
En la edición de El País, 17 de mayo 2010, escribía MERCÉ RIVAS un llamativo artículo bajo el título “Mujeres invisibles”. Después de leído con interés, ¿no debería rotularse con mayor exactitud “Mujeres invisibilizadas”? Pues eran y son mujeres ¡bien reales! las víctimas sobre las que recae, además del crimen de la violación, la losa del silencio.
Las violaciones masivas se consideran incluso un “instrumento de guerra” (Rape as a Tool of War), ejercido de forma sistemática en toda clase de conflictos, históricos y actuales, en todo el mundo. La Europa de la década de los noventa conoció en su propio suelo esta infamia criminal, cometida contra las mujeres –bosnias, en particular- durante la última guerra de los Balcanes.
* Sin embargo, también en la historia europea existe un episodio –nada “episódico”, por cierto- que afectó a las que ahora son algunas de las “abuelas” de zonas tan próximas como la propia Alemania. ¿Qué ocurrió con las mujeres alemanas tras la ocupación de su país por los ejércitos aliados?Al término “mujer” habría que añadirle el de niña, adolescente, anciana… Pues fueron de todas las edades –entre la primera infancia y la senectud- las que sufrieron violaciones masivas, istemáticas, seguidas de asesinato o de “desaparición” en muchos casos.
** Estas violaciones implicaron su muerte inmediata, en unos casos (asesinato o suicidio); su esterilidad posterior, en otros; sus secuelas de infecciones y enfermedades de todo tipo, en otros más; su conversión en prostituidas –a veces durante mucho tiempo— en los restantes… Las mujeres que fueron deportadas a colonias y campamentos de castigo –por ejemplo, a la URSS y que sólo fueron “rescatadas” por la política de normalización de relaciones exteriores de Konrad Adenauer (1955)— padecieron abusos sexuales hasta el mismo momento de su liberación… si es que lograron sobrevivir.
*** Estos hechos, dada la condición de “vencida” y “culpable” de Alemania, no se airearon nunca. Al menos, lo suficiente. Sin embargo, una superviviente, MARTA HILLER, sí se atrevió a narrarlo a finales de la década de los cuarenta en una novela, condenada al ostracismo y al olvido, pues su relato “molestaba” a todos, en particular, en plena Guerra Fría y con el “milagro alemán” en curso.
**** De aquellas “uniones” nacieron innumerables niños; algunos estiman que unos doscientos mil sobrevivieron a las espantosas condiciones ambientales de una Alemania destruida. Las mujeres que los sacaron adelante, solas, entre escombros, son heroínas anónimas a las que nadie ha levantado jamás un monumento. Esos niños –que hoy andarán por la edad de la jubilación- tienen derecho, tanto a saber, como a ignorar su origen.
¿Alguno de sus conjeturales “padres” pensó alguna vez en ellos? Sería interesante averiguar la tal vez honorable vida de “héroe de guerra” posterior del sujeto responsable de semejante “paternidad”, quizá mediante la violación indiscriminada de una adolescente de dieciséis años, aterrorizada, hambrienta, huérfana, desplazada… pero, eso sí, “enemiga”. Habría que contemplar al violador, desfilando, cantando himnos patrióticos, dejándose condecorar, casándose con su “novia de toda la vida”, asistiendo a los oficios religiosos, pronunciando discursos “cívicos”. Estos individuos sí que disponen, en casi todos los países, de un monumento en su honor, generalmente bajo el título de “al soldado desconocido”. ¿Cuántas mujeres de todo el mundo no habrán pasado por delante, mirándolo de soslayo, y pensando en “el violador desconocido?”
Del oprobio que sufrieron tantas mujeres europeas durante la II Guerra Mundial me enteré yo muy tarde, por cierto. Fue en Roma, hacia 1957/58, siendo estudiante en la Universidad Gregoriana, donde me encontré con condiscípulos venidos del mundo entero: también de las dos Alemanias, Polonia, Checo-Eslovaquia, Ucrania… Y de esto sólo se hablaba de pasada, como de puntillas.
¿A qué extrañarse? Había tres escollos de por medio, al parecer, infranqueables: el orgullo de los vencedores, la vergüenza de las mujeres y el oprobio de los hijos de éstas.
1.- El orgullo de los vencedores. Ya lo dejó escrito Heráclito: “La guerra, de todos es padre, de todos rey; a los unos los declara como dioses, a los otros, como hombres; a los unos los hace esclavos, a los otros, libres.” (fragmento 29).
Los vencedores: soviéticos, norteamericanos, franceses y británicos, ¿cómo iban a querer recordar a los casi dos millones de mujeres alemanas violadas por ellos al concluir la II Guerra Mundial?
He aquí unos párrafos tomados del Resumen de la Tesis Doctoral titulada “Victims, Heroes, Survivors: Sexual Violence on the Eastern Front During World War II”, PhD, Universidad de Minnesota, 2004, por Wendy Jo Gertjejanssen:
“Los militares alemanes, el Ejército Rojo y los partisanos infligieron una ingente cantidad de violencia sexual sobre civiles desarmados en el Frente Oriental durante la II Guerra Mundial. Bajo la ocupación alemana los civiles fueron llevados a relaciones de lenocinio y a la propia prostitución, lo que causó una morbilidad venérea generalizada […] Los soviéticos también parece ser que violaron de forma indiscriminada. Ambos bandos violaron a las mujeres, tanto si eran judías, eslavas, cristianas [sic] o bálticas. […]
A partir de ahí, ¡el silencio!
Cierto que hace dos años apareció la película de Max Färberböcke, Anonyma. Eine Frau aus Berlin (2008), sobre la novela de MARTA HILLER, Anonyme. Eine Frau in Berlin [Anónima. Una mujer en Berlin] Y ese mismo año, el escrito de INGEBORg JACOBS, Freiwild. Das Schicksal deutscher Frauen 1945 (Berlín, 2008) [Libre presa. El destino de las mujeres alemanas 1945]. Incluso antes, en 1992, Der Spiegel (1992, nº 23), publicó un artículo, seguido de otras investigaciones periodísticas. Asimismo, entre otras obras, destacan las de HELKE SANDER, BARBARA JOHR (eds.), Befreier und Befreite. Krieg, Vergewaltigung, Kinder [Liberadores y liberadas. Guerra. Violaciones. Niños] (Antje Kunstmann, Munich); la del jurista INGO VON MÜNCH, Frau, komm! Die Massenvergewaltigungen deutscher Frauen und Mädchen 1944/45 [Mujer, ¡ven! Las violaciones masivas de mujeres y jóvenes alemanas 1944-1945] (Graz, Ares 2009) y, en particular, la autobiográfica de GABI (GABRIELE) KÖPP, Warum war ich blöss ein Mädchen? [¿Por qué tan sólo era yo una niña?] (Herbig Verlag, Múnich), al que se refiere SUSANNE BEYER, “14 Tage lebenslänglich”, [14 días para toda la vida] en Der Spiegel (8/2010).
2.- La vergüenza de las propias mujeres violadas.
¿Cómo iban a denunciar aquellas violaciones si era inútil de antemano? Ellas iban resultar las más perjudicadas: ni la familia, caso de que aún la tuvieran, ni los amigos o vecinos, ni los compañeros de refugio o comitiva de desplazados iban a hacer nada por ellas. Es más, como relata una de las supervivientes que por fin ha roto su invencible mutismo –Gabi Köpp- eran algunos de sus compañeros y compañeras de infortunio quienes ofrecían aquellas niñas a los soldados, para que se entretuvieran con ellas y dejasen en paz a los y las demás.
Si, además se trataba de mujeres casadas, ¿no se exponían a correr el riesgo añadido de “destruir” su matrimonio? ¿Qué varón con la mentalidad de entonces –y aun de ahora— sería capaz de “perdonar” a la que, en sí, era una víctima inocente que, para empezar, no podía “perdonarse” a sí misma por no haberse dado muerte de inmediato, cual Lucrecia del siglo XX?
Como las demás víctimas de violaciones de este tipo, estas mujeres han callado. Unas, porque no pueden hablar de aquellos sucesos que marcaron sus vidas, si bien sufren el conocido “shock post-traumático” que las atormenta con terribles dolencias físicas y psicológicas hasta hoy. Otras porque aún sienten vergüenza por lo ocurrido. La mayoría son ya octogenarias.
¿Dónde está escrito que eran ellas quienes debían pagar por los crímenes del Tercer Reich? Parece ser que muchos creyeron que ése debía ser su destino. Incontables, aunque concretos, son los casos de viejos criminales nazis perseguidos y castigados, aun después de décadas.
Muchos han vivido de incógnito, camuflados en los países donde se refugiaron tras la guerra. A pesar de la persecución, ¿cuántos habrán muerto tranquilamente en la cama, disfrutando del fruto de sus rapiñas y abusos, riéndose de la “justicia universal”? Sin embargo, por ellos y por sus crímenes debieron pagar casi dos millones de mujeres alemanas. ¿Es eso justo?
“Durante la última mitad del siglo, bastantes supervivientes, lenta y valientemente, han revelado sus historias de diversas formas. Aun sentida, la vergüenza que muchas víctimas y supervivientes han experimentado está distorsionada.” [ibidem]
Después de todo, ¿se va, quizás, a conseguir una indemnización?
¿Qué “Estado” actual se haría “responsable civil subsidiario” del delito cometido bajo la responsabilidad de ciudadanos nacionales de su jurisdicción? ¿Se abre aquí una nueva actuación urgente para los ya muy atareados Tribunales Internacionales de La Haya, ocupados con tantas causas imprescriptibles?
3.- El oprobio de los hijos habidos de las violadas.
¿Lo van a denunciar los hijos de madres violadas? En primer término, ¿quiénes son sus padres? ¿Europeos, asiáticos, africanos, americanos? Y, en segundo término, si llegaran a ser conocidos, ¿qué?
Ahora que, por fortuna para la mayoría moral de las víctimas, se habla tanto de “justicia universal”, de “memoria histórica” y de “imprescriptibilidad de los crímenes de lesa humanidad”, ¿qué instancias juzgarían estos casos? ¿Cómo actuar ante mujeres de cualquier nacionalidad y origen que –por vergüenza, por miedo, por impotencia, por incomprensión generalizada- han debido callar durante décadas y que, desaparecidas oficialmente, van desapareciendo ahora por muerte natural?
El hecho de que estos casi dos millones de mujeres violadas –demasiadas de ellas hasta la muerte física; las demás, todas, hasta la muerte moral— fueran alemanas y que su país incurriera en el régimen del Tercer Reich, las convierte automáticamente en “chivos expiatorios” contra los que toda venganza ¿sería lícita? ¿Desde cuándo es la venganza equiparable al Derecho?
La conclusión final, cruel, es que hasta el presente, ni reparación, ni indemnización, ni siquiera arrepentimiento. ¡Nada! ¡Silencio! La losa del olvido.
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Great journey and experience!
Esta narración real y muy dolorosa me parece muy fuerte y terrible, vencedores y vencidos violarón a dos millones de adolescentes...mujeres, que no pudieron vivir en plenitud la maternidad, como culminacion de la feminidad, pero que en la medida que pudieron, salvaron a sus hijos, en silencio y con infinitas dificultades... ¡unos doscientos mil niños! ya que estuvieron deportadas hasta 1955. Con K. Adenauer que normalizó sus relaciones exteriores, consiguió que volviesen a su tierra, rotas pero heroícas. Nosotros que somos hijos del amor de nuestros padres tenemos que detectar hechos cercanos- y ayudar en silencio pero descubriendo con respeto el dolor de personas que han sufrido violaciones y que se llega a saber por pequeños gestos y detalles.
Gracias, P. Corral. En el III Reich las jóvenes debían realizar obligatoriamente un Servicio Social (R.Grünberger, Historia social del III Reich, Barcelona, Destino, 1976, reeditado hace poco). Hace muchos años, una de ellas (K.J., ya fallecida) me reveló que en los meses finales de la II Guerra Mundial ella lo prestaba también, junto con otras muchas jóvenes en una ciudad del Norte de Alemania; las penurias hicieron que contrajese tuberculosis. Tenía entonces unos 15 años. Su padre, con contactos diplomáticos, consiguió sacarla a la viva fuerza de la ciudad, y trasladarla por barco a una isla bajo soberanía portuguesa, donde logró sanar, pasado el tiempo. Ella lloraba pues se sentía unida a las demás jóvenes y se sentía culpable por no compartir su destino. No podía imaginar lo que iba a suceder. Convaleciente, se enteró de que todas sus compañeras, sin excepción, fueron violadas y ahorcadas; dejaron sus cuerpos colgados de las farolas. Sea esta nota verídica un pequeño homenaje a tod...
Mi felicitación al Profesor Corral por hacerse eco del sufrimiento de los que han sido silenciados; siempre los más débiles y tantas veces las mujeres...Mi felicitación también por su reciente publicación on-line "Fuerzas religiosas y sociedad internacional" donde recopila sus primeros 100 blogs. Felicidades y gracias por su compromiso y magisterio.
vigia.- El tiempo y nuestra voluntad de cambio verá el fruto de un cambio, y desaparezcan estas prácticas y desigualdades, es un reto que tenemos todos, hombres y mujeres. Si se ha conseguido lo poco andado ha sido por la "voluntad de las dos partes" mirar atrás sin ira y de frente con esperanza ... vigia no sabía que entrabas a leer también al Sr. Corral.(tiene unos artículos brillantes)
también a mi Llanos, mi querida amiga, me ha gustado mucho el recuerdo que nos trae don Carlos: aunque son hechos dolorosos no conviene olvidar.. Participo de esos sentimiento que señalas... El tema es muy interesante y la pregunta es terrible, ¿cómo puede ser que el comportamiento humano sea así de malvado y siempre, generalmente con el más débil?. Bueno, pues es asi, porque eso, evidentemente ocurrió y ocurre. Hay en el escrito de don Carlos algo que a mi también me suele acudir a la cabeza ¿cómo vivirán o han vivido los que tanto dolor infrigieron?: Se casaron, fueron a la iglesia... SINTIERON SU BARBARIDAD?Son delitos de lesa humanidad ¡¡vamos!. El tema es grave porque en el asunto DE LA MUJER -lo mejor y más fuerte que dio la naturaleza- la propia Iglesia siempre la relegó de una forma que la razón, ahora no tolera. Mi saludo
Sr. Corral, no sabe hasta que punto me afectó hoy su artículo. Posiblemente debido a un cúmulo de informaciones en prensa, de intereses politicos, u otros que es el boca a boca, no es fácil para las mujeres llegar a ésa igualdad "bien planteada" y libre que por derecho de nacimiento ya tenemos. Es triste y nada fácil que el "lugar de nacimiento" por cultura y tradiciones marque a millones de ellas para llevar una vida libre y saludable tanto moral como economicamente...no es fácil educarse una misma, dado los distintos códigos de conducta que hay en la sociedad y "saber" discernir lo que conviene o es perjudicial.
Dicen los hombres de letras, que nunca releen sus obras escritas, hoy al leer su artículo hice un repaso mental a las muchas mujeres que conozco y sus problemas cotidianos, ¡Dios quiera! que en el devenir del tiempo, guardemos su historia en un hueco... de nuestra memoria. Un saludo
Domingo, 27 de mayo
Asoc. Humanismo sin Credos
JC Rodríguez, A Eisman
Josemari Lorenzo Amelibia
Movimiento Rural Cristiano
Julián Moreno Mestre
Angel Moreno
Francisco Margallo
Antonio Aradillas
Jose Gallardo Alberni
Martín Gelabert Ballester