El blog de Carlos Corral

Terremoto de HAITÍ: una reflexión sobre la catástrofe natural y humana. [BLOG.178]

02.02.10 | 09:08. Archivado en Derecho internacional eclesiástico
  • enviar a un amigo
  • Imprimir contenido

Ante los aniversarios de la Shoá, del Tsunami del sudeste asiático y ahora ante el terremoto de 12 enero 2010 sobre Haití, surgen, como hace más de 2.000 años en el Antiguo Testamento ante la desaparición del reino de Israel, las gravísimas cuestiones eternas ¿dónde está tu Dios? (Salmos 41,4 “Ubi est Deus tuus?”) y el porqué del mal en el mundo (Job, caps. 29, 31 y 42). Al presente dirigimos la mirada a Haití; pero, dado el parecido con el maremoto de Indonesia, asumimos en síntesis la ponderada Meditación inconveniente sobre el maremoto asiático — que entonces José Ignacio González Faus publicó sobre el Tsunami asiático y que por su valía yo conservaba archivada— [1]. Ahora, por analogía, la recapitulamos en tres apartados: I. 3 Premisas; II. 10 Tesis; y III. Conclusión final.

I.- 3 premisas

1ª. el mal es un escándalo mayor para el creyente que para el no-creyente.

2ª. la pregunta no es dónde está Dios [como tras la Shoá o el Tsunami asiático], sino qué debemos hacer ahora y cuáles han de ser nuestras pautas de actuación.

3ª. “El mártir [del siglo pasado] Dietrich Bonhöfer nos profetizó que habríamos de aprender a vivir ‘como si Dios no existiera’: a vivir ‘sin Dios’ —añadiendo para los cristianos— a “vivir sin Dios, ante Dios”. Ese ‘ante Dios’ significa vivir con el Espíritu de Dios” [2].

II.- 9 tesis.

1ª. El ser humano no es Dios.
2ª. La tierra no es del hombre.
3ª. La vida es un valle de lágrimas.
4ª. La única felicidad que cabe en este mundo está hecha no por la posesión de todo lo posible, sino por la paz y la liberación del miedo, más algunos momentos de “éxtasis” con sensación o atisbo de plenitud que, sin embargo, son sólo fugaces.
5ª. El progreso humano sobre la tierra ha discurrido hasta ahora en una dirección parcialmente viciada.
6ª. ¿Seremos capaces de preguntarnos si “hemos hecho algo mal”?
7ª. No es razonable que aquellos países pobres y más vulnerables (Tsunami asiático( tengan instalaciones turísticas superlujosas (¡¡ para extranjeros!!) y carezcan de medios de detección o de prevención de calamidades (para ellos).
8ª. Si existe Dios, “no se puede servir a Dios y al Dinero”. Pero si Dios no existe, entonces 0tampoco el dinero puede ser dios.
9ª. ALBERT CAMUS escribió la famosa frase “en el hombre hay más cosas dignas de admiración que de desprecio”. Pero a continuación se hacía una pregunta que todos deberíamos repetirnos hoy: ¿por qué eso tan digno de admiración sólo sale a flote cuando se declara “la peste” en la ciudad?
10ª La verdadera lección, y la verdadera pregunta que nos deja el 16-D [aquí sería el Terremoto sobre Haití] no es ya si existe Dios, sino ¿qué debemos hacer?

III. – Conclusión final con 3 variantes.

* Variante 1ª: de J.I. GLZ. FAUS: “Y para concluir, no se trata de culpar a unos para disculpar a otros, sino de que todos comprendamos que los riesgos a los que se enfrenta la limitada especie humana son cada vez mayores, aunque algunos sean de probabilidades cada vez menores”.
* Variante 2ª: del Arzobispo emérito de Pamplona FERNANDO SEBASTIÁN: “¿Estaba Dios en Haití? Por supuesto que sí. […] La verdad es que los hombres no utilizamos bien los abundantes recursos que Dios ha puesto en el mundo. […] Pero los hombres tenemos capacidad para prevenirlos, para remediarlos, para defendernos de las agresiones de la naturaleza. Lo que ocurre es que somos egoístas, insensatos, queremos disfrutar del mundo sin compartirlo, investigamos y producimos lo que nos interesa para vivir bien unos pocos y dejamos a los demás abandonados a su suerte, abandonados a lo que pueda ocurrirles en su pobreza y en su indefensión. Luego tenemos la osadía de atribuir a Dios el sufrimiento de nuestros hermanos” [3].
* Variante 3ª: del Doctor en Astrofísica MANUEL CARREIRA, S.J.: “La tierra está hecha para ser habitable. Y esto exige una actividad de renovación de la atmósfera y de la corteza terrestre, aunque se da por el movimiento de placas que causan también terremotos y volcanes”.

Referencia bibliográfica: [1] JOSÉ IGNACIO GONZÁLEZ FAUS, “Meditación inconveniente sobre el maremoto asiático. ‘Los hundidos y los salvados’ ”: Razón y fe (2005-febrero) 125-135; [2] Cf BLOG de Carlos Corral n. 99: “En Grocio, ¿qué significa el aunque concediéramos que Dios no existe??; [3] “¿Estaba Dios en Haití?”: BLOG de Mons.Sebastián (17.01.10).

4 comentarios


Los comentarios para este post están cerrados.

Comentarios
  • Comentario por una educadora 08.02.10 | 10:43

    Pertenezco a un Institución religiosa de origen francés, y por iniciativa de la Iglesia, salimos de Europa para ampliar nuestra Mision en América el 1733, llegamos a HAITÏ... 7 monjas francesas que inmediatamente abrieron un centro de educación,para jóvenes haitianas, el 1790, por coletazos de la revolucion francesa, una insurrección local quemó el centro con las religiosas y las alumnas dentro, una trgedia que nuestra historia lamenta, fueron martires... Lo cuento porque me parece importante se eligiese HAITÏ como centro postólico. Gracias

  • Comentario por i.n. 04.02.10 | 22:18

    Las fuerzas internas de la naturaleza el 12-de enero estallaron y provocaron un terremoto terrible en HAITÏ,y a... todas nuestras conciencias... duro un minuto escaso,pero dejo centenares de muertos,heridos y sin hogar a millones de haitianos.Apoyada en la tesis nº 10 la verdadera pregunta que nos deja ese 12-I,no es si existe Dios, sino ¿Qué debemos hacer? Tenemos que ayudar con hechos concretos para mantener la esperanza de esos hermanos nuestros. Es un isla zarandeada por distintos colonizadores, que no alcanzó la independencia hasta 1804 y que en el 1957 entro en su apoyo EEUU. Mi reflexión es corta en palabras pero me ha parecido muy bueno por el contenido y la autoridad de los cuatro teólogos y el astrofísico que intervienen.

  • Comentario por Llanos de Alba 03.02.10 | 00:51

    Nunca dudé que Dios estaba en Haití, mi pregunta fue dónde mirábamos nosotros, hasta que al visualizar las desgarradoras escenas, recordé que la tierra no es nuestra y aunque la cubra un manto de vicio y miseria, en medio del estorquelero… florece alguna que otra rosa. Un saludo

  • Comentario por Esperanza 02.02.10 | 20:19

    No es una cuestión teológica sino de praxis cristiana y de experiencia cotidiana.
    Los desastres naturales nos recuerdan que el ser humanos es muy limitado y frágil. También que la naturaleza es más fuerte que nosotros y no podemos dominarla. Y por encima de todo que el dolor y el sufrimiento también hacen "explosionar" la situación de tanta pobreza extrema que con mucha frecuencia olvidamos en nuestro día a día. Hasta que la naturaleza nos lo vuelve a recordar.
    También nos recuerda que a pesar de todo Dios siempre está ahí, sobre todo en estos momentos de sufrimiento. Pero a Dios no le escuchamos cuando nos dice que nuestra falta de amor ayuda a hacer más penosos estos desastres. La pobreza está también ahí, presente junto a Dios, pero preferimos olvidarlo hasta la próxima.....

Viernes, 17 de febrero

BUSCAR

Editado por

  • facebook
  • twitter
  • Youtube
  • RSS

Hemeroteca

Febrero 2012
LMXJVSD
<<  <   >  >>
  12345
6789101112
13141516171819
20212223242526
272829    

Sindicación