Con ocasión de conmemorarse solemnemente el LX aniversario de la Declaración de los Derechos Humanos [=DU] (10 diciembre 1948), “la Iglesia —dejaba escrito el Prof. Rafael Sanz de Diego como conclusión en el Blog 122— celebra algo propio al celebrar el 60º aniversario de la Declaración”.
Cierto que todos los son importantes y la libertad es indivisible. Pero la Doctrina Social de la Iglesia guarda preferencias por algunos de ellos como el derecho a la vida, más amplio que la negativa al aborto, porque es básico; el derecho a la libertad religiosa, porque expresa las aspiraciones más profundas del ser humano; el derecho a participar en los asuntos comunes, a ser responsable y solidario. Y el derecho a la paz al trabajo, a un orden económico y social justo. De ahí una cuestión obvia: ¿cómo quedan recogidos los Derechos Humanos en el ordenamiento de la Iglesia? He aquí la respuesta del Prof. J.M. Díaz Moreno* [que nosotros ofrecemos en síntesis].
- por JOSÉ Mª ABAD LICERAS, Profesor de la Universidad Pontificia Comillas de Madrid, a invitación nuestra -
Dada su trascendencia, no pudo menos de ser tratada dicha incidencia dentro de las “IV Jornadas de Estudios e Información sobre Patrimonio Cultural de la Iglesia y Marco legislativo y autonómico” [Español] (celebradas del 9 al 10 de febrero de 2010 en Madrid). Y lo fue por el Prof. J.Mª. Abad, quien nos ofrece el siguiente resumen de su ponencia.
Son 124 las Cartas de la hija mayor [de tres: otra hija y un hijo] de Galileo dirigidas a su padre, quien las conservó entre sus papeles donde, al morir, fueron encontradas [y publicadas ahora por Dava Sobel*]. ¡Lástima que, a la inversa, no se conservaran la cartas de Galileo a su hija, religiosa, quien ingresó a los 13 años en el convento de “Hermanas de S. Mateo” (en las afueras de Florencia, pertenecientes a la Orden de las Clarisas), eligiendo el nombre de María por devoción a la Virgen y Celeste por el amor de su padre a la astronomía. Ella y su hermana Livia visten el hábito religioso en el mismo convento en 1614. Celeste, había nacido el 16-8-1600, hija de Galileo Galilei y de Marina Gamba (11 años de convivencia, sin llegar a contraer matrimonio).
Ante los aniversarios de la Shoá, del Tsunami del sudeste asiático y ahora ante el terremoto de 12 enero 2010 sobre Haití, surgen, como hace más de 2.000 años en el Antiguo Testamento ante la desaparición del reino de Israel, las gravísimas cuestiones eternas ¿dónde está tu Dios? (Salmos 41,4 “Ubi est Deus tuus?”) y el porqué del mal en el mundo (Job, caps. 29, 31 y 42). Al presente dirigimos la mirada a Haití; pero, dado el parecido con el maremoto de Indonesia, asumimos en síntesis la ponderada Meditación inconveniente sobre el maremoto asiático — que entonces José Ignacio González Faus publicó sobre el Tsunami asiático y que por su valía yo conservaba archivada— [1]. Ahora, por analogía, la recapitulamos en tres apartados: I. 3 Premisas; II. 10 Tesis; y III. Conclusión final.
Jueves, 16 de febrero
José Arregi
Juan Fernandez Krohn
Francisco Margallo
Vicente Luis García
Asoc. Humanismo sin Credos
Vicente Haya
Manuel Mandianes
Urbano Sánchez García
Josemari Lorenzo Amelibia
Religión Digital