El blog de Carlos Corral

Ante el sufrimiento, ¿cual es la imagen de Dios en el judaísmo y el cristianismo?[BLOG 184]

16.03.10 | 09:33. Archivado en Derecho internacional eclesiástico
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Ante los terremotos de Chile, Haití, islas del Sudeste Asiático y, años antes, ante el Holocausto judío, sin olvidar los genocidios todavía más numerosos cometidos por otros Estados y regiones ni las demás grandes calamidades naturales, ¿cuál es la imagen que de Dios nos ofrecen el judaísmo y el cristianismo? Plena vigencia, a nuestro entender, conserva hoy la lección inaugural El sufrimiento ¿Roca del ateísmo o ámbito de la revelación divina? —de 30 septiembre 1998, en la Universidad Pontificia Comillas—de la que es autor el actual Rector, Profesor José Ramón Busto—. Por ello, en síntesis, exponemos su concepción distinguiendo el pensamiento del judaísmo (I, II y III) y el del cristianismo ( IV) sobre la correspondiente imagen de Dios.

I.- Yavé como el “único Dios de todos los pueblos”: el monoteísmo de Israel

Ante la destrucción de Jerusalén, ocurrida en el año 586 a.C., tras la invasión del reino de Judá por Nabucodonosor, la deportación de cuantos constituían la élite política, religiosa y socio-cultural de Israel, fue el acontecimiento que hizo avanzar el pensamiento del pueblo escogido hacia la confesión de Yavé como el “único Dios de todos los pueblos”. Concebir el sufrimiento como castigo, en lugar de anularlo, reforzaron el “dogma” de la elección de Dios benevolente que les mostraba su amor eligiéndolos entre todos los pueblos. Castigo de Dios que el profeta Oseas trata según de atraerlos con lazos de amor a su pueblo elegido cuando este le olvida yéndose tras otros dioses,

II.- Dios como misterio: el libro de Job.

El fondo de esa revelación consiste en que el ser de Dios no puede ser asimilado a la sucesión de los fenómenos intramundanos. Abrumado ante la presencia del Creador que le aparece con la grandeza de su obra, sólo acierta a balbucir. “Traté, sin comprender, de maravillas superiores a mí que no conocía… De oídas sólo había sabido de Ti, mas ahora te han visto mis propios ojos” (Job 42,3b.5). Antes creía conocerlo, porque sabía del funcionamiento del mundo creado. No sabía conocer a Dios del todo precisamente porque Dios es trascendente a este mismo mundo y porque su actuación se resuelve siempre en libertad incluso frente a la racionalidad que el hombre percibe como sembrada por Dios en su misma creación.

III.- Dios resucitador de muertos: la Apocalíptica.

Cuando la muerte y el sufrimiento son las consecuencias de la fidelidad a Dios, la imagen queda en entredicho. ¿Cómo es Dios que puede exigir a sus fieles, quedándose en silencio y sin intervenir, el sacrificio de la propia vida en aras de la fidelidad? Tal ocurrió con la persecución de Antíoco IV contra los judíos, que produjo la muerte de los siete hermanos Macabeos; más el de “Dos mujeres que fueron denunciadas por haber circuncidado a sus hijos y con los niños colgados de los pechos fueron paseadas públicamente por la ciudad y luego las despeñaron muralla abajo” (2 Mac 6,10-12).

La muerte de los mártires obligará al pensamiento israelí a pensar un nuevo atributo para su Dios: Dios, como resucitador de los muertos. El amor de Dios y su fidelidad no pueden ser menores que el amor y la fidelidad del mártir. Tampoco su poder puede ser menor que el de la muerte. De aquí surgirá la esperanza en la resurrección ultraterrena, al menos para los justos, como un nuevo atributo de Dios. Los grupos israelitas piadosos, con la sola excepción de los saduceos, comprendieron como una exigencia de la justicia de Dios, de su amor y de su poder, que los mártires, a pesar de haber padecido un aparente abandono por parte de Dios, debían también encontrarse definitivamente unidos al Dios de la vida sin que ninguno de sus enemigos, tampoco la muerte, pudiera impedirlo. Se hizo, pues, necesaria la imagen de Dios, como resucitador de los muertos.
IV.- El Dios cristiano frente al sufrimiento.

*El anuncio del Reino de Dios incluye la imagen de Dios como liberador del sufrimiento

En la perspectiva cristiana —según el Prof. Busto— la revelación de Dios alcanza su culmen y plenitud en Jesucristo: en concreto, en su misterio pascual: misterio de cruz y resurrección, de muerte y de vida. La pregunta, pues, ahora suena así: ¿qué significa el sufrimiento, más precisamente dicho, el sufrimiento injusto del inocente —eso es la cruz— en la revelación del Dios cristiano? En Jesucristo Dios se ha manifestado como Padre liberador del sufrimiento. Ahora bien, esa liberación o salvación del sufrimiento no acontece negándolo y dejándose afectar de alguna manera por él. Es decir, que el amor y el poder de Dios cristiano no son incompatibles con el sufrimiento. Al contrario, la imagen de la divinidad sólo es cristiana, cuando en lugar de pensarla ajena por completo al sufrimiento humano se la reconoce, aun en medio de su inmutabilidad.

** Jesús siente compatible el amor de Dios con su muerte en la cruz.

La muerte —de cuya amenaza Jesús fue bien consciente— no le hizo cambiar su concepción de Dios como Padre ni de desesperar de la irrupción inminente del Reino. Y esto, aun habiendo sentido la contradicción entre el anuncio de la soberanía de Dios entendida como don y el abandono de ese mismo, que Jesús sintió, como testifican los evangelios de Marcos y Mateo al poner en sus labios el grito del salmista: “Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?” (Mc 15,35 y Mt 27, 46).
Y Jesús fue capaz de comprender que el amor Dios no era incompatible con el sufrimiento, porque su forma de concebir a Dios era de amor gratuito; y porque sentía a Dios como Padre, fue capaz de percibir su amor presente en su abandono aparente.

“Por la cruz de Jesús se mostró a la primitiva comunidad cristiana un nuevo rostro de Dios: el Dios liberador que salva de la muerte precisamente asumiendo su dolor y su negatividad. El Dios todopoderoso, de algún modo, se había impotente”.
De ahí que “la estrategia cristiana para vencer el sufrimiento —como lo expresa J.R. Busto— es asumirlo, hacerlo propio de alguna manera, compadecerlo por el amor. Dicho en una palabra, desde el punto de vista cristiano, el sufrimiento se combate sufriéndolo, porque así fue como Dios hizo presente su Reino en Jesucristo”. Es realizar el programa de S. Pablo: “Siempre llevando en el cuerpo, de acá para allá, los sufrimientos de muerte de Jesús, para que la vida de Jesús se manifieste también en nosotros” (2 Cor 4,10).

V.- Dos elocuentes testimonios: E. Wiesel y S. Juan de la Cruz

* Eliezer Wiesel —escritor húngaro de nacionalidad rumana, superviviente de los campos de concentración nazis y Premio Nobel de la Paz en 1986— responde así en Conversaciones con F. Schuster y R. Boschert-Kimmig**: “¿Podemos hablar de Dios después de Auschwitz? La cuestión de si se puede seguir creyendo en Dios después Auschwitz es una de las cuestiones más graves que me he planteado en todos estos años. No ha sido fácil conservar la fe. Puedo decir, sin embargo, que, pese a todas las dificultades, a todos los obstáculos, nunca me he apartado de Dios. He tenido, y sigo teniendo grandes problemas con él. A veces entablo un juicio contra él. Y sin embargo, todo lo que hago sucede desde el interior de la fe, no desde fuera. Cuando se cree en Dios, se le puede decir todo. Se puede estar furioso con él, se le puede alabar, se le puede exigir cosas. Sobre todo, se le puede exigir que sea justo. En mi calidad de judío, me sitúo en esa tradición, la tradición de Abraham, Moisés, Jeremías, Job y un sinnúmero de maestros talmúdicos. Todos ellos tuvieron, como yo, dificultades con Dios. Pero Dios tiene también dificultades conmigo…”.

** S. Juan de la Cruz: “¡Oh si se acabara ya de entender cómo no se puede llegar a la espesura y sabiduría de las riquezas de Dios que son de muchas maneras, si no es entrando en la espesura del padecer de muchas maneras, poniendo el alma en eso su consolación y deseo! ¡Y cómo el alma que de veras desee sabiduría divina desea primero el padecer para entrar en ella, en la espesura de la cruz!” [Cántico espiritual, Canciones 37,4 y 36,13]

Tesis conclusiva: “A mi modo de ver [Prof. Busto], el sufrimiento, a pesar de todo su sinsentido y su opacidad, no tiene capacidad para vaciar la experiencia religiosa, aunque pueda sacudirla hasta hacerle tambalear. Al contrario, contribuye como, quizás, ninguna otra realidad a configurarla convirtiéndose así en lugar teológico privilegiado. Resulta entonces que el sufrimiento no necesariamente es la roca donde fundamentar la negación de Dios, sino que puede convertirse en punto de apoyo desde el que atisbar una nueva imagen de Dios no accesible desde otras atalayas”.

Referencia bibliográfica: * J. R. Busto Sáiz, S.J., El sufrimiento ¿Roca del ateísmo o ámbito de la revelación divina? (Madrid, Comillas 1998); ** Metz, J.B., Wiesel, E., Esperar a pesar de todo (Madrid 1996); Cf. BLOG Carlos Corral n.178 Haití.

8 comentarios


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Comentarios
  • Comentario por Wikipedia YouTube 20.07.10 | 22:26

    That Dvmg can be awe inspiring!

    http://en.wikipedia.org/wiki/Youtube - Wikipedia YouTube

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  • Comentario por Oscar 17.03.10 | 22:15

    Agradezco su mención Dr. Corral.
    El mérito se debe al planteo, mas que a la respuesta.
    Le suplico me corrija si incurro en error, u omisión.
    Gracias.

  • Comentario por Oscar 17.03.10 | 20:58

    Ahora intentaré ir a la visión de Dios en el Judaismo testamentario.
    Trataré de eludir la cuestión del mal moral para evitar conclusiones subjetivas
    Viendo los libros del canon del A.T. Parece que toda consecuencia favorable o desfavorable al sujeto se resuelve dentro de la vida terrena, con arreglo al cumplimiento de la ley, y la providencia divina, esta forma tiende a condicionar el pensamiento humano en términos inmediatos, ya que toda cuestión debe resolverse en términos de la existencia humana.
    Los Deuterocanónicos en cambio presumen que la justicia divina va mas allá de la mera existencia humana, y aunque no establecen la causa, la perciben como ciertamente posible, el problema es que muchas denominaciones no los aceptan como inspirados.
    Saludos cordiales.

  • Comentario por i.n. 17.03.10 | 19:37

    Nos recuerda los movimientos sísmicos recientes en el mundo, situaciones muy dolorosas,genocideos en muchos estados.
    La pregunta es la imagen de Dios en el judaismo y el cristianismo, frente al sufrimiento. Recojo el apart. IV (valorando I,II,III, me parece como que el judaismo sufre y cree en su Dios pero que da prioridad a pueblo) En el cristianismo la figura central es Jesucristo como libertador del sufrimiento ya que en su vida histórica, en su misterio pascual alcanza la cumbre: mistrio de cruz y resurrección, de muerte y vida. la estrategia cristiana para vencer el sufrimiento es asumirlo, hacerlo propio de alguna manera ( dice el autor).Jesus siente compatible el amor a Dios con su muerte en Cruz...a nivel de pensamiento me parece mas facil , pero a nivel de vivencia me quedan muchos interrogantes. Muy bueno

  • Comentario por ccorral [Blogger] 17.03.10 | 19:27

    Sepas,Oscar, que la publicación de la Lección inaugural, va dedicada la "memoria de mi madre que yras padecer el sindromew de Alzheimer, murio el 14-12-1997"

  • Comentario por Oscar (Final) 17.03.10 | 19:13

    Es conocido y aceptado en general, que el sufrimiento en sí mismo, y por sí mismo repugna la razón humana, incluso se sobrepone a ella, mas allá de las razones que he esgrimido para justificarlo
    Si es posible dar solución a este problema, no pasa entonces por dicha razón humana, que puede posponer, o atenuar, pero no resolver.
    Es preciso que todo mal que procede de nuestros errores recaiga sobre un individuo completamente inocente, para que se manifieste en el la improcedencia del mal, tal perfección es solo posible en Cristo, que es Dios.
    Por dicha causa, por Fe, y no por razón, y porque creemos que resucitó es que es posible aceptar el sufrimiento.
    Coincido entonces con su tesis conclusiva.
    Cordiales saludos.

  • Comentario por Oscar 17.03.10 | 03:55

    Sobre este tema también influye la Divina providencia, que impide o atenúa la sentencia que corresponde a la acción errónea (Caín luego de asesinar a su hermano)
    A veces nuestro juicio intuye que ciertos actos, procedentes de acciones propias o ajenas tienen consecuencias injustas, parece entonces que la justicia divina se ha sobrepuesto a su providencia, sin embargo tal afirmación es discutible, si tenemos en cuenta que Dios da providencia con Justicia.
    En efecto la humanidad ha llegado a conocer y entender las desgracias que provocan las guerras, luego de padecerlas, y no antes.
    la magnitud del dolor causado, será aquí la medida con que se mide la voluntad de persistir en el error
    Lo mismo sucede en lo personal, a este tipo de conocimiento lo llamamos –experiencia-
    En cuanto al Dios resucitador queda para un siguiente comentario
    Cordiales saludos.

  • Comentario por Oscar 1 17.03.10 | 03:53

    Yo creo que su exposición está en un orden, y con una conclusión impecable, por lo cual no es tarea fácil agregar un comentario, ya que toda síntesis es de por sí subjetiva.
    En principio deberíamos poder diferenciar castigo, de corrección, lo cual desde el punto de vista del dolor suele parecer a los sentidos, la misma cosa.
    En el entendimiento de Job tal diferencia parece ser comprendida después de su diálogo con Dios, esto parece ser también la diferencia de concepción sobre este tema, entre el ateo, y el creyente.
    La otra cuestión es la causa del sufrimiento, Dios creó todo lo creado, luego cesó su obra, en consecuencia cualquier acción posterior de libre albedrío humano (independiente de la voluntad de Dios) tiene consecuencias múltiples e independientes de la voluntad de Divina, con lo cual no es castigo.

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