
Fue en la sala del Ayuntamiento de Oslo (Noruega) donde el Presidente Barack Obama recibió, el 10 de diciembre de 2009, la medalla de oro acreditativa del Premio Nobel de la Paz en la solemne ceremonia presidida por los reyes de Noruega. Allí entró bajo el fragor de trompetas, atravesando una alfombra roja y avanzando arropado por los aplausos de más de 1.000 asistentes. No es el primero, es el cuarto Presidente de Estados Unidos en recibir el Nobel de la Paz, tras Theodore Roosevelt en 1906, Woodrow Wilson en 1919 y Jimmy Carter en 2002. Como ilustres ciudadanos lo habían recibido también antes los estadounidenses Martin Luther King en1964 y Henry Kissinger en 1973
En cuanto a la aceptación del premio, el Presidente no dejó de reconocer que
“Quizá, empero, el asunto más expuesto a controversia en torno a mi aceptación de este premio es el hecho de que soy Comandante en Jefe de un ejército de un país en medio de dos guerras. Una de esas guerras está llegando a su fin. La otra es un conflicto que Estados Unidos no buscó; uno en que se nos suman otros cuarenta y dos, incluida Noruega, en un esfuerzo por defendernos y defender a todas las naciones de ataques futuros”.
En su complejo y amplio discurso de 36 minutos, Obama no dejó de basar parte de su argumentación en citas tomadas de Ronald Reagan, Martin Luther King, Lech Walesa y el papa Juan Pablo II. Parte de una cruda realidad, la guerra (I), matiza la doctrina de la guerra justa (II) a la vez que delimita el concepto de paz justa (III).
I.- La cruda realidad de que se parte: la guerra
Realidad que lo fue lo mismo en la antigüedad que en el presente. Si se contempla el presente, ha habido una terrorífica transformación de la guerra. En efecto,
“Las guerras entre ejércitos dieron lugar a guerras entre naciones: guerras totales en que la distinción entre combatiente y civil se volvía borrosa. En el transcurso de treinta años, este continente se sumió dos veces en matanzas de ese tipo. Y aunque es difícil pensar en una causa más justa que la derrota del Tercer Reich y de las potencias del Eje, la Segunda Guerra Mundial fue un conflicto en el que el número total de civiles que murieron superó al de soldados que perecieron”.
Acabadas las dos guerras mundiales, se pasó a una tercera, la Guerra fría, que “concluyó con una muchedumbre jubilosa que derrumbó un muro”.
Ahora surge una cuarta forma de guerra, cual es
“El terrorismo [que] no es una táctica nueva; pero la tecnología moderna permite que unos cuantos hombres insignificantes con enorme ira asesinen a inocentes a una escala horrorosa”.
II.- ¿Se puede justificar la guerra hoy?
Ante la arriesgada dificultad de dar una respuesta afirmativa, Obama indica las condiciones de justicia, aportando ejemplos del presente.
“Surgió el concepto de ‘guerra justa’, que proponía que la guerra solamente se justifica cuando cumple con ciertas condiciones previas: si se libra como último recurso o en defensa propia; si la fuerza utilizada es proporcional y, en la medida posible, si no se somete a civiles a la violencia”. […]
“Creo que se puede justificar la fuerza por motivos humanitarios, como fue el caso en los países balcánicos o en otros lugares afectados por la guerra”. […] “El compromiso de Estados Unidos con la seguridad mundial nunca flaqueará. Pero en un mundo en que las amenazas son más difusas y las misiones más complejas, Estados Unidos no puede actuar solo. Estados Unidos por su cuenta no puede lograr la paz. Ése es el caso en Afganistán. Es el caso en estados fallidos como Somalia, donde el terrorismo y la piratería van de la mano con la hambruna y el sufrimiento humano. Y lamentablemente, seguirá siendo la realidad en regiones inestables en el futuro”.
III.- Pero ¿qué se entiende por Paz justa y cómo promoverla?
He aquí,
“el tipo de paz que buscamos. Pues la paz no es simplemente la ausencia de un conflicto visible. Solamente una paz justa y basada en los derechos inherentes y la dignidad de todas las personas realmente puede ser perdurable”.
- Ahora bien, ¿cómo promover esa paz justa? Hay tres maneras:
1ª/ desarrollar alternativas a la violencia
“
En primer lugar, al tratar con aquellos países que transgreden normas y leyes, creo que debemos desarrollar alternativas a la violencia que son suficientemente firmes como para cambiar la conducta, pues si queremos una paz duradera, entonces las palabras de la comunidad internacional deben tener peso”.para reducir las reservas de armas nucleares de Estados Unidos y Rusia”.
“Un ejemplo urgente es el esfuerzo por evitar la proliferación de armas nucleares y lograr un mundo sin ellas. A mediados del siglo pasado, las naciones acordaron regirse por un tratado con un objetivo claro: todos tendrán acceso a la energía nuclear pacífica; quienes no tienen armas nucleares deben renunciar a ellas, y quienes tienen armas nucleares deben procurar el desarme. Me he comprometido a plasmar este tratado. Es el eje de mi política exterior. Y estoy trabajando con el Presidente Medvedev
2ª/ respetar los Derechos Humanos y la dignidad de las personas.
.“El mismo principio se aplica a quienes incumplen con las leyes internacionales al tratar brutalmente a su propio pueblo. Cuando hay genocidio en Darfur; violaciones sistemáticas en el Congo, o represión en Birmania, deben seguirse consecuencias, cuando esas cosas fallen. Sí, habrá acercamiento; sí, habrá diplomacia, Y mientras más unidos estemos, menores serán las probabilidades de que nos veamos forzados a escoger entre la intervención armada y la complicidad con la opresión
3ª/ garantizar la seguridad económica y las oportunidades de vivir con cierta felicidad, pues
“En tercer lugar, una paz justa incluye no sólo derechos civiles y políticos, sino que debe abarcar la seguridad económica y las oportunidades, pues la paz verdadera no es solamente la falta de temor, sino también la falta de privaciones”.
De ahí la expansión continua de nuestra intención moral, rechazando las “guerras tribales” al igual que “Guerra santa” como la desesperanza.
Una conclusión se impone según Obama: “Podemos admitir la inflexibilidad de la depravación y aun así esforzarnos por lograr la dignidad. Con mirada abierta, podemos comprender que habrá guerras y aun así esforzarnos por lograr la paz. Podemos hacerlo, pues ésa es la historia del progreso humano; ésa es la esperanza de todo el mundo, y en este momento de desafíos, ésa debe ser nuestra labor aquí en la Tierra”.
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Barack Obama, Presidente de los EE.UU. de America,Premio Nóbel de la Paz 2009.El extracto recogido del discurso de B.O. en Oslo me parece perfecto y clarísimo, comprendiendo los tres aspectos que de alguna manera justifican la guerra justa. Reconoce que se puede examinar su aceptación, ya que tiene por medio la guerra de Afganistan, el conflicto de Irán sobre la reducción de armas nucleares,la lucha contra el terrorismo,y el conflicto medio ambiental en pro de toda la humanidad. Permitanme que recoja hechos: B.O.ha puesto fecha a la retirada de tropas en Af.; ha visitado muchos paises buscando acercamiento; sigue en diálogo con palestinos e israelitas; ha conseguido un apoyo importante en Rusia sobre la reducción de A.N., buscando lo mismo en Irán,ha conseguido "seguridad social básica" a los que no pueden someterse a tratamientos médicos que suponen quebranto en su economía. ¡¡ Todo esto es trabajar en pro de la PAZ!!
es dificil no reconocer la exactitud de esas palabras. Otra cosa es que no siempre la conducta internacional de los EEUU sea tan ejemplar.
En el mejor de los casos, las normas internacionales nos nacieron para otro contexto y otras condiciones. No tiene sentido regular el uso de las flechas cuando se combate con armas nucleares. De nada sirve regular conflictos entre actores con derechos y obligaciones cuando éstos se desarrollan entre quienes sólo tienen obligaciones y quienes no se rigen por nada.
No se puede presumir la ética en quienes tan sólo conjugan el verbo "vengar".
Domingo, 27 de mayo
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