
- por JAVIER MORALES HERNÁNDEZ, investigador postdoctoral de la Universidad Carlos III de Madrid, a invitación nuestra -
En los últimos años, la Iglesia Ortodoxa Rusa (Patriarcado de Moscú) ha adquirido una notable relevancia social; no sólo por la recuperación de la libertad de culto tras el fin de la URSS, sino también como instrumento de construcción nacional de la nueva Rusia. Al desaparecer la ideología oficial marxista-leninista, los rusos buscaron su identidad en referentes tradicionales como la Ortodoxia; aunque también en numerosas sectas y movimientos pseudorreligiosos, de origen local y extranjero, que aparecieron en ese momento.
Este resurgimiento se produjo a pesar del papel ambiguo que había
tenido la Iglesia Ortodoxa durante la etapa soviética, en la que fue
víctima de duras persecuciones pero colaboró también con las
autoridades: por ejemplo, para reforzar los sentimientos patrióticos de
la población frente al invasor alemán en la II Guerra Mundial. Una de
las causas de esta actitud fue la progresiva infiltración de la
jerarquía eclesiástica por el KGB, como medio de controlar posibles
fuentes de disidencia.
I.- Actualmente, según el art. 14 de la Constitución, Rusia es un Estado laico (svetskoye gosudarstvo) en el que las distintas religiones son iguales ante la ley. Sin embargo, la Ley de Libertad de Conciencia y Religión otorga al cristianismo ortodoxo y otras confesiones de tradicional arraigo (Islam, judaísmo y budismo) una posición
privilegiada frente a las demás; las cuales ven muy restringida su
capacidad de establecerse y hacer proselitismo en el país,
especialmente por parte de las autoridades regionales y locales.
Estas limitaciones han sido impulsadas desde la jerarquía eclesiástica, que teme una repetición de lo ocurrido en otros países postcomunistas. El ejemplo más claro es el de Ucrania, donde el Patriarcado de Moscú ha perdido numerosos fieles en favor de la Iglesia Greco-Católica Ucraniana (de rito bizantino) y las iglesias ortodoxas de nueva creación, como la Iglesia Autocéfala Ucraniana y el Patriarcado de
Kiev. Ya en 1990, como señala Petschen, "más de 1.300 iglesias y unos
300 sacerdotes se pasaron de la Ortodoxia a la Iglesia católica
ucraniana". .
II.- El recelo hacia la competencia de otras confesiones contribuyó a la oposición del Patriarca Alexis II a una posible visita del Papa Juan
Pablo II a Rusia. No obstante, desde la elección de sus respectivos
sucesores Kiril y Benedicto XVI parece haberse iniciado un periodo de
cierta distensión, en el que existen preocupaciones comunes como la
creciente secularización del mundo actual.
La Iglesia Ortodoxa ha defendido también su papel desarrollando
estrechas relaciones con el poder político de cada momento, con una
orientación ideológica tanto o más nacionalista que la del Kremlin. En este sentido, ha defendido la grandeza de Rusia como gran potencia y criticado el concepto "occidental" de los derechos humanos, por su supuesta contradicción con los valores comunitarios tradicionales en la sociedad rusa frente al individualismo de otros países. Algunos
miembros de la jerarquía eclesiástica llegaron incluso a adoptar
posiciones antisemitas, propias del nacionalismo más radical; las
cuales fueron condenadas por el Patriarca Alexis II.
III.- Desde las élites políticas, se ha insistido frecuentemente en la importancia de la espiritualidad (dujovnost) del pueblo ruso y su
herencia ortodoxa; aunque ninguno de los principales partidos ha basado su programa en esta religión, ni defiende la idea bizantina de
simfoniya, o equilibrio armonioso entre poder civil y eclesiástico. Se
trata, en cambio, de un empleo interesado para legitimar sus propias
actuaciones: los dirigentes del país han tratado a la Iglesia Ortodoxa
como una institución cuasi-estatal, pero sin cederle un papel político
propio. Entre las medidas más recientes para reforzar esta imagen,
destaca la declaración del 28 de julio como "Día de la Cristianización
de Rus"; conmemorando el bautismo en 988 del príncipe Vladimir el
Grande, soberano del proto-estado con capital en Kiev que daría lugar a
la Rusia actual.
Existe así una colaboración con el Estado en numerosos ámbitos, desde los más relacionados con el núcleo de la soberanía (asistencia pastoral a las fuerzas armadas y servicios de seguridad) hasta las políticas sociales, incluyendo la educación y la sanidad. Además, la cercanía simbólica entre una institución tan valorada como la Iglesia y el poder político proporciona a éste una importante legitimación ante la opinión pública. Por ejemplo, tras la investidura del actual presidente en 2008, se celebró una ceremonia religiosa presidida por Alexis II en una de las catedrales del Kremlin; en la que el Patriarca se refirió a
Medvedev como "un ejemplo de servicio sincero y en conciencia a Rusia",
que ha "trabajado celosamente por el bien de nuestro pueblo".
III.- Entre los ciudadanos, no obstante, el aprecio por la Iglesia Ortodoxa se debe no tanto a su proximidad a la clase política, como a su imagen de elemento aglutinador de la nación rusa que entronca con la tradición histórica; lo cual apela a los sentimientos de la mayoría, incluidos los no creyentes. El 75% de la población se declaran cristianos ortodoxos, pero en muchos casos se trata de una religión vivida de forma superficial, identificada con el sentimiento de pertenencia a una comunidad nacional más que con la doctrina y la moral defendidas por la Iglesia. Como señala Petschen, "el desarrollo del factor religioso no significa que se produzca una renovación de la fe".
Así, sólo el 7% de los rusos que se consideran ortodoxos son
practicantes de forma regular; la mitad acude a la iglesia únicamente
en fiestas señaladas o de vez en cuando, y un tercio no lo hace nunca.
Esta tendencia, similar a la del resto de Europa, impide hablar de una
base electoral ortodoxa con influencia sobre las decisiones gubernamentales; y explica por qué la cuestión religiosa tiene hoy una
presencia menor en la agenda política rusa que durante los años noventa
IV.- Podemos considerar, por tanto, que existe un interés mutuo por parte de la Iglesia Ortodoxa y el Estado ruso en mantener relaciones estrechas; aunque la influencia política del Patriarcado sea limitada en la práctica, más aún tras el proceso de centralización del poder que se ha producido durante la presidencia de Putin. Al mismo tiempo, cabe preguntarse si su papel en la sociedad no se identifica de forma excesiva con los intereses del Kremlin, en lugar de adoptar una
posición más crítica ante conductas inaceptables de los órganos
estatales. La denuncia de graves problemas como la corrupción, los
abusos de poder o los obstáculos a la libertad de expresión reforzaría
su autoridad moral tanto ante sus fieles como ante el resto de la
sociedad; superando así la concepción bizantina de una necesaria
consonancia entre poder político y religioso.
Referencia:biliográfica
etschen, S., "Identidad nacional y factor religioso. El caso de Ucrania", 'Ilu: Revista de Ciencias de las Religiones, anejo VI (2001), pp. 91-92; Papkova, I., "The Russian Orthodox Church and Political Party Platforms", Journal of Church and State (Winter 2007), pp. 117-134; cf Blog Carlos Corral n.165 “Zar-Patriarca”.
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Según el trabajo del Dr. Morales H. el Patriarcado de Moscu ha adquirido una nueva comprensión ante el Estado, ya que goza de libertad religiosa y puede expresar sus criterio con relación a la manera de actuar los dirigentes políticos. Me parece una situación importante por el cambio que supone socialmente, aunque no podemos dejar de recordar a los inumerables martires ortodoxos en tiempos de la URSS ya que sufrio persecuciones constantes, toda tersona sospechosa a los ojos de la KGB era eliminada. Como conclusión podemos expresar que existe un interes mutuo por parte de la I.O. y el E. ruso, aunque V, Putín ha centralizado todos los poderes. El P.Kiril y el Papa buscan tambien eliminar tensiones, reales e imaginarias, sus preocupaciones son comunes. Gracias
Dr. Carlos Corral, no conocía su blog, me ha parecido, especialmente "interesante", el escrito que, ha puesto en su blog, vivo en México, y me llamo Carmina.
Domingo, 27 de mayo
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