
Es impresionante la mera lectura del libro “Eugenesia y Eutanasia, La conjura contra la vidA” (Madrid 2007), que nos ofrece GUILLERMO BUHIGAS. Sus numerosas diminutas ilustraciones, reproduciendo fotogramas del tiempo del nazismo, sobre todo, y del estalinismo impactan sobremanera, cuando vienen yuxtapuestas a los fotogramas actuales en pro del aborto y de la eutanasia en España. ¡Hasta parecen de hoy! Siendo tan amplio el tema con su tratamiento, selecciono sólo un aspecto, el referente a la condición de las mujeres y aun este referido a dos países de Asia. En realidad no hago más que reproducir párrafos escogidos del libro.
I.- En India
Del inmenso subcontinente indio (más de 1.100 millones), los testimonios aducidos sobre el Juramento de Iniciación y la práctica no comprenden totalmente todas la regiones de India, pues en algunas lo que está vigente es el matriarcado —así en Meghalaya, los Khasi o en Kerala los Nairs han sido comunidades matriarcales—.
1/ ¿Que dispone el juramento de Iniciación para los médicos en India?
Venía a ser este como el equivalente al occidental Juramento de Hipócrates. Se conoce por una copia en sánscrito fechada en el siglo IX. Contiene el siguiente precepto:
Juramento de iniciación de Caraka (Caraka Samhita);
“Aquellos que sean extremadamente anormales, malvados, y de conducta y carácter miserables, aquellos que no hubiesen reivindicado su honor, Aquellos que estén apunto de morir, lo mismo que las mujeres desatendidas por sus maridos o guardianes no recibirán tratamiento”[hhttp://www.elabe.bioétcia.org/36.htm].
2/ La práctica. El historiador indio Firishta (1560-1620), en la obra Tarikh-i Firishta, señalaba que, cuando nacía una niña, se la cogía: “En una mano, con un cuchillo en la otra, para que cualquier persona que quisiera esposa pudiera tomarla en ese momento; de otra manera se la mataba inmediatamente” (p.65).
En bastantes zonas se considera a las hijas una carga, por lo que se admite tanto su feticidio como su infanticidio. En muchos casos, se envuelve a la niña no deseada dentro de trapos se la deja morir. Un padre de 27 años declara:
“Mi esposa por tercera vez ha tenido una niña. Una hija mujer es un peso y hemos decidido no darle de comer. Así murió. Es demasiado difícil criar una niña y encontrarle esposo”.
Para los hinduistas, se considera a las mujeres inferiores, hasta el punto de envenenarlas en su período lactante, untando de veneno el pecho de la madre, como ya hicieran los romanos. Se aborta de forma selectiva hasta que se tiene el hijo deseado.
“Hoy el mayor medio, el mayor destructor de la paz —proclamaba Madre Teresa de Calcuta— es el aborto. Porque, si una madre puede matar a su propio hijo ¿qué me impide a mi matarlos a ustedes o que ustedes me maten a mí. Nada”. [Discurso en la ceremonia de recogida del Premio Nobel de la Paz, 11-12-1979].
II.- En China
La práctica de las “esposas fantasmas”.
La describe así Mark Miravalle, [doctor en Teología], The seven Sorrows of China (Los siete dolores de China, p.30s):
“¿Es posible que el holocausto del aborto y su rechazo de la dignidad de la vida humana hayan también contribuido a la reciente práctica de las esposas fantasmas, como lo informaron fuentes noticiosas chinas? Esta práctica consiste en proporcionar el cadáver de una mujer para que sea enterrado junto con un hombre fallecido de modo que este tenga una compañera en la ‘próxima vida’. Los distribuidores de cadáveres de mujeres descubrieron que había hombres dispuestos a pagar mucho más por un ‘nuevo cadáver’ de mujer, antes que un cuerpo previamente preservado. Como consecuencia esta práctica trajo aparejado el asesinato de mujeres provenientes de lugares apartados para satisfacer la nueva demanda de esposas fantasmas ‘recién estrenadas’.
Según las propias autoridades chinas, el 95,5% de los bebés abortados son niñas. [Al respecto, véase el art.8 de la Ley promulgada en 1995 y los correspondientes bárbaros fotogramas, p.74]. En teoría, el aborto seleccionado por sexo está prohibido, pero el examen por ultrasonido, capaz de determinar el sexo, se consigue mediante soborno. De ahí el desequilibrio entre población masculina y femenina.
III.- Al respecto no está demás traer a la memoria el libro de Arthur Schopenhauer (1788-1860)
“El arte de tratar a las mujeres (Colombia, Villegas Ed. 2005), quien escribía:
“Si se pudiera castrar a todos los bribones y encerrar en un convento a todas las tontas sin cerebro, si se pudiera asignar a todo hombre de carácter noble un harén entero y proveer a las doncellas, dotadas de ingenio e inteligencia, verdaderos hombres, pronto nacería unA generación que eclipsaría la época de Pericles”.
Y esto se trató de aplicar en Alemania por el nazismo. Una actitud así ante la mujer me trae a la memoria—tal como yo la tengo memorizada desde 1985 con ocasión de impartir un Curso en la Universidad Javeriana de Bogotá— la escena aquella acaecida en el s. XVI en el entonces Reino de Nueva Granada, cuando al Capitán General Jiménez de Quesada le llevan una princesa india acusada de haber matado a su hija.
“¿Por qué has matado a tu hija” —la pregunta el Capitán— Y responde: “¡Ay mi padre! En nuestras casas, los varones salen al campo a cazar. Cuando vuelven, si la comida no les gusta, nos abofetean. Cuando han comido y bebido, ebrios, nos apalean. Ellos, después haber comido y bebido, se echan a descansar, mientras nosotras tenemos que ponernos a seguir trabajando. ¡Ay mi padre! Yo no quiero que mi hijo sea mujer”. El Capitán no supo qué decirle más que “Vete y no vuelvas a hacerlo”.
[Y para pulsar la cruel realidad sobre la condición de la mujer actual ténganse presentes artículos —por más que parezcan desviarse de nuestro tema— como los recientes de Fátima Ruiz, “Plantaciones de sexo con esclavas” y de Erena Calvo, “El drama de ser ‘petite bonne’ (EL MUNDO de 8-6-10); de LA RAZÓN de 14-5-10 “El negocio del sexo y su publicidad”].
Concluyendo con JUAN PABLO II: “Garantizar el derecho a la vida a todos y de manera igual para todos es un deber de cuyo cumplimiento depende el futuro de la humanidad” (Encíclica Evangelium vitae 1995). G. BUHIGAS termina su libro aduciendo la respuesta de J. LEJEUNE —descubridor del síndrome de Down, en un debate televisivo de 1979— al Nóbel L. MONOD [quien afirmó que “permitiría el aborto provocado de una mujer tuberculosa …que tuviera ya cuatro hijos, el primero ciego, el segundo muerto al nacer, el tercero nacido sordomudo y el cuarto enfermo de tuberculosis”]. Mirando al público, J. LEJEUNE le respondió: “Tengamos un minuto de silencio, pues acaba usted de asesinar a Beethoven, ya que es su caso”.
Referencia bibliográfica: GUILLERMO BUHIGAS, Eugenesia y Eutanasia, La conjura contra la vid (Madrid, Sekotia 2009); cf mi BLOG nn.109 Asumir hoy la Doctrina del Nazismo, ¿es signo de progreso? y 114 Dignidad del embrión, reflexiones en torno a la vida humana naciente.
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Gracias Oscar por tu rectificación, ya me doy cuenta que mis comentarios no tienene el peso y el valor de los historiadores, y a veces contesto de una manera rápida que no va de acuerdo con la fina puntiualización de nuestro Director. agradezco tu aclaración... se ve que te mueves con mucha soltura en tu campo, que no es el mío, vengo del campo de las experiencias, pero siempre he valorado el mundo de las ideas como muy importante. De nuevo Gracias, Oscar.
Perdón que corrija a I.N. Pero la eutanasia como concepto, ya estaba establecida por Tomas Moro en su libro “Utopia” Precisamente en el capítulo VII “De los esclavos” Donde dice: “ Pero cuando a estos males incurables se añaden sufrimientos atroces, entonces los magistrados y los sacerdotes se presentan al paciente para exhortarlos a la muerte”
Gracias por este artículo y estas referencias. Pero no olvidemos que considerar a las mujeres como algo "defectuoso" es una de la tradiciones filosóficas que también recogen los Padres como san Agustín o Santo Tomás. Increíble que a pesar del mensaje de Jesús de Nazaret y su actitud hacia la mujer siga estando presente y cueste tanto cambiar la mentalidad de muchos cristianos....
(Continuación del comentario de G. Inés.)
En nuestras manos está el poner fin a situaciones como las del estudio, que poco a poco volvemos a introducir en Occidente con el calificativo de "progresismo". Gracias, Carlos, por este bolg.
El tema Eugenesia y Eutanasia hunde sus raíces en el nazismo alemán, me ha sorprendido Schopenauer con su condicional..."si pudiera eliminar todo aquello que el llama defectuoso pronto seguiría una generación ideal" será filósofo pero no es humano. Recogemos la parte de las mujeres indias y chinas.Firishta,historiador indio señala que con facilidad se hacía desaparecer a las niñas que se consideraban como una carga e inferiores a los chicos. Las "esposas fantasmas" de los chinos me ha parecido terrible. Vivo cerca de un comercio chino y en el siempre atienden niñas y jóvenes, saben español, pueden acompañar al padre al médico, pero lo que no pueden es estudiar bachillerato, porque ocupa tiempo Muy buena la terminacion de B. recordando el hecho del "El sordo Ilustre" Mil gracias.
Un excelente repaso a la condición de la mujer en civilizaciones milenarias. Incluida alguna amerindia. La pregunta que me hago, al leer tan "escalofriante estudio" es, ¿qué anhelo yo como mujer, y que deseo para las demás mujeres?
Respeto, consideración y gratitud. Respeto, para el hombre merecer respeto, consideración para lo mismo, y gratitud, porque gracias a la mujer se perpetúa la especie, con la ayuda del hombre, pero en ella se engendra el nuevo Ser y "lo da a luz". Todos tenemos madre, si la hubieran matado, no estaríamos aquí. Retrocedemos en el tiempo, sí, y parece mentira que todo lo bueno que se ha conseguido para la mujer en occidente no lo valoremos. ¿dónde queda tanta búsqueda de nuestra independencia y valor como mujer, si nosotras mismas dejamos que nos traten como una simple"fregona" o como un "clines" de "usar y tirar". En nuestras manos está el poner fin a situaciones como las del estudio, que poco a poco volvemos a introducir en Occidente con el calificativ...
Como siempre, su forma de exponer situaciones gravisimas remueven la sensibilidad del más duro corazón, nos hace reafirmarnos en nuestra repulsa a las muchas "desviaciones" de los llamados paises desarrollados y democráticos y que nos llevan con sus prácticas a una "patente" corrupción.
Que cantidad de vanalidades y simplistas somos cuando a veces hablamos, ¡qué poquito hacemos y cuánto hablamos!
Al "intentar" ponerme en el sitio de dichas mujeres, y poniéndole mucha imaginación... me sobrepasó su sufrimiento.
Gracias por su artículo otra vez más.
Me parece impresionante todo este documento. Eugenesia y Eutanasia es un libro que debe dar miedo, pero mejor conocer que no morir en la ignorancia.
Da pavor saber que los estados desarrollados "desarrollen" leyes que proponen la muerte de lo humanamente "inútil", sustituyendo lo bueno y bonito, por lop barato.
Y mientras tanto, aquellos que tenemos la responsabilidad de dar a conocer la vida (la autencia vida, aquella que es como es, no la fabricada, estamos sentados en el salón de casa viendo la TV y a veces Salsa Rosa... Pues eso.
Domingo, 27 de mayo
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