas para construir junto con los intelectuales no creyentes y los científicos un paradigma unitario que responda a las exigencias de nuestros tiempos.
II.- El contenido de este sugerente trabajo del Prof. Monserrat“En este ensayo, tras un capítulo introductorio en que se estudia el hecho religioso y la crisis de la religión (cap. I), se expone el contenido esencial del kerigma cristiano que la primera comunidad y la iglesia quisieron transmitir a la historia de acuerdo con su adhesión a la persona de Jesús y a su doctrina (cap. II). En el siguiente capítulo se emprende una reconstrucción histórica del proceso que llevó a la configuración del paradigma greco-romano, como hermenéutica del kerigma cristiano desde la cultura antigua. De acuerdo con esto se concluye con una precisa exposición, punto por punto, de las características generales del paradigma greco-romano y de la visión hermenéutica del cristianismo que promovió (cap.III).
Frente a esta visión antigua, se aborda un estudio de la nueva imagen del universo, de la vida y del hombre, producida por la ciencia y la filosofía de la modernidad. De la misma forma que en el capítulo anterior, se concluye con una exposición precisa, punto por punto, de los trazos esenciales de esta nueva imagen científico-filosófica de la realidad, comparándola con los contenidos del paradigma antiguo (capítulo IV). El paso siguiente de nuestro ensayo es esencial en la lógica de nuestras argumentaciones: la nueva imagen de la realidad en el mundo moderno conduce a perfilar los principios de una nueva hermenéutica del kerigma cristiano, que lo asume íntegramente y lo interpreta de una forma más profunda que ilumina el sentido de la religión en nuestro tiempo” (p.28)Algunos textos del libro expresan bien su contenido e intenciones:
“Por ello, frente al mundo antiguo, la modernidad produjo dos grandes “segundas navegaciones” del pensamiento occidental. Frente al teocentrismo antropológico de la tradición cristiana, comenzó la segunda gran navegación de la ciencia y de la filosofía de la modernidad. Poco a poco fue configurándose la posibilidad objetiva de una explicación racional del universo sin Dios, como sistema real autónomo eterno y autosuficiente. Fue creciendo así una nueva antropología humanista sin Dios que llevó al ateísmo y al agnosticismo modernos” (p. 17).
“Frente al teocratismo socio-político de la sociedad medieval apareció también una segunda gran navegación de la modernidad constituida por el nuevo discurso que llevaba a concebir la neutralidad ideológica del estado moderno como sistema de convivencia, es decir, que conducía a la ideología laicista y a la separación entre la iglesia y el estado. Con la modernidad apareció una nueva manera de hacer frente al enigma del universo y al drama personal o colectivo de la existencia. La modernidad, por tanto, retiró a la religión el monopolio como sistema de sentido. El ideal metafísico no sólo se satisfacía con la conjetura religiosa, sino también por otras alternativas, como el ateísmo, el agnosticismo o la increencia en general” (p.17)III.- La modernidad y su impacto sobre las tradiciones religiosas cristianas y sobre las culturas occidentales.*
1) El argumento fundamental ha sido que la ciencia y la filosofía, o mejor, la filosofía construida a partir de los resultados de la ciencia, ha permitido una explicación del universo sin Dios. 2) El segundo argumento se relaciona con la imposibilidad de hacer a Dios responsable de la creación de un universo dramático que genera el sufrimiento humano y el Mal en general. 3) El tercer argumento que apoya las posturas ateas y agnósticas se conoce comúnmente como anticlericalismo. Las religiones, vistas desde la modernidad, aparecen como ancladas en el pasado, defendiendo posiciones superadas, reacias al cambio, intentando seguir en las posiciones ancestrales de privilegio y de dominio social sostenida durante miles de años. Esto ha generado un conflicto histórico entre la modernidad laica y las religiones gobernadas por “clérigos” (p.18)“La modernidad ha afectado principalmente a los países occidentales donde estaba implantado el cristianismo. Otras religiones se han visto afectadas con menor fuerza, aunque la modernidad va hoy extendiéndose poco a poco a todas las culturas. El ateísmo y el agnosticismo militante se fundan, a nuestro entender, en tres clases de argumentos diferentes, pero también en alguna manera complementarios”:
** En la actualidad —según la tesis del Prof. Monserrat— la iglesia católica está todavía instalada en el paradigma antiguo, o greco-romano. Frente a éste, en la modernidad, la ciencia y la filosofía, también las ciencias humanas, han llegado a un conocimiento más preciso y exacto de cómo son realmente el universo, la vida y el hombre creados por Dios. Sin embargo, no se ha producido todavía la necesaria interpretación del cristianismo desde el mundo moderno, ni en lo filosófico-teológico ni en lo socio-político. El cristianismo sigue instalado, en alguna manera, en el teocentrismo y en el teocratismo clásicos.“Nuestra tesis es que en la actualidad todo ha madurado suficientemente para que se produzca el cambio de paradigma pendiente desde hace varios siglos. Por consiguiente, tras varios siglos de permanencia en el paradigma greco-romano, es indudable que nos hallamos en un momento excepcional de la historia del cristianismo” (p.27).
*** “El paradigma antiguo se extendió a lo largo de veinte siglos y todavía no ha sido cancelado en la actualidad. Incluso durante el siglo XX gran parte de la teología católica respondió al paradigma antiguo, aunque hubiera conatos de renovación. El tomismo trascendental, y Teilhard de Chardin, en cuanto se movió bajo la influencia del neotomismo (capítulo III), respondieron al esquema teocéntrico del antiguo paradigma. Pero otros filósofos y teólogos, al igual que muchos creyentes cristianos, han entendido que el paradigma ya estaba fuera de su tiempo, intentando, de una u otra forma, buscar alternativas” (cap. V, p. 427)
IV.- Propuesta de “Nuevo Concilio” (cap.VIII).
Es una imaginativa propuesta a las tradiciones religiosas cristianas: no es posible ese cambio de paradigma en el modo de entender las relaciones entre religiones, ciencias y filosofías si no se propicia un acontecimiento único: la convocatoria de un concilio, una magna asamblea que impulse un cambio de paradigma:* “El resultado de nuestro recorrido nos deja abiertos a la conciencia de que el mundo cristiano se halla en un momento excepcional de su historia: ha llegado el tiempo del cambio de paradigma hermenéutico, después de veinte siglos en el paradigma antiguo, y ello coincide con la necesidad de abordar cambios cruciales tanto en la convergencia interreligiosa como en el compromiso religioso, urgente y pragmático, por aliviar el inmenso sufrimiento de la humanidad. Es este carácter excepcional de los tiempos el que reclama, por su propia lógica, la convocatoria de un nuevo concilio […] (p. 563).
No obstante, al juicio de algunos profesores, podría tal vez arbitrarse alguna otra forma que no fuera precisamente la de un Concilio.
El reto está planteado. Sólo falta recoger el guante y empezar la tarea.
Concluyendo con el Prof. Monserrat: “Este reconocimiento ontológico [‘Señor mío y Dios mío’], asumido desde la plena experiencia consciente del drama de nuestra vida, es abrirse al Dios kenótico oculto/liberador por encima de sus lejanía y de su silencio. Es entrar en comunión con el “universal religioso”, con el “cristianismo universal” y con la “iglesia universal”(p.714).
Referencia bibliográfica: MONSERRAT, JAVIER, Hacia el Nuevo Concilio. El paradigma de la modernidad en la Era de la Ciencia (Ediciones San Pablo, Madrid 2010, 750 pp.) .
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El Dr. Sequeiros hace un comentario a la obra "Hacia un nuevo Concilio" que me ha parecido interesante,cuyo autor es el Dr. J. Monserrat, y nos adelanta que es una obra creativa, hace historia recordando que nuestra cultura es griego-romana, y sentando las bases inamovibles que los ilustrados valoraron. Pienso que la Teología es ciencia y que tiene que evolucionar, como toda ciencia, en una pequeña reflexión del mundo de hoy,observamos multitud de culturas, de religiones, los avances tecnológicos, infinitas injusticias sociales,el problema medio ambiental...etc.Y todo esto tiene implicaciones en el seguir haciendo camino en la Iglesia de Jesús de Nazaret, es decir en la Teología.
Pienso, que la continuidad, del pensamiento, es un "movimiento", que brota espontáneo, inclusive considero que desde el acto de "intelección". del místico, el hombre de ciencia, el filósofo o inclusive la persona común, es generado, desde el "interior" ese dinamismo, que se elevará intrínsicamente, cuando no existen "ataduras" y la consciencia, logra su libertad, con ello surge un avance y consiguiente evolución, lo que antes fue "comprendido". hoy urgen nuevos paradigmas, necesarios, dar la vuelta, y ascender, para comprender con sabiduria, lo que ha sido dicho, en ¡verdad¡...
Solo, esto, pensaba.Carmina
Habrá que leer el enorme volumen. Permítaseme manifestar solamente, atendida la breve exposición de este blog: No parece que esto del “universal religioso”, el “cristianismo universal” y la “iglesia universal” sea algo precisamente nuevo. Dicho sea con todo respeto.
Domingo, 27 de mayo
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